Archive for the Cine Category

La momia (The Mummy) (2017)

Posted in Aventuras, Cine, Fantasía, Reseña, Terror on 15 junio, 2017 by belakarloff

Nick Morton es un pilluelo que sobrevive estafando, dentro del mundo de la arqueología. Mientras está en Irak contacta con Jenny Halsey, que es arqueóloga de verdad, y juntos topan con la tumba de Ahmanet, que fue momificada en vida por matar a su padre, el faraón, a su madrastra y a su sobrino… Ahmanet pactó con Set, dios de los muertos, y…

Dirección: Alex Kurtzman. Producción: Universal Pictures, Perfect World Pictures, Sean Daniel Company, Secret Hideout. Productores: Sarah Bradshaw, Sean Daniel, Alex Kurtzman, Chris Morgan. Productores ejecutivos: Jeb Brody, Roberto Orci. Guion: David Koepp, Christopher McQuarrie, Dylan Kussman, según argumento de Jon Spaihts, Alex Kurtzman, Jenny Lumet. Música: Brian Tyler. Fotografía: Ben Seresin. Diseño de producción: Jon Hutman, Dominic Watkins. Montaje: Gina Hirsch, Paul Hirsch, Andrew Mondshein. Efectos especiales: Factory VFX, Clear Angle Studios, Double Negative, Furious FX, Industrial Light & Magic, Lola Visual Effects, Moving Picture Company, Proof. Intérpretes: Tom Cruise (Nick Morton), Russell Crowe (Dr. Henry Jekyll), Annabelle Wallis (Jenny Halsey), Sofia Boutella (Ahmanet), Jake Johnson (Chris Vail), Courtney B. Vance (coronel Greenway), Marwan Kenzari (Malik), Simon Atherton, Stephen Thompson, James Arama, Matthew Wilkas, Sohm Kapila, Sean Cameron Michael, Rez Kempton, Erol Ismail, Selva Rasalingam, Shanina Shaik, Javier Botet (Set), Hadrian Howard, Dylan Smith, Parker Sawyers, Neil Maskell, Rhona Croker… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2017. Duración y datos técnicos: 110 min. Color 2.35:1 2D/3D.

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Momificado resultado

Desde hace ya bastantes años Universal intenta resucitar (nunca mejor dicho) su galería de monstruos clásicos. Hace ya mucho, directores de la talla de John Carpenter y Guillermo del Toro fueron tanteados para dirigir una nueva versión de La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954, Jack Arnold). En 2010 tuvimos la excelente El hombre lobo (The Wolfman), dirigida por Joe Johnston, pero su atronador fracaso comercial hizo que quedase en el olvido por parte de la productora[1]. Según parece, el inicio de este Dark Universe había de haber sido la película Drácula: La leyenda jamás contada (Dracula Untold, 2014, Gary Shore), pero por extraños motivos fue desechada –no creo que la razón fuese la asaz mediocridad de sus resultados, porque la carencia de calidad nunca ha sido una preocupación de las productoras, salvo que ello repercutiera en taquilla–.

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La momia, al contrario de otros monstruos clásicos, carece de un origen literario concreto. Existen historias donde tiene aparición, como el relato “El lote nº 249” (“Lot No. 249”, 1892), de Sir Arthur Conan Doyle, o la novela La joya de las siete estrellas (The Jewel of Seven Stars, 1903), de Bram Stoker. Sin embargo, a la hora de abordar a esta criatura, la Universal –y, a través de ella, el guionista John L. Balderston, a partir de un argumento de Nina Wilcox Putnam y Richard Schayer– recurrió en La momia (The Mummy, 1932, Karl Freund) a un especie de refundición del libreto de Drácula (Dracula, 1931, Tod Browning) –de hecho, Balderston era el responsable de la adaptación americana de la obra teatral británica de Hamilton Deane de la que partía el film de Browning–.

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Como otros monstruos, la momia tuvo sus secuelas y remakes. Recientemente fue resucitada por Universal con La momia (The Mummy, 1999, Stephen Sommers). Sin embargo, el acercamiento empleado en esta no era el tono de terror de todos los títulos previos, sino más bien uno aventurero y desenfadado, en una obvia imitación de la inflexión de las aventuras de Indiana Jones, pero en una actitud más guasona. Tamaña tontería se saldó con un enorme éxito comercial, lo cual devino en secuelas y spin-offs varios.

