Archive for the Aventuras Category

Ya a la venta el segundo número de “Obsesión Continua”

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Fanzines, Nota de Prensa, Noticias, Terror on 9 enero, 2018 by belakarloff

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Nos llega el siguiente comunicado urgente:

Nos complace comunicaros que ya se encuentra disponible el segundo número de Obsesión continua, nuestro fanzine dedicado al cine de género.

No ha sido una tarea fácil pero, después de casi dos años de espera e infinidad de contratiempos, al fin podemos decir que el segundo número de OBSESIÓN CONTINUA sale a la luz. En esta nueva entrega abordamos el slasher ESCÓNDETE Y TIEMBLA, el clásico oculto TROLL, el díptico de LOS 7 HOMBRES DE ORO; nos dejamos llevar por el delirio kitsch de VOYAGE OF THE ROCK ALIENS y seguimos con nuestro especial sobre el canibalismo en el cine con ESTE PERRO MUNDO. Una vez más buscamos en las estanterías de los videoclubs para traeros alguna de sus pequeñas joyas e incluimos un par de entrevistas la mar de suculentas: una a Chuck Parello, director de HENRY: RETRATO DE UN ASESINO 2. Y otra a la emblemática actriz Barbara Crampton. Y por último cerramos este número con una firma invitada, el realizador Ciro Altabás, quien realiza un sentido homenaje al recientemente fallecido Alfonso Azpiri.

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Esperamos que todos estos contenidos sean de vuestro agrado y que disfrutéis de este segundo número ya que, aunque no creemos en estas cosas, podemos aseguraros que es un milagro que finalmente haya salido publicado.

El precio del fanzine es de 4 euros más gastos de envío (según tarifa de correos) y en breve daremos a conocer las tiendas especializadas en las que podréis adquirir vuestro ejemplar.

¡Muchas gracias por vuestra atención!

Para más información y pedidos:

facebook.com/obsesioncontinuafanzine

obsesioncontinua@gmail.com

 

 

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Van Helsing (Van Helsing) (2004)

Posted in Aventuras, Cine, Reseña, Terror on 3 enero, 2018 by belakarloff

En Transilvania, el doctor Frankenstein da vida a su monstruo ante el control del Conde Drácula. Un año después, Van Helsing, tras acabar con Mr. Hyde en París, es requerido por la curia vaticana, para la cual trabaja luchando contra el mal, para hacer frente al vampiro y sus afanes de conquista…

Director: Stephen Sommers. Producción: Carpathian Pictures, Universal, Stillking Films, The Sommers Co. Productores: Bob Ducsay, Stephen Sommers. Productor ejectuvo: Sam Mercer. Productores asociados: David Minkowski, Artist W. Robinson, Matthew Stillman. Guion: Stephen Sommers. Fotografía: Allen Daviau. Música: Alan Silvestri. Efectos especiales: Grez Cannom, ILM. Montaje: Bob Ducsay. Diseño de producción: Allan Cameron. Intérpretes: Hugh Jackman (Van Helsing), Kate Beckinsale (Anna Valerious), Richard Roxburgh (Conde Vladislaus Drácula), David Wenham (Carl), Will Kemp (Velkan), Shuler Hensley (monstruo de Frankenstein), Elena Anaya (Aleera), Silvia Colloca (Verona), Martin Klebba (Dwerger), Josie Maran (Marishka), Kevin J. O’Connor (Igor), Samuel West (Dr. Victor Frankenstein), Robbie Coltrane (Mr. Hyde), Stephen Fisher (Dr. Jekyll), Alun Armstrong, Tom Fisher, Dana Moravková, Zuzana Durdinova, Samantha Sommers… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2004. Duración y datos técnicos: 132′ C 1.85:1.

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En sus inicios como director, Stephen Sommers abordó sendas adaptaciones de la literatura infantil/juvenil, como son Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain y El libro de la selva de Rudyard Kipling. Producciones sencillas y efectivas, no lograron hacer olvidar las previas versiones fílmicas que existen, pero al menos fueron obras honestas sin mayores pretensiones. Después Sommers escribiría y dirigiría un gran bodrio fílmico, Deep Rising – El misterio de las profundidades (Deep Rising, 1997), que supondría un claro indicio de por dónde iban los tiros en los alardes de autoría de nuestro hombre: revisión de los arquetipos clásicos del género fantástico, inclusión de un desmesurado e infantil sentido del humor y una capacidad para la acción característica del cine contemporáneo, más anclado por la sobresaturación de ruido (explosiones sin par, música a mayores decibelios de los permisibles al oído humano) y un epiléptico montaje que por la aptitud auténtica de crear verdadero ritmo con la narración.

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Durante la década de los noventa la Universal planeó una nueva versión de su magistral clásico La momia (The Mummy, 1932), y muchos directores (y guionistas) entraron y salieron de los preparativos; entre los nombres que se barajaron y fueron eliminados figura un artista tan interesante como Clive Barker, que fue excluido porque su plan derivaba en exceso terrorífico, y se buscaba una perspectiva más ligera, para un público más amplio (más comercial, en definitiva). Esa perspectiva les cayó como llovida del cielo con Sommers, que les consiguió un tremendo blockbuster con su versión rodada en 1999, y donde se detectan débilmente rastros de la trama del clásico de Karl Freund, y que pudo contar con una secuela en 2000 que respondería al evidente título de El regreso de la momia (The Mummy Returns). Los ingredientes para este mega-éxito eran los mismos que los de Deep Rising, aunados a una revisión del cine de aventuras más apoyado en el recuerdo de la trilogía Indiana Jones del tándem Lucas/Spielberg que en la rica tradición literaria y cinematográfica existente.

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Tras cometer ese ramplón sacrilegio con el personaje del faraón venido del reino de los muertos, Sommers echó el ojo al resto de criaturas del panteón terrorífico de la Universal, en concreto Frankenstein, Drácula y el hombre lobo. Para unir a estos personajes buscó como eje vertebrador a Van Helsing, personaje creado por Bram Stoker para su novela Drácula (Dracula, 1897), y que aparecería infinidad de veces en la pantalla, en la Universal por parte del actor Edward Van Sloan, y para la Hammer encarnado por Peter Cushing, quien, a mi juicio, es el mejor actor que ha dado vida a la némesis del conde Drácula.

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Para sus planes de representar a Van Helsing, Sommers buscó al joven actor Hugh Jackman, recién salido del éxito del díptico (hasta aquel momento) X-Men rodado por Bryan Singer en 2000 y 2003, y donde encarnaba al personaje de Lobezno (Wolverine), con el cual, curiosamente, tendrá más de un punto de contacto el héroe de esta película.

