Prison – Presidio (Prison) (1987)

Una prisión es reabierta, y como alcaide se dispone a Sharpe, que en tiempos sirvió allí como carcelero. Pronto, viejos fantasmas, tanto metafóricos como reales, comienzan a asaltarle…

Dirección: Renny Harlin. Producción: Empire Pictures. Productor: Irwin Yablans. Productor ejecutivo: Charles Band. Guion: C. Courtney Joyner, [y Renny Harlin, sin acreditar], según argumento de Irwin Yablans. Fotografía: Mac Ahlberg. Música: Richard Band, Christopher L. Stone. Montaje: Andy Horvitch. Diseño de producción: Philip Duffin. Efectos especiales: John Carl Buechler (supervisor de efectos de maquillaje). Intérpretes: Viggo Mortensen (Burke / Forsythe electrocutado), Chelsea Field (Katherine), Lane Smith (Sharpe), Lincoln Kilpatrick (Cresus), Tom Everett (Rabbitt), Ivan Kane (Lasagna), André De Shields (Sandor), Tommy ‘Tiny’ Lister (Tiny), Stephen E. Little (Rhino), Mickey Yablans (Brian Young), Larry Flash Jenkins (Hershey), Arlen Dean Snyder, Hal Landon Jr., Matt Kanen, Rod Lockman, Jeff L. Deist, Kane Hodder, George Wallace, Luciano Capozzoli, Duke Spencer, Pat Noonan, Lyle D. Kelsey… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1987. Duración y datos técnicos: 103 min. Color 1.85:1.

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Para el aficionado actual, el nombre de Empire es sinónimo de pelis entre desvergonzadas y divertidas, producidas directamente con destino al mercado del vídeo doméstico. Pero recordemos que, aparte de las de Stuart Gordon, al menos en España lograron estreno en cines títulos como Ghoulies (Ghoulies, 1984, Luca Bercovici). En su día, Prison – Presidio (Prison, 1987) fue una cinta ambiciosa, aunque contó con un presupuesto bajo y logró un estreno tardío, cuando la productora ya estaba abocada a la quiebra. El productor e instigador de la historia fue Irwin Yablans, quien tiempo atrás lanzó La noche de Halloween (Halloween, 1978), y que tuvo la idea de una película de terror en una prisión. De hecho, el primer guion era una especie de pastiche de aquélla, con un psicópata armado con un cuchillo haciendo de las suyas en la cárcel, pero vieron que la idea no funcionaba, y optaron por cambiarlo por un fantasma.

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Como director fue elegido un finlandés, Renny Harlin, que en su país natal había rodado Infierno en el Ártico (Born American, 1986) con actores norteamericanos. Con ese aval bajo el brazo se plantó en los Estados Unidos, dispuesto a hacerse una carrera, y aunque los primeros meses lo pasó francamente mal, al fin logró que Yablans se fijara en él y le propusiera la dirección de la presente película. Se trata, como he dicho, de una producción barata –para los cánones norteamericanos–, por ello hubo que recurrir al ingenio para que la cinta aparentara más de lo que era. Buena parte de ello es logrado por la soberbia fotografía de Mac Ahlberg, todo un veterano en este tipo de productos, que por medio de la iluminación y los claroscuros logra conferir al film una atmósfera muy lograda.

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También tuvieron mucha suerte con los actores. Aunque aparece el tercero en los créditos finales, en los iniciales consta como el primero Lane Smith, un soberbio actor de carácter, habitual en el cine de Sidney Lumet, y que destacó en televisión como el financiero sin escrúpulos de V (V; 1984-1985) y el entrañable Perry White de Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman (Lois & Clark: The New Adventures of Superman; 1993-1997). Aquí está sencillamente soberbio como el áspero alcaide de la prisión, que arrastra un turbio pasado, y que se halla en un estado entre enfurecido y asustado. Pero el descubrimiento fue el de Viggo Mortensen. Había salido en algunas producciones televisivas, así como en Único testigo (Witness, 1985, Peter Weir), donde, pese a estar muy adelantado en el reparto, destacaba ostentosamente. Aquí tiene su primer rol protagonista (si nos atenemos a los créditos finales), y aunque cierto es que con la edad ha ganado mucho como actor, aquí ya da muy bien el tipo de hombre de acción pero inteligente. Y después tenemos los clásicos secundarios, como Tommy ‘Tiny’ Lister, un negro grandote y musculoso, muy habitual en este tipo de papeles, y que aquí responde a un apelativo idéntico al suyo propio, Tiny.

