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Night Shadows [vd/tv: Mutant] (1984)

Posted in Ciencia ficción, Cine, Reseña, Terror on 7 abril, 2017 by belakarloff

Dos hermanos, de excursión por Estados Unidos, van a parar a una pequeña población. Encuentran un cadáver en un callejón, pero cuando vuelven con el sheriff el cuerpo ha desaparecido. Tras pasar la noche en una pensión, el hermano menor también desaparece…

Dirección: John ‘Bud’ Cardos, [Mark Rosman, sin acreditar]. Producción: Laurelwood Productions. Productor: Igo Kantor. Co-productor: Dick Clark [sin acreditar]. Productor asociado: Nathaniel James Dunn.  Productores ejecutivos: Henry Fownes, Edward L. Montoro. Guion: Michael Jones, John C. Kruize, Peter Z. Orton, según argumento de M. Jones, J. C. Kruize. Música: Richard Band. Fotografía: Alfred Taylor. Dirección artística: Tony Kupersmith. Montaje: Michael J. Duthie. Efectos especiales: Paul Stewart, Vern Hyde (efectos especiales), David B. Miller (prótesis). Intérpretes: Wings Hauser (Josh Cameron), Bo Hopkins (sheriff Will Stewart), Jody Medford (Holly Pierce), Lee Montgomery (Mike Cameron), Marc Clement (Albert Hogue), Cary Guffey (Billy), Jennifer Warren (doctora Myra Tate), Danny Nelson (Jack), Mary Nell Santacroce (Mrs. Mapes), Stuart Culpepper (Mel), Johnny Popwell (capitán Tom Dawson), Ralph Redpath, Larry Quackenbush, Ralph Pace, Wallace Wilkinson, Charles Franzen, Lit Connah, Elijah Christopher Perry, Chester Clark, Joshua Lee Patton, Pat Moss, Tina Kincaid… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1984. Duración y datos técnicos: 100 min. Color 1.37:1 (ratio del negativo) 1.85:1 (ratio de proyección).

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John ‘Bud’ Cardos es un director apreciado por los aficionados al fantástico por una simpática y atmosférica cinta de terror, temática bichos malos, como es Tarántula (Kingdom of the Spiders, 1977). Aparte de esto, ha trabajado como actor –de niño formó parte de La pandilla–, adiestrador de animales –en Los pájaros (The Birds, 1963) de Hitchcock mismamente–, especialista, director de segunda unidad, transportista y encargado de producción, entre otros menesteres pequeños, en particular en cintas de género de serie B, aunque, por ejemplo, ha participado en una joya como Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969), de Sam Peckinpah. En el campo de la realización cabe destacar otras muestras de serie B del fantastique como son The Dark [vd: Oscuridad, 1979] –donde reemplazó a Tobe Hooper, nada menos–, The Day Time Ended [vd: Explosión galáctica, 1979] y Outlaw of Gor [vd: Gor II – Fuera de la ley de Gor, 1988], ninguna de las cuales he podido ver, aunque las dos primeras despiertan mi interés.

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Mutant es una clásica película ochentera de bajo presupuesto, con todo lo que implica, tanto desde el punto de vista negativo como positivo. Obsérvese su excesiva duración para lo habitual en una serie B, la cual dedica a desarrollar algo más de la norma la relación entre los personajes, en especial los dos hermanos que inician un viaje por el país, con el fin de que el pequeño –Lee Montgomery, el hijo de Dean Jones en Millonarios por una pata (The Million Dollar Duck, 1971), su debut interpretativo, así como el niño de Ben [vd: Ben, 1972], de Phil Karlson, y Pesadilla diabólica (Burnt Offerings, 1976), de Dan Curtis– olvide un desengaño amoroso. Si este episodio, hasta el momento en que el chaval desaparece, hubiese recurrido a las habituales elipsis dentro de este tipo de cine, el actor tendría un papel muy secundario, cuando en realidad resulta notoriamente importante, e inclusive cuando abandona la escena su presencia se sigue imponiendo.

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Por supuesto, el recurso argumental de la escasa presencia de actores es de carácter presupuestario, pero se justifica dramáticamente con los terribles sucesos que acontecen en el pueblo, y se nos muestra una serie de personajes más interesantes que de costumbre, en especial la médico –encarnada con intensidad por Jennifer Warren, protagonista femenina en la sólida La noche se mueve (Night Moves, 1975), de Arthur Penn–, una profesional frustrada que busca desarrollar una tarea de mayor valía laboral.

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En un momento determinado todo se hace evidente de cara a los protagonistas, y a partir de ahí la acción se hace imparable. En ese sentido, cabe destacar la excelente escena ambientada en el colegio, donde a su intensidad atmosférica se aúna la emoción de lo que acontece, y en la que tiene una muy breve participación –¿recortes?– Cary Guffey, el adorable niño de Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), de Spielberg, aquí ya con doce añitos.

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Cardos dirige todo como si de un film de veinte años atrás se tratase, y cabe destacar la excelente fotografía, de plácidos tonos pastel, lo cual le otorga al film una apariencia más vistosa de lo que industrialmente en verdad es. Y también destaca el chocante maquillaje de los infectados, pálidos y con unas ojeras terribles, otorgándoles una apariencia de producto amateur, diríase, acrecentado por el modo de atacar que tienen, garras en ristre como en una película, esta vez, de cincuenta años atrás, por lo menos. Sin lugar a dudas tal elemento provocará la carcajada y el desprecio de muchos aficionados actuales al género, pero es precisamente eso lo que le otorga ese tono naíf, que acreciente el atractivo de esta divertida y desprejuiciada serie B, a mitad de camino entre el subproducto y el terror psicológico inspirado un tanto en Stephen King, en lo que a creación y desarrollo de personajes se refiere.

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No es un film fundamental en el género, ni mucho menos, pero si se ve con los ojos adecuados puede representar una diversión de lo más gozosa. Cosas mucho menos trabajadas son hoy día piezas de culto.