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El arranque del film se ofrece en blanco y negro, y supone un mini-remake de las escenas de la creación y el final en el molino de El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931), de James Whale, con la inclusión de dos novedades: por un lado, el conde Drácula rige los movimientos del científico que osó retar a Dios, y por otro, no paran de haber explosiones sin cuento en todo momento. A continuación, ya en color, se nos traslada a París, donde Sommers efectúa un plagio/homenaje a un mediocrísimo mega-éxito del momento, La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, 2003), de Stephen Norrington, y después, sin parar, hasta el final. Y es que el guion de Sommers hace que los perpetrados más de medio siglo atrás por Edward T. Lowe para los cócteles de monstruos de la Universal semejen debidos a Joseph L. Mankiewicz o algún otro genio en la materia, dado el escaso rendimiento que le da a los elementos de los que dispone. Así pues, la película deriva en una continuada persecución de unos personajes sobre otros, mezclados con aparatosas explosiones e interminables incendios —uno no deja de sorprenderse por la facilidad que tiene todo en este film para arder—, amalgamado con diálogos ultra-pueriles declamados con la mayor de las trascendencias.

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Así pues, la película deriva en un aburrido y sobresaturado film de acción, más cercano a una atracción de un parque temático que a algo relacionado con el cine —más allá del soporte de celuloide sobre el cual está impreso—, y donde da auténtica lástima el destino al que han sido orientados nuestros adorables monstruos. El golpe de honor lo recibe el conde Drácula, que aquí es representado como la peor versión de toda la historia fílmica (hasta Michael Pataki otorga más dignidad en sus engendros de serie Z de los setenta a la creación de Stoker), representado por el flojo actor Richard Roxburgh como si de una reina del glam se tratase, sin otorgarle misterio, malignidad, señorío…

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Por su parte, el hombre lobo está supeditado a caer incesantemente en un río cercano, o a sufrir continuados coitus interruptus en sus accesos de conversión, pues cada vez que una nube tapa la luna llena, recupera la forma humana, y viceversa, a conveniencia de un guion caprichoso como pocos (el elemento de curación de la licantropía debido a una vulgar jeringuilla de la que dispone Drácula es ignorado totalmente por una abnegada hermana ante el sufrimiento de su pariente, para después ser usado como recurso final). El monstruo de Frankenstein, en definitiva, es una figura patética en el más amplio de los sentidos, indeciso entre la imagen tradicional karloffiana y el tono shakespeariano que le otorgó Kenneth Branagh en su discutible versión.

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Si hemos mencionado al actor que representa a Drácula, en verdad nefasto, no puede decirse que el resto del elenco sobresalga en sus cometidos, pues todo el reparto, en su integridad, resulta pésimo en su labor, con un Hugh Jackman distante y escéptico y una Kate Beckinsale insulsa e inexpresiva; si bien, en verdad, poco pueden hacer con unos personajes definidos en el guion meramente por el nombre, pues no hay ahondamiento en ellos más allá de su presentación y sus acciones físicas. Y es que el libreto no es otra cosa que una concatenación de ocho o diez escenas de acción estiradas hasta más allá de la lógica progresión narrativa e interconectadas por una sucesión de casualidad y caprichos del demiurgo Sommers.

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Así, nos encontramos ante un ejercicio de marketing destinado a que los adolescentes sientan vibrar su adrenalina para después, una vez llegados a casa, sigan remedando el film luchando de nuevo contra los monstruos en el conveniente juego de ordenador destinado a tal efecto. No hay otro objetivo en esta mareante noria de ruido y furia.

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Anécdotas

  • Título en Argentina: Van Helsing: El cazador de monstruos. Título en México y Venezuela: Van Helsing: Cazador de monstruos.
  • En un inicio, el papel de Carl lo iba a haber hecho Paul Hogan…
  • Estuvo previsto un spin-off a modo de serie televisiva, por parte de la NBC, llamada Transylvania y protagonizada por un sheriff del Salvaje Oeste luchando en Europa con monstruos, y con ocasionales apariciones como invitado de Hugh Jackman. Sin embargo, se canceló por motivos presupuestarios.
  • Michael Bay estuvo previsto para dirigir el film, pero prefirió en su lugar hacer La isla (2005).
  • Precuela: Van Helsing: Misión en Londres (Van Helsing: The London Assignment, 2004, Sharon Bridgeman). Mediometraje de animación directo a DVD.
  • Estrenada en Estados Unidos el 7 de mayo de 2004, al igual que en España.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

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Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi (Star Wars: Episode VIII – The Last Jedi) (2017)

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Reseña on 20 diciembre, 2017 by belakarloff

Mientras Poe intenta liderar un nuevo ataque contra el enemigo, Rey trata de convencer a Luke para que este la adiestre y convierta en un nuevo Jedi.

Dirección: Rian Johnson. Producción: Lucasfilm, Ram Bergman Productions, Walt Disney Pictures. Productores: Ram Bergman, Kathleen Kennedy. Co-productores: Pippa Anderson, Candice D. Campos, Kiri Hart. Productores ejecutivos: J. J. Abrams, Tom Karnowski, Jason D. McGatlin. Productores asociados: Leopold Hughes, Nikos Karamigios. Guion: Rian Johnson, según personajes creados por George Lucas. Fotografía: Steve Yedlin. Música: John Williams. Montaje: Bob Ducsay. Diseño de producción: Rick Heinrichs. FX: Blind, Gentle Giant Studios, Hybride Technologies, Important Looking Pirates, Industrial Light & Magic, Jellyfish Pictures, Mark Roberts Motion Control, One Of Us, Rodeo FX, Rough Draft Korea, Snow Business International. Intérpretes: Mark Hamill (Luke Skywalker/Dobbu Scay), Carrie Fisher (Leia Organa), Adam Driver (Kylo Ren), Daisy Ridley (Rey), John Boyega (Finn), Oscar Isaac (Poe Dameron), Andy Serkis (Snoke), Lupita Nyong’o (Maz Kanata), Domhnall Gleeson (general Hux), Anthony Daniels (C-3PO), Gwendoline Christie (capitán Phasma), Kelly Marie Tran (Rose Tico), Laura Dern (vicealmirante Holdo), Benicio del Toro (DJ), Frank Oz (Yoda [voz]), Billie Lourd (teniente Connix), Joonas Suotamo (Chewbacca), Amanda Lawrence (comandante D’Acy), Jimmy Vee (R2-D2), Brian Herring, Dave Chapman, Justin Theroux, Tim Rose, Tom Kane, Adrian Edmondson, Mark Lewis Jones, Hermione Corfield, Veronica Ngo, Noah Segan, Jamie Christopher, Warwick Davis, Joseph Gordon-Levitt [voz], Gareth Edwards, Tom Hardy… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 152 min. Color 2.39:1 2D – 3D – IMAX.

