Aliados (Allied) (2016)

Max Vatan es un agente canadiense que trabaja para los ingleses durante la Segunda Guerra Mundial. En Casablanca establece contacto con Marianne Beausejour, antiguo miembro de la Resistencia francesa. Forman un hábil equipo, se enamoran y se casan, estableciéndose en Inglaterra. Pero un día sus superiores le informan que sospechan que su esposa sea una espía nazi…

Dirección: Robert Zemeckis. Producción: GK Films, Huahua Media, ImageMovers, Paramount Pictures. Productores: Graham King, Steve Starkey, Robert Zemeckis. Productores ejecutivos: Steven Knight, Jacqueline Levine, Patrick McCormick, Denis O’Sullivan, Jack Rapke. Guion: Steven Knight. Música: Alan Silvestri. Fotografía: Don Burgess. Diseño de producción: Gary Freeman. Montaje: Mick Audsley, Jeremiah O’Driscoll. Efectos especiales: Atomic Fiction, Clear Angle Studios, Evolution FX, Lola Visual Effects, Painting Practice. Intérpretes: Brad Pitt (Max Vatan), Marion Cotillard (Marianne Beausejour), Jared Harris (Frank Heslop), Matthew Goode (Guy Sangster), Lizzy Caplan (Bridget Vatan), Anton Lesser (Emmanuel Lombard), August Diehl (Hobar), Camille Cottin (Monique), Charlotte Hope (Louise), Marion Bailey (Mrs. Sinclair), Simon McBurney (oficial de la Dirección de Operaciones Especiales), Daniel Betts (George Kavanagh), Thierry Frémont (Paul Delamare), Xavier De Guillebon, Vincent Latorre, Fleur Poad, Sally Messham, Celeste Dodwell… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2016. Duración y datos técnicos: 124 min. Color 2.35:1.

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Steven Knight es un veterano guionista de la televisión inglesa, donde aparte de escribir para series o algún telefilm creó el famoso concurso Who Wants to Be a Millionaire, representando en alguna de nuestras televisiones. En los últimos años ha escrito para el cine, en películas que, curiosamente, no he podido ver, aunque alguna me interesara, así Un viaje de diez metros (The Hundred-Foot Journey, 2014), de Lasse Hallström, El caso Fischer (Pawn Sacrifice, 2014), de Edward Zwick, o El séptimo hijo (Seventh Son, 2014), de Sergei Bodrov.

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En lo que respecta a Aliados (Allied, 2016), se trata de un libreto escrito por él en solitario, y no basado en original literario alguno, y entra dentro de las coordenadas de “películas como las de antes”. Es decir, filmes contemporáneos, pero alimentados por el espíritu de lo que se forjó en el Hollywood clásico. De esta modalidad hay películas muy buenas, así Lejos del cielo (Far from Heaven, 2002), cuyo director, Todd Haynes, le otorgó una secuela espiritual con la también excelente Carol (Carol, 2015). La primera de ellas intentaba ser una película a lo Douglas Sirk, pero con la permisividad que consiente el cine actual. También tenemos la deliciosa La calle del adiós (Hanover Street, 1979), de Peter Hyams. Cito estas películas concretas porque tienen bastante en común con la presente. Al igual que en el film de Hyams, aquí tenemos una historia de amor en tiempos de guerra. Y si la cinta de Haynes emulaba lo hecho en tiempos pasados, pero con la permisividad actual, aquí se procura otro tanto. Claro que en todos los casos, Aliados no les llega a las previas, como suele decirse, ni a los talones.

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Sinceramente, no sé qué habrá visto en este muy vulgar guion de Steven Knight un director tan comprometido con la innovación como es Robert Zemeckis. Cierto es: gran parte del cine clásico es más avanzado narrativamente que la mayoría de las películas que se hacen hoy en día, pero el cine en que se mira Aliados no pertenece a ese tipo. Aunque la inspiración parece provenir de las cintas Warner de los años cuarenta, el resultado se asemeja más a las producciones de la Metro, la más conservadora, estilísticamente, de las compañías de la época.

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Lo que más choca son esos intentos de encajar una narración antigua con la permisividad actual. Que los héroes de la historia hablen de follar no es suficiente, y luego tenemos el hecho anonadante de mostrar a una pareja de lesbianas comportarse con total desinhibición; si incluso hoy día habría problemas en según qué ambientes, ver aquí a dos mujeres abrazadas sin embozo alguno en plena calle no causa sino el escepticismo más grande.

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Aunque el detalle más desestabilizador representa el propio film en sí: cada película es hija de su propio tiempo, y trasplantar, sin más, determinadas coordenadas a otras carece por completo de sentido si no se hace con otra contextualización. Haynes lo entendió perfectamente, no así Zemeckis, que parece querer hacer un ejercicio de estilo, sin más, sin otro objetivo artístico. Ello no sería censurable si el logro ofreciera cierta entidad, pero sorprende un trabajo tan aséptico procedente de sus manos. Si este film, tal cual es, hubiera venido firmado por un director tan anodino como es Ron Howard todo resultaría mucho más coherente. Pero, la verdad, ver a Zemeckis al cargo de esta nadería hunde la moral de cualquier cinéfilo.

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Al final, el resultado, antes que a Lejos del cielo o a La calle del adiós, a lo que más se asemeja es a otro título del propio Zemeckis, el también muy insatisfactorio Lo que la verdad esconde (What Lies Beneath, 2000): ambos parten de guiones muy pobres que no perdonan un tópico, los dos intentan emular espiritualmente cierto tipo de cine del pasado, tanto en uno como en otro tenemos intérpretes femeninas muy sólidas al lado de actores que son incompetentes para otorgar la complejidad exigida a sus personajes…

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Así, este producto comercial erigido a la gloria de Brad Pitt muestra su incapacidad para hacer frente a un personaje que se le escapa de las manos, por muy bien que aprenda a hablar francés. Por su parte, Marion Cotillard está absolutamente sublime, y encara todas las variaciones de su personaje con un aplomo que causa escalofríos. La película es bonita, sí, pero es más propia de las que se exhiben en la Gran Vía para que vayan a verla grupos de señoras de sesenta años, después de tomar el café, que para cinéfilos que sigan la carrera de un cineasta de la capacidad de Zemeckis. Si no se va con muchas expectativas, se pasará el rato, aunque la primera media hora hubiera precisado una buena sesión de corte y confección.

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Anécdotas

  • Título de rodaje: Five Seconds of Silence.
  • Para el vestuario se inspiraron en las películas Casablanca (Casablanca, 1942) y La extraña pasajera (Now, Voyager, 1942), donde se aúnen simplicidad y belleza.
  • El presupuesto estimado era de 65 millones de dólares.
  • El rodaje tuvo lugar entre el 16 de febrero y el 30 de mayo de 2016.
  • El film se rodó en diversas partes de Inglaterra y de Las Palmas de Gran Canaria.
  • En Estados Unidos se estrenó el 23 de noviembre, y en España el 25.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

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