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Anécdotas

  • Título del guion original: The Pestilence.
  • Títulos de rodaje: Pestilence / Toxic Waste.
  • Título de rodaje y del video: Mutant.
  • La película la comenzó a rodar Mark Rosman (Siete mujeres atrapadas, Una cenicienta moderna), pero fue despedido por su lentitud y reemplazado a los dos días por John ‘Bud’ Cardos.
  • Debido al fracaso comercial del film, fue el último producido por Film Ventures International (FVI). Edward L. Montoro, presidente de FVI, que en esos momentos también atravesaba un costoso divorcio, se largó poco después con un millón de dólares (otras fuentes citan varios millones) de la contabilidad de la compañía, y nada más se ha sabido de él desde entonces. Se supone que está en algún lugar de Sudamérica.
  • Según el guionista Kruize, el guion original, titulado The Pestilence, trataba de un proyecto secreto del ejército, en las Montañas Rocosas, que se descontrolaba. Admite que la influencia fue la novela Apocalipsis de Stephen King.
  • Según el guionista Kruize, poco antes del estreno se cambió el título por Mutant para aprovechar el éxito de Alien.
  • Según el guionista Kruize, no estaba previsto que los zombis lucieran ese maquillaje.
  • Según los guionistas Kruize y Jones, el guion original pretendía ser terrorífico y atmosférico, no violento. Por contrato se les obligó a reescribir por completo el libreto en treinta días. Lo hicieron en dos semanas, aprovechando festivos y fines de semana.
  • Rodada con un presupuesto estimado de dos millones y medio de dólares.
  • A inicios de la década del 2000 se escribió un guion para una secuela, pero no se llegó a hacer. Bo Hopkins fue contactado para repetir su papel, y una parte fue escrita especialmente para Ken Foree.
  • Estrenada en Estados Unidos el 24 de agosto de 1984. En España salió editada directamente en vídeo por IVS.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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Vuelve Neutrón con el FANDOM-MANÍA: Crono-guía de publicaciones sobre el fantástico

Posted in Ciencia ficción, Cine, Fantasía, Fanzines, Libros de cine, Noticias, Revistas, Terror on 6 abril, 2017 by belakarloff

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Fantastic Films-Neutrón, fanzine editado por Txema Gil, vuelve con su número 7 en la segunda época para ofrecer la primera entrega de un proyecto ambicioso. Con el título de FANDOM-MANÍA: Crono-guía de publicaciones sobre el fantástico, pretende reunir información cronológica sobre todo tipo de publicaciones –revistas, libros, fanzines, álbumes de cromos… – centrados en el cine fantástico, de terror y ciencia ficción. No entran, por ejemplo, revistas generalistas, tipo Fotogramas, aunque sí algún especial dedicado al género.

El propio Txema lo explica en el editorial de este primer número: «Esta crono-guía es eminentemente gráfica, y pretendo que las imágenes sean a buen tamaño y en la mejor calidad de reproducción posible. Ello se representará por décadas en números del fanzine, y cuando la guía se haya terminado será actualizada y publicada en forma de libro, para lo cual tengo ya dos editoriales que quieren publicarlo. Este primer volumen que tenéis en las manos abarca el primer periodo, desde los inicios hasta 1979».

Los colaboradores con los que cuenta este primer número, aparte del propio Txema, son, por orden de aparición: Carlos Díaz Maroto, Rubén Risco Fidalgo, Adrián Encinas, Niño Ortea, Miguel Ángel Plana, Armando Boix, Ángel Gómez Rivero, Luis Galeano Rojo, Marcos Ordóñez, José Manuel Villena Pastor y José Gracia.

Ya podéis reservarlo en: klandestine666@hotmail.esYA PODÉIS RESERVARLO EN: klandestine666@hotmail.es YA PODÉIS RESERVARLO EN: klandestine666@hotmail.es

¡¡¡VIVA EL FANTÁSTICO Y EL PAPEL!!!

Ghost in the Shell: El alma de la máquina (Ghost in the Shell) (2017)

Posted in Cómic, Ciencia ficción, Cine, Crítica, Estreno, thriller on 31 marzo, 2017 by belakarloff

En un futuro indeterminado, los seres humanos se someten a implantes cibernéticos. Major es creada trasplantando su cerebro a un cuerpo robótico. Su misión es trabajar al lado de la justicia. Pero comienza a tener dudas acerca de su propio origen.

Dirección: Rupert Sanders. Producción: Arad Productions, DreamWorks, Grosvenor Park Productions, Paramount Pictures, Reliance Entertainment, Seaside Entertainment, Steven Paul Production. Productores: Ari Arad, Michael Costigan, Steven Paul. Co-productores: Holly Bario, Jane Evans, Maki Terashima-Furuta. Productores ejecutivos: Tetsuya Fujimura, Mitsuhisa Ishikawa, Yoshinobu Noma, Jeffrey Silver. Guion: Jamie Moss, William Wheeler, según el cómic de Masamune Shirow. Música: Lorne Balfe, Clint Mansell. Fotografía: Jess Hall. Diseño de producción: Jan Roelfs. Montaje: Billy Rich, Neil Smith. Efectos especiales: Atomic Fiction, Clear Angle Studios, Framestore, Gentle Giant Studios, Iloura, Lidar Guys, Lola Visual Effects, Moving Picture Company, Odd Studio, Painting Practice, Prime Focus World, Territory Studio, Weta Workshop. Intérpretes: Scarlett Johansson (Major), Pilou Asbæk (Batou), Takeshi Kitano (Aramaki), Juliette Binoche (doctora Ouelet), Michael Pitt (Kuze), Chin Han (Han), Danusia Samal (Ladriya), Lasarus Ratuere (Ishikawa), Yutaka Izumihara (Saito), Tawanda Manyimo (Borma), Peter Ferdinando (Cutter), Anamaria Marinca (doctora Dahlin), Daniel Henshall, Mana Hira Davis, Erroll Anderson, Kai Fung Rieck, Andrew Stehlin, Matthias Luafutu, John Luafutu, Kaori Momoi, Kaori Yamamoto… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 120 min. Color 1.85:1 2D – 3D.