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La presente entrega de la franquicia Star Wars es, hasta el momento, la más larga de todas, con poco más de dos horas y media de metraje. ¿Quiere decir esto que es la que más trama tiene? No, ni mucho menos. Simplemente, sufre el habitual síntoma de elefantiasis que padece gran parte del cine norteamericano de serie A de un tiempo a esta parte, amén de otra enfermedad como es la falta de capacidad para la concisión y la elipsis. Eliminar una hora de metraje —la primera entera, ya puestos— no mejoraría la película, sin lugar a dudas, pero se haría un poco más soportable, y no se perdería nada de la escasa trama que detenta, la cual se reduce, básicamente, en separar a los protagonistas en tres grupos diferentes y hacer que estos corran de un lado para otro para conseguir sus objetivos. El director va saltando de un grupo a otro, cuando parece que lo que acontece se va a desinflar, y así sin parar. Hace que los personajes hablen, mucho, aunque no tengan nada que comunicar, otro de los problemas del cine actual, donde debe haber diálogos a porrillo (tal vez para que los actores se ganen el sueldo, memorizándolos), aunque no aporten en el fondo nada.

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Hemos mencionado al director. Rian Johnson es ahora quien se ocupa del sillón de realizador, amén de escribir, él solito, el libreto —parece ser que, como es costumbre, Carrie Fisher trabajó en él arreglando determinadas situaciones, aunque no conste en los créditos—. ¿Y quién es este señor? Saltó a la fama con Looper (Looper, 2012) —aunque con anterioridad había dirigido cuatro cortos y dos largos—, una tan aparente como vacía cinta de ciencia ficción, de saltos temporales o algo así, construida a partir del capricho y la falta de lógica evolutiva, pero que fue saludada como el no va más por cierto sector cinéfilo deseoso de encontrar obras maestras cada mes.

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Ahora se nos presenta con la presente entrega de la franquicia, rechazando de plano el libreto en el que había estado trabajando un guionista tan experimentado y prestigioso como Lawrence Kasdan, y ha pergeñado él solito una trama casi inexistente, donde la gente no para de gritar y moverse, para avanzar muy poco. Qué más da. La película es un mero elemento en todo un conglomerado comercial donde la proyección en salas es uno más —tal vez no el más importante— de los instrumentos para sacar dinero, como lo es el merchandising. Hablando de este último tema, esta película es también de las más torpes en introducir “bichitos” en la trama para que aparezcan los muñequitos que estarán a la venta, así los pajarracos mimosetes, esa especie de caballos sobre-explotados, o los zorros de hielo, que se cuelan en la guarida de los buenos y estos se quedan tan campantes con tamaña invasión.

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En la puesta en escena Johnson no se muestra demasiado intuitivo, efectuando una realización inspirada —es un decir— en elementos pre-existentes, copiando planos de otras películas, como ese atroz plano a lo Matrix, en el cual Luke esquiva a cámara lenta un golpe de sable láser, o algunas imágenes con un personaje a la entrada de una cueva, que recuerda enormemente al King Kong de Peter Jackson.

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Otro elemento es la dirección de actores, donde parece no haber trabajado demasiado, dejando a todo el mundo campar a su aire. Dentro de todo el plantel interpretativo, Benicio del Toro se afilia al club de los actores “como la peli es una mierda, ¿para qué molestarme en hacerlo bien?”, mostrando una desidia y un pitorreo de escasa profesionalidad. A destacar la presencia de un nuevo personaje, Rose Tico —interpretado por la actriz norteamericana de origen vietnamita Kelly Marie Tran— que entra con todos los honores en la galería de los insoportables. Griten o estén apáticos, el reparto en su totalidad ofrece unas interpretaciones mediocres, salvo Mark Hamill, el único que interioriza su personaje. Eso me recuerda una declaración suya al director y que se ha hecho pública: “Estoy básicamente en desacuerdo con cada una de las elecciones que has hecho para este personaje [Luke Skywalker]. Sin embargo, una vez desahogado y dicho esto, mi trabajo ahora es tomar lo que has creado y hacer lo mejor para sacar adelante tu visión”. Lo cual podría estar en el extremo opuesto a lo efectuado por Del Toro.

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Se puede argumentar que Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi es una película hecho solo para entretener, sin mayores aspiraciones, pero si el resultado no entretiene a este espectador en concreto, ¿qué queda? Personajes vacíos, pueriles o insoportables, verborrea sin parar o escenas de acción vacuas. El cine de “entretenimiento” no ha de ser superficial per se, hay absolutas joyas dentro de este. El problema es plantearse el trabajo con profesionalidad y seriedad, y enfrentarse con idéntico compromiso a una aventura espacial o a una huelga de mineros.

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Leo por ahí que a muchos fans de la saga ha decepcionado enormemente el film por no sé qué de que no es fiel a los personajes y/o su continuidad. No sé. No he llegado a estudiar tan a fondo el film para detectar lo que conecta o no con las entregas previas. Si a lo largo de dos horas y medias no ha logrado engancharme es que algo falla. Lo demás es circunstancial.

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Anécdotas

  • Título en Argentina y Uruguay: Star Wars: Los últimos Jedi.
  • Joaquin Phoenix rechazó el papel que finalmente recayó en Benicio del Toro.
  • El montaje originario rondaba las tres horas de metraje.
  • El director ha declarado que la inspiración para este film son los clásicos Almas en la hoguera (Twelve O’Clock High, 1949, Henry King), Neotpravlennoe pismo (1960, Mikhail Kalatozov), El puente sobre el río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1957, David Lean) y Sanbiki no samurai (1964, Hideo Gosha).
  • Secuela de Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza (Star Wars: Episode VII – The Force Awakens, 2015, J. J. Abrams). A esta seguirá Star Wars: Episode IX (2019), aún sin subtítulo, y presumiblemente dirigida de nuevo por Abrams.
  • La dirección de la siguiente fue ofrecida también a Rian Johnson, pero este la rechazó, declarando que prefiere dirigir él solito una trilogía entera e independiente.
  • Estrenada en Estados Unidos el 15 de diciembre de 2017, al igual que en España. Sin embargo, hubo una premiere norteamericana el día 9 en Los Ángeles, y una europea en Londres el día 12.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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La Atlántida (Siren of Atlantis) (1949)