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De nuevo es abordada la criatura vendada en esta nueva visión de 2017 y, ahora sí, esta es la primera entrega del Dark Universe de la Universal, a menos que sea un fracaso manifiesto y se cancele, cosa que dudo. Tras pasar por el proyecto diversos directores (véase anecdotario) al final quien se ha hecho cargo del film es Alex Kurtzman, guionista habitual de la camarilla de J. J. Abrams, y que ha escrito en series de televisión como Hércules: sus viajes legendarios, Alias, Fringe (Al límite), Sleepy Hollow y Hawai 5.0, así como en Mission: Impossible III (Mission: Impossible III, 2006) –precisamente dirigida por Abrams– o la nueva franquicia de Star Trek, incluyendo la inminente serie televisiva.

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Como director, Kurtzman, aparte de algunos episodios televisivos, se hizo cargo de la comedia dramática Así somos (People Like Us, 2012). También productor, entre sus proyectos futuros figuran, dentro del Dark Universe, Bride of Frankenstein, The Invisible Man y Van Helsing, la primera a dirigir por Bill Condon –Dioses y monstruos (Gods and Monsters, 1998)–.

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Lo que sorprende frente a un film de las presentes características es toparse con un plantel de guionistas de cierto peso. Así, tenemos al excelente David Koepp, entre cuyos libretos cabe destacar, acaso, Atrapado por su pasado (Carlito’s Way, 1993, Brian De Palma), Ojos de serpiente (Snake Eyes, 1998, B. De Palma), El último escalón (Stir of Echoes, 1999), dirigida por él mismo, La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005, Steven Spielberg)… Christopher McQuarrie, por su parte, es director y guionista de esa estupenda película de acción que es Jack Reacher (Jack Reacher, 2012), y también es responsable en ambos campos de la muy notable Misión: Imposible – Nación secreta (Mission: Impossible – Rogue Nation, 2015). El menos conocido es Dylan Kussman, habitual actor, y del que destaca como creador la web-serie The Steps (2010).

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También sorprende que gente de tan demostrada solvencia se haya puesto a trabajar con el único fin de cobrar el cheque y muestre tan escaso esfuerzo en la labor. Supongo que les habrán dicho que escriban para cubrir una hora de metraje, y que lo demás lo rellenarían con escenas de acción. Pero es que ni esa escasa trama ofrece un mínimo de solvencia, forjando un collage de ideas procedentes de diferentes películas, siendo las más obvias Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981, John Landis) y Lifeforce: Fuerza vital (Lifeforce, 1985, Tobe Hooper), pero es que también copian el detalle de la nube de polvo con rostro humano de La momia de Sommers, y hasta aparecen los templarios de Amando de Ossorio.

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Aparte de eso, el estereotipo es el que rige en la creación de personajes, no salvándose ni uno de la rutina y el aburrimiento, desde ese protagonista que cambia de carácter porque así lo disponen los guionistas, pero sin una justificación psicológica que lo resguarde, hasta ese odioso amigo/sidekick, pasando por la arqueóloga buenorra o por el científico con aviesas intenciones. Todo muy arquetípico, convencional, a lo que no ayuda, desde luego, las muy primarias interpretaciones de todo el elenco principal, con el trío masculino tendente a la sobreactuación, tanto Tom Cruise, que, cuando quiere, puede demostrar que es un actor solvente –no es este el caso–, como Russell Crowe, que hace años trabaja con el piloto automático puesto y dejó de ser ese soberbio actor que era, o Jake Johnson, ese horroroso amigo graciosito que tiene que haber siempre. En cuanto a las féminas, por el contrario, estas se muestran de una sosería apabullante, así Annabelle Wallis como la arqueóloga Jenny Halsey, y Sofia Boutella como la malvada Ahmanet, quien previamente, en Kingsman: Servicio secreto (Kingsman: The Secret Service, 2014, Matthew Vaughn) y en Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond, 2016, Justin Lin), mostraba bastante solvencia, pero que aquí se ve contagiada por el síndrome de “¿para qué esforzarme en esta mierdecilla?” que asalta a todo el plantel técnico-artístico del film.

