Luces del Norte. Antología de ciencia ficción finlandesa

Posted in Ciencia ficción, Fantasía, Literatura, Noticias on 23 marzo, 2017 by belakarloff

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Luces del norte, historias del lejano norte, donde los fantasmas y piratas nadan en las aguas del mar Báltico y las brujas son tan mortales como las víboras que envían. Acompáñenos en un viaje a realidades alternativas en las que la vida puede ser atrapada en latón y donde el lienzo de la vida es tejido por arañas.

Luces del norte. Antología de ciencia ficción finlandesa presenta nueve voces y nueves relatos del bizarro finlandés, ahora por primera vez en castellano: “La novia fría”, de Magdalena Hai; “El piano de cola”, de Kari Välimäki; “Pieles”, de Anne Leinonen; “”Sueños que entristecen las mañanas”, de J.S. Meresmaa; “El diablo se equivocó por un año”, de Janos Honkonen; “Gravedad perdida”, de Saara Henriksson; “Fundamentos del centelleo”, de Taru Kumara-Moisio; “El obsequio”, de Sari Peltoniemi; “Quien gira la rueda”, de Anni Nupponen.

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Saara Henriksson

La antología Luces del norte ha sido publicada por Osuuskumma, una cooperativa editorial fundada y dirigida por escritores. Como editorial, nuestros objetivos son dar a conocer nuevos talentos, resaltar el tipo de literatura que muchas veces pasa desapercibida para el canon y continuar con la tradición de publicar antologías de ciencia ficción especulativa finlandesa de primera calidad.

  • Luces del Norte. Antología de ciencia ficción finlandesa
  • Autor: Varios Autores, edición de Magdalena Hai y Anne Leinonen
  • Editorial: Usuuskumma
  • Traducción: Tanya Tynjala, Yasna Bravo, Outi Korhonen, Sergio Prudant Vilches, Clara Petrozzi, Laura Villella, Layla Martínez
  • Tipo de libro: Antología inédita
  • Fecha de publicación: 2016
  • Precio: 19,95€
  • Páginas: 272
  • Formato: 12,5×19 cm. Rústica con solapas
  • ISBN: 978-952-7215-15-9

Berenice presenta “Textos huérfanos” de Enrique Jardiel Poncela

Posted in Fantasía, Humor, Literatura, Noticias, Parodia on 23 marzo, 2017 by belakarloff

Un libro que recoge textos inéditos brillantes y divertidísimos de Enrique Jardiel Poncela

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Textos huérfanos es humor en su estado más puro, producto de la alocada y vanguardista pluma de uno de los mayores escritores cómicos de nuestras letras, Enrique Jardiel Poncela.

Un libro que, editado por Berenice, recoge textos inéditos, brillantes y divertidísimos, del autor antes de empezar su carrera como escritor.

Y es que Jardiel Poncela jamás se preocupó de recopilarlos, reimprimirlos, ni siquiera incluirlos en sus Obras completas. Por ello se denominan huérfanos, por el abandono al que les sometió el propio autor.

Desconocidos e irónicos, estos textos no son en absoluto inferiores a otras de sus producciones. Tienen la frescura, la espontaneidad y la vitalidad de un escritor joven con gran talento que pretende —y consigue—renovar las formas literarias del humor.

Esta divertidísima antología jardielesca tiene de todo: cuentos de fantasía, artículos satíricos, versos cómicos, piezas teatrales breves, parodias históricas, aforismos, encuestas disparatadas, entrevistas absurdas y muchos otros experimentos humorísticos que deleitarán, de seguro, a todos los lectores.

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Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) abordó casi todos los géneros: ensayo, novela, teatro, artículos periodísticos y guiones cinematográficos -fue contratado por la Fox, en Hollywood-.

Sus textos más conocidos son: El cadáver del señor García, Usted tiene ojos de mujer fatal, Angelina o el honor de un brigadier, Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Eloísa está debajo de un almendro, Un marido de ida y vuelta, Los ladrones somos gente honrada, Los habitantes de la casa deshabitada, Agua, aceite y gasolina, Las siete vidas del gato o Blanca por fuera y rosa por dentro.

ISBN: 978-84-16750-32-0

176 páginas aprox.

