«Son pero no son: fan-films y fan-series de Star Trek (3ª parte)», por Fernando Martínez

Siguiendo con la serie de textos que estamos publicando para celebrar el 50 aniversario de la creación de la serie Star Trek, os ofrecemos aquí la tercera y última de las tres partes acerca de los fan-films dedicados a la materia, y de la que ya disponéis de su primera y segunda entregas.

Son pero no son: fan-films y fan-series de Star Trek (2ª parte)

por Fernando Martínez

 

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STAR TREK NEW VOYAGES / PHASE II (EE.UU., 2004-2016)

 

Star Trek New Voyages es probablemente la fan-serie basada en el universo Trek más conocida y popular. Nació en el año 2003, cuando los caminos de dos aficionados a la serie original de Star Trek se cruzaron en Las Vegas. Por una parte tenemos a Jack Marshall, que había intentado llevar adelante el proyecto con el nombre de 5yearmission y que tenía todo el material y los conocimientos técnicos para ello, pero al que le faltaba personal. Por la otra parte tenemos a James Cawley, que había trabajado en el departamento de vestuario de Star Trek: The Next Generation a las órdenes de William Ware Theiss (fallecido en 1992, en plena producción de dicha serie). Cawley disponía del personal que Marshall no tenía y además se responsabilizó de la mayor parte del coste de los decorados, parte de los cuales ya había construido a mano en el granero de su abuelo.

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James Cawley como Kirk, dirigido por David Gerrold

 

Marshall convence a Cawley de que esos decorados merecían ser vistos por los fans a través de Internet. Así, con 15.000 dólares de presupuesto, el 17 de enero de 2004 veía la luz el primer episodio de la serie, titulado “Come What May”. La distribución de este episodio supone una auténtica bomba entre el fandom trekkie: nadie hasta entonces había mimetizado de una forma tan precisa el look and feel de la serie original de Star Trek. Los decorados eran increíblemente perfectos, el vestuario era idéntico y la estructura narrativa del episodio recordaba enormemente a la legendaria serie de Roddenberry.

Aunque posteriormente este episodio fue relegado a “episodio piloto” o “episodio cero” debido a sus grandes limitaciones interpretativas, la semilla se había plantado: se dejaba definitivamente atrás la época de las imitaciones en tono paródico para entrar de lleno en la edad adulta. Tal fue la repercusión alcanzada por “Come What May” que llamó la atención del propio hijo del creador de Star Trek, Eugene “Rod” Roddenberry, que les ofreció su asesoramiento y ayuda, llegando a ejercer de mediador con el departamento legal de Paramount para llegar a un acuerdo por escrito mediante el cual el grupo de fans podría continuar filmando episodios sin temor a represalias de tipo legal. De esta forma, el 8 de octubre de 2004 (el mismo día del estreno de la cuarta temporada de Star Trek: Enterprise) se ponía en circulación el segundo episodio, con el título de “In Harm’s Way”.

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Eugene Roddenberry Jr. junto a J. J. Abrams

 

“In Harm’s Way” es una vibrante historia derivada del episodio clásico “The Doomsday Machine”, que se desarrolla en una línea temporal alterada, dado que el comodoro Decker no ha muerto al estrellar su lanzadera contra las entrañas del devorador de planetas, sino que ha sido trasladado en el tiempo hasta la década de los sesenta del siglo XX, donde conoció a una mujer y se casó. Pero todo esto también ha provocado que la destructora máquina haya viajado al pasado, a tiempo de destruir la USS Enterprise (aún al mando de Christopher Pike) y que por lo tanto provoque la alteración de todos los acontecimientos posteriores.

El episodio supone el comienzo del desfile de una gran cantidad de actores de la serie original, en este caso del propio William Windom (que aparece en una grabación de vídeo, puesto que su personaje ya ha fallecido), de Barbara Luna (la chica del capitán Kirk del universo espejo en TOS: “Mirror, Mirror”) y de Malachi Throne (el comodoro Méndez en TOS: “The Menagerie”) interpretando brevemente a un comandante klingon. El aspecto más destacable de este episodio son sus innovadores (y controvertidos) efectos especiales, creados en modo cartoon para dar mayor dinamismo al relato. Dichos efectos especiales, creación del ganador de un Oscar y dos Emmy Doug Drexler (bajo el seudónimo de Max Rem) permiten que las naves realicen espectaculares piruetas en pantalla, moviéndose de una forma que nunca se había visto antes. Gran parte de los fans criticaron este aspecto de la producción, pero la realidad es que, sin ellos, el dinamismo de la historia hubiera perdido muchos enteros.

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A principios de 2005, James Cawley contacta con Walter Koenig (Pavel Chekov en la serie original) para proponerle un cameo en el siguiente episodio. Koenig acepta, pero además aporta la primera colaboración realmente “de peso” a la fan-serie: un guion escrito por D.C. (Dorothy) Fontana, la autora más respetada del universo Trek. Así comienza el largo y tortuoso camino de “To Serve All My Days”, que supone los primeros problemas internos entre los miembros del equipo. Descontento con el rumbo que va a tomar la serie, Jack Marshall abandona el barco sin acabar de filmar el episodio (del cual era el director, al igual que lo fue de los dos primeros). Con Marshall también se va Doug Drexler, íntimo amigo suyo. El episodio se queda casi un año estancado, y es acabado a finales de 2006 gracias a la aportación de los (limitados) conocimientos del resto de miembros del grupo. Mientras tanto, en marzo de 2006 se editó el primero de los cortometrajes denominados “Vignettes”, que suponía la presentación de Sulu, el único miembro de la tripulación original que aún no había aparecido en la serie.

Pero volviendo a “To Serve All My Days”, técnicamente supone el salto al formato panorámico (hasta entonces se había filmado en el formato 4:3 típico de la serie original, una de las cosas que Jack Marshall deseaba mantener a toda costa) y la consolidación de la producción de fans basado en un sólido guion típico de Fontana, donde dos subtramas se desarrollan de forma paralela y una de ellas tiene el habitual trasfondo político-diplomático de la escritora. La otra trama, la del envejecimiento y posterior muerte del personaje de Chekov, está tratada con un cierto aire espiritual e incluso onírico. Dicha muerte, exigida por el propio Walter Koenig para poder librarse definitivamente del personaje que lo ha acompañado toda su carrera (pero que luego volvió a retomar en Of Gods and Men y en Renegades) generó de nuevo una encendida polémica entre los fans, sobre todo cuando vieron que el joven Chekov regresaba tan fresco en el siguiente episodio. Dos años después se distribuyó un final alternativo donde se insinuaba que toda la historia había sido un sueño de Chekov después de una noche con demasiado vodka consumido.

Mientras se terminaba “To Serve All My Days”, otro gran proyecto aparecía en la mesa: un guion escrito por los prestigiosos guionistas Marc Scott Zicree y Michael Reaves y que contaban con la participación de George Takei (Hikaru Sulu en la serie original) como protagonista. James Cawley rechazó inicialmente la idea, bajo el pretexto de que no quería “profesionalizar” demasiado el asunto. Pero Zicree insistió y finalmente logró vender la idea, ya que el propio Zicree se comprometió a ser el director del episodio y a buscar a un equipo de miembros competentes para los efectos especiales (algo que había lastrado bastante el resultado final del episodio anterior). De esta forma arrancaba la producción de “World Enough and Time”, una absoluta joya de las producciones de fans y probablemente una de las mejores historias escritas para el universo Trek.

