Comanche Station [tv/dvd: Estación Comanche] (1960)

Posted in Reseña, Western on 26 junio, 2017 by belakarloff

Dirección: Budd Boetticher. Producción: Ranown Pictures Corp. para Columbia Pictures. Productores: Budd Boetticher, Randolph Scott. Productor ejecutivo: Harry Joe Brown. Guion: Burt Kennedy. Música: Mischa Bakaleinikoff, y temas de stock de Gerard Carbonara, George Duning, George Greeley, Leigh Harline, Heinz Roemheld, Paul Sawtell, Max Steiner. Fotografía: Charles Lawton Jr. Dirección artística: Carl Anderson. Montaje: Edwin H. Bryant. Efectos especiales: . Intérpretes: Randolph Scott (Jefferson Cody), Nancy Gates (Nancy Lowe), Claude Akins (Ben Lane), Skip Homeier (Frank), Richard Rust (Dobie), Rand Brooks (hombre de la estación), Dyke Johnson (John Lowe), P. Holland (muchacho), Foster Hood (comanche con la lanza), Joe Molina (jefe comanche), Vince St. Cyr (guerrero). Nacionalidad y año: Estados Unidos 1960. Duración y datos técnicos: 74 min. Color 2.35:1.

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Comanche Station (1960) fue la última entrega del ciclo de westerns protagonizados por Randolph Scott y dirigidos por Budd Boetticher, e integrada en su totalidad por Seven Men from Now [dvd: Tras la pista de los asesinos, 1956], The Tall T [tv/dvd: Los cautivos, 1957], Decision at Sundown [tv/dvd: Cita en Sundown, 1957], Buchanan Rides Alone [tv: Buchanan cabalga solo; tv/dvd: Buchanan cabalga de nuevo, 1958], Westbound [tv/dvd: Nacida en el Oeste, 1959) y Ride Lonesome [tv: Cabalgando en el desierto; tv/dvd: Cabalgar en solitario, 1959]. Todas ellas comparten esas dos características (actor y director) en común, pues luego algunas no coinciden en la producción ejecutiva del mítico Harry Joe Brown con destino a la productora Ranown de la cual eran propietarios él y Randolph Scott, por lo cual el ciclo –dejando a un margen Westbound, producida por la Warner– también es conocido con el apelativo Ranown.

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En cierta manera, Estación Comanche comparte determinados elementos en común con The Tall T. Vuelve a contar en los créditos con el estupendo guionista Burt Kennedy, y la estructura es similar a la de aquélla. Aquí tenemos a Jefferson Cody (Randolph Scott), un personaje que podría definirse como una versión algo humanizada del Ethan Edwards encarnado por John Wayne en la excepcional Centauros del desierto (The Searchers, 1956), de John Ford. Cody se dedica a rescatar mujeres blancas que averigua están en posesión de los comanches, a las que intercambia por rifles. Acaba de rescatar a Nancy Lowe (Nancy Gates) y se dirige a Lordsburg con ella cuando han de detenerse en Estación Comanche, una parada de postas donde confluyen repentinamente tres hombres perseguidos por los indios. Uno de ellos es el líder, el adusto Ben Lane (magnífico Claude Akins), a quien Cody conoció en el ejército y expulsó, por regodearse en el asesinato de indios inocentes. Lo acompañan dos jóvenes pistoleros, Frank (encarnado por Skip Homeier, que ya aparecía en Los cautivos) y Dobie (Richard Rust); ambos se dedican a delinquir con el fin de no esforzarse en trabajar, y son algo limitados intelectualmente, aunque sus diálogos ofrecen auténticas perlas para el espectador; de hecho, en ese sentido el guion de Kennedy está sembrado.

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Así pues, estos cinco personajes habrán de atravesar territorio comanche, con estos en pie de guerra, para llegar a Lordsburg. El grupo de Lane se desvelará como dedicado a rescatar mujeres secuestradas por los indios con el fin de conseguir la recompensa que por ellas den; por Nancy Lowe, de hecho, su marido ofrece cinco mil dólares, y Lane pretende arrebatárselo a Cody del modo que fuera. El personaje del marido, por cierto, semeja afín al que aparecía en The Tall T, despreocupado por su esposa a tal punto que ofrece una recompensa en lugar de ir él mismo a rescatarla; al final, sin embargo, el guion ofrecerá un espléndido golpe de efecto en ese sentido.

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Rodado en doce días, y con prácticamente solo esos personajes sosteniendo un metraje de 72 minutos, el film expone un itinerario físico que hace evolucionar los personajes, mostrando sus contradicciones, sus pesares y un pasado tortuoso que arrostran. El personaje de Randolph Scott es, probablemente, el más complejo de los que encarnó, y vamos viendo cómo de un modo paulatino adquiere rasgos que lo van humanizando. Y los forajidos exhiben la riqueza habitual de los guiones de Kennedy, con un cruel y pletórico Atkins, que busca el momento de acabar con su compañero, pero que lo salva de los indios: “No disfrutaría de los cinco mil dólares eliminándote de ese modo”.

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Boetticher vuelve a dar muestras de austeridad narrativa, si bien en esta ocasión añade travellings de aproximación a los personajes con el fin de potenciar su individualidad. El reparto funciona excelentemente, y la magnífica fotografía de Charles Lawton Jr. (que ya se encargó de Los cautivos, pero también retrató otros westerns de Randolph Scott, así como títulos de la calidad de Los últimos comanches, Tres horas para vivir, Jubal, El tren de las 3:10, Cowboy, El salario de la violencia o Dos cabalgan juntos, este último con ciertos puntos de contacto con el presente), toda ella rodada en exteriores, aporta al paisaje la dimensión de un personaje más.