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Así, la exigua trama únicamente busca excusas para ofrecer escenas de acción imparables, todas ellas, por supuesto, tendentes a la sobresaturación y exageración, con explosiones, explosiones y más explosiones. Y lo peor de todo es que, con un pequeño esfuerzo, esto es, eliminando escenas de acción superfluas y reemplazándolas por una trama más elaborada, exigiendo a los actores que perseveraran más, quitando el humor cretino para público de galería comercial, y buscándose un director de verdad, podría haber salido algo bastante decente.

Lo que tenemos, en cambio, es una primera entrega de este Dark Universe que quitan las ganas de interesarse más por él.

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Anécdotas

  • El diseño y sexo de la momia fue cambiado una vez visto el aspecto de Apocalypse en la escena post-créditos de X-Men: Días del futuro pasado (2014).
  • Para el papel del doctor Jekyll fueron considerados Javier Bardem, Joseph Gordon-Levitt, Tom Hardy y Eddie Redmayne.
  • Los directores previos del film debieron ser Len Wiseman (Underworld), Baltasar Kormákur (Everest) y Andrés Muschietti (Mamá, It). El último abandonó por “diferencias creativas”.
  • El presupuesto estimado de este film es de 125 millones de dólares.
  • Estrenada en Estados Unidos el 9 de junio de 2017, al igual que en España.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] No obstante, se hizo una especie de spin-off con el direct-to-DVD Hombre Lobo: la bestia entre nosotros (Werewolf: The Beast Among Us, 2012, Louis Morneau).

 

The Haunted Palace [tv/vd/dvd: El palacio de los espíritus] (1963)

Posted in Cine, Reseña, Terror on 13 junio, 2017 by belakarloff

El matrimonio Ward se traslada a la localidad de Arkham con el fin de hacerse el marido con unas posesiones heredadas. Siglos atrás, su antecesor Joseph Curwen fue quemado en la hoguera por brujería. Ahora, el espíritu del hechicero parece morar en los corredores de la mansión y poco a poco se irá haciendo con la voluntad de su descendiente…

Dirección: Roger Corman. Producción: La Honda Productions, AIP. Productor: Roger Corman. Productores ejecutivos: Samuel Z. Arkoff, James H. Nicholson. Guion: Charles Beaumont, [Francis Ford Coppola], según la novela El caso de Charles Dexter Ward de H. P. Lovecraft y el poema homónimo de Edgar Allan Poe. Fotografía: Floyd Crosby. Música: Ronald Stein. Montaje: Ronald Sinclair. Dirección artística: Daniel Haller. Efectos especiales: Verne Langdon (maquillajes). Intérpretes: Vincent Price (Charles Dexter Ward / Joseph Curwen), Debra Paget (Ann Ward), Lon Chaney Jr. (Simon Orne), John Dierkes (Benjamin West / Mr. West), Frank Maxwell (Dr. Willet / Priam Willet), Leo Gordon (Edgar Weeden / Ezra Weeden), Elisha Cook Jr. (Gideon Smith / Micah Smith), Harry Ellerbe (ministro), Cathie Merchant, Milton Parsons, Guy Wilkerson, I. Stanford Jolley, Darlene Lucht, Barboura Morris, Bruno VeSota… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1963. Duración y datos técnicos: 82 min. color 2.35:1.

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Comentario

De entre todas las producciones de que se compone el ciclo de adaptaciones de Poe dirigidas por Roger Corman, El palacio de los espíritus es una de las menos conocidas y valoradas, quizás debido a la especial ominosidad que sus imágenes e historia desprenden, ya que, bajo el título del poema homónimo incluido dentro del relato “La caída de la casa Usher”, estamos en realidad ante una adaptación de El caso de Charles Dexter Ward, una de las dos únicas novelas que escribió Howard Philips Lovecraft.

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Las adaptaciones de textos del genio de Providence hasta entonces eran prácticamente inéditas en la gran pantalla. Esta fue la primera por parte de la productora, al percatarse los responsables del fervor que la obra lovecraftiana despertaba en las nuevas generaciones de lectores. Relatos de la talla de “El horror de Dunwich” o “El color que cayó del cielo” tuvieron después su oportuna traslación, si bien con resultados bastante irregulares, hecho que no aconteció en esta versión dirigida por Roger Corman, otorgándole prestigio al enmarcarlo dentro de su ciclo dedicado a Poe, en el que, por cierto, abundan referencias lovecraftianas más o menos soterradas, cerrando así un círculo que confirma la influencia ejercida por Poe en el que siempre ha sido considerado su discípulo más aventajado.

