Nunca digas su nombre (The Bye Bye Man) (2017)

Una pareja, junto al íntimo amigo de él, se van a vivir juntos a una casa alquilada. Uno de ellos encuentra una mesilla de noche con una frase escrita en el interior del cajón: “The Bye Bye Man”. Cuando la pronuncian en voz alta el horror comenzará a desatarse…

Dirección: Stacy Title. Producción: Intrepid Pictures, Los Angeles Media Fund. Productores: Simon Horsman, Trevor Macy, Jeffrey Soros. Productores ejecutivos: Oren Aviv, Marc D. Evans, Adam Fogelson, Seth William Meier, Patrick Murray, Robert Simonds, Donald Tang. Guion: Jonathan Penner, basedo en “The Bridge to Body Island” de Robert Damon Schneck. Fotografía: James Kniest. Música: The Newton Brothers. Montaje: Ken Blackwell. Diseño de producción: Jennifer Spence. Efectos especiales: Robert Kurtzman’s Creature Corps, Rocket Science VFX, Switch VFX, Torpedo Pictures, Keyframe Digital Productions Inc. Intérpretes: Douglas Smith (Elliot), Lucien Laviscount (John), Cressida Bonas (Sasha), Doug Jones (Bye Bye Man), Michael Trucco (Virgil), Jenna Kanell (Kim), Erica Tremblay (Alice), Marisa Echeverria (Trina), Cleo King (Mrs. Watkins), Faye Dunaway (viuda Redmon), Carrie-Anne Moss (detective Shaw), Leigh Whannell, Keelin Woodell, Lara Knox, Jonathan Penner, Nicholas Sadler, Martha Hackett, Ava Penner, Andrew Gorell, Will F. Moore, Dan Anders, Kurt Yue, Jessica Graie… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 97/101 min. color 1.85:1.

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Di “bye bye” a la peli

Si uno se fija en la ficha técnica comprobará la gran cantidad de productores que confluyen, tratándose de un film pequeño; no solo eso: he resumido para no atiborrar, prescindiendo de asociados, “cos” y demás… Eso demuestra a las claras el propósito comercial del producto. No sería eso algo para desdeñar la película, dado que toda obra cinematográfica busca el éxito comercial, pero es que se trata del claro ejemplo donde, detrás de esa finalidad, no hay nada más. Nunca digas su nombre es el clásico producto que debería estar destinado a lo que se suele denominar “direct-to-dvd”, es decir, de nulas aspiraciones artísticas y que busca cubrir el espacio comercial de los aficionados cinéfagos al género fantástico que consumen masivamente con nulo criterio selectivo.

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Así, el argumento es un cúmulo de tópicos mil veces vistos, con los personajes llegando a la casa misteriosa, empezando a captar la situación sobrenatural, después investigan por Internet, y finalmente se desata el horror. La trama recuerda mucho a Candyman: El dominio de la mente (Candyman, 1992), de Bernard Rose, o también a Always Watching: A Marble Hornets Story (2015), de James Moran, donde Doug Jones ya aparecía en un personaje muy similar. Los flashbacks sesenteros, por su parte, buscan aludir a la ambientación de época de éxitos recientes, como Expediente Warren (The Conjuring, 2013), de James Wan, o It Follows (It Follows, 2014), de David Robert Mitchell.

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Dirige esta cosita inane Stacy Title, que llevaba sin dirigir desde 2007 –no me extraña–, una comedia televisiva de sketches, en concreto, y con anterioridad dos cintas suyas lograron estreno en nuestro país, La última cena (The Last Supper, 1995), y El diablo viste de negro (Let the Devil Wear Black, 1999). Su estilo narrativo es plano, otorgando a las imágenes una estética publicitaria y nula tensión dramática a los elementos. Los actores en nada ayudan, siendo malos de solemnidad –claro que el espantoso doblaje tampoco ayuda–, dando lástima ver a una irreconocible Faye Dunaway metida en este engendro.

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Lo mejor, en teoría, se acumularía en el inicio, cuando se comienza a percibir que algo extraño acontece en la casa –un decorado atractivo y con posibilidades, donde destaca un pasillo que podría dar juego a un director con mayores capacidades–, y donde se intenta, vanamente, jugar con la atmósfera. El plano de los ojos del perro brillando desde el interior del maletero es el ejemplo perfecto para demostrar que no sirve solo aportar una idea, sino que hay que saber cómo crearla y rodarla, pues no origina la más mínima inquietud. De hecho, hay momentos que conducen a la risa, como las sospechas de infidelidad dentro del trío, o la aparición del hermano del protagonista a las doce de la noche acompañado de una niña de cinco años.

THE BYE BYE MAN

Uno se pregunta, al presenciar mediocridades como la presente, qué es lo que buscan los distribuidores estrenando cosas así. Tiene toda la pinta de que el primer fin de semana la verán cuatro espectadores despistados de centro comercial y luego quedará olvidada. Puestos a estrenar sin muchos visos taquilleros, ¿no sería de desear buscar productos con un poco de fuelle, con cierto recorrido prestigioso por festivales especializados? Algo al estilo de Scare Campaign (2016), de los hermanos Cameron y Colin Cairnes, Spring (2014), obra de otro tándem, Justin Benson y Aaron Moorhead, o la polaca Demon (2015), de Marcin Wrona, que ha sido emitida directamente por televisión sin paso por salas ni edición en DVD, en apariencia. Cuestiones de marketing, imagino…

THE BYE BYE MAN

Anécdotas

  • Financiada con un presupuesto aproximado de 7.400.000 dólares.
  • Filmada en Berea, Ohio (Baldwin Wallace University), Greenwood Farm, Richmond Heights, Ohio, y Cleveland, Ohio.
  • Rodada entre noviembre y diciembre de 2015, pero no estrenada en Estados Unidos hasta el 13 de enero de 2017. En España se estrenó el 5 de mayo de 2017.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

THE BYE BYE MAN

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