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Tras la presente película, Randolph Scott abandonó el cine, pero decidió regresar excepcionalmente a requerimiento de Sam Peckinpah para interpretar la primordial Duelo en la Alta Sierra (Ride the High Country, 1962), director este que sin lugar a dudas debe mucho a Budd Boetticher, así como a otro grande, John Ford.

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El estremecedor final de Estación Comanche representa una alegoría sobre la propia particularidad del western, donde Randolph Scott simboliza el personaje nómada, desarraigado, que durante unos instantes creyó capturar una esencia de esa civilización a la que ya no pertenece, y cuyo destino es cabalgar de nuevo en solitario, más allá del horizonte.

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Anécdotas

  • El rodaje tuvo lugar en Alabama Hills, Lone Pine, en California.
  • Estrenada en Estados Unidos en marzo de 1960. En España permaneció inédita, hasta ser exhibida por TVE el sábado 17 de abril de 1982. Después se ha vuelto a emitir en otras ocasiones, y se ha editado en DVD.

Carlos Díaz Maroto

 

«Ambición a la luz de la luna y otros textos autobiográficos», de Robert E. Howard, por GasMask

Posted in Libros sobre literatura, Literatura, Noticias, Otros ensayos, Otros géneros on 22 junio, 2017 by belakarloff

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Ambición a la luz de la luna y otros textos autobiográficos, que publica GasMask Editores, nos guía por el despertar a la literatura y a la vida de Robert E. Howard, el creador de personajes legendarios del fantástico, como Conan de Cimmeria. El presente volumen ofrece, en nueva y anotada traducción, la novela de juventud Post Oaks and Sand Roughs, que narra los duros comienzos de un escritor en ciernes intentando ganarse la vida enviando sus relatos a las revistas del momento. Esta edición, a cargo del escritor, traductor y experto en la materia Javier Jiménez Barco, recoge además una generosa selección de textos inéditos en los que Howard habla de su vida, su obra, su escritura y sus gustos literarios.

 

Autor: Robert E. Howard

ISBN: 978-84-944090-6-6

Colección: Desiderata

Encuadernación: Rústica con solapas

Formato: 14×21 cm

Número de páginas: 392

 

La momia (The Mummy) (2017)

Posted in Aventuras, Cine, Fantasía, Reseña, Terror on 15 junio, 2017 by belakarloff

Nick Morton es un pilluelo que sobrevive estafando, dentro del mundo de la arqueología. Mientras está en Irak contacta con Jenny Halsey, que es arqueóloga de verdad, y juntos topan con la tumba de Ahmanet, que fue momificada en vida por matar a su padre, el faraón, a su madrastra y a su sobrino… Ahmanet pactó con Set, dios de los muertos, y…

Dirección: Alex Kurtzman. Producción: Universal Pictures, Perfect World Pictures, Sean Daniel Company, Secret Hideout. Productores: Sarah Bradshaw, Sean Daniel, Alex Kurtzman, Chris Morgan. Productores ejecutivos: Jeb Brody, Roberto Orci. Guion: David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman, según argumento de Jon Spaihts, Alex Kurtzman, Jenny Lumet. Música: Brian Tyler. Fotografía: Ben Seresin. Diseño de producción: Jon Hutman, Dominic Watkins. Montaje: Gina Hirsch, Paul Hirsch, Andrew Mondshein. Efectos especiales: Factory VFX, Clear Angle Studios, Double Negative, Furious FX, Industrial Light & Magic, Lola Visual Effects, Moving Picture Company, Proof. Intérpretes: Tom Cruise (Nick Morton), Russell Crowe (Dr. Henry Jekyll), Annabelle Wallis (Jenny Halsey), Sofia Boutella (Ahmanet), Jake Johnson (Chris Vail), Courtney B. Vance (coronel Greenway), Marwan Kenzari (Malik), Simon Atherton, Stephen Thompson, James Arama, Matthew Wilkas, Sohm Kapila, Sean Cameron Michael, Rez Kempton, Erol Ismail, Selva Rasalingam, Shanina Shaik, Javier Botet (Set), Hadrian Howard, Dylan Smith, Parker Sawyers, Neil Maskell, Rhona Croker… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 110 min. Color 2.35:1 2D/3D.

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Desde hace ya bastantes años Universal intenta resucitar (nunca mejor dicho) su galería de monstruos clásicos. Hace ya mucho, directores de la talla de John Carpenter y Guillermo del Toro fueron tanteados para dirigir una nueva versión de La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954, Jack Arnold). En 2010 tuvimos la excelente El hombre lobo (The Wolfman), dirigida por Joe Johnston, pero su atronador fracaso comercial hizo que quedase en el olvido por parte de la productora[1]. Según parece, el inicio de este Dark Universe había de haber sido la película Drácula: La leyenda jamás contada (Dracula Untold, 2014, Gary Shore), pero por extraños motivos fue desechada –no creo que la razón fuese la asaz mediocridad de sus resultados, porque la carencia de calidad nunca ha sido una preocupación de las productoras, salvo que ello repercutiera en taquilla–.

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La momia, al contrario de otros monstruos clásicos, carece de un origen literario concreto. Existen historias donde tiene aparición, como el relato “El lote nº 249” (“Lot No. 249”, 1892), de Sir Arthur Conan Doyle, o la novela La joya de las siete estrellas (The Jewel of Seven Stars, 1903), de Bram Stoker. Sin embargo, a la hora de abordar a esta criatura, la Universal –y, a través de ella, el guionista John L. Balderston, a partir de un argumento de Nina Wilcox Putnam y Richard Schayer– recurrió en La momia (The Mummy, 1932, Karl Freund) a un especie de refundición del libreto de Drácula (Dracula, 1931, Tod Browning) –de hecho, Balderston era el responsable de la adaptación americana de la obra teatral británica de Hamilton Deane de la que partía el film de Browning–.

