Evilspeak [vd: El legado del diablo; tv: La computadora diabólica] (1981)

Stanley Coopersmith es un muchacho retraído que cursa estudios en una academia militar. Es huérfano, y sufre las pullas constantes de sus compañeros, y los altos mandos tampoco le facilitan la situación. Cuando le hace limpiar un sótano descubre una entrada oculta a una sala donde encuentra un antiguo manuscrito que relata la historia del padre Esteban, desterrado por la Inquisición española por sus prácticas satánicas…

Dirección: Eric Weston. Producción: Leisure Investment Company, Coronet Film. Productores: Sylvio Tabet, Eric Weston. Productor ejecutivo: S. Tabet. Productores asociados: H. Hal Harris, Gerald Hopman. Guion: Joseph Garofalo, Eric Weston, según argumento de J. Garofalo. Música: Roger Kellaway. Fotografía: Irv Goodnoff. Dirección artística: George Costello, Dena Roth. Montaje: Charles Tetoni. Efectos especiales: Makeup Effects Laboratories (efectos visuales de maquillaje), ream Quest Images (fotografría especial), Robert Clark (escultor de efectos de maquillaje). Intérpretes: Clint Howard (Stanley Coopersmith), R. G. Armstrong (sargento), Joe Cortese (reverendo Jameson), Claude Earl Jones (entrenador), Haywood Nelson (Kowalski), Don Stark (Bubba), Charles Tyner (coronel Kincaid), Hamilton Camp (Hauptman), Louie Gravance (Jo Jo), Jim Greenleaf (Ox), Lynn Hancock (Miss Friedemeyer), Loren Lester (Charlie Boy), Kathy McCullen (Kelly), Lenny Montana (Jake), Leonard D’John (Tony), Bennett Liss (capitán Merrill), Katherine Kelly Lang (Susie Baker), Richard Moll (padre Esteban), Robert Tafur, Sue Casey, Kristine Alskog, Thomas Hilliard, Nadine Reimers, Deborah Dawes, DeForest Covan, Jane Bartelme, Alan Harris… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1981. Duración y datos técnicos: 97 / 91 min. Color 1.85:1.

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Los años ochenta son una edad de oro en lo que concierne al cine fantástico. En cuestión de cantidad, sin lugar a dudas, y respecto a la calidad, la cosa ya es más discutible; sin embargo, se hicieron montón de películas destinadas directamente al aficionado, y en ocasiones se hacían con cierto compromiso de respetarlo, de intentar aportar algo digno, aunque fuera un producto comercial en toda regla, siguiendo los cánones de éxito del momento. Así, tenemos este Evilspeak, que no es sino la enésima imitación de Carrie, pero cambiando el sexo de la protagonista, y la temática de poderes psíquicos por satanismo. Pero inclusive tenemos un arranque con un grupo de adolescentes jugando a un deporte, donde se desvelará aquel que será objeto de desprecio por parte de los demás, seguido de una escena de duchas. A partir de ahí, esa fórmula se va distanciando de su inspiradora –salvo en el clímax final, una orgía de sangre y muerte en un local cerrado donde quienes lo humillaron recibirán su merecido–, y la trama se va desarrollando por otros cauces, predecibles, pero que, en todo caso, captan el interés.

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Dirige el conjunto Eric Weston en lo que fue su debut fílmico. Después ha realizado otras ocho películas, de diversas temáticas, solo una de ellas reincidiendo en lo fantástico, Hyenas (2011). Aquí exhibe unos modales muy ochenteros, con esa estética algo chirriante para nuestros ojos actuales, y las escenas de transición destilan un tratamiento rutinario, para esforzarse en los momentos en que acontecen momentos destacables, que aportan algo esencial a la trama.

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Lo mejor de la película es Clint Howard, un excelente actor que, debido a su peculiar físico, no ha tenido excesiva suerte, y ha acabado en papeles secundarios (o terciarios) en muchas películas de terror de serie Z (o grandes producciones de todo género). Es hermano del director Ron Howard, quien lo suele sacar en algunas de sus cintas en papeles muy cortos, y ambos comenzaron de pequeños como estrellas infantiles. Nacido en 1959, Clint empezó a destacar en la serie El show de Andy Griffith (The Andy Griffith Show; 1960-1968), y fue un extraterrestre mítico, Balok, en “La maniobra de la corbomita” (“The Corbomite Maneuver”, 1966) un episodio esencial de La conquista del espacio / Viaje a las estrellas / Star Trek (Star Trek; 1966-1969), para luego pasar a protagonizar una serie que los más veteranos recordarán, El oso Ben (Gentle Ben; 1967-1969).

