“Coburn”, de Pablo García Naranjo

Título: Coburn

Autor: Pablo García Naranjo

Pie de imprenta: Barcelona: Tyrannosaurus Books, 2015.

Materia – género: novela – criminal

coburn

Considero que la palabra “pastiche” está empleada, por lo general, de manera peyorativa. La RAE la define así: «Imitación o plagio que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente.» Ya la palabra “plagio” deja a las claras ese tono desdeñoso que refería. La Wikipedia es algo más abierta, percibiéndose que la definición procede de la previa, con retoques y precisiones muy oportunas: «El pastiche es una técnica utilizada en literatura y otras artes, consistente en imitar abiertamente diversos textos, estilos o autores, y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente.»

Por supuesto que un pastiche puede ser bueno o malo, según la capacidad del autor. Hay muchos pastiches pésimos, desde luego, pero los buenos escritores disfrutan de la aptitud de manipular esos elementos, jugar con ellos, y proveerles nueva savia. Es como los grandes directores del cine western, que utilizan los arquetipos genéricos para reflexionar sobre ellos, así John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance.

El punto de partida de Coburn es un pastiche, desde luego, imitando el característico estilo de novela noir, al estilo Raymond Chandler o Ross Macdonald, por dejarlo claro. El protagonista, en todo caso, no es un detective, sino un asesino a sueldo, y el tono recuerda un tanto al de la película A quemarropa de John Boorman. O también podría rememorar la saga de Quarry, de Max Allan Collins, que la Factoría de Ideas nos comenzó a ofrecer con Conociendo a Quarry para después dejarnos con la miel en los labios.

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El autor

Desde luego que las alusiones no se quedan ahí, y la novela está plagada de referencias, no siendo la menor, como en la portada se nos informa, el cine de justicieros de los años setenta, pongamos por caso el protagonizado por Charles Bronson. Actor que, por cierto, se llamaba en realidad Charles Dennis Buchinsky, y mira por dónde, aquí tenemos un personaje apellidado Buchinsky. Y en la dedicatoria, entre otros, el autor refiere al «verdadero Buchinsky».

Determinados elementos empleados a lo largo de la novela, véase los diálogos cínicos y punzantes tan característicos del género, podrían caer en el ridículo o la auto-parodia involuntaria. Y ahí está el talento de su autor, Pablo García Naranjo, para sacar algo positivo de todo.

Pablo García Naranjo también ha publicado con la extinta Tyrannosaurus Books otras dos novelas, Laguna Negra (2014) y Purgatorio (2016). Con la presente fue finalista del premio Guillermo de Baskerville organizado por Libros Prohibidos, y en la actualidad está ultimando una nueva aventura del asesino profesional Coburn. Personaje que el autor me dijo que podría parecerse a Steve Buscemi, pero personalmente, dado el nombre del personaje, es inevitable que piense en James Coburn, en la etapa de la película Harry Dedos Largos (1973), por ejemplo. De hecho, no cita nunca la época en que transcurre, pero el tono, y la referida alusión al cine de vigilantes, hace que uno piense en un período similar.

Naranjo emplea un estilo directo e impactante, con diálogos secos, con un trasfondo de humor cínico que palpita en las palabras, hirientes como una patada en los huevos. La historia es sencilla, pero nos sirve para ir explorando la psicología de unos personajes que se mueven en los límites de la amoralidad. Tiene, por supuesto, como la historia lo precisa, un lenguaje crudo, como crudas son sus acciones. Acaso, personalmente, hubiera preferido un poquito más de extensión –el libro se lee en un suspiro–, quizá un par de capítulos más centrándose en el citado personaje de Buchinski, mostrando sus claros y sus oscuros.

De todas maneras, no importa: por encima del debe está el haber, y este es sustancioso, enérgico y muy entretenido. Además, Naranjo muestra una gran capacidad para explorar la psicología de unos personajes que orbitan en el arquetipo, para ofrecerlos poliédricos y contradictorios, como todos somos.

Carlos Díaz Maroto

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