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Como otros monstruos, la momia tuvo sus secuelas y remakes. Recientemente fue resucitada por Universal con La momia (The Mummy, 1999, Stephen Sommers). Sin embargo, el acercamiento empleado en esta no era el tono de terror de todos los títulos previos, sino más bien uno aventurero y desenfadado, en una obvia imitación de la inflexión de las aventuras de Indiana Jones, pero en una actitud más guasona. Tamaña tontería se saldó con un enorme éxito comercial, lo cual devino en secuelas y spin-offs varios.

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De nuevo es abordada la criatura vendada en esta nueva visión de 2017 y, ahora sí, esta es la primera entrega del Dark Universe de la Universal, a menos que sea un fracaso manifiesto y se cancele, cosa que dudo. Tras pasar por el proyecto diversos directores (véase anecdotario) al final quien se ha hecho cargo del film es Alex Kurtzman, guionista habitual de la camarilla de J. J. Abrams, y que ha escrito en series de televisión como Hércules: sus viajes legendarios, Alias, Fringe (Al límite), Sleepy Hollow y Hawai 5.0, así como en Mission: Impossible III (Mission: Impossible III, 2006) –precisamente dirigida por Abrams– o la nueva franquicia de Star Trek, incluyendo la inminente serie televisiva.

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Como director, Kurtzman, aparte de algunos episodios televisivos, se hizo cargo de la comedia dramática Así somos (People Like Us, 2012). También productor, entre sus proyectos futuros figuran, dentro del Dark Universe, Bride of Frankenstein, The Invisible Man y Van Helsing, la primera a dirigir por Bill Condon –Dioses y monstruos (Gods and Monsters, 1998)–.

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Lo que sorprende frente a un film de las presentes características es toparse con un plantel de guionistas de cierto peso. Así, tenemos al excelente David Koepp, entre cuyos libretos cabe destacar, acaso, Atrapado por su pasado (Carlito’s Way, 1993, Brian De Palma), Ojos de serpiente (Snake Eyes, 1998, B. De Palma), El último escalón (Stir of Echoes, 1999), dirigida por él mismo, La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005, Steven Spielberg)… Christopher McQuarrie, por su parte, es director y guionista de esa estupenda película de acción que es Jack Reacher (Jack Reacher, 2012), y también es responsable en ambos campos de la muy notable Misión: Imposible – Nación secreta (Mission: Impossible – Rogue Nation, 2015). El menos conocido es Dylan Kussman, habitual actor, y del que destaca como creador la web-serie The Steps (2010).

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También sorprende que gente de tan demostrada solvencia se haya puesto a trabajar con el único fin de cobrar el cheque y muestre tan escaso esfuerzo en la labor. Supongo que les habrán dicho que escriban para cubrir una hora de metraje, y que lo demás lo rellenarían con escenas de acción. Pero es que ni esa escasa trama ofrece un mínimo de solvencia, forjando un collage de ideas procedentes de diferentes películas, siendo las más obvias Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981, John Landis) y Lifeforce: Fuerza vital (Lifeforce, 1985, Tobe Hooper), pero es que también copian el detalle de la nube de polvo con rostro humano de La momia de Sommers, y hasta aparecen los templarios de Amando de Ossorio.

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Aparte de eso, el estereotipo es el que rige en la creación de personajes, no salvándose ni uno de la rutina y el aburrimiento, desde ese protagonista que cambia de carácter porque así lo disponen los guionistas, pero sin una justificación psicológica que lo resguarde, hasta ese odioso amigo/sidekick, pasando por la arqueóloga buenorra o por el científico con aviesas intenciones. Todo muy arquetípico, convencional, a lo que no ayuda, desde luego, las muy primarias interpretaciones de todo el elenco principal, con el trío masculino tendente a la sobreactuación, tanto Tom Cruise, que, cuando quiere, puede demostrar que es un actor solvente –no es este el caso–, como Russell Crowe, que hace años trabaja con el piloto automático puesto y dejó de ser ese soberbio actor que era, o Jake Johnson, ese horroroso amigo graciosito que tiene que haber siempre. En cuanto a las féminas, por el contrario, estas se muestran de una sosería apabullante, así Annabelle Wallis como la arqueóloga Jenny Halsey, y Sofia Boutella como la malvada Ahmanet, quien previamente, en Kingsman: Servicio secreto (Kingsman: The Secret Service, 2014, Matthew Vaughn) y en Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond, 2016, Justin Lin), mostraba bastante solvencia, pero que aquí se ve contagiada por el síndrome de “¿para qué esforzarme en esta mierdecilla?” que asalta a todo el plantel técnico-artístico del film.

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Así, la exigua trama únicamente busca excusas para ofrecer escenas de acción imparables, todas ellas, por supuesto, tendentes a la sobresaturación y exageración, con explosiones, explosiones y más explosiones. Y lo peor de todo es que, con un pequeño esfuerzo, esto es, eliminando escenas de acción superfluas y reemplazándolas por una trama más elaborada, exigiendo a los actores que perseveraran más, quitando el humor cretino para público de galería comercial, y buscándose un director de verdad, podría haber salido algo bastante decente.

Lo que tenemos, en cambio, es una primera entrega de este Dark Universe que quitan las ganas de interesarse más por él.