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Para el papel de la hija de Sulu, Zicree escogió a la actriz Leslie Silva (Oddysey 5), la cual se echó atrás tres semanas antes de la fecha prevista del comienzo de la filmación debido a compromisos profesionales. Se tuvo que recurrir a un casting de emergencia entre las estudiantes de cine de la Universidad de Los Ángeles, en el que se buscaba una joven afroamericana que aparentara alrededor de treinta años. La escogida fue Christina Moses (co-protagonista actualmente de las series The Originals y The Vampire Diaries), una perfecta desconocida que tenía algo de experiencia en teatro, pero que nunca se había puesto delante de una cámara.

Con la experiencia de un profesional detrás de las cámaras, Star Trek New Voyages da un espectacular salto de calidad en todos los aspectos. Incluso los actores habituales, lastrados por su amateurismo, parecen haber pasado por un curso intensivo de interpretación y componen sus personajes como nunca antes lo habían hecho. La historia, asimismo, es fantástica: un accidente en el transportador hace que el joven Sulu se materialice treinta años más viejo, dando entrada a un Takei que realiza la mejor interpretación de su carrera. Dado que la Enterprise se halla atrapada en un campo subespacial generado por la destrucción de un arma experimental romulana, al “viejo Sulu” le acompaña su hija Alana, fruto de su relación con la tripulante que le acompañaba en el momento del accidente y que los trasladó a un lejano planeta en un universo paralelo.

Todo el episodio es brillante, y narrado en forma de flashback por el Sulu que ya es capitán de la USS Excelsior (como vimos en Star Trek VI: The Undiscovered Country). Las escenas del puente de la Excelsior fueron rodadas en los propios estudios de Paramount en Los Ángeles, mientras que el resto del episodio se hizo en el habitual emplazamiento Port Henry, al Norte de Nueva York. Un episodio que ningún aficionado a Star Trek debería perderse, y que tuvo el mérito de ser la primera producción de aficionados en ser finalista de los prestigiosos premios Nebula (2007) y Hugo (2008), compitiendo contra gigantes de la industria como Doctor Who, Battlestar Galactica o El laberinto del fauno. Como curiosidad final, Zicree y Reaves presentaron a CBS a finales de 2008 un proyecto para una nueva serie de televisión basada en Sulu y la tripulación de la USS Excelsior, que fue rechazado debido a que todos los esfuerzos de la franquicia estaban centrados en el inminente reboot de la mano de J.J. Abrams.

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Peter Kirk junto a su pareja

 

El siguiente paso de Star Trek: New Voyages también supuso un enorme reto: filmar el mítico guion de David Gerrold “Blood and Fire”, rechazado en 1987 por los responsables de Star Trek: The Next Generation debido a que la trama giraba en gran parte alrededor de la relación homosexual entre dos miembros masculinos de la tripulación. Cawley y su equipo, con el propio Gerrold haciéndose cargo de la dirección, plantean la idea en un formato de episodio doble, y acentúan aún más la presencia de la relación gay al introducir al sobrino del capitán (Peter Kirk, visto en TOS: ”Operation: Annihilate”) como uno de los implicados en ella. Peter acaba de graduarse en la Flota Estelar y ha usado la influencia de su apellido para ser asignado a la Enterprise, donde sirve su pareja como miembro del equipo médico. Bajo la premisa de la amenaza de una plaga de parásitos provocada por el fallo de un experimento secreto de la Sección 31 para crear un arma que aniquile a los klingon, la historia va perdiendo fuelle según van pasando los minutos. Si Marc Zicree (que también realizaba su debut como director en el episodio anterior) supo mantener el nivel durante todo el metraje, la inexperiencia de Gerrold se hace patente rápidamente, sobre todo en la segunda parte del episodio. La historia tiene su final trágico y funciona, pero se esperaba mucho más. La actriz invitada en este episodio fue Denise Crosby (Tasha Yar en Star Trek: The Next Generation).

Durante el rodaje de “Blood and Fire” se produce el traspaso de los derechos de la serie original de Star Trek (y de la serie de animación) desde Paramount a CBS, como parte de una operación de “adelgazamiento” del grupo Viacom (al que pertenece Paramount) debido a la ya preocupante crisis económica mundial. El departamento legal de CBS renegocia con el grupo de fans el acuerdo vigente, y lo amplía cediéndoles todos los guiones comprados en 1976 para la nunca realizada serie de televisión Star Trek Phase II, e incluso les permite cambiar el nombre de la producción. James Cawley se entusiasma con la idea, y fija su siguiente objetivo: filmar el mítico Kitumba escrito por John Meredith Lucas, la historia donde se nos iba a presentar por primera vez el funcionamiento interno de la sociedad klingon. Un episodio que requería por primera vez de filmación en exteriores, concretamente en un recinto amurallado de la ciudad de Ticonderoga que luego sería retocado digitalmente.

Parte del material filmado en la primera ocasión fue descartado, y los permisos necesarios para conseguir la segunda autorización se retrasaron cerca de dos años, por lo que hubo que improvisar un episodio de transición para que no quedara todo parado. Dicho episodio, de título “Enemy: Starfleet” es escrito por dos de los miembros del equipo de fans y eso se nota en exceso: supone un bajón de calidad narrativa de grandes proporciones. Junto a ello, de nuevo una parte importante del equipo de efectos especiales abandona el proyecto y dicho episodio también sufre un retraso considerable. “Enemy: Starfleet” se estrena en mayo de 2011, y cuenta de nuevo con la participación de la actriz Barbara Luna dando vida a la líder de un grupo de piratas espaciales que se han apoderado de una nave de la Federación perdida años atrás y que la han modificado hasta hacerla prácticamente indestructible, provocando una guerra entre dos razas alienígenas y en la que la Enterprise se ve directamente implicada.

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Pero a pesar de todos estos escollos, este episodio supone la aparición de dos maestros de los efectos especiales, que ya serán parte fija del equipo hasta la actualidad: Pony Horton (EE.UU.) y Tobias Richter (Alemania), este último considerado uno de los grandes animadores 3D en Europa pero que nunca había tenido contacto con producciones norteamericanas dado que es dueño de su propia compañía, The Light Works. Ambos le darán a Star Trek New Voyages / Phase II el salto de calidad definitivo en el aspecto visual.

Mientras “Kitumba” seguía con su tortuoso proceso de producción, el grupo se propone filmar otro de las historias cedidas de Star Trek Phase II. En esta ocasión se trata de “The Child”, escrita por Jon Povill y Jaron Summers. y que ya fue usada en la segunda temporada de Star Trek: The Next Generation al coincidir con una huelga de guionistas en Hollywood. Povill renegó durante años del resultado, pues la historia había sido escrita para estar centrada en el personaje de Ilia, la tripulante deltana de Star Trek: The Motion Picture y que ya iba a aparecer en la primitiva Star Trek Phase II. De todas formas, el grupo de Cawley tampoco pudo cumplir la promesa de respetar el guion original al no encontrar a ninguna actriz dispuesta a raparse por completo el cráneo sin compensación económica (la idea era introducir a Ilia ya como personaje fijo en la serie, al igual que ya habían hecho con el vulcano Xon en “Blood and Fire”). El episodio fue un completo desastre, carente de gancho para el espectador. Comenzaba un descenso cuesta abajo y sin frenos.