Posted in Aventuras, Cine, Fantasía, Reseña on 19 diciembre, 2017 by belakarloff

Dos amigos, soldados de la Legión, atraviesan el Sahara en busca de un compañero desaparecido. Tras ser disparados por unos tuaregs, despiertan en una ciudad perdida oculta entre las montañas, y gobernada por la reina Antinea, tan bella como desalmada…

Dirección: Gregg G. Tallas [y, sin acreditar, John Brahm, Arthur Ripley]. Producción: Seymour Nebenzal Productions (como Atlantic Productions, Inc.) para United Artists. Productor: Seymour Nebenzal. Productor asociado: Romain Pinès. Guion: Robert Lax, Rowland Leigh, con diálogos adicionales de Thomas Job, basado en la novela de Pierre Benoît. Fotografía: Karl Struss. Música: Michel Michelet. Montaje: Gregg G. Tallas. Diseño de producción: Lionel Banks. FX: Roscoe Cline (efectos especiales). Intérpretes: Maria Montez (reina Antinea), Jean-Pierre Aumont (teniente André Saint-Avit), Dennis O’Keefe (capitán Jean Morhange), Henry Daniell (Blades), Morris Carnovsky (Le Mesge), Alexis Minotis (Cortot), Rus Conklin (Eggali), Allan Nixon (Lindstrom), Pierre Watkin (coronel), Milada Mladova (Tanit Zerga), Herman Boden (Cegheir), Margaret Martin (doncella), Charles Wagenheim (doctor), James Nolan (comandante), Joseph Granby (experto), Nissa the Leopard (leopardo de Antinea), Jean Del Val (rol sin determinar), John Shelton (teniente francés)… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1949. Duración y datos técnicos: 73 min. B/N 1.37:1.

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La Atlántida (L’Atlantide, 1919) es la novela más famosa de Pierre Benoît, y la segunda que publicó, después de la prestigiosa Koenigsmark (Kœnigsmark, 1918). Según el autor, para crear a la mítica Antinea, reina de la Atlántida, se inspiró en la reina bereber Tin Hinan; sin embargo, en octubre de 1919 (la novela había aparecido en febrero), el crítico Henry Magden acusó a Benoît de haber plagiado Ella (She, 1887), de Sir Henry Rider Haggard, y ciertamente el parecido es muy, pero que muy similar. Sin embargo, el escritor denunció al estudioso por libelo, y como defensa argumentó que no conocía el idioma inglés; sin embargo, para la fecha la novela de Haggard estaba disponible en francés. La denuncia fue perdida por Benoît.

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Previa a la presente, se rodaron varias películas adaptando la novela. Así, tenemos la co-producción franco-belga La Atlántida (L’Atlantide, 1919, Jacques Feyder), versión muda de gran prestigio. Poco después, la cinematografía alemana aportó la excelente Die Herrin von Atlantis (1932, Georg Wilhelm Pabst). Como en aquella época, inicios del sonoro, aún no existía el doblaje, se solían rodar algunas películas en otros idiomas, reemplazando los actores cuando fuera preciso (la protagonista, Brigitte Helm, no lo requirió). Así, se rodó una versión en francés, titulada L’Atlantide, y otra en inglés, conocida como The Mistress of Atlantis[1].

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La presente versión contó con no pocos problema de producción, como puede colegirse a partir del rol de directores implicados[2]. La película está protagonizada por la dominicana Maria Montez[3], una vez abandonó la productora Universal, con la cual estaba vinculada desde el inicio de su carrera cinematográfica, y donde interpretó diversas películas de coloridas aventuras que le otorgaron el sobrenombre de “reina del Technicolor”. Como co-protagonista tenemos al francés Jean-Pierre Aumont —por aquel entonces, marido de la Montez, y bajo contrato con la MGM—, junto con el norteamericano Dennis O’Keefe, intérprete de muchas cintas de cine negro de serie B.

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Seymour Nebenzal era un productor de origen norteamericano, pero hizo también carrera en Alemania, donde colaboró activamente con el gran G. W. Pabst. No solo había sido el responsable de la versión de La Atlántida obra de este, sino que también había producido otras cintas del realizador, como La caja de Pandora (Die Büchse der Pandora, 1929) o Cuatro de infantería (Westfront 1918, 1930), así como títulos de otros realizadores, como M: el vampiro de Düsseldorf (M, 1931) y El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse, 1933) de Fritz Lang.

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Poseedor, pues, de los derechos de la novela de Benoît, decidió hacer una nueva versión aprovechando la imagen exótica que arrojaba Montez. El guionista para llevar a cabo el trabajo de adaptación fue Jay Dratler —Laura, Envuelto en la sombra, Yo creo en ti, No estamos casados…—, aunque, como puede comprobarse, finalmente su nombre no aparece en los créditos, sin duda por las subsiguientes reescrituras que efectuaron otros guionistas, tanto los que sí están acreditados como otros, así, el mismísimo director Douglas Sirk. Según parece, Sirk fue abordado por Rudi Joseph, ayudante de Pabst, con el ofrecimiento de dirigir la película, pero el realizador de Imitación a la vida (Imitation of Life, 1959) lo rechazó, aduciendo que la versión de Pabst ya era suficientemente buena, y que mejor que hacer otra versión, que repusieran esa. Además, señaló que no había suficiente presupuesto para hacer unos decorados espectaculares; según parece, la intención era aprovechar planos generales del film de Pabst.

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Sirk señala que trabajó en el guion, al lado de Rowland Leigh —La carga de la Brigada Ligera, Robín de los Bosques, Noche de angustia, Extraña confesión, Tarzán y la cazadora—, pero que está prácticamente seguro de que no llegó a rodar nada, pese a que algunas fuentes le hacen constar como co-director no acreditado.

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El guion también tuvo problemas con la censura, debido al “insaciable apetito sexual” de la reina Antinea. La oficina censora envió una nota señalando “la representación de sexo ilícito y hashish”. Se hicieron los cambios oportunos, pues. El rodaje debería haber comenzado en diciembre de 1946, pero hubo de retrasarse por una operación que debía sufrir la Montez, así como su aparición en otro film de la Universal. Finalmente, el rodaje se inició en febrero de 1947 en los estudios Samuel Goldwyn, con decorados de Lionel Banks, el mismo responsable de los de Horizontes perdidos, y bajo la dirección de Arthur Ripley.

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Guionista de cine mudo y director de no pocos cortos, con los cuales se formó profesionalmente, su primer largo fue Volvió el amor (I Met My Love Again, 1938), otro de esos filmes que compartió un puñado de directores, a saber Joshua Logan, George Cukor y el propio Ripley. En su breve carrera se puede destacar un sólido noir de serie B, Acosados (The Chase, 1946), y desde 1952 pasó al medio televisivo, despidiéndose del cinematográfico con otro policial, Camino de odio (Thunder Road, 1958), con Robert Mitchum, pasando después a ser profesor de cine en la UCLA.