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Anécdotas

  • El diseño y sexo de la momia fue cambiado una vez visto el aspecto de Apocalypse en la escena post-créditos de X-Men: Días del futuro pasado (2014).
  • Para el papel del doctor Jekyll fueron considerados Javier Bardem, Joseph Gordon-Levitt, Tom Hardy y Eddie Redmayne.
  • Los directores previos del film debieron ser Len Wiseman (Underworld), Baltasar Kormákur (Everest) y Andrés Muschietti (Mamá, It). El último abandonó por “diferencias creativas”.
  • El presupuesto estimado de este film es de 125 millones de dólares.
  • Estrenada en Estados Unidos el 9 de junio de 2017, al igual que en España.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] No obstante, se hizo una especie de spin-off con el direct-to-DVD Hombre Lobo: la bestia entre nosotros (Werewolf: The Beast Among Us, 2012, Louis Morneau).

 

“Sumario sangriento de la pequeña Estefanía”, editado por Regia

Posted in Sin categoría on 14 junio, 2017 by belakarloff

Dentro de su ejemplar colección «Cinema Giallo», la distribuidora Regia Films ha editado recientemente la co-producción hispano-italiana Sumario sangriento de la pequeña Estefanía / Mio caro assassino (1972), de Tonino Ricci. A continuación hacemos un análisis de la película en sí, para después comentar lo que es la propia edición.

 

Sumario sangriento de la pequeña Estefanía / Mio caro assassino (1972)

Dirección: Tonino Valerii. Producción: B.R.C. Produzione S.r.l., Kramot Cinematografica, Tecisa. Productores: Manolo Bolognini, Roberto Cocco. Guion: Roberto Leoni, Franco Bucceri, José Gutiérrez Maesso, Tonino Valerii, según argumento de R. Leoni y F. Bucceri. Fotografía: Manuel Rojas. Música: Ennio Morricone. Montaje: Franco Fraticelli. Dirección artística: Francisco Canet, Claudio Cinini. Intérpretes: George Hilton (inspector Luca Peretti), Salvo Randone (jefe Marò), William Berger (Giorgio Canavese), Marilù Tolo (Dra. Anna Borgese), Manuel Zarzo (brigadier Bozzi), Patty Shepard (Paola Rossi, la maestra), Piero Lulli (Alessandro Moroni), Helga Liné (signora Paradisi), Tullio Valli (Oliviero Moroni), Dante Maggio (Mattia Guardapelle), Dana Ghia (Eleonora Moroni), Alfredo Mayo (Beniamino), Mónica Randall (Carla Moroni), Corrado Gaipa, Daniela Rachele Barnes / Lara Wendel (Stefania Moroni), Francesco Di Federico, Lola Gaos (Adele Rudigiani), Sergio Mendizábal, Sofia Dionisio, Luigi Antonio Guerra, Elisa Mainardi, Enzo Fiermonte, Annamaria Chio, Antonio Spaccatini, Guerrino Crivello, Irio Fantini, Andrea Scotti… Nacionalidad y año: España, Italia 1972. Duración y datos técnicos: 96 min. color 2.35:1.

Cuando un investigador de seguros aparece decapitado, la investigación policial posterior lo conectará con el secuestro y asesinato de la pequeña Estefanía, un año atrás, y que quedó sin resolver. El inspector Peretti comenzará a interrogar a los familiares de la niña…

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Típica coproducción entre España e Italia de la época[1], con los clásicos misterios en torno a su ejecución que suelen imperar en esos casos. George Hilton (actor que es de origen uruguayo: su verdadero nombre es Jorge Hill Acosta y Lara) declaró que la película fue filmada en inglés. Sin embargo, contemplando los labios de los actores se percibe que algunos hablan en italiano, otros en español… y a él no le encajan en absoluto los labios, por lo cual es obvio que él, al menos, sí lo rodó en inglés. Pero, como solía ser norma en este tipo de producciones, lo más seguro es que cada actor recitara los diálogos en el idioma en que se sintiera más cómodo, registrándose las tomas con un audio inservible, y luego el film se montó y se dobló en estudio, en español, en italiano y en inglés. Por cierto que la versión italiana resulta de lo más apática, desde el punto de vista interpretativo, teniendo más vigor la versión española.

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También parece ser que, dentro de su plantel de guionistas, el español José Gutiérrez Maesso no participó en el libreto, constando en los créditos únicamente por motivos de co-producción[2]. Sí queda claro que el guion corrió a cargo del tándem formado por Roberto Leoni y Franco Bucceri[3], autores de la idea original, ayudados por el director, habitual también en esas lides.

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Tonino Valerii (1934-2016) es uno de los más reputados directores italianos centrados en el cine de género. Comenzó en el séptimo arte como segundo ayudante de dirección con la comedia Los motorizados / I motorizzati (1962, Camillo Mastrocinque), y tuvo unas pocas colaboraciones más en este sentido, pero rápidamente saltó también al campo del guion, donde participó en clásicos del horror italiano como La maldición de los Karnstein / La cripta e l’incubo (1964, Camillo Mastrocinque) –de la que también fue ayudante de dirección– e I lunghi capelli della morte (1964, Antonio Margheriti), así como de spaghettis-western de la fama de Por un puñado de dólares / Per un pugno di dollari / Für eine Handvoll Dollar (1964, Sergio Leone).

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Precisamente fue en el western europeo donde Valerii se forjó su camino más valorado, debutando como realizador con Cazador de recompensas / Per il gusto di uccidere (1966). Siendo estrictos, podríamos considerar que el director nacido Teramo, Abruzzo, no realizó una carrera demasiado extensa, pues en un lapso de treinta años solo dirigió catorce películas, un telefilm y participó en tres series de televisión; su última película fue el thriller Una vacanza all’inferno (1997), centrado en el mundo de las drogas.