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¿Sueñan los cyborgs con implantes mecánicos?

¿Para qué sirve un remake? Esa es una pregunta que, de forma periódica, asalta a algunos aficionados cuando surge una nueva versión de una película especialmente admirada. Aparte del obvio objetivo comercial, a veces, cuando se plantean con imaginación, pueden aportar algo diferente, ni mejor o peor implícitamente, con respecto al precedente. Este es uno de los casos.

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Téngase en cuenta que Ghost in the Shell (Kôkaku Kidôtai / Ghost in the Shell, 1995), de Mamoru Oshii, es un anime que adaptaba el manga homónimo de Masamune Shirow con ciertas libertades. Después ha habido otras dos versiones más, en 2006 y 2008 (véase el anecdotario). Esta adaptación hollywoodiense venía gestándose desde hacía tiempo, y al fin ha logrado ver la luz.

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En verdad, analizar la película desde la perspectiva comparativa con el original cinematográfico puede resultar fascinante. Recordemos que el film de Oshii planteaba dos líneas argumentales paralelas, por un lado acerca de ciertas intrigas empresariales, y por otro lado respecto a lo que rodeaba a su protagonista cibernética. Aquí los guionistas, Jamie Moss y William Wheeler, han efectuado una curiosa labor de transmutación: la historia de intrigas empresariales, hasta cierto punto, ha desaparecido, desarrollándose otra nueva; de este modo, no tenemos al Titiritero, sino a Kuze, aunque la trama sigue en cierto sentido muchos aspectos narrativos de su precedente, y algunos momentos están reproducidos fielmente, en imagen y/o en diálogos –así, inclusive, la secuencia de créditos, donde se crea a la protagonista–. Es decir, se nos narra otra historia, pero emulando momentos de la precedente, lo cual representa un singular ejercicio conversor. Por otro lado, esa nueva historia está articulada por completo con esa segunda sub-trama del film de Oshii, a tal punto que una no puede existir sin la otra, y una trama conduce irrevocablemente a la otra.

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De tal manera, todo lo que respecta a la aquí llamada Major –en el original japonés se trataba de Motoko Kusanagi[1]– es desarrollado a mayor profundidad. Pese a arrancar la historia en medio de una misión, con posterioridad se exploran sus orígenes y su pasado, siendo mucho más concienzuda en ese sentido que su homónimo animado.

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Luego todo dependerá de impresiones subjetivas en lo que concierne a la conjunción entre ese apartado digamos intimista y la espectacularidad de la propuesta, con respecto a la utilización de efectos especiales –abundantísima– y la de escenas de acción –generosas–. Por mi parte, creo que está bien conjuntado, y esta especie de mezcla entre Blade Runner, RoboCop y Matrix arroja saldos positivos. De esa manera, una parcela no devora a la otra, y el film exhibe un moderado equilibrio entre lo enfático y lo circunspecto. Por tanto tenemos un film espectacular, donde la mayoría de sus imágenes contienen efectos especiales, donde abundan las persecuciones y los disparos, pero que al tiempo se ocupa en desarrollar la psicología de su personaje principal, en una exploración de su pasado que contiene no pocas cotas emocionales.

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El director es Rupert Sanders, responsable de Blancanieves y la leyenda del cazador (Snow White and the Huntsman, 2012), que, sinceramente, no me molesté en ver. Pero es de destacar su habilidad para reproducir el ritmo visual y la estética de la animación por medio de imágenes reales. Mimetiza con estilo el talante hiperbólico de este tipo de narrativa, así como el del cine de acción contemporáneo, otorgándole algo de poso a la belleza estética que impera en este tipo de planos. Quién sabe, puede que en un futuro se desvele como un realizador a considerar.

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La película ofrece en su versión 3D algunos momentos llamativos, como cuando nuestra heroína atraviesa una cristalera a cámara lenta, en el más puro estilo Matrix, y los trozos de cristal parecen flotar sobre nosotros. Sin embargo, al menos al pase al que asistí, se percibía cierta doble imagen un tanto molesta, amén de oscurecer en exceso la imagen (véase la cena del inicio, donde la penumbra era excesiva). La versión en 2D[2] pierde esa espectacularidad, pero procura una imagen más limpia y uno puede centrarse en la trama sin perderse en adornos superfluos. Añadamos a nivel anecdótico que, en la versión original, los personajes hablan en inglés, salvo Takeshi Kitano y algún secundario, que lo hacen en japonés; sin embargo, en la interacción entre unos y otros personajes en dos idiomas distintos todos se entienden entre sí perfectamente. ¿Traductores simultáneos implantados en el cerebro? Quién sabe…

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Anécdotas

  • Título en Chile: Ghost in the Shell: Vigilante del futuro.
  • Margot Robbie (Harley Quinn en Escuadrón Suicida) fue considerada para el papel protagonista. Para el papel de Batou se pensó en Matthias Schoenaerts. Hubo conversaciones con Sam Riley para incorporar a Hideo.
  • En la versión doblada para el Japón algunos intérpretes repiten el rol del anime, así Atsuko Tanaka (Major), Akio Ôtsuka (Batou) y Kôichi Yamadera (Togusa).
  • En los títulos de crédito finales suena la música del anime.
  • Remake de Ghost in the Shell (Kôkaku Kidôtai / Ghost in the Shell, 1995), de Mamoru Oshii. Otros remakes previos: Kôkaku kidôtai: Stand Alone Complex Solid State Society (2006) [telefilm]; Ghost in the Shell 2.0 (2008).
  • Estrenada en premiere en Japón el 16 de marzo de 2017. En Estados Unidos se estrenó el 31 de marzo, así como en España.