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En el caso que nos ocupa, y por encima de una mayor o menor fidelidad al texto original –del cual, como del resto de relatos adaptados a lo largo del ciclo Poe, se toma bastantes libertades–, hay que considerar que en realidad Corman (y Charles Coppola Beaumont, autor de la “adaptación”) se planteó el proyecto más como un compendio del universo de Lovecraft que como la plasmación de una historia concreta, consiguiendo así, de alguna manera, reflejar la imprecisión y fragilidad de los personajes que se mueven por los tortuosos senderos del escritor, a pesar de la cesión a ciertos convencionalismos, así la introducción del elemento femenino y subsiguiente historia de amor (en este caso, compensada por la deslumbrante belleza de Debra Paget), invocaciones recitadas en latín en lugar de las lenguas infrahumanas de los primigenios… Resulta, no obstante, en especial memorable el diálogo en el que se hace mención explícita a los Mitos de Cthulhu y sus principales deidades.

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Por lo demás, en cuanto a las cualidades intrínsecas del propio filme, estamos ante un producto más que estimable, quizás uno de los mejores títulos del ciclo, gracias a la densa atmósfera que el director imprime a las imágenes, en las que brilla con especial fuerza la recreación de un Arkham dominado por la superstición y la nigromancia, en planos colmados de sugerencia y sinuosidades macabras (especialmente inquietante, así, resulta la llegada a la localidad de la pareja protagonista, acosada por sus deformes habitantes). No poco contribuye a la fuerza de esta película el brillante trabajo de un elenco interpretativo de campanillas, en el que secundarios de la talla de Elisha Cook Jr. ofrecen un perfecto contrapunto a la soberbia composición de Vincent Price en un doble papel, positivo y negativo, que, en contra de lo que cabría esperar en un actor más bien tendente a la sobreactuación, hace uso del minimalismo gestual para diferenciar un personaje de otro, evitando cualquier confusión al respecto a veces con un simple enarcado de cejas.

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No está, por supuesto, exento el resultado final de fallos e irregularidades, siendo quizás el más notorio –y controvertido– la aparición del primordial; aunque fugaz y deformada, la imagen que el espectador puede ver rompe en parte la sugerente atmósfera que se había conseguido crear, otorgando en compensación un muy simpático tono de serie B digno de los primeros tiempos de su director, que no hace menos delicioso para el paladar cinéfilo la degustación de tan esmerada cosecha.

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Anécdotas

  • Título alternativo: The Haunted Village. El título del libreto original era The Case of Charles Dexter Ward.
  • Estrenada en Argentina y Venezuela como El palacio encantado.
  • Título en México: El palacio embrujado.
  • Francis Ford Coppola colaboró sin acreditar en el guion, escribiendo diálogos adicionales.
  • Corman rodó la película como una interrupción al ciclo Poe; los productores cambiaron el título y lo añadieron al ciclo.
  • La novela de Lovecraft se volvió a adaptar en The Resurrected (1992), de Dan O’Bannon. También tienen similitudes evidentes con ella The Black Sleep / Dr. Cadman’s Secret [tv: El sueño negro, 1956], de Reginald Le Borg y la producción mexicana La marca del muerto (1961), de Fernando Cortés.
  • Estrenada en Estados Unidos el 28 de agosto de 1963 en Cincinnatio, Ohio, y el 29 de enero de 1964 en Nueva York. En España quedó inédita hasta su pase por TVE, en un ciclo dedicado a Poe, el 3 de octubre de 1976. Después se ha editado en DVD.

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Bibliografía

  • LOVECRAFT, H. P.: El caso de Charles Dexter Ward; traducción, José María Aroca, revisada por Carmen Criado. Madrid: Alianza Editorial, 1998. Colección: El libro de bolsillo; Biblioteca de fantasía y terror; 8152. Traducción de: The Case of Charles Dexter Ward.
  • POE, Edgar Allan: “El palacio encantado”. En Obra completa en poesía; traducción, Arturo Sánchez; traducción de la prosa Federico Revilla. Ed. bilingüe. Barcelona: Ediciones 29, 1984. Colección: Libros Río nuevo; 3. Serie bolsillo; 3.