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Sumario sangriento de la pequeña Estefanía / Mio caro assassino (1972) podría decirse que es un giallo atípico, o más bien, un giallo contaminado. De ese sub-género tan definido adopta los rasgos en su criminal, que viste la socorrida gabardina oscura y el sombrero calado, con el fin de no ser identificado, así como de lo retorcido de los asesinatos: la primera víctima es decapitada con una excavadora, otra es rebanada con una sierra eléctrica… Pero el film también exhibe modales de poliziesco, la otra modalidad del thriller all’italiana de la época, centrándose más en el formato de estructura policial. Inclusive resulta un precedente de las thrillers hitchcockianos de Brian De Palma. Y el final, con el policía reuniendo a todos los sospechosos en una habitación para hacerles partícipes de sus conclusiones, toma los rasgos característicos del whodonit literario.

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El film comienza de un modo abrupto, con el referido asesinato de la decapitación, que además se arroga de unas formas visuales atípicas en el género: acontece en pleno día, junto a un pantano, y tenemos a un señor trajeado dirigiendo el trabajo de una excavadora. El momento en que esta atrapa al personaje con los dientes, lo iza en el aire y luego lo suelta, con cuerpo y cabeza cayendo cada uno por su lado, es en verdad impactante. Después, la narración se calma, y poco a poco va de nuevo in crescendo. No tanto por su tremendismo visual como por todo ese tono subterráneo, centrado en una familia que oculta no pocos secretos, y que casi podría recordar a una novela de Ross MacDonald. En esa familia se detectan celos, envidias, ambiciones, así como una pulsión pederástica de lo más malsana.

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Valerii adopta un tono distante, frío, un poco acorde con esa encuesta policial encabezada por un detective más atento a la vida de los demás que a la suya propia: mantiene relaciones con una doctora atractiva con la que es incapaz de comunicarse, más allá de un polvo rápido, y a veces ni siquiera eso, tan obsesionado está con el caso. George Hilton refleja con convicción ese personaje, con un tono introspectivo y al que le cuesta relacionarse, pues con sus compañeros el trato es igual de esquivo.

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Como buena co-producción la película tira de actores de tanto uno como otro país, añadiéndoles algunos internacionales que, en aquella época, buscaban la fortuna por estas tierras, caso del referido protagonista, o la norteamericana Patty Shepard, en un papel sorprendentemente breve. A destacar la presencia de la excelente Lola Gaos, en un papel secundario, a quien la voz italiana nada favorece, pero tampoco la española, que no es la suya.

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Es curioso cómo en los campos de fotografía y música siempre se buscaban en este tipo de producciones algunos de los mejores profesionales de cada uno de los países. En la partitura siempre aparecían compositores italianos, dado que en España, en aquel entonces, la música era sencillamente lamentable. Aquí tenemos al afamado Ennio Morricone, que aporta una composición en un inicio tenue y tímida, que paulatinamente va adquiriendo acordes jazzísticos conforme a su adscripción genérica. En cuanto a la fotografía, esta es de origen ibérico, correspondiente a Manuel Rojas, un estupendo profesional que debiera disponer de mayor crédito.

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Destacan determinados elementos un tanto sorprendentes a día de hoy, como ese desnudo infantil, para resaltar la condición pederástica de uno de los sospechosos –en el presente ese plano sería inconcebible, aunque en su época también fue censurado en muchos países–. Y también el insólito personaje que le toca interpretar a Alfredo Mayo, otrora valerosa figura del régimen, y que aquí compone un personaje acobardado, asustadizo y enfermizo.

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Anécdotas

  • Título en Argentina: La ronda de la muerte.
  • Título anglosajón: My Dear Killer.
  • Estrenada en Italia el 3 de febrero de 1972, y en España el 24 de febrero.

 

La edición

La película se presenta en su formato panorámico original, con mejora anamórfica. La calidad de imagen es apreciable, salvo, como es norma, los títulos de crédito, llenos de motas; parece ser que las editoras siempre se saltan esa parcela en las restauraciones. Como audio ofrece el italiano y el castellano, ofreciendo además subtítulos opcionales al italiano, que no es la transcripción literal del doblaje español, sino que se ha traducido fielmente del original latino, sutilmente diferente. Se podría haber añadido el audio en inglés, pero en verdad no es necesario, pues no se sería un audio original, siendo tan gratuito como uno en francés o en arameo.

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La copia ofrece los desnudos que, a buen seguro, debían faltar en el estreno español. Solamente he visto la película en italiano, probando por encima el español, así que no sé cómo determinada escena en que aparece Marilú Tolo desnuda y hablando se habrá solucionado, si con subtítulos forzados, o bien había doble escena con ella vestida; los demás desnudos aparecen sin diálogos, por lo cual su inclusión no ofrece mayor problema.

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Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] La producción corre a cargo de dos compañías italianas, B.R.C. Produzione Films S.r.l. y Kramot Cinematografica S.r.l., y una española, Tecisa Film. Esta última se inició en 1959 con dos joyas como La vida alrededor, de Fernando Fernán Gómez, y Los chicos, de Marco Ferreri.

[2] Curti, Roberto: Tonino Valerii: The Films. Jefferson, North Carolina: McFarland, 2016; pág. 196.

[3] Del primero, la presente es su segundo guion; también trabajó en la atractiva Santa sangre (Santa sangre, 1989, Alejandro Jodorowsky). Ambos guionistas han trabajado juntos en varias ocasiones.