Por fin llegó el momento esperado por todos: “Kitumba” se estrenaba a finales del año 2013, con una breve aparición del actor Gil Gerard (protagonista de la televisiva Buck Rogers de los años ochenta del siglo XX). La ambientación es estupenda, el vestuario y maquillaje están a la altura de lo esperado y la historia es atractiva… pero un excesivo metraje (en la original Star Trek Phase II estaba previsto que fuera un episodio doble) hacen que tenga ciertos momentos de monotonía y se haga relativamente repetitivo. Además, durante los días previos a la distribución del episodio, se hace público que James Cawley ya no interpretará más el papel de Kirk debido a sus compromisos profesionales (Cawley es imitador profesional de Elvis Presley, y está considerado uno de los mejores del mundo).

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Kitumba

Aunque no es oficial, se rumoreó también que las constantes críticas de cierta parte de los fans hacia su incapacidad de mejorar su interpretación influyeron en esa decisión. El papel fue asignado a Brian Gross, actor profesional aunque limitado a puntuales papeles de invitado en algunas de las series más conocidas de la televisión estadounidense, como las diversas variantes de NCIS o CSI. El episodio fue dirigido por el actor de doblaje, cantante y showman Vic Mignogna, que poco después abandonaría el grupo por su constante enfrentamiento con Cawley, llevándose con él a algunos de los actores fijos para comenzar su propia fan-serie, Star Trek Continues.

Como parte de la evolución de la serie, se presenta a Brian Gross como el nuevo rostro de James Kirk en el corto “Going Boldly”, donde también se realiza una majestuosa presentación del nuevo aspecto de la USS Enterprise siguiendo los diseños de Matt Jefferies para la nunca realizada Star Trek: Phase II. Una escena absolutamente espectacular, donde también se introduce por primera vez a un tripulante completamente generado por ordenador, el alienígena de tres brazos Arex (visto en la serie oficial de animación de los años setenta). Poco después se anuncia el lanzamiento de “The Holiest Thing”, el primer episodio que mostraría el nuevo aspecto de la nave, pero la distribución fue abortada pocas horas antes de la fecha anunciada (14 de febrero de 2014) alegando problemas técnicos en el montaje final.

El episodio fue escrito y filmado en tiempo récord y tenía como objeto presentarnos a la doctora Carol Marcus (madre del hijo de James Kirk y vista en Star Trek II: The Wrath of Khan y Star Trek III: The Search for Spock) cuando se supo que el personaje iba a aparecer en la segunda película del reboot de J.J. Abrams Star Trek: Into Darkness.

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Mind-Sifter

 

Mientras se esperaba la versión definitiva de “The Holiest Thing”, el grupo filmó “Mind-Sifter”, donde se regresaba a la filmación en formato 4:3 (que ya estaban usando en Star Trek Continues con gran aceptación por parte de los fans) y se contaba una historia que claramente homenajeaba a uno de los episodios más queridos por los fans de Star Trek: “TOS: The City on the Edge of Forever”. En ella, los klingon se hacen con el control del planeta donde se encuentra el Guardián del Tiempo y capturan a Kirk, sometiéndolo a tortura con una máquina que afecta a sus recuerdos. Kirk logra escapar a través del Guardián y acaba recluido en una institución mental de los años cincuenta del siglo XX, recibiendo los cuidados de una enfermera que recuerda enormemente a Edith Keeler, el entrañable personaje que inmortalizó Joan Collins. El capítulo recupera parte de la calidad de los primeros años de la serie, después de varios episodios en los que parecía que la producción estaba condenada al olvido. Como curiosidad, cabe destacar que en este episodio aún se utiliza el modelo clásico de la USS Enterprise y que el proyecto regresa a su denominación original Star Trek New Voyages sin explicación alguna.

Finalmente, en enero de 2016, “The Holiest Thing” se presenta de forma oficial. Es seguramente el peor episodio de toda la serie, a pesar de la convincente interpretación de la actriz Jacy King (una habitual secundaria de la serie Glee). La trama es completamente desastrosa, dado que los guionistas se centraron casi en exclusiva en la relación romántica entre Kirk y Carol Marcus, dejando de lado todo lo demás. Además, en el montaje definitivo se cambió la escena final, en la que originalmente Carol Marcus abandonaba a Kirk estando ya embarazada, a sabiendas de que el capitán nunca podría dedicarse a ella en cuerpo y alma debido a sus estrechos lazos con la Enterprise y sus misiones. La escena alternativa fue filmada de nuevo (casi dos años después de la original) y, por mucho que se esforzaron, el aspecto de ambos actores era radicalmente diferente e incluso todo el fondo de la habitación de Kirk fue generada por ordenador al no filmarse en los decorados originales. Una auténtica chapuza indigna de un proyecto con más de una década de vida y con una fama merecidamente ganada.

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Star Trek New Voyages anunció el cese definitivo de sus actividades en mayo de 2016, pocas semanas antes de que CBS publicara sus controvertidas “reglas de uso” para las producciones de fans. En un mensaje a través de Twitter, James Cawley anunció que quería dedicarse por completo a su familia y que no podría seguir estando al cargo del proyecto, pero la realidad es otra bien diferente: acababa de firmar un jugoso acuerdo oficial con CBS por el cual sus magníficos decorados formarán parte oficial de la franquicia con la denominación de “Star Trek Original Series Set Tour” (http://startrektour.com), donde los visitantes (previo paso por taquilla) podrán pasearse por dichos decorados, incluyendo el impresionante y detallado puente de mando en 360 grados completamente acabado.

Star Trek New Voyages deja tres episodios inacabados, el primero de los cuales tenía que ver la luz antes de acabar el año 2016 y que era una secuela del episodio clásico “For the World Is Hollow and I Have Touched the Sky”, en el cual participaba Richard Hatch (que interpretaba el personaje de Apolo en la Galactica original) como actor invitado.

Como último apunte, decir que Star Trek New Voyages fue la primera fan-serie en tener grupos de apoyo, traducción y subtitulación en varias partes del mundo, siendo el primero de ellos el que se estableció en España en junio de 2004 en http://www.trekminal.com. Este hecho abría el amplio mercado de habla hispana a un proyecto que acababa de nacer. Dicho grupo, que dejó de estar activo a finales de 2011, continúa manteniendo su página web oficial mostrando todo el trabajo realizado y manteniendo enlaces a los nuevos episodios filmados a partir de esa fecha que se distribuyen a través del canal oficial de YouTube, y que son traducidos por otro grupo de entusiastas fans. También realizaron en 2006 el doblaje al castellano del primer cortometraje (“Center Seat”, titulado en español “El sillón de mando”) tras un casting público en Barcelona al que acudieron una veintena de fans de la serie.

