La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street) (1947)

A la calle del Delfín Verde llega el doctor Ozanne, antiguo amor de la señora Patourel, acompañado de su hijo, William. Pronto, las hijas de los Patourel, Marianne y Marguerite, comienzan a rondar a William. Mientras, Timothy está enamorado en secreto de Marianne, pero esta ni conoce su existencia. Marianne, además, es una fina manipuladora que no ceja en sus empeños…

Dirección: Victor Saville. Producción: Metro-Goldwyn-Mayer. Productor: Carey Wilson. Guion: Samson Raphaelson, [Carey Wilson, sin acreditar], según la novela Green Dolphin Country de Elizabeth Goudge. Fotografía: George J. Folsey. Música: Bronislau Kaper. Montaje: George White. Dirección artística: Cedric Gibbons, Malcolm Brown. Efectos especiales: A. Arnold Gillespie, Warren Newcombe (efectos visuales), Douglas Shearer, Michael Stenore (efectos de sonido). Intérpretes: Lana Turner (Marianne Patourel), Van Heflin (Timothy Haslam), Donna Reed (Marguerite Patourel), Richard Hart (William Ozanne), Frank Morgan (Dr. Edmond Ozanne), Edmund Gwenn (Octavius Patourel), Dame May Whitty (madre superiora), Reginald Owen (capitán O’Hara), Gladys Cooper (Sophie Patourel), Moyna MacGill (Mrs. Metivier), Linda Christian (Hine-Moa), Bernie Gozier, Patrick Aherne, Al Kikume, Edith Leslie, Gigi Perreau, Pedro de Córdoba, William Fawcett, Lamsden Hare, Douglas Walton… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1947. Duración y datos técnicos: 141 min. B/N 1.37:1.

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Según parece, por lo que anuncian los créditos del film, así como el tráiler, MGM debió constituir un concurso literario, sin duda con fines de hacerse con los derechos del resultado y convertirlo en una película. Es curioso que fuera esta la obra premiada, porque, sin haber leído la novela, tiene toda la pinta de que esta fue masivamente resumida para su traslación a la pantalla[1]. Lo lógico hubiera sido tirar por algo más adaptable, aunque posiblemente buscaron escoger algo que mostrara espectacularidad amén de una historia que atrajera a una diversidad de público amplio. A primera vista, parece el típico melodrama para señoras, pero ofrece suficientes escenas de “acción” –entre ellas un terremoto que resulta apabullante– para que los hombres no se remuevan en el asiento.

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Lana Turner acababa de rodar la emblemática El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1946, Tay Garnett) cuando se puso al frente de esta cinta. Con anterioridad ya había hecho otros protagonistas –pocos–, y algunos de ellos en melodramas, pero podría decirse que este es el primer gran melodrama que protagoniza la que después sería conocida como dama del género. Su papel en el clásico de James M. Cain también prefigura su “especialización”, que aquí también se da, como fría calculadora, cuando no mala con todas las de la ley, personaje que se consolidaría con su espléndida Lady de Winter de Los tres mosqueteros (The Three Musketeers, 1948, George Sidney).

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Para la dirección del film la Metro optó por Victor Saville (1895-1979), un británico que había debutado en su país natal en tiempos del cine mudo. En 1940 se trasladó a los Estados Unidos, yendo a trabajar para la productora del león, donde comenzó dirigiendo las escenas de exteriores londinenses para The Earl of Chicago (1940, Richard Thorpe), amén de producir el film. Después, en el cargo de director, trabaja en el film colectivo Siempre y un día (Forever and a Day, 1943), teniendo como compañeros de realización a Edmund Goulding, el actor Cedric Hardwicke, Frank Lloyd, Robert Stevenson, Herbert Wilcox y René Clair, y al fin su nombre luce en solitario con el musical Esta noche y todas las noches (Tonight and Every Night, 1945).

