“Futuros perdidos”, de Lisa Tuttle

Futuros perdidos; por Lisa Tuttle; traducción de Laura Martín de Dios; portada de Enrique Jiménez Corominas. Barcelona: Ed. Gigamesh, 2016. Colección: Gigamesh Ficción; nº 60. T.O.: Lost Futures (1992).

  • Género – materias: CF – novela – universos alternativos – realidades falsas.

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Clare Beckett tiene alrededor de treinta años y es soltera; trabaja de contable en una empresa y no está muy contenta de cómo transcurre su existencia, ni profesional ni afectivamente. De pronto, un día comienza a ser consciente de que a ella acuden “recuerdos” de un otro yo que vive otras realidades, otros universos.

Lisa Tuttle (nacida en 1952) es una escritora a la que apenas se conoce en España. Lo más famoso, sin lugar a dudas, representa Refugio del viento (Windhaven, 1981), publicado por Martínez Roca en su día y reeditado por Gigamesgh, y que se compone de un triplete de novelas cortas que escribió en colaboración con George R. R. Martin –de los que en tiempos leí que fueron pareja–. Citemos también las antologías de relatos Nido de pesadillas (Fábulas de Albión, 2015) y Recuerdos del cuerpo. Cuentos de deseo y transformación (La Biblioteca del Laberinto, 2015), que reúnen parte de sus creaciones en ese formato. Pero añadamos, por ejemplo, una novela corta como My Death (2004), ganadora del 2º premio World Fantasy al año siguiente, y que permanece inédita en nuestro país. O novelas como Familiar Spirit (1983), Gabriel (1987), The Mysteries (2005) o The Curious Affair of the Somnambulist and the Psychic Thief (2016), su saga de libros infantiles Dolphin Diaries, o antologías de relatos como A Spaceship Built of Stone and Other Stories (1987), Ghosts and Other Lovers (2001), My Pathology (2001) o Stranger in the House: The Collected Short Supernatural Fiction, Volume One (2010), todo lo cual, sin duda, merecería edición.

Futuros perdidos logró en su mismo año de edición sendas candidaturas a los premios Arthur C. Clarke y James Tiptree, Jr., y no pueden considerarse sino merecidas. Trata el muy fascinante –para mí– tema de los universos alternativos, como puede deducirse del resumen del primer párrafo. No se trata de ciencia ficción hard, no hay manifestación física de portentos futuristas y/o extraterrestres. En realidad, es un drama existencial sobre una mujer descontenta de cómo transcurre su vida. Así, el libro sería en el fondo una crónica sobre la insatisfacción a nivel general, y cómo, de un modo u otro, tratamos de huir del hastío de la cotidianidad e intentar encontrar algo que colme nuestra existencia. De este modo, a Clare Beckett le van asaltando recuerdos de algo que nunca vivió, se ve impregnada por sensaciones que experimentan otras Clare, que co-existen, de alguna manera, en universos que se superponen al suyo, al nuestro. Muchas de las conversaciones, por anodinas que parezcan, se centran en hacer resaltar la idea de la “elección”, del cruce de caminos ante el cual nos encontramos en todas las tesituras de nuestra vida; cada vez que elegimos una opción, nuestra existencia prosigue por esa vía, pero también se crean otras realidades con las decisiones que no tomamos, con lo que podría haber sido, y se crean otros yoes.

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La idea de los universos alternativos, pues, impregna la narración. Pero, al mismo tiempo, el lector no puede evitar sospechar que todo no sea sino imaginación de Clare, y que en realidad, cuando tiene destellos de esas vidas, está en realidad rememorando los destellos de otras personalidades, esto es, que se trata de una enferma mental que sufre un trastorno de identidad disociativo, lo que en tiempos se denominó personalidad múltiple.

Igualmente, todo lo que experimenta Clare acontece a partir de la muerte de su hermano, que en otro universo está vivo, y en otro en coma. ¿O podría ser todo debido a ese coma, y Clare está atrapada en un bucle a consecuencia de ese coma? ¿Podría ser que, en realidad, Clare es creación de su hermano, en una plasmación de lo que se llama solipsismo?

En realidad, el título no habría de ser Futuros perdidos, sino Pasados perdidos, o inclusive Presentes perdidos, pues todo se circunscribe a la memoria y los recuerdos sobre existencias no vividas, la especulación sobre qué habría podido ser de Clare si hubiera optado por esta vía en lugar de esta otra. Sí, todos nuestros actos conducen hacia el futuro, pero están forjados a partir de nuestro propio pasado y fijados en el presente.

Todo ello surge en la mente del lector en un momento u otro, pero la obra procura homogeneidad, es un cuerpo unitario que, al tiempo, se desvía en un montón de opciones sugerentes. La gran virtud, además, estriba en que todo ello se narra de un modo cautivante, impidiendo que se deje el libro en ningún momento. Y otra virtud: está bien traducido. En una época en que ese detalle parece ya establecerse como una quimera, conviene destacar que, para traducir un libro del inglés al español, hay que entender el inglés, por supuesto, pero también hay que saber castellano. Aquí ello se da con creces.

Carlos Díaz Maroto

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Una respuesta to ““Futuros perdidos”, de Lisa Tuttle”

  1. Habia leido el Refugio del viento, gracias por la critica, intentare leer el libro.

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