 

Bibliografía

  • The Ghost in the Shell; por Masamune Shirow; traducción, Victoria Simó. Barcelona: Planeta-DeAgostini, 1998. T.O.: Kôkaku Kidôtai / Ghost in the Shell (1989).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] El convertir un personaje originalmente japonés en uno occidental, por supuesto, provocó no poca polémica y hasta protestas. Aunque ha de decirse que la primera aparición de Scarlett Johansson, por la posición y el maquillaje, hace aparentarle rasgos orientales.

[2] Asistí a un pase de prensa donde se proyectaron los quince primeros minutos en 3D y, después, la película entera en 2D, por lo cual resultó interesante comparar.

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (2017)

Posted in Cine, Fantasía, Reseña on 22 marzo, 2017 by belakarloff

Una bruja lanza un hechizo contra un príncipe desalmado, convirtiéndolo en bestia. Al castillo hechizado llegará un inventor que, cuando arranca una rosa del jardín, es encerrado en una celda. La hija del hombre, Bella, llegará con la intención de rescatarlo…

Dirección: Bill Condon. Producción: Mandeville Films, Walt Disney Pictures. Productores: David Hoberman, Todd Lieberman. Co-productores: Steve Gaub, Jeremy Johns, Jack Morrissey, Greg Yolen, Alexander Young. Productores ejecutivos: Don Hahn, Thomas Schumacher, Jeffrey Silver. Guion: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos, según el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont [y según el guion de la versión de 1991]. Música: Alan Menken. Fotografía: Tobias A. Schliessler. Diseño de producción: Sarah Greenwood. Montaje: Virginia Katz. Efectos especiales: Clear Angle Studios, Digital Domain, Evolution FX, Framestore, Lola Visual Effects, Painting Practice, Prime Focus World, Snow Business International, The Visual Effects Company. Intérpretes: Emma Watson (Belle), Dan Stevens (Bestia), Luke Evans (Gaston), Josh Gad (LeFou), Kevin Kline (Maurice), Hattie Morahan (Agathe / hechicera), Haydn Gwynne (Cothilde), Gerard Horan (Jean el alfarero), Ray Fearon (Père Robert), Ewan McGregor (Lumière), Ian McKellen (Cogsworth), Emma Thompson (Mrs. Potts), Nathan Mack (Chip), Audra McDonald (Madame Garderobe), Stanley Tucci (maestro Cadenza), Gugu Mbatha-Raw, Clive Rowe, Thomas Padden, Gizmo, Rita Davies, D. J. Bailey, Adrian Schiller, Harriet Jones, Rudi Goodman, Henry Garrett, Michael Jibson, Zoe Rainey, Daisy Duczmal, Jolyon Coy, Jimmy Johnston, Dean Street, Alexis Loizon… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 129 min. Color 1.90:1 (versión IMAX) 2.35:1 (versión cines) 2D-3D.

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La bestia de Mandeville

Si no me equivoco, fue 101 dálmatas: ¡Más vivos que nunca! (101 Dalmatians, 1996), de Stephen Herek, la primera película Disney en imagen real en adaptar una previa de su catálogo de clásicos animados, a partir de la película de 1961. Ayer mismo leí que la productora tiene en diversas fases de desarrollo otros dieciséis títulos para estrenar en los próximos años. No cabe duda de que la idea les ha resultado productiva. El tema de la legitimidad moral de una tarea de estas características se lo dejo a la conciencia de cada espectador, pues de lo que hablamos aquí es de resultados fílmicos.

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Resulta irremediable, a la hora de considerar un remake, efectuar un ejercicio comparativo con su predecesor. Máxime en un caso como el presente, cuando se trata de la adaptación de un original literario de sobra conocido y que ya ha contado con otras versiones, y donde la presente se modula a partir de una revisión muy concreta. La película original duraba alrededor de hora y media, y la presente tiene cerca de cuarenta minutos más. ¿Qué se nos aporta?

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Por un lado, el cine de animación posee un tempo concreto que no puede ser trasladado, sin más, a la imagen real, pese a que muchos momentos reproducen literalmente el escenario, los movimientos de cámara y los diálogos. Aquí se aporta un ritmo más natural. También, dentro de la animación, somos más abiertos al comportamiento de los personajes, y permitimos que estos actúen a su aire, sin más. Aquí hay momentos más prolongados para mostrar sus incertidumbres, sus reflexiones y, en definitiva, se plantean más las acciones, haciéndolas más normales a la conducta habitual, dentro de que, en realidad, todo no sea sino una fábula sin visos de realidad.

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También se nos entregan unas cuantas canciones más y, en especial, una nueva escena centrada en la infancia de Bella. Pero en realidad los cambios tampoco son en exceso llamativos, y no se trata de ajustes para rellenar agujeros de guion, como he oído por ahí, y en realidad esa nueva escena referida tampoco era especialmente necesaria. Con todo, nada de lo nuevo molesta, y el acomodo del tempo sí era necesario, dadas las características de la obra. Y cabe destacar un número musical como “Be Our Gest”, uno de mis favoritos, que aquí se ha potenciado más en todos los aspectos, en especial en su alusión al coreógrafo Busby Berkeley, donde se ha aproximado la planificación a sus musicales con Esther Williams, agua incluida.

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Dejando a un lado esa comparativa, como obra artística en sí misma La Bella y la Bestia, versión 2017, es un trabajo digno, con una fotografía excelente, unas canciones hermosas, una imbricación de la música con las imágenes muy propia del musical tradicional, pero, sobre todo, una labor interpretativa de altura. En este sentido, destaca por encima de todos Emma Watson, que conduce toda la película sin aparente esfuerzo, y logra conjugar sobre ella todos los distintos esquemas narrativos y visuales que se dan cita en el film. Pero también cabe apuntar las excelentes incorporaciones de Dan Stevens como la Bestia, que juega muy bien con la expresividad de su rostro, tapado por el efecto digital que transfigura sus rasgos, Kevin Kline como el padre, muy distinto en su apariencia al de la cinta de animación, un anciano bajito y rechoncho, Luke Evans como el odioso Gaston, y Josh Gad como su amigo LeFou, que se enriquece en matices con respecto a su predecesor bidimensional, no solo por su caracterización homosexual, sino por su evolución moral. Eso, en lo que respecta a los personajes “normales”; luego tenemos los muebles animados, con un reloj con la voz de Ian McKellen, una taza con la de Emma Thompson, un candelabro con la de Ewan McGregor y, sobre todo, un armario con la portentosa voz de la cantante de color Audra McDonald.