Rústica • 15 x 24 cm

IBIC: FA

PVP: 18,95 €

 

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (2017)

Posted in Cine, Fantasía, Reseña on 22 marzo, 2017 by belakarloff

Una bruja lanza un hechizo contra un príncipe desalmado, convirtiéndolo en bestia. Al castillo hechizado llegará un inventor que, cuando arranca una rosa del jardín, es encerrado en una celda. La hija del hombre, Bella, llegará con la intención de rescatarlo…

Dirección: Bill Condon. Producción: Mandeville Films, Walt Disney Pictures. Productores: David Hoberman, Todd Lieberman. Co-productores: Steve Gaub, Jeremy Johns, Jack Morrissey, Greg Yolen, Alexander Young. Productores ejecutivos: Don Hahn, Thomas Schumacher, Jeffrey Silver. Guion: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos, según el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont [y según el guion de la versión de 1991]. Música: Alan Menken. Fotografía: Tobias A. Schliessler. Diseño de producción: Sarah Greenwood. Montaje: Virginia Katz. Efectos especiales: Clear Angle Studios, Digital Domain, Evolution FX, Framestore, Lola Visual Effects, Painting Practice, Prime Focus World, Snow Business International, The Visual Effects Company. Intérpretes: Emma Watson (Belle), Dan Stevens (Bestia), Luke Evans (Gaston), Josh Gad (LeFou), Kevin Kline (Maurice), Hattie Morahan (Agathe / hechicera), Haydn Gwynne (Cothilde), Gerard Horan (Jean el alfarero), Ray Fearon (Père Robert), Ewan McGregor (Lumière), Ian McKellen (Cogsworth), Emma Thompson (Mrs. Potts), Nathan Mack (Chip), Audra McDonald (Madame Garderobe), Stanley Tucci (maestro Cadenza), Gugu Mbatha-Raw, Clive Rowe, Thomas Padden, Gizmo, Rita Davies, D. J. Bailey, Adrian Schiller, Harriet Jones, Rudi Goodman, Henry Garrett, Michael Jibson, Zoe Rainey, Daisy Duczmal, Jolyon Coy, Jimmy Johnston, Dean Street, Alexis Loizon… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 129 min. Color 1.90:1 (versión IMAX) 2.35:1 (versión cines) 2D-3D.

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La bestia de Mandeville

Si no me equivoco, fue 101 dálmatas: ¡Más vivos que nunca! (101 Dalmatians, 1996), de Stephen Herek, la primera película Disney en imagen real en adaptar una previa de su catálogo de clásicos animados, a partir de la película de 1961. Ayer mismo leí que la productora tiene en diversas fases de desarrollo otros dieciséis títulos para estrenar en los próximos años. No cabe duda de que la idea les ha resultado productiva. El tema de la legitimidad moral de una tarea de estas características se lo dejo a la conciencia de cada espectador, pues de lo que hablamos aquí es de resultados fílmicos.

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Resulta irremediable, a la hora de considerar un remake, efectuar un ejercicio comparativo con su predecesor. Máxime en un caso como el presente, cuando se trata de la adaptación de un original literario de sobra conocido y que ya ha contado con otras versiones, y donde la presente se modula a partir de una revisión muy concreta. La película original duraba alrededor de hora y media, y la presente tiene cerca de cuarenta minutos más. ¿Qué se nos aporta?

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Por un lado, el cine de animación posee un tempo concreto que no puede ser trasladado, sin más, a la imagen real, pese a que muchos momentos reproducen literalmente el escenario, los movimientos de cámara y los diálogos. Aquí se aporta un ritmo más natural. También, dentro de la animación, somos más abiertos al comportamiento de los personajes, y permitimos que estos actúen a su aire, sin más. Aquí hay momentos más prolongados para mostrar sus incertidumbres, sus reflexiones y, en definitiva, se plantean más las acciones, haciéndolas más normales a la conducta habitual, dentro de que, en realidad, todo no sea sino una fábula sin visos de realidad.

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También se nos entregan unas cuantas canciones más y, en especial, una nueva escena centrada en la infancia de Bella. Pero en realidad los cambios tampoco son en exceso llamativos, y no se trata de ajustes para rellenar agujeros de guion, como he oído por ahí, y en realidad esa nueva escena referida tampoco era especialmente necesaria. Con todo, nada de lo nuevo molesta, y el acomodo del tempo sí era necesario, dadas las características de la obra. Y cabe destacar un número musical como “Be Our Gest”, uno de mis favoritos, que aquí se ha potenciado más en todos los aspectos, en especial en su alusión al coreógrafo Busby Berkeley, donde se ha aproximado la planificación a sus musicales con Esther Williams, agua incluida.

