La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (1991)

Bella es la chica rara del pueblo: le gusta leer, y pasa del machista y descerebrado cachas por el que todas las demás suspiran. Su padre es científico, y cuando sale para mostrar su último invento se pierde y va a parar al castillo de la Bestia, un príncipe hechizado. Bella pedirá quedarse en el lugar de su padre para compartir el resto de su vida junto a ese ser monstruoso…

Dirección: Gary Trousdale y Kirk Wise. Producción: Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV, Walt Disney Feature Animation. Productor: Don Hahn. Productora asociada: Sarah McArthur. Productores ejecutivos: Howard Ashman, John Lasseter (versión en 3-D). Guion: Linda Woolverton, según argumento de Brenda Chapman, Chris Sanders, Burny Mattinson, Kevin Harkey, Brian Pimental, Bruce Woodside, Joe Ranft, Tom Ellery, Kelly Asbury, Robert Lence, basado en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Música: Alan Menken. Dirección artística: Brian McEntee, Ed Ghertner (edición especial). Montaje: John Carnochan, Bill Wilner (no acreditado), Ellen Keneshea (edición especial). Intérpretes: Dibujos animados, con las voces (en la VO) de Robby Benson (Bestia), Jesse Corti (Lefou), Rex Everhart (Maurice), Angela Lansbury (Mrs. Potts), Paige O’Hara (Belle), Jerry Orbach (Lumiere), Bradley Pierce (Chip), David Ogden Stiers (Cogsworth / narrador), Richard White (Gaston), Jo Anne Worley, Mary Kay Bergman, Brian Cummings, Alvin Epstein, Tony Jay, Alec Murphy, Kimmy Robertson, Hal Smith, Kath Soucie, Frank Welker, Jack Angel, Bruce Adler, Scott Barnes, Vanna Bonta, Maureen Brennan… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1991. Duración y datos técnicos: 84/91 min. Color 1.66:1.

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La Disney llevaba un tiempo de capa caída en lo que respecta a sus películas de animación. Los antiguos esplendores de Peter Pan, Alicia… o El libro de la selva parecían haber pasado. Todo cambió en 1989 cuando La sirenita (The Little Mermaid) representó un punto de inflexión en la animación Disney. Dirigida por Ron Clements y John Musker, y con canciones de Alan Menken y Howard Ashman, aportó una visión novedosa de los dibujos animados de la casa, apoyándose por un lado en la estructura tradicional del musical norteamericano[1], y por otro renovando la visión que habían ofrecido de los personajes, haciéndolos más modernos pero conservando sus raíces, tanto idiosincráticas como iconográficas.

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Después de La sirenita llegó La Bella y la Bestia, y ya nada fue igual. Fue la primera cinta de animación que consiguió una nominación al Oscar como mejor película, y desde entonces los éxitos de público han continuado llegando para sus siguientes aportaciones, e incluso algunas de las obras han conseguido un prestigio artístico tremendo.

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Otro de los rasgos identificativos de esa nueva hornada que comenzó con La sirenita y prosigue hasta la actualidad es el perfil psicológico que aplicó a sus heroínas, haciéndolas llegar al siglo XX y más allá. Realmente, uno de los elementos más interesantes que ofrece La Bella y la Bestia es su galería de personajes. Ahí tenemos, en primer lugar, a Bella, una muchacha dulce, delicada y sensible, a la que le encanta leer y que no muestra aprecio alguno por Gaston, un personaje rudo, machista y egocéntrico, que siempre va acompañado por un adulador, Lefou. De este modo, desaparece la figura femenina sumisa que ha de estar supeditada al hombre; algunas de las canciones satirizan con gracia ese estereotipo. En lo que respecta a la Bestia, representa una alegoría sobre la belleza interior, y que uno no ha de conformarse con lo que brindan las apariencias.

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Todo ello es narrado haciendo uso del cuento tradicional “La Bella y la Bestia”, tantas veces llevado al cine, aunque como las mejores podemos considerar La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1945), de Jean Cocteau y René Clement, y Panna a Netvor (1978), de Juraj Herz. Y, en verdad, la presente puede alzarse también en el podio de las tres vencedoras. Como se ha referido, se estructura con la urdimbre del musical tradicional norteamericano, cuyo ejemplo podría ser, por citar un solo título, Carousel (1945), de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (libreto y letras)[2]. Las canciones tienen vitalidad, emoción y resultan pegadizas, aunque personalmente mi favorita es “Be Our Guest”, coreografiada al estilo de Busby Berkeley, y cuya representación es todo un prodigio.