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El resultado es una película muy grata de contemplar, que pese a su larga duración no se hace pesada, si bien cabe apuntar que pierde fuelle humorístico con respecto a su predecesora, y, sobre todo, le falta magia y carga emocional. Pero es un film muy digno que, desde luego, merece la pena verse. Pasar a gusto dos horas sentado en la oscuridad no es poco.

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Anécdotas

  • A Ryan Gosling le ofrecieron hacer de Bestia, pero lo rechazó para, en su lugar, aparecer en La La Land. A Emma Watson le ofrecieron aparecer en esta última, pero prefirió hacer la presente.
  • Hubo un proyecto reciente, frustrado, de adaptar el cuento, ya con Emma Watson, y a dirigir por Guillermo del Toro.
  • Esta versión incluye más canciones, también musicadas por Alan Menken, y con letra de Tim Rice. Algunas de las canciones antiguas tienen letras alternativas que escribió el difunto Howard Ashman.
  • Ian McKellen ya estuvo previsto para poner voz a Cogsworth en la versión animada.
  • Bill Condon quería que la Bestia llevara maquillaje tradicional, pero al final se decidieron hacer cambios al diseño y se recreó por CGI, pese al disgusto del director.
  • Los títulos de crédito finales tienen la denominación de los cargos también en francés.
  • Durante los títulos de crédito finales suenan dos canciones más, “Beauty and the Beast”, interpretada por Ariana Grande y John Legend, y “Evermore”, por Josh Groban. La canción final, “How Does a Moment Last Forever”, es interpretada por Céline Dion.
  • Remake de La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast, 1991), de Gary Trousdale y Kirk Wise.
  • Estrenada en Estados Unidos el 17 de marzo de 2017, al igual que en España.

 

Bibliografía

  • “Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).
  • “La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (1991)

Posted in Animación, Cine, Fantasía, Humor, Otros géneros, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Bella es la chica rara del pueblo: le gusta leer, y pasa del machista y descerebrado cachas por el que todas las demás suspiran. Su padre es científico, y cuando sale para mostrar su último invento se pierde y va a parar al castillo de la Bestia, un príncipe hechizado. Bella pedirá quedarse en el lugar de su padre para compartir el resto de su vida junto a ese ser monstruoso…

Dirección: Gary Trousdale y Kirk Wise. Producción: Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV, Walt Disney Feature Animation. Productor: Don Hahn. Productora asociada: Sarah McArthur. Productores ejecutivos: Howard Ashman, John Lasseter (versión en 3-D). Guion: Linda Woolverton, según argumento de Brenda Chapman, Chris Sanders, Burny Mattinson, Kevin Harkey, Brian Pimental, Bruce Woodside, Joe Ranft, Tom Ellery, Kelly Asbury, Robert Lence, basado en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Música: Alan Menken. Dirección artística: Brian McEntee, Ed Ghertner (edición especial). Montaje: John Carnochan, Bill Wilner (no acreditado), Ellen Keneshea (edición especial). Intérpretes: Dibujos animados, con las voces (en la VO) de Robby Benson (Bestia), Jesse Corti (Lefou), Rex Everhart (Maurice), Angela Lansbury (Mrs. Potts), Paige O’Hara (Belle), Jerry Orbach (Lumiere), Bradley Pierce (Chip), David Ogden Stiers (Cogsworth / narrador), Richard White (Gaston), Jo Anne Worley, Mary Kay Bergman, Brian Cummings, Alvin Epstein, Tony Jay, Alec Murphy, Kimmy Robertson, Hal Smith, Kath Soucie, Frank Welker, Jack Angel, Bruce Adler, Scott Barnes, Vanna Bonta, Maureen Brennan… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1991. Duración y datos técnicos: 84/91 min. Color 1.66:1.

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La Disney llevaba un tiempo de capa caída en lo que respecta a sus películas de animación. Los antiguos esplendores de Peter Pan, Alicia… o El libro de la selva parecían haber pasado. Todo cambió en 1989 cuando La sirenita (The Little Mermaid) representó un punto de inflexión en la animación Disney. Dirigida por Ron Clements y John Musker, y con canciones de Alan Menken y Howard Ashman, aportó una visión novedosa de los dibujos animados de la casa, apoyándose por un lado en la estructura tradicional del musical norteamericano[1], y por otro renovando la visión que habían ofrecido de los personajes, haciéndolos más modernos pero conservando sus raíces, tanto idiosincráticas como iconográficas.

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Después de La sirenita llegó La Bella y la Bestia, y ya nada fue igual. Fue la primera cinta de animación que consiguió una nominación al Oscar como mejor película, y desde entonces los éxitos de público han continuado llegando para sus siguientes aportaciones, e incluso algunas de las obras han conseguido un prestigio artístico tremendo.

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Otro de los rasgos identificativos de esa nueva hornada que comenzó con La sirenita y prosigue hasta la actualidad es el perfil psicológico que aplicó a sus heroínas, haciéndolas llegar al siglo XX y más allá. Realmente, uno de los elementos más interesantes que ofrece La Bella y la Bestia es su galería de personajes. Ahí tenemos, en primer lugar, a Bella, una muchacha dulce, delicada y sensible, a la que le encanta leer y que no muestra aprecio alguno por Gaston, un personaje rudo, machista y egocéntrico, que siempre va acompañado por un adulador, Lefou. De este modo, desaparece la figura femenina sumisa que ha de estar supeditada al hombre; algunas de las canciones satirizan con gracia ese estereotipo. En lo que respecta a la Bestia, representa una alegoría sobre la belleza interior, y que uno no ha de conformarse con lo que brindan las apariencias.