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STAR TREK THE NEXT GENERATION: A TALE OF TWO CITIES (EE.UU., 2011)

Producción inicialmente pensada para ser una versión pornográfica de Star Trek: The Next Generation, pero que al final fue reconducida hacia un terreno más generalista. El título originalmente jugaba con el apellido de Charles Dickens, autor de la novela del mismo título (“dick” es una de las formas coloquiales de decir “pene” en el mundo anglosajón). Finalmente se eliminaron las escenas subidas de tono y se rodaron algunas nuevas para sustituirlas, quedando el metraje final en poco menos de 30 minutos. Narra una aventura de la USS Enterprise en un planeta muy similar a la Tierra, donde su tripulación descubre una desconocida fuente de energía que emana de una extraña caja que contiene el cuerpo criogenizado de Tasha Yar, la oficial de seguridad de la nave interpretada por Denise Crosby en la primera temporada de la serie oficial. Una de las curiosidades de esta producción es que la intro es la original de Star Trek: The Next Generation… pero narrada en alemán. https://www.youtube.com/watch?v=NzDIACP8nf8

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STAR TREK: DECEPTION (Reino Unido, 2013)

Ambientado en la época de TNG/DS9, este cortometraje de ocho minutos de duración está dirigido por Leo Tierney. Rodado en decorados reales (con posteriores retoques digitales), narra las peripecias de dos oficiales de la Flota Estelar que transportan a un prisionero klingon en una lanzadera tipo Runabout y que durante su viaje son interceptados por una nave renegada klingon, que quiere recuperar a su camarada a cualquier precio. Hay que destacar sus efectos especiales, de una calidad realmente notable.

Una segunda entrega está en camino… si CBS no lo impide.

http://www.startrek-deception.com

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STAR TREK CONTINUES (EE.UU., 2013-actualidad)

Al igual que Star Trek New Voyages, la intención de Star Trek Continues es emular al máximo el estilo visual y narrativo de la serie original de Star Trek, aunque en este caso son mucho más estrictos: filman sus episodios siempre en formato 4:3, casi todos los planos de efectos especiales generados por ordenador de la USS Enterprise son prácticamente idénticos a los originales de los años sesenta del siglo XX y apenas se incorporan elementos nuevos que hagan suponer una “evolución” tecnológica. El único elemento novedoso es la presencia de una consejera en la nave (al estilo del personaje de Deanna Troi en Star Trek: The Next Generation).

La historia de Star Trek Continues deriva de otra producción de fans de escaso impacto entre los fans, Starship Farragut, donde se habían reunido varios pequeños grupos de fans junto a personas procedentes de otras producciones que ya estaban en marcha. Habían filmado tres episodios en unos extraordinarios decorados situados en Kingston, una ciudad del estado de Georgia. El director del tercer episodio, “The Price of Anything”, fue Vic Mignogna, un conocido actor de doblaje, cantante y showman que simultáneamente también dirigía el episodio “Kitumba” de Star Trek New Voyages / Phase II. Con todo el personal disponible y unos decorados inmejorables, Mignogna propone el ambicioso reto de ir más allá de lo que ya había hecho Star Trek New Voyages / Phase II, reclutando para el proyecto a varios de los ex miembros de dicha producción (como los fundadores Jack Marshall y Doug Drexler), así como a una cara que iba a ser el gancho nostálgico para los fans: la incorporación de Chris Doohan para el papel del ingeniero Montgomery Scott, recogiendo el testigo del personaje que hizo famoso a su padre (Chris es hijo de James Doohan, el actor que daba vida a Scotty en la serie original de Star Trek). También cuentan con la colaboración de la actriz Marina Sirtis (Deanna Troi en Star Trek: The Next Generation) para poner voz a la computadora de la nave.

La cosa no podía comenzar de una forma más ambiciosa: el primer episodio, “Pilgrim of Eternity”, tenía como invitado especial al actor Michael Forest, que repetía su papel de Apolo visto en TOS: “Who Mourns for Adonais”. En este caso, Apolo ha sido expulsado de su Olimpo particular y condenado a viajar eternamente por el espacio en una nave-prisión… hasta que se cruza con la Enterprise. El episodio nos muestra una cuidada producción, donde los detalles destinados a la nostalgia de los fans están en muchas ocasiones por encima de la historia. Este primer episodio se presentó en la ComicCon de Phoenix en mayo de 2013 con una entusiasta respuesta por parte de los aficionados.

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Lolani

 

A diferencia de otras producciones mencionadas aquí, que no tienen plazos definidos para la distribución de sus episodios, Star Trek Continues se propone entregar a los fans dos episodios por año. De esta manera, a principios del año 2014 se presenta “Lolani”, un episodio que nos adentra en la sociedad de la raza del sistema de Orión. La Enterprise rescata a una esclava de esta raza (ya saben, aquellas que solo con el roce de su piel pueden volver loco a cualquier ser masculino de la galaxia) después de que ha matado a sus compradores. Pero las leyes de Orión dicen que, en estos casos, la esclava ha de ser retornada a su anterior dueño. Y dado de la Federación no tiene relaciones diplomáticas con el sistema de Orión, dicho personaje no tarda en reclamar a la chica.

El personaje del tratante de esclavas está interpretado por Lou Ferrigno (el actor que se hiciera popular interpretando al Hulk televisivo de los años ochenta del siglo XX) y que, para variar, aparece con su impresionante físico pintado de verde dispuesto a lo que sea para recuperar a su esclava. Un episodio con una primera parte algo monótona y repetitiva pero que sube de nivel con la aparición del personaje interpretado por Ferrigno, y que consolida a Star Trek Continues como la fan-serie del momento, dado que la crisis interna en Star Trek New Voyages ya era más que evidente.

Con los ojos de los fans puestos en ellos, Mignogna y su equipo presentan en la ciudad australiana de Sydney su tercer episodio en junio de 2014, el estupendo “Fairest Them of All”, una secuela directa de uno de los episodios más populares de la serie original de Star Trek, “Mirror, Mirror”. Al final de dicho episodio (ambientado en el popular Universo Espejo) Kirk, McCoy, Scotty y Uhura consiguen convencer al Spock alternativo de que lo mejor para ambas partes es que cada grupo regrese al universo al que pertenece. En la serie original de Star Trek pudimos asistir al regreso de nuestros protagonistas a la Enterprise original pero… ¿qué ocurrió en el otro universo? Para ello, los responsables de Star Trek Continues replican plano a plano y palabra por palabra los últimos minutos del episodio original (un extraordinario ejercicio de orfebrería técnica) y a continuación reemprenden la historia de los personajes “malvados” que acaban de regresar.

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El reverso tenebroso de Star Trek

Todo el episodio se desarrolla en el marco del Universo Espejo, y está repleto de detalles que satisfacen el paladar del fan más exigente. Al igual que ocurriera en la segunda parte del episodio de Star Trek Enterprise “In A Mirror, Darkly”, no existen barreras para mostrar la crueldad de los miembros de Imperio Terrano y su peculiar forma de “administrar justicia”. La guinda del pastel la pone la escena final, filmada en las instalaciones de la NASA en Houston, donde se estaba restaurando la maqueta original de la lanzadera Galileo7 usada en el episodio del mismo título de la serie original de Star Trek.