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Ya feíllo desde niño, con veintidós años hace de adolescente en Evilspeak, su primer film de género, y poco a poco comenzaría a aparecer en esos subproductos típicos de las últimas décadas. De entre ellos destaquemos unos pocos, algunos no despreciables, en una filmografía que supera los doscientos títulos: Initiation: Silent Night, Deadly Night 4 [vd/tv: Ritos satánicos, 1990], de Brian Yuzna, Silent Night, Deadly Night 5: The Toy Maker [vd/tv: Juegos diabólicos, 1991], de Martin Kitrosser –donde repite el mismo personaje, Ricky–, Ticks [tv: Garrapatas, 1993], de Tony Randell, Bigfoot: The Unforgettable Encounter [tv/vd: Bigfoot: El encuentro inolvidable, 1994], de Corey Michael Eubanks, The Dentist 2 [tv/vd: El dentista 2, 1998], de Yuzna…

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Aquí interpreta a un muchacho huérfano, que es destinado a ser educado en una escuela militar, donde por su timidez es despreciado tanto por los compañeros como por los mandos. Howard encarna a este retraído chaval, machacado por las circunstancias y la falta de compasión de sus congéneres, con una gran intensidad. Procura integrarse, y un compañero negro parece el único que le respeta e intenta ser su amigo. La trama aporta un detalle tan curioso como conectar un grimorio antiguo con un elemento tan innovador en la época como un ordenador. Pese a ser sumamente primitiva, la máquina es capaz de efectuar una estupenda traducción de las invocaciones en latín, acaso por influencia de la presencia demoníaca que domina el lugar. Stanley Coopersmith, que ese es el sonoro nombre del chaval protagonista, comienza a obsesionarse con esa labor, también dominado por la citada presencia maligna, y hará uso de ella para la venganza sobre aquellos que lo han humillado. El desequilibrio del chico es paulatino, y Howard matiza muy bien esa derivación hacia la oscuridad; en los instantes finales la expresión de poseso que efectúa el actor es escalofriante. Junto a él, R. G. Armstrong, veterano de gran cantidad de westerns, participa con otra interpretación de valía.

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El film aporta también desnudos, por medio de una secretaria civil que trabaja en el recinto, y que ofrecerá la clásica ducha, y también por parte de los chavales, para que todos los gustos sean satisfechos. Pero, sobre todo, hay un recital de escenas gore absolutamente apabullante, que sobre todo en los espurios tiempos actuales sorprenderá, si se tiene la suerte de acceder a una versión íntegra. Los desmembramientos y las vísceras son aquí el pan nuestro de cada día, tanto en la escena de la ducha de la secretaria como en el clímax final, dentro de la iglesia, cuando acontece la citada venganza.

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En suma, una cinta que, de ser una mera copia de un éxito actual, logra desarrollar una personalidad intrínseca y, sin ser una joya, es un ejemplar interesante, de nivel medio, muy característico de la época.

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Anécdotas

 

  • Título alternativo: Evilspeaks.
  • Título en Argentina: Mensajero de Satanás. Título en México: El mensajero de Satanás.
  • Clint Howard y Don Stark decidieron no intimar durante el rodaje, para así potenciar la hostilidad entre sus personajes.
  • Rodado con un presupuesto estimado de 900.000 dólares, en su primer fin de semana el film obtuvo una taquilla de 400.000, algo insólito dado que solo se estrenó en Los Ángeles y Nueva York.
  • Según Howard y Weston, el montaje primigenio incluía más planos gore que la edición íntegra en DVD norteamericana. Existen, además, diversos montajes, desde uno sin gore hasta otros en diversos grados de “explicitud”.
  • A R. G. Armstrong se le ofreció elegir entre los papeles del coronel Kincaid y del sargento, y eligió este último.
  • Un elemento justo al final de la película, tras el rótulo informando de lo que aconteció con Coppersmith, y antes de iniciarse los créditos, pudiera insinuar una secuela que no se originó. Ese plano en algunas copias también está eliminado.
  • Estrenada en Estados Unidos el 29 de enero de 1982. En España se editó directamente en vídeo, como El legado del diablo, tras su pase por el Festival de Cine Imaginario y de Terror, Imagfic, de Madrid, en su edición de 1982. Después se emitió por televisión como La computadora diabólica.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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