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Todo ello es narrado haciendo uso del cuento tradicional “La Bella y la Bestia”, tantas veces llevado al cine, aunque como las mejores podemos considerar La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1945), de Jean Cocteau y René Clement, y Panna a Netvor (1978), de Juraj Herz. Y, en verdad, la presente puede alzarse también en el podio de las tres vencedoras. Como se ha referido, se estructura con la urdimbre del musical tradicional norteamericano, cuyo ejemplo podría ser, por citar un solo título, Carousel (1945), de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (libreto y letras)[2]. Las canciones tienen vitalidad, emoción y resultan pegadizas, aunque personalmente mi favorita es “Be Our Guest”, coreografiada al estilo de Busby Berkeley, y cuya representación es todo un prodigio.

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También entra dentro del concepto, obvio es, de la fábula moral, y de igual modo participa del cine de terror, siendo especialmente memorable el ataque de los lobos a Bella, que está orquestado como si de un film de género se tratara. El propio personaje de la Bestia, por sus características, entronca con el fantástico. En esta ocasión el aspecto físico con la que se la representa podría ser el de un león, mas provisto de cuernos. Es interesante el detalle final, cuando desaparece el hechizo y recupera su aspecto humano, apareciendo de una belleza deslumbrante. Sin embargo, Bella lo mira con desconfianza, y solo tras tocar sus cabellos y reconocerlo por ese detalle será cuando lo acepte. Es decir, no le importa la apariencia, sino que se trata realmente de la persona de la que se había llegado a enamorar por su carácter.

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La Bella y la Bestia, en definitiva, es una de las grandes joyas de la Disney, una delicia que se puede contemplar una y otra vez sin que pierda el hechizo.

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Anécdotas

  • En 1992 consiguió el Oscar a la mejor música y mejor canción (“Beauty and the Beast”), así como nominaciones como mejor película, sonido y a las canciones “Belle” y “Be Our Guest”. En los Globos de Oro ganó como mejor película comedia o musical, música y canción (“Beauty and the Beast”). En los Hugo ganó como mejor representación dramática.
  • Howard Ashman, productor ejecutivo y letrista de las canciones, murió de sida ocho meses después de estrenada la película.
  • Rupert Everett optó para el papel de Gaston, pero lo rechazaron porque no sonaba lo suficientemente arrogante. Para Mrs. Potts se pensó en Julie Andrews. Patrick Stewart estaba previsto para el papel de Cogsworth, pero no pudo por sus compromisos en Star Trek: la nueva generación; también optó para el papel Ian McKellen. Como la voz de la Bestia se pensó en Tim Curry, Laurence Fishburne, Val Kilmer y Mandy Patinkin.
  • El diseño de Bella está inspirado ampliamente en Katharine Hepburn en la película Las cuatro hermanitas (1933), adaptación de Mujercitas.
  • El humo durante la escena de la transformación es real. Se rodó para Taron y el caldero mágico (1985) y se reutilizó aquí.
  • Tanto en los años treinta como en los cincuenta la Disney intentó adaptar el cuento, pero no logró crear un tratamiento dramático adecuado.
  • Jackie Chan dobla a la Bestia en la versión china al mandarín.
  • Reestrenada en IMAX en 2002, con diversos cambios, y en 2010 en 3-D.
  • Secuelas: Sing Me a Story with Belle (1996) (intento de serie de televisión con un único episodio); La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada (Beauty and the Beast: The Enchanted Christmas, 1997), de Andrew Knight [direct-to-dvd]; El mundo mágico de Bella (Belle’s Magical World, 1998), de Bob Kline [direct-to-dvd].
  • Remake: La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 2017), de Bill Condon.
  • Estrenada en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1991; en España se estrenó el 27 de noviembre; la versión original en nuestro país se ofreció con la primera bobina doblada, para aprovechar el plano rodado especialmente con los rótulos iniciales en castellano.

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Bibliografía

“Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).

“La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Muchas de estas películas, de hecho, luego son trasladadas al musical. En lo que respecta a Beauty and the Beast, debutó en Broadway en 1994, después de un estreno de prueba el año anterior en Houston. Ofrecía música de Alan Menken, letras de Howard Ashman y Tim Rice, y libreto de Linda Woolverton. En 1999 se estrenó en Madrid.

[2] Curiosamente, este musical también es una adaptación de una obra sin canciones, en este caso la obra teatral Liliom (1909), de Ferenc Molnár. Y también es de carácter fantástico y ha sido llevada varias veces al cine (tanto la versión de Molnár como la musical), por artistas como Fritz Lang.

Somos la noche (Wir sind die Nacht) (2010)

Posted in Cine, Reseña, Terror on 17 marzo, 2017 by belakarloff

Lena es una joven que es desatendida por su madre, lo que le provoca que cometa pequeños delitos. Cuando se cuela en un local llama la atención de un trío de vampiras, que deciden convertirla en una de las suyas.

Dirección: Dennis Gansel. Producción: Celluloid Dreams, Constantin Film Produktion, Rat Pack Filmproduktion. Productor: Christian Becker. Productores ejecutivos: Oliver Nommsen, Bernhard Thür. Guion: Jan Berger, Dennis Gansel, según argumento de D. Gansel. Música: Heiko Maile. Fotografía: Torsten Breuer. Diseño de producción: Matthias Müsse. Montaje: Ueli Christen. Efectos especiales: Elefant Studios, Lange Special Effects. Intérpretes: Karoline Herfurth (Lena), Nina Hoss (Louise), Jennifer Ulrich (Charlotte), Anna Fischer (Nora), Max Riemelt (Tom), Arved Birnbaum (Lummer), Steffi Kühnert (madre de Lena), Jochen Nickel, Ivan Shvedoff, Nic Romm, Manuel Depta, Tomas Jester, Waléra Kanischtscheff, Christian Näthe, Tom Jahn, Neil Belakhdar, Manou Lubowski, Ruth Glöss, Cristina do Rego, Senta Dorothea Kirschner… Nacionalidad y año: Alemania 2010. Duración y datos técnicos: 99 min. Color 2.35:1.