En mayo de 2015 se presenta el cuarto episodio titulado “The White Iris”, que tiene como actor invitado a Colin Baker, la sexta encarnación televisiva del personaje protagonista de la longeva producción de la BBC Doctor Who. El episodio, algo monótono, es un homenaje a todas las mujeres que han sido importantes en la vida del capitán Kirk. De esta manera, y con la excusa de una agresión a Kirk durante una misión diplomática y su posterior paso por la enfermería, el capitán comienza tener visiones y a interactuar con Edith Keeler (TOS: “The City on the Edge of Forever”), con Miramanee (TOS: “The Paradise Syndrome”), con Rayna (TOS: “Requiem For Methuselah”) y con Nakia, un romance que Kirk tuvo durante su asignación a la USS Farragut previamente a tomar el mando de la Enterprise. En su presentación en la ComicCon de Phoenix de ese año 2015 también se anuncia que los estudios donde están construidos los decorados pasan a ser de propiedad exclusiva de Star Trek Continues, bautizados como “Stage 9”, el mismo nombre que tenían los estudios de Desilu donde se filmó la serie original entre 1966 y 1969.

El quinto episodio, de título “Divided We Stand”, es presentado en septiembre de 2015, y supone el punto más bajo de calidad hasta ahora. Imitando a uno de los típicos episodios “de época” de la serie original, la historia traslada a Kirk y McCoy a la época de la guerra civil norteamericana. Aprovechando una de las múltiples recreaciones que se celebran cada año en diversos escenarios naturales de EE.UU., los integrantes de Star Trek Continues consiguieron un buen puñado de escenas de la batalla de Olustee (Lake City, Florida, 20 de febrero de 1864), así como el vestuario y los extras necesarios. En realidad, Kirk y McCoy están inconscientes en la enfermería tras una explosión accidental en el puente de mando, y los constantes cambios de escenario y la necesidad de interconectar ambos escenarios lastra en exceso al desarrollo del episodio. Afortunadamente, existe una gran cantidad de fans de este tipo de episodios, y la gran tradición existente en EE.UU. sobre esa época de su historia hicieron que el episodio superara la prueba.

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Conscientes de que el nivel alcanzado con el tercer episodio era el espejo en el que debían mirarse, el grupo se embarca en su proyecto más ambicioso hasta el momento. El sexto episodio, de título “Come Not Between the Dragons”, se presenta en mayo de 2016 en el marco de la FedCon de Alemania, y es distribuido un par de semanas después. La actriz invitada en esta ocasión es Gigi Edgley (Farscape) y por primera vez se nos muestra a una entidad alienígena en imagen real, al más puro estilo pulp tan característico de la serie original de Star Trek. Dicho alienígena, llamado Usdi, es diseñado y construido por el artista Greg Dykstra, un habitual de las producciones de Pixar y cuyos comienzos artísticos se remontan a la producción de Tim Burton Nightmare Before Christmas (1993).

Dykstra también es el autor del guion de este episodio, donde se nos muestra a una criatura que se refugia en la Enterprise huyendo de uno de los ataques de ira de su padre, cuyo enorme poder pone en serio peligro a la nave y a toda su tripulación. El episodio es delicioso y entrañable y trata, como es habitual en la historia de Star Trek, uno de esos temas tabú que están presentes en nuestra sociedad y que todo el mundo intenta minimizar y ocultar: el maltrato infantil (algo que, casualidad o no, fue incorporado como parte de la infancia del Kirk alternativo mostrado en el reciente reboot de J.J. Abrams). “Come Not Between The Dragons” es otro de esos episodios que ningún aficionado al Star Trek clásico debería perderse.

Aparte de estos episodios, Star Trek Continues también han filmado tres cortometrajes: “Turnabout Intruder” (una continuación del episodio final de la serie original del mismo título), “You’ve Got the Conn” y “Happy Brithday, Scotty”, sin nada notable que aportar a la fan-serie en su conjunto.

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Tras la publicación en junio de 2016 de las polémicas “normas de uso” por parte de CBS y que afectan a todas las producciones de fans, Star Trek Continues aseguró a sus fans la publicación y distribución de su séptimo episodio en septiembre de 2016, con el título de “Embracing the Winds”. Y cumplieron su promesa: nos obsequiaron con un episodio más reflexivo de lo habitual. Muy en la línea de los episodios clásicos “Court Martial” o las escenas nuevas de “The Menagerie”, el capítulo nos muestra una temática que está muy de actualidad: no todos los prejuicios entre los seres humanos han sido superados por mucho que así se quiera hacer ver a la opinión pública. En este caso se muestran las reticencias de ciertos miembros del mando de la Flota Estelar a permitir que una mujer sea la primera capitana de una nave estelar. ¿Un anticipo de lo que realmente subyace en la conciencia de la ciudadanía norteamericana y que ha aflorado bruscamente con la reciente victoria electoral de Donald Trump?

Los responsables de Star Trek Continues prosiguen con su intensa actividad en las redes sociales y sus apariciones en convenciones de fans alrededor del mundo, pero de momento no han anunciado nada concreto sobre el rodaje de nuevos episodios.

http://www.startrekcontinues.com

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STAR TREK: (PRELUDE TO) AXANAR (EE.UU., 2014)

Y con ellos llegó el lío. Así de claro podríamos describir lo que la distribución del cortometraje Prelude To Axanar supuso en julio de 2014. Por primera vez, y tras una exitosa campaña de crowdfunding (más de 600.000 dólares recaudados), un grupo de actores y equipo técnico completamente profesional se disponían a realizar una película independiente del más alto nivel. Olvídense de Of Gods and Men o de Renegades… Lo de Axanar iba realmente en serio, con el respaldo de una empresa constituida exclusivamente (en principio) para la realización de la película.

CBS/Paramount había sido muy tolerante hasta ese momento con las producciones de fans, siempre y cuando cumplieran aquella máxima de que “no se obtuviera ningún beneficio económico a cambio”, pero lo ambicioso del proyecto Axanar comenzó a poner nerviosos a los servicios legales de la compañía. Se había traspasado la línea roja (según los abogados de CBS/Paramount) que separaba la simple devoción por el legado de la franquicia de lo que parecía ser el comienzo de un fructífero negocio. Y no se lo iban a permitir. Pero antes, veamos qué es (o que pretendió ser) Axanar

El proyecto Axanar nace en la mente de Alec Peters en 2010, cuando todavía era empleado de CBS Consumer Products (la división de la compañía dedicada a la comercialización de todo el merchandising oficial de la franquicia). Anteriormente había estado trabajando para Paramount en diversos campos, como por ejemplo siendo uno de los responsables de la subasta de los decorados del Star Trek Experience que estuvo alojado durante años en el Hotel Hilton de Las Vegas.

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Peters comienza a planear la filmación de uno de los episodios de la línea temporal de Star Trek que nunca habían sido llevados a la pantalla: las hostilidades entre la Federación y el Imperio Klingon acontecidas aproximadamente dos décadas antes de la época en la que se sitúa la serie original. Ambos bandos están en plena época de expansión, y las hostilidades se hacen cada vez más evidentes en las teóricas fronteras que los separan. La mediación de los vulcanos no parece funcionar, y los klingon se sienten cada vez más fuertes, y cuando ven que la Federación puede ser un obstáculo más serio de lo que creían en un principio comienzan el desarrollo de un poderoso nuevo modelo de nave de combate, el conocido crucero D7.