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Dejando a un lado esa comparativa, como obra artística en sí misma La Bella y la Bestia, versión 2017, es un trabajo digno, con una fotografía excelente, unas canciones hermosas, una imbricación de la música con las imágenes muy propia del musical tradicional, pero, sobre todo, una labor interpretativa de altura. En este sentido, destaca por encima de todos Emma Watson, que conduce toda la película sin aparente esfuerzo, y logra conjugar sobre ella todos los distintos esquemas narrativos y visuales que se dan cita en el film. Pero también cabe apuntar las excelentes incorporaciones de Dan Stevens como la Bestia, que juega muy bien con la expresividad de su rostro, tapado por el efecto digital que transfigura sus rasgos, Kevin Kline como el padre, muy distinto en su apariencia al de la cinta de animación, un anciano bajito y rechoncho, Luke Evans como el odioso Gaston, y Josh Gad como su amigo LeFou, que se enriquece en matices con respecto a su predecesor bidimensional, no solo por su caracterización homosexual, sino por su evolución moral. Eso, en lo que respecta a los personajes “normales”; luego tenemos los muebles animados, con un reloj con la voz de Ian McKellen, una taza con la de Emma Thompson, un candelabro con la de Ewan McGregor y, sobre todo, un armario con la portentosa voz de la cantante de color Audra McDonald.

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El resultado es una película muy grata de contemplar, que pese a su larga duración no se hace pesada, si bien cabe apuntar que pierde fuelle humorístico con respecto a su predecesora, y, sobre todo, le falta magia y carga emocional. Pero es un film muy digno que, desde luego, merece la pena verse. Pasar a gusto dos horas sentado en la oscuridad no es poco.

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Anécdotas

  • A Ryan Gosling le ofrecieron hacer de Bestia, pero lo rechazó para, en su lugar, aparecer en La La Land. A Emma Watson le ofrecieron aparecer en esta última, pero prefirió hacer la presente.
  • Hubo un proyecto reciente, frustrado, de adaptar el cuento, ya con Emma Watson, y a dirigir por Guillermo del Toro.
  • Esta versión incluye más canciones, también musicadas por Alan Menken, y con letra de Tim Rice. Algunas de las canciones antiguas tienen letras alternativas que escribió el difunto Howard Ashman.
  • Ian McKellen ya estuvo previsto para poner voz a Cogsworth en la versión animada.
  • Bill Condon quería que la Bestia llevara maquillaje tradicional, pero al final se decidieron hacer cambios al diseño y se recreó por CGI, pese al disgusto del director.
  • Los títulos de crédito finales tienen la denominación de los cargos también en francés.
  • Durante los títulos de crédito finales suenan dos canciones más, “Beauty and the Beast”, interpretada por Ariana Grande y John Legend, y “Evermore”, por Josh Groban. La canción final, “How Does a Moment Last Forever”, es interpretada por Céline Dion.
  • Remake de La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast, 1991), de Gary Trousdale y Kirk Wise.
  • Estrenada en Estados Unidos el 17 de marzo de 2017, al igual que en España.

 

Bibliografía

  • “Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).
  • “La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (1991)

Posted in Animación, Cine, Fantasía, Humor, Otros géneros, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Bella es la chica rara del pueblo: le gusta leer, y pasa del machista y descerebrado cachas por el que todas las demás suspiran. Su padre es científico, y cuando sale para mostrar su último invento se pierde y va a parar al castillo de la Bestia, un príncipe hechizado. Bella pedirá quedarse en el lugar de su padre para compartir el resto de su vida junto a ese ser monstruoso…

Dirección: Gary Trousdale y Kirk Wise. Producción: Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV, Walt Disney Feature Animation. Productor: Don Hahn. Productora asociada: Sarah McArthur. Productores ejecutivos: Howard Ashman, John Lasseter (versión en 3-D). Guion: Linda Woolverton, según argumento de Brenda Chapman, Chris Sanders, Burny Mattinson, Kevin Harkey, Brian Pimental, Bruce Woodside, Joe Ranft, Tom Ellery, Kelly Asbury, Robert Lence, basado en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Música: Alan Menken. Dirección artística: Brian McEntee, Ed Ghertner (edición especial). Montaje: John Carnochan, Bill Wilner (no acreditado), Ellen Keneshea (edición especial). Intérpretes: Dibujos animados, con las voces (en la VO) de Robby Benson (Bestia), Jesse Corti (Lefou), Rex Everhart (Maurice), Angela Lansbury (Mrs. Potts), Paige O’Hara (Belle), Jerry Orbach (Lumiere), Bradley Pierce (Chip), David Ogden Stiers (Cogsworth / narrador), Richard White (Gaston), Jo Anne Worley, Mary Kay Bergman, Brian Cummings, Alvin Epstein, Tony Jay, Alec Murphy, Kimmy Robertson, Hal Smith, Kath Soucie, Frank Welker, Jack Angel, Bruce Adler, Scott Barnes, Vanna Bonta, Maureen Brennan… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1991. Duración y datos técnicos: 84/91 min. Color 1.66:1.