Manuel Aguilar (Madrid. España)

 

Odisea bajo el mar (The Neptune Factor) (1973)

Posted in Aventuras, Ciencia ficción, Cine, Reseña on 9 junio, 2017 by belakarloff

Mientras realizan investigaciones submarinas, un terremoto arroja un laboratorio implantado en el fondo y cae por una sima. Para rescatar a los integrantes del recinto parte en su auxilio un submarino de bolsillo, el Neptuno. A medida que se interna en la fosa descubren que una mutación ha hecho aumentar de tamaño las criaturas marinas.

Dirección: Daniel Petrie. Producción: Conquest of the Deeps Limited and Company, Quadrant Films, Bellevue Pathé (Qué) Ltée. Productor: Sandy Howard. Productores ejecutivos: Harold Greenberg, David Perlmutter. Guion: Jack DeWitt. Fotografía: Harry Makin. Música: Lalo Schifrin, William McCauley. Montaje: Stan Cole. Diseño de producción: Dennis Lynton Clark, Jack McAdam. Efectos especiales: Lee Howard (consultor de efectos especiales), Bill Hansard (coordinador de retroproyecciones). Intérpretes: Ben Gazzara (comandante Adrian Blake), Walter Pidgeon (Dr. Samuel Andrews), Ernest Borgnine (submarinista principal Don MacKay), Yvette Mimieux (Dra. Leah Jansen), Donnelly Rhodes (submarinista Bob Cousins), Chris Wiggins (capitán Williams), Michael J. Reynolds, Mark Walker, Leslie Carlson, Stuart Gillard, Ed McGibbon, David Renton, Joan Gregson, David Yorston, Ken Pogue, Dave Mann, Frank Perry, Kei Fujiwara, Dan MacDonald, Richard Whelan… Nacionalidad y año: Canadá 1973. Duración y datos técnicos: 95 min. color 2.35:1.

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Sandy Howard (1927-2008) fue de esos productores característicos de los setenta-ochenta, si bien su carrera como tal comenzó en 1958 y finalizó en 1989[1]. Tocó gran cantidad de géneros, siendo de destacar Un hombre llamado Caballo (A Man Called Horse, 1970, Elliot Silverstein) como su mayor éxito, si bien se le percibe cierta predilección hacia el género fantástico, del cual, empero, solo citaremos unos pocos títulos: La lluvia del diablo (The Devil’s Rain, 1975, Robert Fuest), La isla del Doctor Moreau (The Island of Dr. Moreau, 1977, Don Taylor), Meteoro (Meteor, 1979, Ronald Neame), Cavernas fantasmas (What Waits Below/Secrets of the Phantom Caverns, 1984, Don Sharp)…

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Sus películas, por lo general, demuestran más buena voluntad que logros, y buen ejemplo de ello es Odisea bajo el mar (The Neptune Factor, 1973), precisamente la primera de las cintas de carácter fantástico que produjo, si bien de manera tímida. Esa buena voluntad se traslada al interés con el que se tomó el proyecto; así, consultó a gran cantidad de biólogos marinos, oceanógrafos e ictiólogos durante dos años antes de llevar adelante el rodaje. Ello hace sospechar que, en el aspecto científico, el film está minuciosamente documentado, y de hecho da la impresión de hallarse más bien uno ante un capítulo de la serie Mundo submarino (The Undersea World of Jacques Cousteau; 1968-1976), a bordo del Calypso.

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Así, nos hallamos ante la minuciosa narración del intento de rescate de un laboratorio perdido en una sima submarina. El descenso del Neptuno, el ingenio que partirá en su busca, se narra de manera minuciosa, y los personajes ajustan controles, activan palancas y lo que sea necesario para llevar a cabo su lento avance.