La Flota Estelar, que lleva tiempo inmersa en la construcción de las nuevas naves clase Constitución (a la que pertenecerá la USS Enterprise), ha de cambiar rápidamente de estrategia y desarrollar un nuevo tipo de nave de combate, la clase Ares. El capitán Garth de Izar (héroe de infancia de Kirk y visto en TOS: “Whom Gods Destroy”) es el encargado de realizar las primeras y exitosas incursiones en territorio klingon con el nuevo prototipo de nave de combate. Garth de Izar, sabedor de que la inteligencia klingon ha descubierto el lugar donde se están construyendo las naves de la Flota Estelar, idea un ingenioso plan-trampa para atraer al grueso de la flota klingon a aquella zona, el planeta Axanar. El plan fue un éxito y los klingon salieron derrotados y muy mermados de ese enfrentamiento, dando lugar a la frágil tregua vista en la serie original de Star Trek.

Toda esta historia sería contada en un largometraje, pero previamente los responsables de la producción pusieron en circulación un cortometraje-documental en el que los actores que participaban en la película (todos ellos profesionales) interpretaban ya sus papeles y ponían al espectador “en situación” para preparar el terreno de cara al largometraje. También se incluían algunas escenas ya finalizadas de la película, todas ellas de una calidad apabullante. Nada que envidiar a una producción profesional de Hollywood, algo no visto hasta entonces en una producción independiente. Prelude To Axanar fue un éxito completo, con decenas de miles de visionados en YouTube en el primer mes tras su presentación en la ComicCon de San Diego en julio de 2014. Iluminación, fotografía, vestuario, efectos especiales… todo era abrumadoramente perfecto. Las interpretaciones de los actores (muchos de ellos conocedores de la franquicia por haber participado en alguna de las series de la misma) también eran de una calidad sobresaliente.

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Lamentablemente, Axanar nunca llegará a ver la luz. En diciembre de 2015 (pocos días después de que CBS anunciara el comienzo de la producción de una nueva serie oficial para televisión en 2017) y sin previo aviso, CBS y Paramount demandaron en un tribunal de Los Ángeles a la compañía de Peters (Axanar Productions Inc.) por la violación sistemática de derechos de autor, sembrando la incertidumbre entre el fandom y colocando en una delicada encrucijada al resto de producciones de fans que seguían activas.

Los últimos movimientos de CBS (las estrictas “normas de uso” para las producciones de fans, publicadas en junio de 2016) apuntan a que el asunto Axanar acabará resolviéndose amistosamente, pero la dulce relación entre la compañía y los fans ya ha quedado seriamente dañada. Aun así, durante la campaña de promoción de la última película Star Trek: Más allá, el director Justin Lin y el productor J.J. Abrams realizaron unas declaraciones en la propia cadena CBS mostrándose partidarios de que la demanda se retire y ambas partes se sienten a hablar sin demandas de por medio. CBS no ha movido ficha de momento, pero tampoco parece que, vistos los problemas que está teniendo la pre-producción de la nueva serie para televisión Star Trek Discovery, la prioridad de CBS/Paramount sea la de continuar con esta absurda situación.

http://www.axanarproductions.com

La reacción de los fans no se hizo esperar, y pocas semanas después veía la luz un cortometraje realizado con marionetas digitales titulado Stailed Trek: Prelude To Ax’d-We-Are, donde se recreaba el corto original y sólo se cambiaban los nombres de los personajes y cualquier referencia explícita a Star Trek.

https://www.youtube.com/watch?v=_cnHe0oIJIs

 

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STAR TREK: CHASING THE INFINITE SKY (EEUU; 2016)

Cortometraje de apenas cinco minutos de duración y realizado completamente a base de planos digitales de enorme calidad. No se puede decir que tenga un argumento concreto, pero es el único fan-film conocido que utiliza los diseños de naves de la línea temporal alternativa del reboot de J.J. Abrams, así como su peculiar estilo visual con los famosos y controvertidos reflejos en la cámara.

Para finalizar esta sección, comentar que existen docenas de montajes alternativos realizados por fans que están basados en las películas de Star Trek o en algunos de sus episodios más célebres. La gran mayoría de ellos están recopilados en la web http://www.fanedit.org, pero dichos videos son muy difíciles de encontrar debido a que Paramount nunca ha visto con buenos ojos este tipo de “manipulación” de su producto, e incluso ha llegado a amenazar a sus creadores con demandas legales.

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El futuro: CBS/Paramount y su peculiar formar de calmar los ánimos

El pasado mes de junio de 2016, CBS/Paramount hacía público en su página oficial http://www.startrek.com/fan-films un documento inesperado: las reglas de uso (o “guidelines”) que, a partir de ese momento, debían acatar todas las producciones de fans basadas en la franquicia de Star Trek. Y recalco lo de acatar porque no era una recomendación para poner fin a la incertidumbre generada por la demanda legal contra los responsables de Axanar, sino un decálogo de estrictas normas dirigidas a limitar la proliferación de este tipo de producciones.

No es la primera vez que los propietarios de los derechos de Star Trek actúan de esta forma. A mediados del año 1999, y también sin previo aviso, el departamento legal de Paramount Pictures enviaba un requerimiento por escrito a los responsables de una veintena de páginas web que ofrecían noticias e información sobre las novedades de Star Trek (operadas básicamente desde EE.UU. y Europa) para que cesaran su actividad. Internet estaba ya convirtiéndose en un medio de comunicación asequible de forma masiva a la sociedad occidental, y se vislumbraba un próspero futuro para la red global. Es más, la propia Paramount había inaugurado en la segunda mitad de 1998 su portal web oficial de Star Trek, dejando de ser una sección más dentro de la página principal de la compañía.

Paramount argumentó que se había realizado esta “limpieza” para proteger los derechos de autor de la compañía, aunque en un mundo cada vez más comunicado comenzó a correr rumores sobre la verdadera razón de este movimiento. Una de ellas apuntaba a que, una vez establecido su portal de noticias y merchandising oficial, Paramount no quería una competencia que escapaba a su control. Otro de esos rumores, probablemente con más fundamento, fue la filtración del argumento de la novena película de la saga para el cine, Star Trek Insurrection (a estrenar en diciembre de ese año 1999) y que, como ley básica de vida en Internet, se propagó rápidamente entre las páginas web especializadas. La criba fue completamente aleatoria: se requirió el cierre de pequeñas (pero activas) páginas mantenidas por aficionados, mientras que portales más grandes (y diversificados en distintos temas relacionados con el cine y el género fantástico) no se veían afectados. Es como si la gente del departamento legal de Paramount hubieran hecho una simple búsqueda en Yahoo o AOL (los buscadores más utilizados en aquella época, la “era Google” aún no había llegado) y hubieran seleccionado las direcciones web de los resultados que aparecían en primer lugar. Lógicamente, dichas páginas web cerraron casi de inmediato ante el inesperado apocalipsis que se les venía encima.