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La Disney llevaba un tiempo de capa caída en lo que respecta a sus películas de animación. Los antiguos esplendores de Peter Pan, Alicia… o El libro de la selva parecían haber pasado. Todo cambió en 1989 cuando La sirenita (The Little Mermaid) representó un punto de inflexión en la animación Disney. Dirigida por Ron Clements y John Musker, y con canciones de Alan Menken y Howard Ashman, aportó una visión novedosa de los dibujos animados de la casa, apoyándose por un lado en la estructura tradicional del musical norteamericano[1], y por otro renovando la visión que habían ofrecido de los personajes, haciéndolos más modernos pero conservando sus raíces, tanto idiosincráticas como iconográficas.

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Después de La sirenita llegó La Bella y la Bestia, y ya nada fue igual. Fue la primera cinta de animación que consiguió una nominación al Oscar como mejor película, y desde entonces los éxitos de público han continuado llegando para sus siguientes aportaciones, e incluso algunas de las obras han conseguido un prestigio artístico tremendo.

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Otro de los rasgos identificativos de esa nueva hornada que comenzó con La sirenita y prosigue hasta la actualidad es el perfil psicológico que aplicó a sus heroínas, haciéndolas llegar al siglo XX y más allá. Realmente, uno de los elementos más interesantes que ofrece La Bella y la Bestia es su galería de personajes. Ahí tenemos, en primer lugar, a Bella, una muchacha dulce, delicada y sensible, a la que le encanta leer y que no muestra aprecio alguno por Gaston, un personaje rudo, machista y egocéntrico, que siempre va acompañado por un adulador, Lefou. De este modo, desaparece la figura femenina sumisa que ha de estar supeditada al hombre; algunas de las canciones satirizan con gracia ese estereotipo. En lo que respecta a la Bestia, representa una alegoría sobre la belleza interior, y que uno no ha de conformarse con lo que brindan las apariencias.

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Todo ello es narrado haciendo uso del cuento tradicional “La Bella y la Bestia”, tantas veces llevado al cine, aunque como las mejores podemos considerar La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1945), de Jean Cocteau y René Clement, y Panna a Netvor (1978), de Juraj Herz. Y, en verdad, la presente puede alzarse también en el podio de las tres vencedoras. Como se ha referido, se estructura con la urdimbre del musical tradicional norteamericano, cuyo ejemplo podría ser, por citar un solo título, Carousel (1945), de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (libreto y letras)[2]. Las canciones tienen vitalidad, emoción y resultan pegadizas, aunque personalmente mi favorita es “Be Our Guest”, coreografiada al estilo de Busby Berkeley, y cuya representación es todo un prodigio.

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También entra dentro del concepto, obvio es, de la fábula moral, y de igual modo participa del cine de terror, siendo especialmente memorable el ataque de los lobos a Bella, que está orquestado como si de un film de género se tratara. El propio personaje de la Bestia, por sus características, entronca con el fantástico. En esta ocasión el aspecto físico con la que se la representa podría ser el de un león, mas provisto de cuernos. Es interesante el detalle final, cuando desaparece el hechizo y recupera su aspecto humano, apareciendo de una belleza deslumbrante. Sin embargo, Bella lo mira con desconfianza, y solo tras tocar sus cabellos y reconocerlo por ese detalle será cuando lo acepte. Es decir, no le importa la apariencia, sino que se trata realmente de la persona de la que se había llegado a enamorar por su carácter.

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La Bella y la Bestia, en definitiva, es una de las grandes joyas de la Disney, una delicia que se puede contemplar una y otra vez sin que pierda el hechizo.

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Anécdotas

  • En 1992 consiguió el Oscar a la mejor música y mejor canción (“Beauty and the Beast”), así como nominaciones como mejor película, sonido y a las canciones “Belle” y “Be Our Guest”. En los Globos de Oro ganó como mejor película comedia o musical, música y canción (“Beauty and the Beast”). En los Hugo ganó como mejor representación dramática.
  • Howard Ashman, productor ejecutivo y letrista de las canciones, murió de sida ocho meses después de estrenada la película.
  • Rupert Everett optó para el papel de Gaston, pero lo rechazaron porque no sonaba lo suficientemente arrogante. Para Mrs. Potts se pensó en Julie Andrews. Patrick Stewart estaba previsto para el papel de Cogsworth, pero no pudo por sus compromisos en Star Trek: la nueva generación; también optó para el papel Ian McKellen. Como la voz de la Bestia se pensó en Tim Curry, Laurence Fishburne, Val Kilmer y Mandy Patinkin.
  • El diseño de Bella está inspirado ampliamente en Katharine Hepburn en la película Las cuatro hermanitas (1933), adaptación de Mujercitas.
  • El humo durante la escena de la transformación es real. Se rodó para Taron y el caldero mágico (1985) y se reutilizó aquí.
  • Tanto en los años treinta como en los cincuenta la Disney intentó adaptar el cuento, pero no logró crear un tratamiento dramático adecuado.
  • Jackie Chan dobla a la Bestia en la versión china al mandarín.
  • Reestrenada en IMAX en 2002, con diversos cambios, y en 2010 en 3-D.
  • Secuelas: Sing Me a Story with Belle (1996) (intento de serie de televisión con un único episodio); La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada (Beauty and the Beast: The Enchanted Christmas, 1997), de Andrew Knight [direct-to-dvd]; El mundo mágico de Bella (Belle’s Magical World, 1998), de Bob Kline [direct-to-dvd].
  • Remake: La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 2017), de Bill Condon.
  • Estrenada en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1991; en España se estrenó el 27 de noviembre; la versión original en nuestro país se ofreció con la primera bobina doblada, para aprovechar el plano rodado especialmente con los rótulos iniciales en castellano.