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El guion corresponde a C. Courtney Joyner, otro habitual en esta clase de películas, en la que fue su segunda cinta en este cometido, tras la interesante The Offspring [vd/tv: Gritos en Oldfield, 1987, Jeff Burr], y de quien podríamos resaltar también Curso de 1999 (Class of 1999, 1990, Mark L. Lester), Puppet Master III: Toulon’s Revenge [vd/tv: La venganza de los muñecos 2, 1991, David DeCoteau] o Trancers III [vd: Trancers III, 1992], ésta ya dirigida por él mismo. Aquí realiza un trabajo no demasiado esmerado, con una trama con un montón de agujeros, entre ellos, el más grande, que Viggo Mortensen interprete a dos personajes distintos, y que quienes los conocen no perciban el parecido físico –en el guion se explicaba al final que Burke era hijo del ajusticiado Forsythe, pero fue el dato eliminado del montaje definitivo–. Tampoco queda muy claro porqué el fantasma, si busca venganza en Sharpe y Cresus, la tome con el resto de los reclusos y vigilantes, a no ser que solo mate por hacer pasar el rato al personal, esto es, a los espectadores.

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Y es que el argumento no tiene mucha coherencia: es una mera excusa para situar un entorno atractivo, donde desarrollar una serie de escenas que, por sí mismas, ofrecen cierta solidez formal. Así, como es norma en este tipo de cintas, las muertes han de ser espectaculares y, a poder ser, variaditas en la forma. Y la verdad es que están bien trabajadas, y los económicos efectos especiales funcionan la mar de bien. Véase la escena en la cual un recluso huye entre conductos y tuberías, y estas comienzan a crecer atravesándolo. O aquella donde el alambre de espinos –en realidad rodado con cable telefónico, y filmado marcha atrás– cobra vida y asaeta y enrolla a un carcelero. Todo muy artesanal y muy efectivo. Renny Harlin, por su parte, dirige con entusiasmo y convicción, dejándose llevar, y lejos de las parafernalias de montaje de su cine más millonario y menos interesante (que es, prácticamente, todo lo demás que ha hecho). Arranca con un excelente plano secuencia, el de la ejecución, que finaliza cuando la capucha es puesta a la víctima; después comprenderemos a qué obedece esta forma de rodar, pero como arranque resulta potente, y semeja también una especie de auto-cita por parte de Yablans a su Halloween. Después la narración se hace más formularia, pero no por ello torpe. Viniendo de quien viene, al final esta Prison resulta una grata sorpresa, sin ser, con todo, nada del otro mundo.

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Anécdotas

  • Título en Argentina: Prisión: Un paso adelante en terror.
  • El rodaje tuvo lugar en una cárcel auténtica, la Wyoming State Prison, ya cerrada, y al lado de la cual se había erigido una nueva. Algunos presos de esta actuaron como extras, e incluso el actor que hizo de Rhino era un especialista, que estaba cumpliendo condena por asesinato.
  • Viggo Mortensen hizo todas sus escenas de riesgo.
  • Rodada con un presupuesto estimado de 1.300.000 dólares.
  • Estrenada en Estados Unidos el 4 de marzo de 1988. En España se estrenó hacia la misma fecha, en versión original subtitulada, tras su pase por el IX Festival Internacional de Cine de Madrid, Imagfic. Después tuvo diversas ediciones en vídeo, con dos doblajes distintos.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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