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Star Trek: Némesis

 

Este agresivo movimiento de Paramount no consiguió (obviamente) su objetivo. El desarrollo de Internet ya era imparable, y la información fluía cada vez con mayor rapidez y en mayor cantidad. No se le podían poner puertas al campo. Y, como guinda del pastel, los fans de Star Trek comenzaban a hacer sus propias películas cada vez con mayor calidad gracias a la llegada de los medios digitales y la cada vez más ingente presencia de potentes ordenadores personales en los hogares. Y no hubo movimientos extraños por parte de Paramount, que estaba más preocupada por el cada vez más evidente agotamiento de la franquicia, que echó el cierre en cine tras el fracaso comercial de Star Trek Nemesis (2002) y poco después anunciaba el parón definitivo de sus productos para televisión a finales de 2004. Tiempo de reflexión, alegaron en aquel momento.

Como ya hemos comentado en la sección anterior, uno de los fan-films más populares en ese momento, Star Trek New Voyages, consiguió un acuerdo con Paramount para poder continuar su actividad sin incurrir en problemas legales. Esto dio alas a otros proyectos de fans, que bajo el supuesto de que la misma regla se les aplicaba a todos, continuaron su actividad. Aunque, y es conveniente remarcarlo de nuevo, Star Trek New Voyages era la única producción de fans que tenía permiso por escrito con Paramount para continuar filmando episodios basados en Star Trek.

El caso Axanar fue el primer aviso de que algo se estaba moviendo, y solo era la punta del iceberg de lo que CBS/Paramount (ahora ambas compañías co-propietarias de los derechos de Star Trek) estaba preparando: unas estrictas limitaciones que, más allá de lo legal o de lo éticamente razonable, tenían como único fin frenar el cada vez más popular fenómeno de los fan-films entre los aficionados. Y, de esta manera, dos semanas después de que CBS anunciara a bombo y platillo el regreso de Star Trek a la televisión, el fandom trekkie se veía sacudido por la decisión de la compañía de limitar la producción de las creaciones de aficionados. Quien escribe estas líneas siempre ha creído más en la causalidad que en la casualidad, y la coincidencia de ambos anuncios en tan corto espacio de tiempo no deja de ser más que sospechoso.

Bien… Como hemos comentado al principio de esta sección, las “guidelines” de CBS respecto a los fan-films constan de diez puntos básicos, que muestran de forma clara y cristalina el objetivo de este movimiento legal por parte de CBS, seguida de un comentario individual a cada una de ellas.

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James Cawley, responsable de Star Trek: New Voyages

  1. Las producciones de los aficionados deberán tener una duración inferior a quince minutos para un relato completo, o no más de dos partes, episodios o fragmentos que no deben exceder de los treinta minutos en total, evitando crear temporadas, partes, secuelas o material extra adicionales.

Es decir: limitaciones a la creatividad. Es cierto que Paramount fue capaz de contarnos magníficas historias en su serie de animación de los años setenta, que estaba compuesta por episodios de 22 minutos de duración. Pero ese formato de historia de corta duración ya apenas se utiliza en producciones actuales (la excepción sería The Big Bang Theory, pero cada episodio es más una colección de sketches que el desarrollo de una historia con introducción, nudo y desenlace). Los aficionados no están autorizados a dar rienda suelta a su imaginación.

  1. El título de la producción o de cualquiera de sus partes no puede incluir el apelativo “Star Trek“. Sin embargo, en el título se ha de incluir un subtitulo con la frase “una producción Star Trek realizada por aficionados” en un lugar bien visible. Las producciones de aficionados no pueden usar el término “oficial” en su título o subtítulo, ni siquiera a través de otras formas de promoción, como pueden ser las redes sociales.

Es decir: no queremos que se nos asocie con estas producciones de fans que, en algunos casos, nos pueden hacer sonrojar si nuestra nueva serie de televisión no funciona como esperamos. Bastantes guantazos hemos recibido ya con el (enormemente rentable) reboot creado por J.J. Abrams. Además, es bastante absurdo y contradictorio que no quieran que la denominación “Star Trek” aparezca en el título pero, por el contrario obliguen, a incluirla en alguna parte del metraje de la misma.

Star Trek (2008) Directed by: J.J. Abrams

Star Trek según Abrams

  1. El contenido de las producciones de aficionados deben ser originales, no se permiten reproducciones, recreaciones ni extractos de las producciones oficiales de Star Trek. En caso de utilizar contenidos de terceras partes ajenos a Star Trek, se han de tener por escrito los permisos necesarios para el uso de esos contenidos.

Es decir: no permitimos que nadie use nuestro material filmado con anterioridad (esto hasta cierto punto lo comparto) pero disimulamos alegando que, de paso, protegemos los derechos de autor de otras producciones. Esto podría aplicarse perfectamente, por ejemplo, al cruce Star Trek / Babylon5 visto en Star Wreck: In The Pirkinning).

4. Si las producciones de fans usan vestuario, accesorios u otros elementos disponibles a la venta, dichos objetos deben ser artículos oficiales y no artículos de otra procedencia o imitaciones de dichos objetos.

Es decir: señores, pasen por caja, que aún no tenemos las arcas lo suficientemente llenas. ¿Alguien puede imaginar que la compañía obligara a todos los aficionados que acuden a las miles de convenciones anuales de Star Trek que se celebran a lo largo ancho del planeta a comprar sus trajes y caracterizaciones (sobre todo ahora que está tan de moda el fenómeno “cosplay”)? Estas caracterizaciones con las que los aficionados acuden a estos eventos son la auténtica salsa de dichas convenciones, y en la mayoría de los casos fruto de horas y horas de trabajo robado a otras actividades. Otro ejemplo: ¿Qué ocurriría si un grupo de aficionados, siguiendo estrictamente estas normas, quiere rodar un cortometraje cuya acción se sitúa en la sala de ingeniería de la USS Enterprise? ¿Dónde adquieren una reproducción a escala de dichos decorados? Evidentemente no se venden, por lo que se les permite gastarse una importante cantidad de dinero en construir una réplica, pero si en cualquier escena de dicha producción alguien ha de empuñar un fáser, ha de ser una réplica oficial comprada a la compañía. Por lo tanto, ¿se ha de presentar una especie de memorándum de todo el material usado en ese cortometraje, especificando que se han agotado todas las vías disponibles para adquirir el material? Absurdo, muy absurdo.

  1. Las producciones de aficionados deben ser verdaderas producciones “fan”. O sea, los creadores, actores y cualquier otro participante deben ser aficionados que no pueden recibir compensación alguna por su trabajo, y en ningún caso pueden ser trabajadores actuales o ex-trabajadores de ninguna de las series, películas o producciones en DVD de Star Trek, ni tampoco de ninguna otra producción propiedad de CBS o Paramount Pictures.

Es decir: nuestros profesionales son nuestros y no permitimos que cedan su talento para producciones ajenas que escapan a nuestro control. Aunque ya no trabajen para nosotros, aunque estén retirados.