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La cinta se rodea de un pequeño grupo de actores sólidos, Ben Gazzara, Walter Pidgeon, Ernest Borgnine e Yvette Mimieux, en concreto, que intentan aportar inmediatez al espectador, al reconocerlos. Se les procura dar cierto fondo humano, pero es escaso, más allá de la preocupación de Yvette Mimieux o la cobardía de Ben Gazzara, pero solamente el gran Ernest Borgnine logra aplicar ese perfil a su personaje, el único que se hace cercano.

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Jack DeWitt, habitual en las producciones de Howard, escribe un guion plúmbeo y pesado, que dirige Daniel Petrie con su habitual carencia de personalidad. De origen canadiense, trabajó mucho en televisión, entre lo que destaca un apreciable telefilm, La tercera víctima (Mousey, 1974), con un sensacional papel para Kirk Douglas, y sobre todo la espléndida mini-serie Sybil (1976). Sin embargo, en cine no logró insuflar ese interés, y para hacernos una idea de sus limitaciones citemos Distrito Apache (Fort Apache the Bronx, 1981), puesto al servicio de Paul Newman en su etapa más histriónica.

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Con respecto a la temática fantástica, esta es muy ligera, ofreciendo una mutación de la fauna marina a consecuencia de la actividad volcánica del lugar, haciendo que crezca de un modo monstruoso. Para representar las criaturas se ofrecen planos cercanos y panorámicas muy lentas de peces de colores, o una maquetita minúscula circulando entre animales normales. La sensación de peligro es nula, pues en momento alguno se percibe la proximidad de los seres, ni siquiera en el supuesto clímax, cuando un grupo de anguilas acecha a los infortunados.

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Pese a lo anteriormente referido, el film tampoco es tan desdeñable, tiene una fotografía bonita, unos actores solventes y unos planos submarinos atractivos. Es algo aburridilla, pero se deja ver con moderada curiosidad. La vi por primera vez un sábado por la tarde, en televisión, y ese es su margen de visionado recomendable.

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Anécdotas

  • Título de rodaje: Conquest of the Deeps. Título completo: The Neptune Factor – An Underwater Odyssey. Título en la televisión norteamericana: The Neptune Disaster.
  • En 1975 la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films nominó la presente película a un premio Saturn como mejor film de ciencia ficción (ganó Cuando el destino nos alcance).
  • Se importaron cerca de dos mil animales marinos para el rodaje.
  • El presupuesto fue de dos millones y medio de dólares canadienses.
  • El rodaje ocupó entré el 25 de septiembre y el 16 de diciembre de 1972.
  • Estrenada en Canadá el 26 de junio de 1973. En España se estrenó el 6 de diciembre de 1973.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Antes fue director, entre 1947 y 1968, de un puñado de producciones televisivas, así como de la película Diary of a Bachelor (1964), de los planos para el montaje americano de El mundo bajo el terror (Daikaijû Gamera, 1965, Noriaki Yuasa), conocido como Gammera the Invincible (1966), y de la supuesta supervisión de El rey de África/Caccia ai violenti/King of Africa (1968, Giovanni Scolaro).

 

 

La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street) (1947)

Posted in Aventuras, Cine, Otros géneros, Reseña on 6 junio, 2017 by belakarloff

A la calle del Delfín Verde llega el doctor Ozanne, antiguo amor de la señora Patourel, acompañado de su hijo, William. Pronto, las hijas de los Patourel, Marianne y Marguerite, comienzan a rondar a William. Mientras, Timothy está enamorado en secreto de Marianne, pero esta ni conoce su existencia. Marianne, además, es una fina manipuladora que no ceja en sus empeños…

Dirección: Victor Saville. Producción: Metro-Goldwyn-Mayer. Productor: Carey Wilson. Guion: Samson Raphaelson, [Carey Wilson, sin acreditar], según la novela Green Dolphin Country de Elizabeth Goudge. Fotografía: George J. Folsey. Música: Bronislau Kaper. Montaje: George White. Dirección artística: Cedric Gibbons, Malcolm Brown. Efectos especiales: A. Arnold Gillespie, Warren Newcombe (efectos visuales), Douglas Shearer, Michael Stenore (efectos de sonido). Intérpretes: Lana Turner (Marianne Patourel), Van Heflin (Timothy Haslam), Donna Reed (Marguerite Patourel), Richard Hart (William Ozanne), Frank Morgan (Dr. Edmond Ozanne), Edmund Gwenn (Octavius Patourel), Dame May Whitty (madre superiora), Reginald Owen (capitán O’Hara), Gladys Cooper (Sophie Patourel), Moyna MacGill (Mrs. Metivier), Linda Christian (Hine-Moa), Bernie Gozier, Patrick Aherne, Al Kikume, Edith Leslie, Gigi Perreau, Pedro de Córdoba, William Fawcett, Lamsden Hare, Douglas Walton… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1947. Duración y datos técnicos: 141 min. B/N 1.37:1.