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Saville dirigió pocas películas en esa etapa, hasta retirarse tras la muy poco valorada El cáliz de plata (The Silver Chalice, 1954), pero siempre aportó elegancia y refinamiento a sus cintas. La más recordada de sus obras puede que sea Kim de la India (Kim, 1950), según el clásico de Rudyard Kipling, cinta que, por cierto, comparte con la presente la inclusión de un sutil elemento fantástico; aquí tenemos una tribu de maoríes que tienen visiones: percibirán la llegada de una carta de William, así como la inminencia del terremoto.

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Saville juega mucho en La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street, 1947) con la espléndida fotografía en blanco y negro de George J. Folsey –recuérdese, sin embargo, su impresionante tratamiento del color para joyas como Meet Me in St. Louis [tv/dvd: Cita en St. Louis, 1944, Vincente Minnelli] o Planeta prohibido (Forbidden Planet, 1956, Fred M. Wilcox)–, creando efectos de sombras para reflejar estados emocionales, así ese apabullante plano de la pérfida china entre el entablillado de la persiana, para reflejar su turbiedad moral, o esos primeros planos, los cuales nos recuerdan el pésimo uso que se hace de ellos en la actualidad, simplemente para acercar al personaje. Por dos veces, además, repite un elemento muy interesante, como es mostrar un plano amplio con enfoque en todos sus detalles, incluido un primerísimo plano a un lado de un sobre sostenido por una mano, efecto realizado, sin duda, rodando cada toma por separado y luego fusionándolas por efectos visuales.

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El guion está escrito por Samson Raphaelson, quien trabajaría particularmente en comedias o musicales, pero que también colaboró en dramas tan potentes como Remordimiento (Broken Lullaby, 1932, Ernst Lubitsch) o Sospecha (Suspicion, 1941, Alfred Hitchcock). También el libreto ofrece aportaciones sin acreditar de Carey Wilson, el productor del film[2]. De nuevo he de acudir a mi desconocimiento del libro, pero el resumen del mismo queda muy patente cuando, a mitad de la película, y después del terremoto, un rótulo nos indica lo que sucedió en los años siguientes. Además, en el trailer se distinguen al menos dos momentos que no aparecen en el film. Con una duración de dos horas y cuarto, tiene toda la apariencia de que fue resumido con amplitud.

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El reparto, desde luego, luce a los actores habituales de la Metro, como Frank el mago de Oz Morgan, Reginald Owen, Dame May Whitty o Edmund Gwenn, quien ya trabajó con Saville en Inglaterra. Y se ofrece el debut de Richard Hart, actor de amplia trayectoria teatral, como William Ozanne. Fue este un actor muy sólido, pero trabajó solamente en tres películas más, pasando a televisión, donde fue el detective Ellery Queen en la serie de 1950. Murió con treinta y cinco años en 1951, de un ataque al corazón. En todo caso, en la presente aparenta una edad muy superior. La película luce un reparto espléndido, como es norma de la casa, y Lana Turner, una actriz que tuvo muchas limitaciones interpretativas, sin embargo da el perfil.

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Ya se ha mencionado varias veces el terremoto, el plato fuerte del film. Visto hoy en día sigue impresionando, y sorprende el espléndido nivel de detalle que ofrece, percibiéndose el esfuerzo en su confección, pues durando unos cinco minutos, su realización costó medio millón de dólares[3], siendo recompensado con un Oscar. Ofrece la peculiaridad de mostrar un seísmo en ambiente boscoso, e impresiona ver los enormes árboles precipitarse sobre los indígenas o brotar de las entrañas de la tierra. El terremoto está rodado mezclando grandes decorados a tamaño natural con maquetas y proyecciones, resultando de un realismo sorprendente. El efecto se completa con una riada igualmente espléndida.