The Haunted Palace [tv/vd/dvd: El palacio de los espíritus] (1963)

Posted in Cine, Reseña, Terror on 13 junio, 2017 by belakarloff

El matrimonio Ward se traslada a la localidad de Arkham con el fin de hacerse el marido con unas posesiones heredadas. Siglos atrás, su antecesor Joseph Curwen fue quemado en la hoguera por brujería. Ahora, el espíritu del hechicero parece morar en los corredores de la mansión y poco a poco se irá haciendo con la voluntad de su descendiente…

Dirección: Roger Corman. Producción: La Honda Productions, AIP. Productor: Roger Corman. Productores ejecutivos: Samuel Z. Arkoff, James H. Nicholson. Guion: Charles Beaumont, [Francis Ford Coppola], según la novela El caso de Charles Dexter Ward de H. P. Lovecraft y el poema homónimo de Edgar Allan Poe. Fotografía: Floyd Crosby. Música: Ronald Stein. Montaje: Ronald Sinclair. Dirección artística: Daniel Haller. Efectos especiales: Verne Langdon (maquillajes). Intérpretes: Vincent Price (Charles Dexter Ward / Joseph Curwen), Debra Paget (Ann Ward), Lon Chaney Jr. (Simon Orne), John Dierkes (Benjamin West / Mr. West), Frank Maxwell (Dr. Willet / Priam Willet), Leo Gordon (Edgar Weeden / Ezra Weeden), Elisha Cook Jr. (Gideon Smith / Micah Smith), Harry Ellerbe (ministro), Cathie Merchant, Milton Parsons, Guy Wilkerson, I. Stanford Jolley, Darlene Lucht, Barboura Morris, Bruno VeSota… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1963. Duración y datos técnicos: 82 min. color 2.35:1.

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Comentario

De entre todas las producciones de que se compone el ciclo de adaptaciones de Poe dirigidas por Roger Corman, El palacio de los espíritus es una de las menos conocidas y valoradas, quizás debido a la especial ominosidad que sus imágenes e historia desprenden, ya que, bajo el título del poema homónimo incluido dentro del relato “La caída de la casa Usher”, estamos en realidad ante una adaptación de El caso de Charles Dexter Ward, una de las dos únicas novelas que escribió Howard Philips Lovecraft.

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Las adaptaciones de textos del genio de Providence hasta entonces eran prácticamente inéditas en la gran pantalla. Esta fue la primera por parte de la productora, al percatarse los responsables del fervor que la obra lovecraftiana despertaba en las nuevas generaciones de lectores. Relatos de la talla de “El horror de Dunwich” o “El color que cayó del cielo” tuvieron después su oportuna traslación, si bien con resultados bastante irregulares, hecho que no aconteció en esta versión dirigida por Roger Corman, otorgándole prestigio al enmarcarlo dentro de su ciclo dedicado a Poe, en el que, por cierto, abundan referencias lovecraftianas más o menos soterradas, cerrando así un círculo que confirma la influencia ejercida por Poe en el que siempre ha sido considerado su discípulo más aventajado.

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En el caso que nos ocupa, y por encima de una mayor o menor fidelidad al texto original –del cual, como del resto de relatos adaptados a lo largo del ciclo Poe, se toma bastantes libertades–, hay que considerar que en realidad Corman (y Charles Coppola Beaumont, autor de la “adaptación”) se planteó el proyecto más como un compendio del universo de Lovecraft que como la plasmación de una historia concreta, consiguiendo así, de alguna manera, reflejar la imprecisión y fragilidad de los personajes que se mueven por los tortuosos senderos del escritor, a pesar de la cesión a ciertos convencionalismos, así la introducción del elemento femenino y subsiguiente historia de amor (en este caso, compensada por la deslumbrante belleza de Debra Paget), invocaciones recitadas en latín en lugar de las lenguas infrahumanas de los primigenios… Resulta, no obstante, en especial memorable el diálogo en el que se hace mención explícita a los Mitos de Cthulhu y sus principales deidades.

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Por lo demás, en cuanto a las cualidades intrínsecas del propio filme, estamos ante un producto más que estimable, quizás uno de los mejores títulos del ciclo, gracias a la densa atmósfera que el director imprime a las imágenes, en las que brilla con especial fuerza la recreación de un Arkham dominado por la superstición y la nigromancia, en planos colmados de sugerencia y sinuosidades macabras (especialmente inquietante, así, resulta la llegada a la localidad de la pareja protagonista, acosada por sus deformes habitantes). No poco contribuye a la fuerza de esta película el brillante trabajo de un elenco interpretativo de campanillas, en el que secundarios de la talla de Elisha Cook Jr. ofrecen un perfecto contrapunto a la soberbia composición de Vincent Price en un doble papel, positivo y negativo, que, en contra de lo que cabría esperar en un actor más bien tendente a la sobreactuación, hace uso del minimalismo gestual para diferenciar un personaje de otro, evitando cualquier confusión al respecto a veces con un simple enarcado de cejas.

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No está, por supuesto, exento el resultado final de fallos e irregularidades, siendo quizás el más notorio –y controvertido– la aparición del primordial; aunque fugaz y deformada, la imagen que el espectador puede ver rompe en parte la sugerente atmósfera que se había conseguido crear, otorgando en compensación un muy simpático tono de serie B digno de los primeros tiempos de su director, que no hace menos delicioso para el paladar cinéfilo la degustación de tan esmerada cosecha.

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Anécdotas

  • Título alternativo: The Haunted Village. El título del libreto original era The Case of Charles Dexter Ward.
  • Estrenada en Argentina y Venezuela como El palacio encantado.
  • Título en México: El palacio embrujado.
  • Francis Ford Coppola colaboró sin acreditar en el guion, escribiendo diálogos adicionales.
  • Corman rodó la película como una interrupción al ciclo Poe; los productores cambiaron el título y lo añadieron al ciclo.
  • La novela de Lovecraft se volvió a adaptar en The Resurrected (1992), de Dan O’Bannon. También tienen similitudes evidentes con ella The Black Sleep / Dr. Cadman’s Secret [tv: El sueño negro, 1956], de Reginald Le Borg y la producción mexicana La marca del muerto (1961), de Fernando Cortés.
  • Estrenada en Estados Unidos el 28 de agosto de 1963 en Cincinnatio, Ohio, y el 29 de enero de 1964 en Nueva York. En España quedó inédita hasta su pase por TVE, en un ciclo dedicado a Poe, el 3 de octubre de 1976. Después se ha editado en DVD.