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Bibliografía

“Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).

“La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Muchas de estas películas, de hecho, luego son trasladadas al musical. En lo que respecta a Beauty and the Beast, debutó en Broadway en 1994, después de un estreno de prueba el año anterior en Houston. Ofrecía música de Alan Menken, letras de Howard Ashman y Tim Rice, y libreto de Linda Woolverton. En 1999 se estrenó en Madrid.

[2] Curiosamente, este musical también es una adaptación de una obra sin canciones, en este caso la obra teatral Liliom (1909), de Ferenc Molnár. Y también es de carácter fantástico y ha sido llevada varias veces al cine (tanto la versión de Molnár como la musical), por artistas como Fritz Lang.

“La casa de las cruces”, de David Chevalier

Posted in Literatura, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Título: La casa de las cruces

Autor: David Chevalier

Pie de imprenta: Córdoba: Editorial Berenice, 2017

Colección: Poe; s/n.

Género – materia: terror – casas malditas – vampiros

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Hace poco leía a un amigo quejarse de lo poco asiduas que son las editoriales españolas a lo que podría considerarse “terror sobrenatural”, y menos por parte de autores españoles –David Chevalier (n. en 1982) es de origen hispano-francés–. En esta novela tenemos un texto en contraportada que la define como “si Edgar Allan Poe se hubiera unido al equipo de guionistas de Mentes criminales y True Detective”. Bueno, con Poe solo coincide en el uso del género, que el poeta también abordó, aunque en un estilo muy distinto; en cuanto a esas series televisivas, está tan cerca de ellas como de Bob Esponja. Más atinada es la definición que se nos hace del autor en la solapa de la portada, emparentando su obra con la de Stephen King.

Y es que La casa de las cruces es una novela de género puro y duro, y muy cercana al universo de King. Eso sí, sorprende que no se ambiente en Maine, y me huelo que la localidad ficticia en que transcurre la narración, llamada Salmo, volverá a aparecer en alguna próxima novela del escritor. Reincidiendo en lo de King, podría decirse que esta novela constituye un estupendo pastiche de su universo, y también se centra en profundidad en desarrollar los personajes y sus relaciones, algo muy característico del autor de El resplandor. En este sentido, cabe resaltar la habilidad de Chevalier para desplegar unos diálogos frescos y, al tiempo, con “sustancia”, sin que resulten forzados ni artificiales. También es hábil en lo que respecta a crear personajes que resulten atractivos al lector. Precisamente, ahí está la “trampa”, que no es tal: el lector se siente pronto atrapado y absorbido por los personajes, se acaba encariñando con ellos, a tal punto de que, cuando comienzan a acontecer sucesos terribles, todo resulte más desazonador aún de lo que es.

La trama, por lo demás, podría decirse que es una reescritura de La hora del vampiro / El misterio de Salem’s Lot (Salem’s Lot, 1975). Así, tenemos al protagonista, que regresa a su población natal después de años ausente. En la localidad existe una mansión con fama de misteriosa y, de hecho, algunos de sus amigos, muchos años atrás, sufrieron en sus cercanías un terrible percance. Pronto él habrá de tomar contacto con el horror ignominioso que mora en sus muros. A todo esto, leyendo la novela de King, que me parece excelente, siempre pensé que también podría haber sido muy interesante si se centrase solamente en la mansión Marsten y el misterio que la rodea. Chevalier parece haber pensado algo similar, y da cuerpo a lo que se circunscribe a ese caserón denominado La Casa de las Cruces.