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La calle del Delfín Verde es un melodrama que, como era norma en la época, insinúa muchas cosas pasando de puntillas sobre ellas. William sale del bazar chino para buscar a un marinero que lleve la carta de amor que ha escrito a Marguerite, para después regresar al local, con la indudable idea de acostarse con la muchacha china. Más tarde, William se casa por error con Marianne; por supuesto, todo lo que acontece a partir de la misma boda hasta tiempo después queda obviado, sin que tengamos muy claro qué clase de vida marital han desempeñado, pese al patente disgusto de él, hasta que se nos informa que ella está embarazada –como es norma en el cine de la época, no hay bombo a la vista ni siquiera pocos instantes antes del parto: la oficina Hays hizo mucho daño al cine norteamericano–. Y lo que peor trato recibe es el personaje de Timothy, interpretado por un esforzado Van Heflin, quien atraviesa la película sacrificándose sin que podamos percibir muy bien la lucha interna que se establece en él, para después deshacerse los guionistas del personaje de un modo muy fácil.

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Con todo, la mayor parte de la trama se sigue con interés, resultando menos atractiva la parte final, cuando el personaje de Marguerite, tras sufrir no pocos reveses, decide meterse a monja. El modo en que el guion retuerce los sucesos para hacernos creer que es feliz con esa decisión hace fruncir el ceño con escepticismo, y semeja el clásico arreglo que, en la época, la censura hacía retorcer las cosas, máxime en una productora conservadora como era la Metro-Goldwyn-Mayer.

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El todo caso, el resultado es un film muy sólido, un melodrama enérgico y ejemplar, con un toque de aventuras marinas y otro exótico, que acontece en Nueva Zelanda con unos maoríes que más semejan indios norteamericanos, y que además nos aporta una escena esencial para los amantes del cine catastrófico y que, como se ha dicho, también flirtea con el fantástico.

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Anécdotas

  • Ganadora en 1948 del Oscar a los mejores efectos especiales. También fue candidata en la categoría de fotografía en blanco y negro, montaje y sonido.
  • Pese a que en el trailer se anuncia que tomó dos años su rodaje, este ocupó entre septiembre de 1946 y enero de 1947.
  • El tema central de la película fue convertido en canción, “Green Dolphin Street” o también “On Green Dolphin Street”, con letra de Ned Washington, y se ha convertido en un estándar jazzístico, interpretado por artistas de la talla de Ella Fitzgerald, Miles Davis y Bill Evans.
  • Lana Turner, famosa por su (falso) pelo rubio, aquí luce su auténtico cabello castaño.
  • Para el papel de William optó Gregory Peck, y para el de Marguerite, Laraine Day y June Allyson.
  • Katharine Hepburn compró los derechos del libro con vistas a protagonizarlo.
  • El 19 de septiembre de 1949 se hizo una adaptación radiofónica de sesenta minutos para Lux Radio Theater, con Lana Turner y Van Heflin repitiendo sus papeles.
  • Estrenada en Estados Unidos el 15 de octubre de 1947 en Nueva York, y después el 5 de noviembre por el resto del país. En España se estrenó el 22 de noviembre de 1948.

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Bibliografía

El país del delfín verde; por Elizabeth Goudge; traducción, Guillermo Marigó Petit. Madrid: Aguilar, 2004. Colección: El novelón de la Ser; s/n. T.O.: Green Dolphin Country (1944). [La traducción procede de la primera edición española, en 1946, por Luis de Caralt].

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

[1] Una vez buscada información para consignar el apartado de “bibliografía” (véase abajo), confirmo que la reciente edición española tiene una extensión de 754 páginas, en un formato de 21 cm.

[2] Comenzó escribiendo guiones en 1920, pero a partir de 1935 diríase que el noventa por ciento de las películas en que participó su labor en ese cometido aparece sin acreditar. Se decía que era el guionista favorito de Louis B. Mayer.

[3] La película tuvo un gran éxito de público: en Estados Unidos y Canadá tuvo una taquilla superior a los cuatro millones de dólares (de la época), y casi tres millones a nivel mundial. Sin embargo, debido a lo alto de su presupuesto total, solo alcanzó 339.000 dólares de beneficios.

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