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Los fans frente a las normas…

  1. Las producciones de aficionados no pueden ser comercializadas:

– CBS y Paramount Pictures no se oponen a una limitada recaudación de fondos para la creación de una producción de este tipo, siempre y cuando la cantidad total no exceda de 50.000 dólares, con todos los gastos incluidos. Cuando se alcance ese límite de 50.000 dólares, cualquier recaudación de fondos deberá cesar.

– Las producciones de aficionados solo podrán exhibirse o distribuirse de forma gratuita y/o compartirse a través de servicios de transmisión de contenidos por Internet que no generen beneficios.

– Las producciones de fans no pueden ser distribuidas en ningún formato físico, como discos DVD o Blu-ray.

– Las producciones de aficionados no pueden ser usadas para obtener ingresos publicitarios. Esto incluye, por ejemplo, el uso de publicidad al principio o al final de la producción o el uso de banners publicitarios, que al hacer click en ellos redirijan al usuario a lugares que estén asociados con dicha producción.

– No se puede poner a la venta, ni ofrecer como premio, gratificación o compensación ningún tipo de producto o servicio sin licencia relacionado con Star Trek o con las producciones de aficionados a través de la campaña de recaudación de fondos para dicha producción.

– Las producciones de aficionados no pueden obtener beneficios vendiendo o concediendo licencias de uso sobre los decorados, atrezzo o vestuario creados para dicha producción.

Es decir: los fan-films han de ser financiados en su totalidad por los bolsillos de sus creadores (incluyendo lo especificado en el punto 4). Una vez realizada dicha producción, no se puede intentar recuperar parte de la inversión de ninguna forma. Además, se establece una severa limitación al presupuesto de cada fan-film y todos aquellos que quieran hacer donativos a la misma tendrán claro que no tienen derecho ni siquiera a una copia del mismo.

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Construyendo el puente de New Voyages

 

Estamos completamente de acuerdo en que los derechos de autor existen por una razón, y es que los creadores reciban una compensación por sus obras y su creatividad. Se ha dado el caso de gente que ha estado vendiendo copias en DVD de algunas de estas producciones de aficionados incluso en las grandes convenciones de EE.UU. (cosa absolutamente repudiable), pero eso no es excusa para ser tan estrictos con, por ejemplo, el uso compartido de decorados o vestuario por parte de varios fan-films de forma conjunta.

  1. Las producciones de aficionados deben ser apta para todos los públicos y adecuadas para su exhibición pública. Dichas producciones no deben incluir descalificaciones, desnudos, obscenidades, pornografía, simbología sobre drogas, alcohol, tabaco o cualquier actividad nociva o ilegal, ni tampoco ningún material que pueda ser ofensivo, fraudulento, difamatorio, injurioso, despectivo, sexualmente explícito, intimidatorio, que incite al odio, ni puede incluir ningún otro tipo de contenido inapropiado. El contenido de las producciones de aficionados no pueden violar los derechos de privacidad de ningún individuo.

Es decir: olvidad las parodias de tiempos pasados, queremos cosas serias y “políticamente correctas”. El problema es que lo que en una zona geográfica del planeta puede considerarse normal, en otro lugar puede considerarse ofensivo. La historia está plagada de ejemplos de conflictos que se iniciaron por una de estas razones. ¿Dónde está el límite? ¿Quién controla todos estos aspectos? ¿Censura? O peor aún… ¿autocensura?

  1. Las producciones de fans deben mostrar la siguiente declaración de exoneración de responsabilidad en los créditos de la misma y en cualquier material promocional, incluida la página o espacio web donde se aloje dicha producción:

Star Trek y todas las marcas, logotipos y personajes son propiedad exclusiva de CBS Studios Inc. Esta producción de aficionados no ha sido aprobada, patrocinada, ni está asociada a CBS, Paramount Pictures, ni a cualquier otra franquicia de Star Trek, y es una producción realizada por aficionados, sin ánimo de lucro y destinada exclusivamente a uso lúdico. No se permite su exhibición o distribución con fines comerciales. No se podrán reivindicar ante CBS ni Paramount Pictures hipotéticos derechos independientes.”

Es decir: nosotros no tenemos nada que ver con lo que estáis haciendo. Si surge algún problema que vaya más allá de estas normas de uso, es vuestro problema.

Una declaración similar tuvo que ser colocada en todas las páginas web vinculadas al fan-film Star Trek New Voyages como parte del acuerdo alcanzado con Paramount en 2005 para ser consideradas “oficiales” y quedar amparadas por dicho acuerdo.

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Aparición “oficial” de Cawley en el Star Trek de Paramount

  1. Los creadores de producciones de aficionados no pueden registrar sus obras, ni ningún elemento de las mismas, amparándose en la protección de derechos de autor o de marcas comerciales.

Es decir: si a pesar de que sigáis nuestras normas inventáis algún nombre, diseñáis algún logotipo o algo similar que alcanza gran popularidad entre vuestra audiencia, no podéis registrarlo como propiedad vuestra. Bien, a pesar de ser otro freno a la creatividad, en este caso creemos que CBS/Paramount tiene razón, dado que se está utilizando una plataforma de enorme popularidad a nivel planetario como es Star Trek.

  1. Las producciones de aficionados no pueden insinuar o dar origen a malentendidos en lo que se refiere a su aprobación por parte de CBS o Paramount Pictures.

Aprobación no, pero permisividad y “buen rollo” sí. Es beneficioso para ambas partes, pero parece que CBS/Paramount ve al aficionado más como un limón al que exprimir que como un aliado, como ese enorme grupo de gente que ha convertido Star Trek en uno de los fenómenos sociales más populares y estudiados de la cultura popular.

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Fans de ST en una convención

Y la coletilla final, por si quedaba alguna duda:

CBS y Paramount Pictures se reservan el derecho a revisar, revocar y/o retirar estas directivas en cualquier momento bajo su propia conveniencia. Estas directivas no son una licencia y no suponen una aprobación o autorización a ninguna producción de aficionados ni ninguna renuncia a ningún derecho que CBS o Paramount Pictures puedan tener en lo referente a obras de ficción de aficionados creadas al margen de estas directivas.

Es decir: donde hoy digo blanco, mañana puedo decir negro. Ya se sabe que los asuntos legales son muy delicados, y es muy fácil aplicar aquel conocido dicho de “hecha la ley, hecha la trampa”. Para cubrirse ante el hipotético caso de que alguien encontrara un resquicio legal para burlar estas normas, siempre queda el recurso de cambiar las reglas del juego de forma unilateral. Impresentable.

Ante esta situación, algunos fan-films han declarado ya públicamente que no continuarán con su actividad, como Star Trek New Voyages. Otros, como Star Trek Continues, de momento siguen con su actividad. Star Trek Renegades ha cambiado su imagen pública para borrar todo rastro de relación con la franquicia (vestuario, diseño de las naves, decorados…) y se han rebautizado como Renegades – The Series. Y el resto de producciones que permanece no ha hecho ningún movimiento, probablemente esperando a ver si las cosas cambian cuando se consolide la nueva serie de televisión Star Trek: Discovery. El tiempo, como es habitual, pondrá las cosas en su lugar.

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Texto: Fernando Martínez

(con la colaboración de Sergio García)

El artículo comienza aquí

 

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