Amén de esa conexión con Salem’s Lot también se perciben ecos de It, y en general, como he referido, cierta profusión de elementos kinguianos. Pero, al mismo tiempo, el autor tiene un estilo propio. Ambienta la acción en Estados Unidos, y narra la historia en primera persona, intercalando en el relato otra narración que le es relatada al protagonista, y a su vez, dentro de esta, otra más, forjando un juego de muñecas rusas muy atractivo. Máxime cuando esos insertos varían totalmente el tono, aireando la narración y haciéndola más cosmopolita. La obra se divide en dos partes, siendo la primera la más cotidiana, donde se presentan los personajes y, subrepticiamente, se van deslizando las insinuaciones del horror que acecha. La segunda parte entra directamente en acción, y es una novela de miedo con todas sus consecuencias.

Esta es la segunda novela de su autor, después de publicar, se nos informa, cierta variedad de relatos. Intentaré hacerme con toda la obra de su autor, pues se percibe un creador con nervio, estilo y amor por el género. El final del libro es sencillamente hermoso. Merece la pena.

 

Carlos Díaz Maroto

 

Somos la noche (Wir sind die Nacht) (2010)

Posted in Cine, Reseña, Terror on 17 marzo, 2017 by belakarloff

Lena es una joven que es desatendida por su madre, lo que le provoca que cometa pequeños delitos. Cuando se cuela en un local llama la atención de un trío de vampiras, que deciden convertirla en una de las suyas.

Dirección: Dennis Gansel. Producción: Celluloid Dreams, Constantin Film Produktion, Rat Pack Filmproduktion. Productor: Christian Becker. Productores ejecutivos: Oliver Nommsen, Bernhard Thür. Guion: Jan Berger, Dennis Gansel, según argumento de D. Gansel. Música: Heiko Maile. Fotografía: Torsten Breuer. Diseño de producción: Matthias Müsse. Montaje: Ueli Christen. Efectos especiales: Elefant Studios, Lange Special Effects. Intérpretes: Karoline Herfurth (Lena), Nina Hoss (Louise), Jennifer Ulrich (Charlotte), Anna Fischer (Nora), Max Riemelt (Tom), Arved Birnbaum (Lummer), Steffi Kühnert (madre de Lena), Jochen Nickel, Ivan Shvedoff, Nic Romm, Manuel Depta, Tomas Jester, Waléra Kanischtscheff, Christian Näthe, Tom Jahn, Neil Belakhdar, Manou Lubowski, Ruth Glöss, Cristina do Rego, Senta Dorothea Kirschner… Nacionalidad y año: Alemania 2010. Duración y datos técnicos: 99 min. Color 2.35:1.

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El director Dennis Gansel consiguió un grandísimo film con Napola, escuela de élite nazi (Napola – Elite für den Führer, 2004), pero consiguió su gran éxito internacional con La ola (Die Welle, 2008), donde reincidía en los fantasmas del nazismo. Inmediatamente tras esta hizo Somos la noche (Wir sind die Nacht, 2010), un proyecto que tenía desde 1998, inspirándose en una serie de elementos consecutivos en una misma noche: vio la simpática película Jóvenes y brujas (1996) y, mientras regresaba a su apartamento, vio un gran edificio abandonado, empezando a fantasear sobre quién habitaría ahí. Una vez en casa, su entonces novia le enseñó unas fotos que había hecho, pero algo salió mal en el revelado y mostraban unas imágenes inquietantes. De ahí surgió ya todo.

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Se trata, digamos, de un film de vampiros post-modernos (aunque en ningún momento se pronuncia la palabra “vampiro”), un tanto al estilo de El ansia (The Hunger, 1983), pero con respecto a la época de rodaje. Se da la curiosa circunstancia de que se refiere que no existen vampiros masculinos: fueron exterminados hace tiempo por los humanos o por las propias mujeres vampiro, debido a su carácter demasiado llamativo. Así pues tenemos los clásicos ejemplos de vampiras lesbianas, un tanto en la vena de Carmilla, si bien muy bien integradas en el entorno social.

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Una visión superficial de la película podría hacer pensar que, de igual modo, esta enfoca el mundo del vampirismo de un modo también superficial. Pero ese aspecto frívolo que parece destilar de sus imágenes iniciales no es sino un reflejo de la actitud diletante de unos seres sobrenaturales que se creen más allá de la vida y de la muerte. Paralelamente a las acciones de las mujeres vampiro se nos muestran las actividades profesionales de un policía –encarnado por Max Riemelt, actor fetiche del director– que conoce a Lena antes de acceder a la condición vampírica, y que se irá sintiendo interesado hacia ella poco a poco. La confluencia entre ambos mundos resultará fatal.