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Bibliografía

  • LOVECRAFT, H. P.: El caso de Charles Dexter Ward; traducción, José María Aroca, revisada por Carmen Criado. Madrid: Alianza Editorial, 1998. Colección: El libro de bolsillo; Biblioteca de fantasía y terror; 8152. Traducción de: The Case of Charles Dexter Ward.
  • POE, Edgar Allan: “El palacio encantado”. En Obra completa en poesía; traducción, Arturo Sánchez; traducción de la prosa Federico Revilla. Ed. bilingüe. Barcelona: Ediciones 29, 1984. Colección: Libros Río nuevo; 3. Serie bolsillo; 3.

Manuel Aguilar (Madrid. España)

 

Odisea bajo el mar (The Neptune Factor) (1973)

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Reseña on 9 junio, 2017 by belakarloff

Mientras realizan investigaciones submarinas, un terremoto arroja un laboratorio implantado en el fondo y cae por una sima. Para rescatar a los integrantes del recinto parte en su auxilio un submarino de bolsillo, el Neptuno. A medida que se interna en la fosa descubren que una mutación ha hecho aumentar de tamaño las criaturas marinas.

Dirección: Daniel Petrie. Producción: Conquest of the Deeps Limited and Company, Quadrant Films, Bellevue Pathé (Qué) Ltée. Productor: Sandy Howard. Productores ejecutivos: Harold Greenberg, David Perlmutter. Guion: Jack DeWitt. Fotografía: Harry Makin. Música: Lalo Schifrin, William McCauley. Montaje: Stan Cole. Diseño de producción: Dennis Lynton Clark, Jack McAdam. Efectos especiales: Lee Howard (consultor de efectos especiales), Bill Hansard (coordinador de retroproyecciones). Intérpretes: Ben Gazzara (comandante Adrian Blake), Walter Pidgeon (Dr. Samuel Andrews), Ernest Borgnine (submarinista principal Don MacKay), Yvette Mimieux (Dra. Leah Jansen), Donnelly Rhodes (submarinista Bob Cousins), Chris Wiggins (capitán Williams), Michael J. Reynolds, Mark Walker, Leslie Carlson, Stuart Gillard, Ed McGibbon, David Renton, Joan Gregson, David Yorston, Ken Pogue, Dave Mann, Frank Perry, Kei Fujiwara, Dan MacDonald, Richard Whelan… Nacionalidad y año: Canadá 1973. Duración y datos técnicos: 95 min. color 2.35:1.

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Sandy Howard (1927-2008) fue de esos productores característicos de los setenta-ochenta, si bien su carrera como tal comenzó en 1958 y finalizó en 1989[1]. Tocó gran cantidad de géneros, siendo de destacar Un hombre llamado Caballo (A Man Called Horse, 1970, Elliot Silverstein) como su mayor éxito, si bien se le percibe cierta predilección hacia el género fantástico, del cual, empero, solo citaremos unos pocos títulos: La lluvia del diablo (The Devil’s Rain, 1975, Robert Fuest), La isla del Doctor Moreau (The Island of Dr. Moreau, 1977, Don Taylor), Meteoro (Meteor, 1979, Ronald Neame), Cavernas fantasmas (What Waits Below/Secrets of the Phantom Caverns, 1984, Don Sharp)…

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Sus películas, por lo general, demuestran más buena voluntad que logros, y buen ejemplo de ello es Odisea bajo el mar (The Neptune Factor, 1973), precisamente la primera de las cintas de carácter fantástico que produjo, si bien de manera tímida. Esa buena voluntad se traslada al interés con el que se tomó el proyecto; así, consultó a gran cantidad de biólogos marinos, oceanógrafos e ictiólogos durante dos años antes de llevar adelante el rodaje. Ello hace sospechar que, en el aspecto científico, el film está minuciosamente documentado, y de hecho da la impresión de hallarse más bien uno ante un capítulo de la serie Mundo submarino (The Undersea World of Jacques Cousteau; 1968-1976), a bordo del Calypso.

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Así, nos hallamos ante la minuciosa narración del intento de rescate de un laboratorio perdido en una sima submarina. El descenso del Neptuno, el ingenio que partirá en su busca, se narra de manera minuciosa, y los personajes ajustan controles, activan palancas y lo que sea necesario para llevar a cabo su lento avance.

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La cinta se rodea de un pequeño grupo de actores sólidos, Ben Gazzara, Walter Pidgeon, Ernest Borgnine e Yvette Mimieux, en concreto, que intentan aportar inmediatez al espectador, al reconocerlos. Se les procura dar cierto fondo humano, pero es escaso, más allá de la preocupación de Yvette Mimieux o la cobardía de Ben Gazzara, pero solamente el gran Ernest Borgnine logra aplicar ese perfil a su personaje, el único que se hace cercano.

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Jack DeWitt, habitual en las producciones de Howard, escribe un guion plúmbeo y pesado, que dirige Daniel Petrie con su habitual carencia de personalidad. De origen canadiense, trabajó mucho en televisión, entre lo que destaca un apreciable telefilm, La tercera víctima (Mousey, 1974), con un sensacional papel para Kirk Douglas, y sobre todo la espléndida mini-serie Sybil (1976). Sin embargo, en cine no logró insuflar ese interés, y para hacernos una idea de sus limitaciones citemos Distrito Apache (Fort Apache the Bronx, 1981), puesto al servicio de Paul Newman en su etapa más histriónica.