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Una vez finalizado el rodaje el 12 de junio de 1947, se hizo un pase de prueba en Las Vegas, con resultados negativos. Según el productor, el público no entendió el trasfondo filosófico de la novela. Nuevamente, se intentó que Douglas Sirk participara en la película para salvarla, pero este se desvinculó. Finalmente, Nebenzal añadió al presupuesto 250.000 dólares para rodar nuevas escenas, durante dos semanas, y puso al frente a John Brahm —Concierto macabro, Jack el Destripador—. Morris Carnovsky, que interpretaba a Le Mesge, no estaba disponible para el nuevo rodaje, así pues su personaje fue reducido, y se creó uno nuevo para reemplazarle, el de Blades, al que dio vida Henry Daniell. El matrimonio Aumont/Montez participó en nuevas escenas con “movimiento y violencia”, en palabras del productor. Finalmente, ni lo rodado por Brahm ni por Ripley recibió crédito, poniéndose como director a Gregg Tallas, que lo único que hizo fue ensamblar ambos rodajes en su labor de montador[4]. Dos años después, en 1949, al fin se estrenó la cinta en Estados Unidos, resultando un fracaso atronador.

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Por supuesto que, en vista de todos los problemas que tuvo, el efecto debía hacerse patente en los resultados, tanto por lo añadido como, sobre todo, lo eliminado. Queda de manifiesto sobre todo, aún sin conocer las dificultades, en un momento como cuando el capitán Jean Morhange (Dennis O’Keefe) consigue que una esclava le ayude a escapar, cuando el espectador no ha llegado a ver con anterioridad una relación entre ambos personajes que propicie esa lealtad. Numerosos saltos se perciben en la narración, hay muchas escenas de diálogos y la acción avanza a trompicones. Sin embargo, todo ello proporciona al film un extraño encanto, y ha devenido con justicia en un clásico de culto.

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Por un lado disponemos de una escenografía que, en su austeridad, proporciona una ambientación casi minimalista, adornada por columnas perdidas en salas inmensas, y un lecho para Antinea que disfruta de una cabecera en forma de caracola gigante. Maria Montez nunca fue una gran actriz, pero logra aquí otorgar a su personaje la magia suficiente para que se personaje, dentro de la irrealidad de todo, resulte creíble, y comprendamos la fascinación que ejerce sobre casi todos. Es curioso que, después, sus amantes pasen por su dormitorio para celebrar interminables… partidas de ajedrez. Sin embargo, queda obvia la magia sexual que transmite. Ella, por su parte, cuando se cansa de sus amantes, los mata, convirtiéndolos en estatuas recubriéndolos de oro. Se percibe cierto resquemor en ella, como si no pudiera evitar provocar esas muertes, y una lucha interna se desata en ella… aplacada con mucha facilidad, cierto es.

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A la fascinación de Antinea se resisten solo dos hombres: Blades y Morhange. El primero refiere que la reina no siente atracción por él, lo cual es una suerte (cada amante va luego al verdugo). Blades es un personaje curioso, que continuamente está hablando de la belleza de los hombres, y que busca enfrentar a estos entre sí. Morhange, por su parte, dice que en tiempos deseó ser monje y aún se plantea esa opción; en la novela se le define directamente como asexual. De ahí que no haga caso a Antinea, aunque su amigo Saint-Avit no lo tenga muy claro, con lo cual los enfrentamientos surgirán entre ambos compañeros.

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Existen algunos elementos visuales sumamente atractivos, como ese plano del alcohólico Lindstrom con el rostro reflejado en la copa que lo define, u otros que también ofrecen ciertas raíces expresionistas, lo cual quizás pudiera ser síntoma de haber sido dirigidos por Brahm, dado el carácter también expresionista de las dos películas suyas citadas más arriba. Lo que sí es obvio es que todos los momentos en que aparece el excelente Henry Daniell son debidos a Brahm.

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La Atlántida (1949) es una obra desmañada y anómala, pero ello le otorga un primitivismo visual muy sugestivo, que despierta la misma fascinación torturada que la propia Antinea despierta en sus amantes. No toda obra ha de ser perfecta para cautivar.

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Anécdotas

  • Título alternativo: Atlantis.
  • Título en Argentina: Atlántida. Título en México: La sirena de la Atlántida / La Atántida.
  • Estrenada en Estados Unidos en enero de 1949. En España se estrenó el 12 de enero de 1950, en Madrid.

 

Bibliografía

La Atlántida; por Pierre Benoit; versión castellana de Rafael Cansinos-Assens. Madrid: Debate, 1994. Colección: Debate bolsillo; s/n. T.O.: L’Atlantide (1919).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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[1] En España se estrenó la versión en francés el 3 de abril de 1933, en el cine Ópera. Esa es también la versión que editó en DVD la casa Divisa en 2011.

[2] La siguiente versión, la co-producción italo-francesa Antinea, l’amante della città sepolta / L’Atlantide (1961), en cuya dirección estuvieron implicados Giuseppe Masini, Edgar G. Ulmer y Frank Borzage, también tuvo no pocos problemas, y la versión definitiva es por completo incoherente.

[3] De verdadero nombre María África Gracia Vidal, aunque otras fuentes citan María Antonia García Vidal de Santo Silas o María África Antonia García Vidal de Santo Silas.

[4] Sin embargo, en las filmografías figura esta película como su primera en la categoría de realizador. Después, debido a este inexistente crédito, Tallas pudo participar en tal labor en posteriores filmes.

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Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (When Dinosaurs Ruled the Earth) (1970)

Posted in Aventuras, Cine, Fantasía, Reseña on 6 octubre, 2017 by belakarloff

Al principio de los tiempos, la Tierra carecía de Luna. El Sol, considerado un benefactor, recibía sacrificios humanos por parte de una tribu, que les entregaba a aquellas doncellas cuyos cabellos fuesen dorados. Una de ellas, Sanna, logra salvarse del sacrificio ante un cataclismo cuando la Tierra atrapa un satélite, y vagando va a parar a la tribu de Tara, de quien se enamora.