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Dennis Gansel dirige la cinta con mano firme, rodando en cada momento con el tempo preciso para cada instante, según sean escenas movidas (las persecuciones policiales, el frenesí de las juergas a las que se abandonan las vampiras) o los momentos calmos (toda esa segunda parte que, de forma paulatina, se va deslizando hacia la tragedia). Esa referida segunda parte posee instantes desoladores, como la visita a la anciana moribunda, o cuando una de las vampiras observa un amanecer mientras escucha el tema tradicional “Au clair de la lune”.

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De esta manera, Somos la noche se manifiesta como una película de vampiros más que interesante, que no logró el éxito que merecía, y que ha quedado olvidada como una cinta comercial más, pero que precisa más atención de la que se le ha dispensado.

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Anécdotas

  • Título anglosajón: We Are the Night.
  • En 2010, en el Festival de Sitges consiguió el premio especial del jurado a mejor película. En los premios del cine alemán, en 2011, fue nominada a la música y el montaje. Y la Asociación de Críticos del Cine Alemán, ese mismo año la nominó en las categorías de mejor película, guion y fotografía.
  • Gansel escribió el guion en 1998. En aquel entonces, su elección para el papel de Louise era ya Nina Hoss.
  • Cada una de las vampiras representa un período de la historia alemana: Louise representa el siglo XVIII, Charlotte los locos años veinte del pasado siglo y la edad de oro del cine germano (ella fue actriz) y Nora el período posterior a la caída del muro de Berlín.
  • La sangre falsa al ingerirla provocaba diarrea.
  • Dennis Gansel hizo un cameo como oficial de policía, pero la escena desapareció en el montaje definitivo.
  • El presupuesto estimado del film fue de seis millones y medio de euros.
  • La película se pasó en el Festival de Sitges el 14 de octubre de 2010. Después fue estrenado en Alemania el 28 de octubre. Y en España se estrenó finalmente el 21 de septiembre de 2012.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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Kate & Leopold (Kate & Leopold) (2001)

Posted in Ciencia ficción, Cine, Humor, Reseña on 16 marzo, 2017 by belakarloff

1876. Leopold es un aristócrata aburrido de las convenciones sociales, y a quien le gusta desarrollar inventos. De pronto detecta a un extraño individuo que lo vigila, y persiguiéndolo cae tras él por un agujero temporal en el Nueva York de 2001.

Dirección: James Mangold. Producción: Konrad Pictures, Miramax. Productora: Cathy Konrad. Co-productor: Christopher Goode. Productores ejecutivos: Kerry Orent, Meryl Poster, Bob Weinstein, Harvey Weinstein. Guion: James Mangold, Steven Rogers, según argumento de S. Rogers. Música: Rolfe Kent. Fotografía: Stuart Dryburgh. Diseño de producción: Mark Friedberg. Montaje: David Brenner. Efectos especiales: CIS Hollywood, Digital Backlot, Hunter/Gratzner Industries, Menace FX, New Deal Studios. Intérpretes: Meg Ryan (Kate McKay), Hugh Jackman (Leopold), Liev Schreiber (Stuart Besser), Breckin Meyer (Charlie McKay), Natasha Lyonne (Darci), Bradley Whitford (J. J. Camden), Paxton Whitehead (tío Millard), Spalding Gray (Dr. Geisler), Josh Stamberg, Matthew Sussman, Charlotte Ayanna, Philip Bosco, Andrew Jack, Stan Tracy, Kristen Schaal, William Sanford, Arthur J. Nascarella, Robert Ray Manning Jr., Roma Torre, Viola Davis… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2001. Duración y datos técnicos: 118/123 min. Color 1.85:1.

 

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Meg Ryan era la reina de la comedia romántica. Títulos como Cuando Harry encontró a Sally…, Algo para recordar, French Kiss, City of Angels o  Tienes un e-mail atestiguan ese “honor”, independientemente de la mayor o menor calidad intrínseca de cada uno de esos títulos. Hugh Jackman, por su parte, el año anterior había encarnado por primera vez a Lobezno en X-Men, y también había actuado en unas pocas comedias y películas de acción, pero aún carecía de la imagen que actualmente hay de él, que es la de un actor muy polifacético. Aquí, de hecho, Jackman da muestras ya de su versatilidad, mostrándose Meg Ryan, sin embargo, con la gazmoñería característica en ella.

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Kate & Leopold es una comedia romántica característica a otras películas de esta temática. El tono es acorde al de otros títulos de esta modalidad, como son los arriba citados. Sin embargo, existen ciertos elementos que le otorgan una personalidad especial. Por un lado tenemos la comparecencia de Liev Schreiber en el papel de Stuart Besser, un científico que localiza las fisuras espacio-temporales que permiten saltar entre diferentes épocas. Schreiber compone un personaje más acorde con la comedia disparatada, y se muestra como un buen histrión, chocando a quienes lo hemos visto siempre en cometidos dramáticos.