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También entra dentro del concepto, obvio es, de la fábula moral, y de igual modo participa del cine de terror, siendo especialmente memorable el ataque de los lobos a Bella, que está orquestado como si de un film de género se tratara. El propio personaje de la Bestia, por sus características, entronca con el fantástico. En esta ocasión el aspecto físico con la que se la representa podría ser el de un león, mas provisto de cuernos. Es interesante el detalle final, cuando desaparece el hechizo y recupera su aspecto humano, apareciendo de una belleza deslumbrante. Sin embargo, Bella lo mira con desconfianza, y solo tras tocar sus cabellos y reconocerlo por ese detalle será cuando lo acepte. Es decir, no le importa la apariencia, sino que se trata realmente de la persona de la que se había llegado a enamorar por su carácter.

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La Bella y la Bestia, en definitiva, es una de las grandes joyas de la Disney, una delicia que se puede contemplar una y otra vez sin que pierda el hechizo.

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Anécdotas

  • En 1992 consiguió el Oscar a la mejor música y mejor canción (“Beauty and the Beast”), así como nominaciones como mejor película, sonido y a las canciones “Belle” y “Be Our Guest”. En los Globos de Oro ganó como mejor película comedia o musical, música y canción (“Beauty and the Beast”). En los Hugo ganó como mejor representación dramática.
  • Howard Ashman, productor ejecutivo y letrista de las canciones, murió de sida ocho meses después de estrenada la película.
  • Rupert Everett optó para el papel de Gaston, pero lo rechazaron porque no sonaba lo suficientemente arrogante. Para Mrs. Potts se pensó en Julie Andrews. Patrick Stewart estaba previsto para el papel de Cogsworth, pero no pudo por sus compromisos en Star Trek: la nueva generación; también optó para el papel Ian McKellen. Como la voz de la Bestia se pensó en Tim Curry, Laurence Fishburne, Val Kilmer y Mandy Patinkin.
  • El diseño de Bella está inspirado ampliamente en Katharine Hepburn en la película Las cuatro hermanitas (1933), adaptación de Mujercitas.
  • El humo durante la escena de la transformación es real. Se rodó para Taron y el caldero mágico (1985) y se reutilizó aquí.
  • Tanto en los años treinta como en los cincuenta la Disney intentó adaptar el cuento, pero no logró crear un tratamiento dramático adecuado.
  • Jackie Chan dobla a la Bestia en la versión china al mandarín.
  • Reestrenada en IMAX en 2002, con diversos cambios, y en 2010 en 3-D.
  • Secuelas: Sing Me a Story with Belle (1996) (intento de serie de televisión con un único episodio); La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada (Beauty and the Beast: The Enchanted Christmas, 1997), de Andrew Knight [direct-to-dvd]; El mundo mágico de Bella (Belle’s Magical World, 1998), de Bob Kline [direct-to-dvd].
  • Remake: La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 2017), de Bill Condon.
  • Estrenada en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1991; en España se estrenó el 27 de noviembre; la versión original en nuestro país se ofreció con la primera bobina doblada, para aprovechar el plano rodado especialmente con los rótulos iniciales en castellano.

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Bibliografía

“Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).

“La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Muchas de estas películas, de hecho, luego son trasladadas al musical. En lo que respecta a Beauty and the Beast, debutó en Broadway en 1994, después de un estreno de prueba el año anterior en Houston. Ofrecía música de Alan Menken, letras de Howard Ashman y Tim Rice, y libreto de Linda Woolverton. En 1999 se estrenó en Madrid.

[2] Curiosamente, este musical también es una adaptación de una obra sin canciones, en este caso la obra teatral Liliom (1909), de Ferenc Molnár. Y también es de carácter fantástico y ha sido llevada varias veces al cine (tanto la versión de Molnár como la musical), por artistas como Fritz Lang.

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