“Skarrion Gunthar: Sangre en el hielo”, de Andrés Díaz Sánchez

Título: Skarrion Gunthar: Sangre en el hielo

Autor: Andrés Díaz Sánchez

Pie de imprenta: Libros.com, 2017

Colección: Miralejos; s/n

Categoría – género: novela – fantasía heroica

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Skarrion Gunthar: Sangre en el hielo es una novela de Andrés Díaz Sánchez protagonizada por el personaje del título, que con anterioridad apareció en otras tres obras del autor, Los guerreros sin rostro (2003, Timun Mas/Planeta), La maza sagrada (2004, Timun Mas/Planeta) y Burkran, el licántropo (2016, Dlorean Ediciones). La presente es una precuela y, de hecho, aún sin haber leído las previas/siguientes, se perciben algunos comentarios a lo largo del texto que presagian hechos que acontecerán. Consultado el autor, me dice que todos son autoconclusivos, y que no hay orden concreto de lectura.

El libro está editado por Libros.com, una plataforma dedicada a lanzar crowdfunding para editar las obras que les llegan. Esto da una imagen, por supuesto, de auto-edición, y muchos aficionados ya tenemos la aciaga experiencia de encontrarnos con trabajos de carácter amateur, en cuanto a edición y redacción. En el primero de los elementos ha de decirse que Skarrion Gunthar muestra unas maneras absolutamente profesionales: el aspecto físico del libro es recio, bien encuadernado y maquetado, e incluso la portada en blanco y negro confiere austeridad y potencia a la presentación. Además, aún con su gran extensión (426 páginas) las erratas tipográficas son escasísimas, menos aún que en muchos libros “profesionales”.

Pasando a la novela en sí, que es lo que importa, informar ante todo que es la primera obra de Andrés Díaz Sánchez que leo. Díaz Sánchez comenzó a escribir en fanzines y otros medios similares. Su primera publicación profesional fue, precisamente, con Los guerreros sin rostro (2003), por parte nada menos que de Timun Mas/Planeta, aunque el primero de los sellos no augure precisamente calidad. Antes de la novela que nos ocupa sacó siete libros, dos participaciones en antologías y un cómic; en 1999 ganó el segundo premio del Certamen de Comics Bárbaros de Planeta-De Agostini con el guion de La mujer de las sombras, y en 2014 quedó finalista en el II Premio de Novela Corta de Terror Ciudad de Utrera con La emperatriz de las ratas. No es, pues, un principiante, y ha emborronado no pocas páginas (utilizando una expresión trasnochada y, hoy día, inservible) hasta llegar aquí.

Los aficionados ya estamos acostumbrados a encontrarnos con obras de este tono, que luego, cuando te enfrentas a ellas, demuestran un amateurismo sonrojante, y están plagadas de faltas de ortografía y un estilo terrible. No es este el caso. Díaz Sánchez demuestra tener oficio, experiencia y sobre todo cabe destacar la creación de unas figuras literarias muy atractivas, que no resultan forzadas. Un detalle que no me ha gustado, y lo dejo bien claro, es la predilección hacia las referencias escatológicas. Ya sabemos todos que en esa época todo el mundo debía ser muy guarro, pero no es precisa tanta insistencia en el tema; ello no aporta más riqueza al texto, al contrario, lo trivializa. En todo caso, es una apreciación personal, e imagino que habrá gente que le resulta positiva esa explicitud, que le otorga mayor realismo.

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El autor, trasegando un caldo de Shakark

La trama se centra en el reino de Shakark, donde tras una terrible batalla en la cual se ha enfrentado a su hermano el rey, el usurpador del trono se hace con el poder. El clan protagonista, los Gunthar, se habrá de enfrentar con el vencedor, cuya esposa está aliada con las sombras. El argumento podría definirse como una especie de mezcla entre Robert E. Howard y George R. R. Martin, con unas gotitas de J. R. R. Tolkien. Los nombres de los personajes tienen un inequívoco eco a las sagas nórdicas, pero el autor, en tono, se ancla bastante en los textos épicos de origen hispano. La trama es sencilla y efectiva, y el estilo literario es intenso, muy trabajado y cabe destacar, hacia la mitad, una escena en la cual el rey, borracho, declama un largo monólogo, que le otorga ecos shakespearianos.

He mencionado antes el concurso de los autores Robert E. Howard y George R. R. Martin, cuya influencia es inequívoca, pero que llega en oleadas, alternándose uno a otro, y en los momentos finales se perciben los ecos howardianos con sus criaturas monstruosas que, a su vez, se inspiraron en la mítica lovecraftiana. No creo que se pueda incluir esta obra dentro de los Mitos de Cthulhu, pero sí está muy cerca.

El resultado es una novela tensa, emocionante, muy bien escrita (salvo fallos puntuales, como ese defecto tan característico de muchos que leemos traducciones del inglés, con cierta profusión de posesivos), que dispone de personajes atractivos y momentos líricos muy evocadores. Muy recomendable, y ya estoy rastreando dónde puedo conseguir más obras del autor. El mundo (o al menos este blog) volverá a oír hablar de él.

Carlos Díaz Maroto

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