Dirección: Val Guest. Producción: Hammer Film Productions. Productora: Aida Young. Guion: Val Guest, a partir de un tratamiento de J. G. Ballard. Fotografía: Dick Bush. Música: Mario Nascimbene. Montaje: Peter Curran. Director de segunda unidad: Jim Danforth. Efectos visuales: Jim Danforth, Dave Allen. Efectos especiales: Roger Dickens. Intérpretes: Victoria Vetri (Sanna), Robin Hawdon (Tara), Patrick Allen (Kingsor), Drewe Henley (Khaku), Sean Caffrey (Kane), Magda Konopka (Ulido), Imogen Hassall (Ayak), Patrick Holt (Ammon), Jan Rossini, Carol Hawkins, Maria O’Brien, Connie Tilton, Maggie Lynton, Jimmy Lodge, Billy Cornelius, Ray Ford… Nacionalidad y año: Reino Unido 1970. Duración y datos técnicos: 96/100 min. color 1.75:1.

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En 1966 la Hammer tuvo un gran éxito con el estreno de Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey). No es de extrañar que, pasado un tiempo, la co-productora asociada de aquélla, Aida Young, se hiciese cargo de una especie de secuela, Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (When Dinosaurs Ruled the Earth, 1970). En 1968 se diseñó un llamativo póster (un dinosaurio con una chica en la boca, lo cual se mantiene en el film), con el fin de vender el proyecto a la Warner, quien distribuiría el film mundialmente.

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No se trata de una secuela directa, ni aparecen los mismos personajes, pero tiene toda la apariencia de ambientarse en el mismo universo, dada la coincidencia de idioma que utilizan los cavernícolas. La idea de un lenguaje propio para los trogloditas proviene de la versión antigua de Hace un millón de años (One Million B.C., 1940, Hal Roach Jr. y Hal Roach), que la Hammer rehizo con Ray Harryhausen al cargo de los efectos especiales. El detalle del idioma en el remake de Hace un millón de años, por cierto, fue saludado por la crítica con no poca guasa; años después, cuando Jean-Jacques Annaud hizo lo mismo con su antropológica (y excelente) En busca del fuego (La guerre du feu, 1981), donde contó con el escritor Anthony Burgess[1] para crear el nuevo lenguaje, la idea fue saludada como el colmo de la originalidad e ingenio.

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Para la presente película, la Hammer decidió contratar al prestigioso escritor de ciencia ficción J. G. Ballard[2], quien escribió un tratamiento de unas pocas páginas con destino directo al film. Después, el habitual de la Casa del Martillo (aunque jamás estuvo bajo contrato para ella), Val Guest[3], escribió el guion, a partir de esa premisa, y dirigió la película. Realizador de notable talento, aún no ha llegado a dispensársele la valoración que precisa. De hecho, la presente cinta goza de una pésima fama (incluso disgustaba enormemente al propio Val Guest), aparte de la referida referencia al uso del “idioma troglodita”.

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Para cualquier persona con un mínimo de cultura queda evidente que la presente es una película de fantasía. Parece una obviedad, pero es algo que ha de matizarse. Los dinosaurios se extinguieron en el Cretáceo, unos 65 millones de años antes de la aparición de la especie humana; en cuanto a la Luna, se especula que se formó hace 4.527 ± 0.010 mil millones de años[4], desgajada de la Tierra por medio de fuerzas centrífugas, aunque existen distintas teorías sobre el tema. Nada que ver, por tanto, con lo que presenta la película. Desde que en 1914 David Wark Griffith mostró juntos dinosaurios y humanos en su corto Brute Force, parece un estereotipo unir ambas especies en un mismo período histórico, pero hoy día es de conocimiento común que tal circunstancia jamás se produjo. Por tanto, insisto, esto es una mera fantasía, sin ningún ánimo de divulgación antropológica, una fantasía del mismo modo que lo fueron El experimento del doctor Quatermass, Drácula (Dracula, 1958), o Mujeres prehistóricas (Prehistoric Women, 1967). Casi podría integrarse el film dentro de las coordenadas del cine de fantasía heroica, abriendo un poco el margen del mismo.

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Guest aplica a las imágenes un tono telúrico, primitivo, pese al aspecto atractivo y actual de la mayoría de las mujeres (y hombres) que aparecen en la cinta. Para ello no cabe duda de que gran ayuda recibe por parte de Mario Nascimbene, quien, al igual que en Hace un millón de años, compone una partitura musical acompañada de percusiones primitivas y unos coros que contribuyen a crear un aura sobrenatural, como en la estremecedora escena de la ceremonia funeraria, donde el muerto es abandonado a la deriva en el mar en una balsa ardiente[5].

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El gran Jim Danforth, discípulo de Ray Harryhausen, realiza la labor de director de segunda unidad, y de igual modo encabeza los efectos visuales (ayudado por otro grande, el desaparecido Dave Allen), diseñando y dirigiendo los efectos, realizando la animación por stop-motion, las pinturas matte, los efectos de cámara y retroproyección. Su labor es extraordinaria[6], dispensando una impresionante credibilidad a los dinosaurios que concibe, otorgándoles el mismo grado de personalidad que le enseñó Harryhausen, así la hembra que adopta a Victoria Vetri. Cabe destacar, con todo, los apasionantes cangrejos que crea para los momentos finales, cuando la formación del tsunami provoca una playa interminable de la que brotan los crustáceos, a los que otorga una apariencia peculiar; ello, unido a la apocalíptica fotografía de Dick Bush, otro habitual de los estudios, tributa a esos instantes un aire estremecedoramente irreal.

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Esos momentos extraños, inquietantes, alienígenas diríase, se ven también distinguidos por los instantes donde la nueva Luna se va forjando. El contrapunto lo ponen los intervalos humorísticos con Sanna disfrutando de su familia de adopción, los dinosaurios que la acogen como una más del grupo.

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Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra es, en definitiva, una delicia, una maravillosa fantasía de una época inexistente donde el ser humano se mostraba en toda su belleza pero, al tiempo, estaba delimitado a una existencia primitiva, en la cual la propia naturaleza, animal, vegetal y mineral, suponía un peligro a cada paso.