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El director Dennis Gansel consiguió un grandísimo film con Napola, escuela de élite nazi (Napola – Elite für den Führer, 2004), pero consiguió su gran éxito internacional con La ola (Die Welle, 2008), donde reincidía en los fantasmas del nazismo. Inmediatamente tras esta hizo Somos la noche (Wir sind die Nacht, 2010), un proyecto que tenía desde 1998, inspirándose en una serie de elementos consecutivos en una misma noche: vio la simpática película Jóvenes y brujas (1996) y, mientras regresaba a su apartamento, vio un gran edificio abandonado, empezando a fantasear sobre quién habitaría ahí. Una vez en casa, su entonces novia le enseñó unas fotos que había hecho, pero algo salió mal en el revelado y mostraban unas imágenes inquietantes. De ahí surgió ya todo.

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Se trata, digamos, de un film de vampiros post-modernos (aunque en ningún momento se pronuncia la palabra “vampiro”), un tanto al estilo de El ansia (The Hunger, 1983), pero con respecto a la época de rodaje. Se da la curiosa circunstancia de que se refiere que no existen vampiros masculinos: fueron exterminados hace tiempo por los humanos o por las propias mujeres vampiro, debido a su carácter demasiado llamativo. Así pues tenemos los clásicos ejemplos de vampiras lesbianas, un tanto en la vena de Carmilla, si bien muy bien integradas en el entorno social.

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Una visión superficial de la película podría hacer pensar que, de igual modo, esta enfoca el mundo del vampirismo de un modo también superficial. Pero ese aspecto frívolo que parece destilar de sus imágenes iniciales no es sino un reflejo de la actitud diletante de unos seres sobrenaturales que se creen más allá de la vida y de la muerte. Paralelamente a las acciones de las mujeres vampiro se nos muestran las actividades profesionales de un policía –encarnado por Max Riemelt, actor fetiche del director– que conoce a Lena antes de acceder a la condición vampírica, y que se irá sintiendo interesado hacia ella poco a poco. La confluencia entre ambos mundos resultará fatal.

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Dennis Gansel dirige la cinta con mano firme, rodando en cada momento con el tempo preciso para cada instante, según sean escenas movidas (las persecuciones policiales, el frenesí de las juergas a las que se abandonan las vampiras) o los momentos calmos (toda esa segunda parte que, de forma paulatina, se va deslizando hacia la tragedia). Esa referida segunda parte posee instantes desoladores, como la visita a la anciana moribunda, o cuando una de las vampiras observa un amanecer mientras escucha el tema tradicional “Au clair de la lune”.

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De esta manera, Somos la noche se manifiesta como una película de vampiros más que interesante, que no logró el éxito que merecía, y que ha quedado olvidada como una cinta comercial más, pero que precisa más atención de la que se le ha dispensado.

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Anécdotas

  • Título anglosajón: We Are the Night.
  • En 2010, en el Festival de Sitges consiguió el premio especial del jurado a mejor película. En los premios del cine alemán, en 2011, fue nominada a la música y el montaje. Y la Asociación de Críticos del Cine Alemán, ese mismo año la nominó en las categorías de mejor película, guion y fotografía.
  • Gansel escribió el guion en 1998. En aquel entonces, su elección para el papel de Louise era ya Nina Hoss.
  • Cada una de las vampiras representa un período de la historia alemana: Louise representa el siglo XVIII, Charlotte los locos años veinte del pasado siglo y la edad de oro del cine germano (ella fue actriz) y Nora el período posterior a la caída del muro de Berlín.
  • La sangre falsa al ingerirla provocaba diarrea.
  • Dennis Gansel hizo un cameo como oficial de policía, pero la escena desapareció en el montaje definitivo.
  • El presupuesto estimado del film fue de seis millones y medio de euros.
  • La película se pasó en el Festival de Sitges el 14 de octubre de 2010. Después fue estrenado en Alemania el 28 de octubre. Y en España se estrenó finalmente el 21 de septiembre de 2012.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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Kate & Leopold (Kate & Leopold) (2001)

Posted in Ciencia ficción, Cine, Humor, Reseña on 16 marzo, 2017 by belakarloff

1876. Leopold es un aristócrata aburrido de las convenciones sociales, y a quien le gusta desarrollar inventos. De pronto detecta a un extraño individuo que lo vigila, y persiguiéndolo cae tras él por un agujero temporal en el Nueva York de 2001.

Dirección: James Mangold. Producción: Konrad Pictures, Miramax. Productora: Cathy Konrad. Co-productor: Christopher Goode. Productores ejecutivos: Kerry Orent, Meryl Poster, Bob Weinstein, Harvey Weinstein. Guion: James Mangold, Steven Rogers, según argumento de S. Rogers. Música: Rolfe Kent. Fotografía: Stuart Dryburgh. Diseño de producción: Mark Friedberg. Montaje: David Brenner. Efectos especiales: CIS Hollywood, Digital Backlot, Hunter/Gratzner Industries, Menace FX, New Deal Studios. Intérpretes: Meg Ryan (Kate McKay), Hugh Jackman (Leopold), Liev Schreiber (Stuart Besser), Breckin Meyer (Charlie McKay), Natasha Lyonne (Darci), Bradley Whitford (J. J. Camden), Paxton Whitehead (tío Millard), Spalding Gray (Dr. Geisler), Josh Stamberg, Matthew Sussman, Charlotte Ayanna, Philip Bosco, Andrew Jack, Stan Tracy, Kristen Schaal, William Sanford, Arthur J. Nascarella, Robert Ray Manning Jr., Roma Torre, Viola Davis… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2001. Duración y datos técnicos: 118/123 min. Color 1.85:1.