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Con respecto a la temática fantástica, esta es muy ligera, ofreciendo una mutación de la fauna marina a consecuencia de la actividad volcánica del lugar, haciendo que crezca de un modo monstruoso. Para representar las criaturas se ofrecen planos cercanos y panorámicas muy lentas de peces de colores, o una maquetita minúscula circulando entre animales normales. La sensación de peligro es nula, pues en momento alguno se percibe la proximidad de los seres, ni siquiera en el supuesto clímax, cuando un grupo de anguilas acecha a los infortunados.

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Pese a lo anteriormente referido, el film tampoco es tan desdeñable, tiene una fotografía bonita, unos actores solventes y unos planos submarinos atractivos. Es algo aburridilla, pero se deja ver con moderada curiosidad. La vi por primera vez un sábado por la tarde, en televisión, y ese es su margen de visionado recomendable.

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Anécdotas

  • Título de rodaje: Conquest of the Deeps. Título completo: The Neptune Factor – An Underwater Odyssey. Título en la televisión norteamericana: The Neptune Disaster.
  • En 1975 la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films nominó la presente película a un premio Saturn como mejor film de ciencia ficción (ganó Cuando el destino nos alcance).
  • Se importaron cerca de dos mil animales marinos para el rodaje.
  • El presupuesto fue de dos millones y medio de dólares canadienses.
  • El rodaje ocupó entré el 25 de septiembre y el 16 de diciembre de 1972.
  • Estrenada en Canadá el 26 de junio de 1973. En España se estrenó el 6 de diciembre de 1973.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Antes fue director, entre 1947 y 1968, de un puñado de producciones televisivas, así como de la película Diary of a Bachelor (1964), de los planos para el montaje americano de El mundo bajo el terror (Daikaijû Gamera, 1965, Noriaki Yuasa), conocido como Gammera the Invincible (1966), y de la supuesta supervisión de El rey de África/Caccia ai violenti/King of Africa (1968, Giovanni Scolaro).

 

 

Alberto López Aroca presenta nueva revista del género: “Ulthar”

Posted in Ciencia ficción, Fantasía, Literatura, Noticias, Relatos, Revistas, Terror on 8 junio, 2017 by belakarloff

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El escritor y editor Alberto López Aroca acaba de abrir la suscripción para publicar el primer número de ULTHAR: revista de fantasía, ciencia ficción y terror, y a tal efecto ha inaugurado un blog que contiene toda la información acerca de contenidos, formato e intenciones de esta nueva publicación. El precio de suscripción es de 12 euros (el PVP de la revista cuando salga a la venta será de 13 euros), y el plazo improrrogable de cierre de esta promoción será el 23 de junio de 2017.

LA REVISTA YA ESTÁ EN IMPRENTA.

ULTHAR nº1 tiene 142 páginas en formato 23×15 cm; cubierta a todo color con solapas, e ilustración de portada de Sergio Bleda. Incluye ocho relatos, un reportaje de investigación y la primera parte de una novela seriada. El interior está profusamente ilustrado, y los textos están presentados a doble columna, con introducciones del Editor.

No habrá edición digital.

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En este primer número contamos con historias de José Luis Zárate, Begoña Pérez Ruiz, Alejandro Castroguer, Ana Colchero y el propio Aroca, y se recupera un relato de la magnífica serie del Orden Estelar de Ángel Torres Quesada (A. Thorkent) que no se incluyó en la “edición definitiva”; y una “fantasía científica” (así se define el cuento), en apariencia española, publicada originalmente en 1906 (veinte años antes de que Hugo Gernsback acuñara el término “ciencia ficción”) con fantásticas ilustraciones de marcianos, que por entonces estaban de moda gracias a la publicación de La guerra de los mundos de H. G. Wells.

 Pero eso no es todo.

Como buena revista, tenemos un serial: la novela Ostfront, del Dr. Shiva Von Hassel, que ya había visto la luz en 2012 en formato digital, y que aquí tenemos por primera vez en papel. Los encargados de trasladar el extraño trabajo del doctor Von Hassel al castellano fueron Eduardo Vaquerizo, Santiago Eximeno y José Ramón Vázquez, que nos traen una visión del frente ruso durante la II Guerra Mundial como nunca antes habíamos visto… (la imagen debería darles una pista…).

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También, como relato inaugural, hemos realizado una nueva traducción del brevísimo, y no obstante maravilloso, relato de H. P. Lovecraft, “Los gatos de Ulthar”, un clásico archiconocido que tenía que estar en nuestra revista. (Hagan el favor de releerlo en nuestra versión antes de hincarle el diente a “B-52” de José Luis Zárate, que… pero ya verán, ya verán…)

Y, como ya es costumbre en publicaciones aroquianas (ustedes lo saben bien), el Maestro de Baker Street también asoma su hocico: ha recuperado un pastiche que ya estaba descatalogado, “El problema de la pequeña cliente”, en el que Sherlock Holmes tiene que encontrar a una niñera que… en fin… abrió su paraguas y se marchó volando por la ventana…

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Además, tenemos un artículo de investigación, realizado por el bolsilibrólogo terrorífico Jordi Llavoré, acerca de una de las autoras más importantes de Bruguera y que escribió más del 10% de los 617 números de la colección Selección Terror: hablamos, por supuesto, de la sanguinolenta, defenestradora y mutiladora Ada Corettí, olvidada por la crítica moderna, y sobre la cual el señor Llavoré realiza una extensa recensión.

Más información en el referido blog del inicio:

ultharmagazine.blogspot.com