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Anécdotas

  • Título de rodaje: When Dinosaurs Ruled the World.
  • Candidata a los Oscar en 1972 en la categoría de efectos especiales.
  • En marzo de 1971 la Warner distribuyó la película en Estados Unidos en programa doble con The Valley of Gwangi [tv/dvd: El valle de Gwangi, 1969), de Jim O’Connolly, con efectos especiales de Ray Harryhausen.
  • La versión inglesa incluye algunos planos de desnudos, con una toma de una troglodita a la que un hombre arranca el sujetador, una escena de amor dentro de una cueva entre Sanna y Tara, y un baño de ambos; en su distribución internacional fueron cortados. Sin embargo, cuando se estrenó en el Reino Unido se eliminaron algunos planos violentos, como la lucha con la serpiente, el pterodáctilo y la planta gigante. La versión que hay actualmente en DVD está completa del todo.
  • El rodaje tuvo lugar en Gran Canaria y Fuerteventura, Islas Canarias. Los interiores se hicieron en los Estudios Shepperton de Londres, y ocupó desde el 14 de octubre de 1968 a principios de enero de 1969.
  • Victoria Vetri, con su nombre real de Angela Dorian, fue Playmate del mes de septiembre de 1967 y después Playmate del año en 1968.
  • Los planos de los dinosaurios peleando (dos lagartos con aletas falsas) están tomados del film El mundo perdido (The Lost World, 1960), de Irwin Allen. Como esa película se rodó en formato panorámico, aparecen ligeramente comprimidos, para ajustarse al formato. Los planos de archivo de los buitres volando también tienen el mismo defecto de formato.
  • El tríptico de cine prehistórico de la Hammer se completa con Criaturas olvidadas del mundo (Creatures the World Forgot, 1971, Don Chaffey), donde retorna Toomak pero no hay aparición de dinosaurios.
  • El lenguaje troglodita del film se supone basado en el fenicio, latín y sánscrito, y está formado por veintisiete palabras; he aquí el sucinto diccionario prehomínido-castellano: neecha: “alto” o “vuelve”; zak: “ido” o “desaparecido”; akita: “mira” o “ahí”; neecro: “malo” o “maligno”; m’kan: “matar” o “asesinado”; mata: “muerto”; yo kita: “ir”.
  • Estrenada en el Reino Unido el 25 de octubre de 1970. En España se estrenó el 21 de febrero de 1972.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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[1] Anthony Burgess (1917-1993) fue el autor de la novela La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1962). En ella experimentó con el lenguaje creando un argot llamado nadsat, derivado del ruso.

[2] James Graham Ballard (1930-2009) fue autor de obras como El mundo de cristal (The Crystal World, 1966), La exhibición de atrocidades (The Atrocity Exhibition, 1969), Crash (Crash, 1973), La isla de cemento (Concrete Island, 1974) o El imperio del sol (Empire of the Sun, 1984), entre otras.

[3] Valmond Guest (1911-2006) dirigió para la Hammer El experimento del doctor Quatermass (The Quatermass Xperiment, 1955), The Abominable Snowman [tv/dvd: El abominable hombre de las nieves, 1957] o Ayer enemigos (Yesterday’s Enemy, 1959), entre otras. También dirigió un clásico de la ciencia ficción como The Day the Earth Caught Fire [tv: El día que la Tierra se incendió, 1961], y fue de igual modo un consumado director de filmes de suspense. Por lo general, también era guionista.

[4] Esta edad es calculada a partir de la datación del isótopo de las rocas lunares.

[5] Casi un precedente, pues, de un entierro vikingo. Curiosamente, Nascimbene también puso música a la estupenda Los vikingos (The Vikings, 1958, Richard Fleischer), donde había una escena muy similar.

[6] Pese a ello, se le escapa un defecto: cuando un dinosaurio asola el poblado y es asediado por medio del fuego, en un momento determinado la imagen del monstruo se ve reflejada en el cristal trasero.

 

“Cinezoico”: un libro monstruoso de Octavio López Sanjuán

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Fantasía, Libros de cine, Noticias on 3 octubre, 2017 by belakarloff

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“Siempre fue mi favorito desde niño”. Eso dijo el doctor Alan Grant en la película Parque Jurásico cuando se encontró cara a cara con el dinosaurio que había sido su fantasía en sus años de juventud. Igual que le sucedió a él, estas enormes bestias que poblaron nuestro planeta hace millones de años han formado parte de nuestra imaginación, y el mundo del cine los ha plasmado como ningún otro medio en imágenes en movimiento que nunca podremos olvidar. Desde la misma prehistoria del séptimo arte hasta el monstruosamente realista cine contemporáneo, Octavio López Sanjuán nos lleva de la mano en un viaje como ningún otro: un elaborado repaso a las películas de dinosaurios más representativas, en el que conoceremos cómo los cineastas han sido capaces de llevar a la vida a estas criaturas legendarias a lo largo de más de un siglo. Y no solo eso, pues también descubriremos qué especies del Mesozoico han poblado cada filme en detalle, y cuánta fidelidad con la realidad fueron capaces de representar en pantalla los técnicos de efectos visuales. Supervisado por el prestigioso paleontólogo José Luís Sanz, este recorrido por la vida del cine de dinosaurios es un educativo e iluminador escaparate de la resurrección en celuloide de estos fascinantes animales desaparecidos.

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Octavio López Sanjuán nació en San Vicente del Raspeig en 1982. En 2003, junto a Rubén Ortiz y Jonathan Bellés funda la página web godzillaencastellano.com, la primera web de habla hispana dedicada al saurio nipón.

Desde 2014, colabora mensualmente en la revista Scifiworld en la sección “Monsterland”, dedicada al cine de monstruos japoneses. En la misma publicación ha realizado artículos de otras películas relevantes del cine fantástico, incluyendo entrevistas realizadas expresamente a los implicados en las diferentes producciones. Entre ellos se encuentran los especiales dedicados a la saga Temblores, Expediente X, Cortocircuito o El monstruo del armario.

En 2015, publica su primer libro, ¿A quién vas a llamar?, de Tracy el gorila a Peter Venkman, la historia de los cazafantasmas, un exhaustivo recorrido por la figura del cazafantasmas tanto en cine como televisión, y donde se incluyen más de cincuenta entrevistas exclusivas realizadas a los partícipes de las diferentes producciones.

Además, organiza anualmente el “Godzilla Weekend”, evento alicantino dedicado al kaiju eiga.

Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine es su segundo libro publicado, encontrándose actualmente inmerso en otros proyectos relacionados con el cine fantástico.

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Autor: Octavio López Sanjuán.

Pie de imprenta: Editorial Rosetta, 2017

Número de páginas: 288

Acabado: Tapa blanda con solapas, fotos en blanco y negro.

ISBN: 978-84-697-5464-1

Precio: 21 €

 

Kingsman: El círculo de oro (Kingsman: The Golden Circle) (2017)

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Humor, Parodia, Reseña, thriller on 29 septiembre, 2017 by belakarloff

La malvada Poppy destruye los cuarteles generales de Kingsman. Eggsy viaja a los Estados Unidos para buscar la colaboración de Statesman, otra organización secreta que controla la paz mundial, para que le ayuden a detener a la pérfida tratante de drogas, que pretende provocar un holocausto mundial aprovechando la adicción de muchas personas.