 

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Meg Ryan era la reina de la comedia romántica. Títulos como Cuando Harry encontró a Sally…, Algo para recordar, French Kiss, City of Angels o  Tienes un e-mail atestiguan ese “honor”, independientemente de la mayor o menor calidad intrínseca de cada uno de esos títulos. Hugh Jackman, por su parte, el año anterior había encarnado por primera vez a Lobezno en X-Men, y también había actuado en unas pocas comedias y películas de acción, pero aún carecía de la imagen que actualmente hay de él, que es la de un actor muy polifacético. Aquí, de hecho, Jackman da muestras ya de su versatilidad, mostrándose Meg Ryan, sin embargo, con la gazmoñería característica en ella.

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Kate & Leopold es una comedia romántica característica a otras películas de esta temática. El tono es acorde al de otros títulos de esta modalidad, como son los arriba citados. Sin embargo, existen ciertos elementos que le otorgan una personalidad especial. Por un lado tenemos la comparecencia de Liev Schreiber en el papel de Stuart Besser, un científico que localiza las fisuras espacio-temporales que permiten saltar entre diferentes épocas. Schreiber compone un personaje más acorde con la comedia disparatada, y se muestra como un buen histrión, chocando a quienes lo hemos visto siempre en cometidos dramáticos.

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El otro elemento es el ya apuntado: su inscripción en una temática de ciencia ficción. Aquí tenemos una justificación científica para el viaje de un personaje de una época a otra, lejos de coartadas más fantásticas en muestras previas, como pudieran ser narraciones como “Rip van Winkle” (“Rip van Winkle”, 1819) de Washington Irving o Un yanqui en la corte del rey Arturo (A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court, 1889) de Mark Twain, y sus consiguientes adaptaciones, hasta clásicos del cine romántico como La plaza de Berkeley (Berkeley Square, 1933), de Frank Lloyd, y sus sucesivas versiones, basándose de partida en una obra teatral de John L. Balderston. Todos estos ejemplos justificaban el viaje de una forma tenue, casi alegórica, pues la idea era efectuar una confrontación de distintos pensamientos. En nuestros tiempos actuales el público busca un alegato más “racional”, de ahí la recurrencia a agujeros temporales[1]. Un punto de partida atractivo mas poco explorado; se da la curiosa circunstancia de que, en un momento dado, se menciona que los ascensores de la ciudad comienzan todos a fallar: nuestro héroe será el inventor del ascensor[2], y su ausencia en su tiempo real provoca que esa paradoja comience a tener sus consecuencias. Sin embargo este detalle es después olvidado.

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Pese a la recurrencia de personajes secundarios atractivos –al citado Stuart se puede sumar a Charlie, el hermano de Kate, así como un adorable perro que luego también desaparece de la trama– el film pivota sobre los personajes de Leopold y Kate, contraponiendo sus personajes y su situación amorosa y laboral: Leopold es un diletante que no necesitaría trabajar, pero que siente la imperiosa necesidad de hacer algo; al mismo tiempo, busca una mujer a la que amar, pese a que su tío pretende unirle con cualquier heredera con dinero. Kate, por su lado, ha sufrido para llegar a donde está, y sigue luchando por hacerse un lugar aún en la empresa publicitaria donde trabaja; aún sufre las secuelas emocionales de una ruptura dolorosa precisamente con Stuart. De ese modo, dos personajes pertenecientes a tiempos distintos perciben los modos disímiles en que se enfrentan a sus circunstancias personales, y cómo la interdependencia entre ambos da sentido a sus vidas.

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El resultado es una comedia fantástica simpática, que se ve con una sonrisa perenne, y con un poso dramático algo más espeso de lo que es norma. Dirige curiosamente James Mangold, un realizador con ciertas ínfulas autorales ocasionales, y que en este caso incluso participa en el guion al lado de Steven Rogers[3], creador de la idea original. Años después, Jackman y Mangold se volverían a unir para concebir nuevas aventuras del mutante con garras de adamantium.

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Anécdotas

 

  • En 2002 fue candidata a mejor canción (“Until”, de Sting) en los Oscar. Ese mismo año, en los Globos de Oro sí ganó la canción, y Hugh Jackman fue nominado como mejor actor en comedia o musical.
  • El papel de Kate originalmente estaba previsto para Sandra Bullock.
  • La excelente actriz Viola Davis aparece en un brevísimo papel como policía.
  • En la escena del rodaje del anuncio de la margarina aparecen algunos de los técnicos de rodaje auténticos de la película.
  • Leopold presume de sus conocimientos sobre La Bohème. Sin embargo, la ópera no se estrenó hasta 1896, cuando él procede de 1876.
  • En el montaje original se explica que Stuart es descendiente de Leopold.
  • En el guion primitivo no hay agujero temporal, sino una auténtica máquina del tiempo, y Kate es uno de los científicos que la desarrollan.
  • Estrenada en Estados Unidos el 25 de diciembre de 2001. En España se estrenó el 12 de abril de 2002.

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Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Pese a ello, la Wikipedia española cita sus comentarios en la página «Rotten Tomatoes» con una argumentación anonadante: “La historia en el tiempo carece de cualquier lógica”.

[2] Pese a que ya hay artefactos rudimentarios ya por parte de Arquímedes (ca. 287 a. C. – ca. 212 a. C.), se suele considerar que el inventor del ascensor “moderno” fue el estadounidense Elisha G. Otis (1811-1861). Precisamente la película hace un chiste al respecto, dado que el valet de Leopold se llama Otis, y en un momento dado Kate descubre esa marca en un ascensor que monta.

[3] Su carrera se circunscribe al género romántico, de tonalidad más o menos suave: Siempre queda el amor, Quédate a mi lado, Postdata: te quiero…

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