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El otro elemento es el ya apuntado: su inscripción en una temática de ciencia ficción. Aquí tenemos una justificación científica para el viaje de un personaje de una época a otra, lejos de coartadas más fantásticas en muestras previas, como pudieran ser narraciones como “Rip van Winkle” (“Rip van Winkle”, 1819) de Washington Irving o Un yanqui en la corte del rey Arturo (A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court, 1889) de Mark Twain, y sus consiguientes adaptaciones, hasta clásicos del cine romántico como La plaza de Berkeley (Berkeley Square, 1933), de Frank Lloyd, y sus sucesivas versiones, basándose de partida en una obra teatral de John L. Balderston. Todos estos ejemplos justificaban el viaje de una forma tenue, casi alegórica, pues la idea era efectuar una confrontación de distintos pensamientos. En nuestros tiempos actuales el público busca un alegato más “racional”, de ahí la recurrencia a agujeros temporales[1]. Un punto de partida atractivo mas poco explorado; se da la curiosa circunstancia de que, en un momento dado, se menciona que los ascensores de la ciudad comienzan todos a fallar: nuestro héroe será el inventor del ascensor[2], y su ausencia en su tiempo real provoca que esa paradoja comience a tener sus consecuencias. Sin embargo este detalle es después olvidado.

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Pese a la recurrencia de personajes secundarios atractivos –al citado Stuart se puede sumar a Charlie, el hermano de Kate, así como un adorable perro que luego también desaparece de la trama– el film pivota sobre los personajes de Leopold y Kate, contraponiendo sus personajes y su situación amorosa y laboral: Leopold es un diletante que no necesitaría trabajar, pero que siente la imperiosa necesidad de hacer algo; al mismo tiempo, busca una mujer a la que amar, pese a que su tío pretende unirle con cualquier heredera con dinero. Kate, por su lado, ha sufrido para llegar a donde está, y sigue luchando por hacerse un lugar aún en la empresa publicitaria donde trabaja; aún sufre las secuelas emocionales de una ruptura dolorosa precisamente con Stuart. De ese modo, dos personajes pertenecientes a tiempos distintos perciben los modos disímiles en que se enfrentan a sus circunstancias personales, y cómo la interdependencia entre ambos da sentido a sus vidas.

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El resultado es una comedia fantástica simpática, que se ve con una sonrisa perenne, y con un poso dramático algo más espeso de lo que es norma. Dirige curiosamente James Mangold, un realizador con ciertas ínfulas autorales ocasionales, y que en este caso incluso participa en el guion al lado de Steven Rogers[3], creador de la idea original. Años después, Jackman y Mangold se volverían a unir para concebir nuevas aventuras del mutante con garras de adamantium.

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Anécdotas

 

  • En 2002 fue candidata a mejor canción (“Until”, de Sting) en los Oscar. Ese mismo año, en los Globos de Oro sí ganó la canción, y Hugh Jackman fue nominado como mejor actor en comedia o musical.
  • El papel de Kate originalmente estaba previsto para Sandra Bullock.
  • La excelente actriz Viola Davis aparece en un brevísimo papel como policía.
  • En la escena del rodaje del anuncio de la margarina aparecen algunos de los técnicos de rodaje auténticos de la película.
  • Leopold presume de sus conocimientos sobre La Bohème. Sin embargo, la ópera no se estrenó hasta 1896, cuando él procede de 1876.
  • En el montaje original se explica que Stuart es descendiente de Leopold.
  • En el guion primitivo no hay agujero temporal, sino una auténtica máquina del tiempo, y Kate es uno de los científicos que la desarrollan.
  • Estrenada en Estados Unidos el 25 de diciembre de 2001. En España se estrenó el 12 de abril de 2002.

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Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Pese a ello, la Wikipedia española cita sus comentarios en la página «Rotten Tomatoes» con una argumentación anonadante: “La historia en el tiempo carece de cualquier lógica”.

[2] Pese a que ya hay artefactos rudimentarios ya por parte de Arquímedes (ca. 287 a. C. – ca. 212 a. C.), se suele considerar que el inventor del ascensor “moderno” fue el estadounidense Elisha G. Otis (1811-1861). Precisamente la película hace un chiste al respecto, dado que el valet de Leopold se llama Otis, y en un momento dado Kate descubre esa marca en un ascensor que monta.

[3] Su carrera se circunscribe al género romántico, de tonalidad más o menos suave: Siempre queda el amor, Quédate a mi lado, Postdata: te quiero…

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