Dirección: Matthew Vaughn. Producción: Twentieth Century Fox Film Corporation, Marv Films, Shangri-La Entertainment, TSG Entertainment. Productores: Adam Bohling, David Reid, Matthew Vaughn. Productores ejecutivos: Dave Gibbons, Pierre Lagrange, Stephen Marks, Mark Millar, Claudia Schiffer. Guion: Jane Goldman, Matthew Vaughn, según el cómic The Secret Service de Mark Millar y Dave Gibbons. Fotografía: George Richmond. Música: Henry Jackman, Matthew Margeson. Montaje: Eddie Hamilton. Diseño de producción: Darren Gilford. Efectos especiales: 4DMax, BUF, Blind, Clear Angle Studios, Efficacy4D, Framestore, Mark Roberts Motion Control, Moving Picture Company, The Senate Visual Effects, Snow Business International, Sony Pictures Imageworks. Intérpretes: Taron Egerton (Eggsy), Edward Holcroft (Charlie), Gordon Alexander (chófer de Kingsman), Mark Strong (Merlin), Hanna Alström (princesa Tilde), Calvin Demba (Brandon), Thomas Turgoose (Liam), Tobi Bakare (Jamal), Julianne Moore (Poppy), Keith Allen (Charles), Tom Benedict Knight (Angel), Colin Firth (Harry Hart), Michael Gambon (Arthur), Sophie Cookson (Roxy), Björn Granath (rey de Suecia), Lena Endre (reina de Suecia), Samantha Coughlan (guía turística), Channing Tatum (Tequila), Halle Berry (Ginger), Elton John (Elton John), Jeff Bridges (Champ), Pedro Pascal (Whiskey), Martyn Ford, Poppy Delevingne, Grant Gillespie… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 141 min. Color 2.39:1.

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Oro de baratillo

Mientras asistía al visionado de Kingsman: El círculo de oro (Kingsman: The Golden Circle, 2017, Matthew Vaughn) no podía dejar de pensar en otra película, Kick Ass 2: Con un par (Kick-Ass 2, 2013, Jeff Wadlow). Ambas coinciden en bastantes aspectos: son secuelas de sendas películas que parodiaban los estereotipos de determinado tipo de cine con frescura, humor malicioso y vigor. Ambas, también, caen en el error en las que no cayeron sus predecesoras, siendo además continuaciones muy inferiores a sus originales.

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Kingsman: El círculo de oro recicla en cierta manera la estructura dramática de su predecesora, como también suele ser habitual en las secuelas; de este modo, el espectador distingue rasgos aparecidos con anterioridad y se siente seguro, reconoce las reglas del juego. Aquí, por poner un ejemplo palpable, tenemos la repetición de la escena de la pelea en el pub (aquí taberna) con un grupo de chulos engreídos. Pero esa repetición se extiende a todo lo que es el esqueleto dramático principal del film, reemplazando personajes, lugares y demás “adornos” externos.

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La película, como es norma, empieza con una escena super-trepidante. Después, la narración cae en picado y ya no levanta vuelo. Las escenas se dilatan en exceso, se hacen cansinas y, en realidad, muchas de ellas nada aportan. Todo funciona a base de acumulación, siendo este el único recurso expresivo utilizado para aportar un supuesto interés. Esa es otra de las cláusulas que parecen exigir las secuelas: repetir todo, pero centuplicado. Más acción, más explosiones, más chistes… Son como un remake hipertrofiado, amén de maquillado para aparentar ser otra cosa.

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Otro problema son los actores. Tiempo atrás, el crítico de cine Peter Bogdanovich rodó una película titulada ¿Qué me pasa, doctor? (What’s Up, Doc?, 1972), que pretendía ser un homenaje a La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938). Rodados los primeros días y revisado el material, Bogdanovich comprobó que la cosa no funcionaba, no sabía muy bien porqué. Invitó a un pase a Howard Hawks, director del film homenajeado, y este le respondió: “Para que una película cómica funcione, los actores se lo han de tomar en serio”. Vueltas a rodar las escenas con ese criterio, ya todo fue mejor. Y ese es el problema de esta película: que muchos de los actores se toman a pitorreo sus cometidos, efectúan una interpretación sin creerse sus personajes. Matrícula de honor –en el aspecto negativo–, para dos actores tan excelentes por norma como Julianne Moore y Jeff Bridges, que se abordan sus papeles con una desidia que muestra una total falta de profesionalidad. Otros, sencillamente, son mediocres, como Pedro Pascal, una especie de Burt Reynolds de segunda (que ya es decir). Solo cabe destacar en el lado positivo a Mark Strong, Colin Firth y, sobre todo, Bruce Greenwood como un presidente de los Estados Unidos de aspecto kennedyano y carácter trumpero. Greenwood, además, es de los pocos que saben transmitir vis cómica sin efectuar una interpretación chusca.

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Hay puntos positivos, pero desperdigados aquí y allá en algo que no logra una unidad consecuente. Para los aficionados al pulp resultan muy placenteros los elementos de ciencia ficción, así los dispositivos robóticos de los que dispone la mala: un acólito con un brazo cibernético, una androide y, en especial, una pareja de perros sabuesos mecánicos. O ese plano de resonancias apocalípticas, con todos los infectados amontonados en jaulas. O algunos gags dispersos. No tiene gracia, empero, aunque insisten machaconamente en ello, en sacar a Elton John soltando palabrotas de continuo. Si hubiera sido un cantante más estirado… Elton John, por cierto, se muestra muy simpático (y muy viejo), pero queda evidente que no es un actor ni de lejos.

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La trama es casi un calco del film previo, solo que a los protagonistas se les une otro grupo, esos agentes estadounidenses, con el fin de americanizar el producto, y que los espectadores de aquel país se sientan más en casa. Es una cinta de humor y acción muy elemental y trivial, que pretende aparentar ser cáustica, pero que se queda muy corta en todos los aspectos. A mí se me hizo inclusive aburrida, pecado mortal en el que nunca debería caer una película de esta índole.

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Anécdotas

  • Título en Argentina y Chile: Kingsman: El círculo dorado.
  • Secuela de Kingsman: Servicio secreto (Kingsman: The Secret Service, 2014), de Matthew Vaughn.
  • El montaje original sumaba ochenta minutos más al metraje definitivo.
  • Tercera vez que Bruce Greenwood interpreta al presidente de los Estados Unidos. La primera vez fue en 13 días (Thirteen Days, 2000, Roger Donaldson), donde hacía de Kennedy, y la segunda en La búsqueda: El diario secreto (National Treasure: Book of Secrets, 2007, Jon Turteltaub), donde era un presidente ficticio.
  • Estrenada en el Reino Unido el 20 de septiembre de 2017; en Estados Unidos y en España se estrenó el 22.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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