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Según parece, por lo que anuncian los créditos del film, así como el tráiler, MGM debió constituir un concurso literario, sin duda con fines de hacerse con los derechos del resultado y convertirlo en una película. Es curioso que fuera esta la obra premiada, porque, sin haber leído la novela, tiene toda la pinta de que esta fue masivamente resumida para su traslación a la pantalla[1]. Lo lógico hubiera sido tirar por algo más adaptable, aunque posiblemente buscaron escoger algo que mostrara espectacularidad amén de una historia que atrajera a una diversidad de público amplio. A primera vista, parece el típico melodrama para señoras, pero ofrece suficientes escenas de “acción” –entre ellas un terremoto que resulta apabullante– para que los hombres no se remuevan en el asiento.

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Lana Turner acababa de rodar la emblemática El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1946, Tay Garnett) cuando se puso al frente de esta cinta. Con anterioridad ya había hecho otros protagonistas –pocos–, y algunos de ellos en melodramas, pero podría decirse que este es el primer gran melodrama que protagoniza la que después sería conocida como dama del género. Su papel en el clásico de James M. Cain también prefigura su “especialización”, que aquí también se da, como fría calculadora, cuando no mala con todas las de la ley, personaje que se consolidaría con su espléndida Lady de Winter de Los tres mosqueteros (The Three Musketeers, 1948, George Sidney).

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Para la dirección del film la Metro optó por Victor Saville (1895-1979), un británico que había debutado en su país natal en tiempos del cine mudo. En 1940 se trasladó a los Estados Unidos, yendo a trabajar para la productora del león, donde comenzó dirigiendo las escenas de exteriores londinenses para The Earl of Chicago (1940, Richard Thorpe), amén de producir el film. Después, en el cargo de director, trabaja en el film colectivo Siempre y un día (Forever and a Day, 1943), teniendo como compañeros de realización a Edmund Goulding, el actor Cedric Hardwicke, Frank Lloyd, Robert Stevenson, Herbert Wilcox y René Clair, y al fin su nombre luce en solitario con el musical Esta noche y todas las noches (Tonight and Every Night, 1945).

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Saville dirigió pocas películas en esa etapa, hasta retirarse tras la muy poco valorada El cáliz de plata (The Silver Chalice, 1954), pero siempre aportó elegancia y refinamiento a sus cintas. La más recordada de sus obras puede que sea Kim de la India (Kim, 1950), según el clásico de Rudyard Kipling, cinta que, por cierto, comparte con la presente la inclusión de un sutil elemento fantástico; aquí tenemos una tribu de maoríes que tienen visiones: percibirán la llegada de una carta de William, así como la inminencia del terremoto.

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Saville juega mucho en La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street, 1947) con la espléndida fotografía en blanco y negro de George J. Folsey –recuérdese, sin embargo, su impresionante tratamiento del color para joyas como Meet Me in St. Louis [tv/dvd: Cita en St. Louis, 1944, Vincente Minnelli] o Planeta prohibido (Forbidden Planet, 1956, Fred M. Wilcox)–, creando efectos de sombras para reflejar estados emocionales, así ese apabullante plano de la pérfida china entre el entablillado de la persiana, para reflejar su turbiedad moral, o esos primeros planos, los cuales nos recuerdan el pésimo uso que se hace de ellos en la actualidad, simplemente para acercar al personaje. Por dos veces, además, repite un elemento muy interesante, como es mostrar un plano amplio con enfoque en todos sus detalles, incluido un primerísimo plano a un lado de un sobre sostenido por una mano, efecto realizado, sin duda, rodando cada toma por separado y luego fusionándolas por efectos visuales.

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El guion está escrito por Samson Raphaelson, quien trabajaría particularmente en comedias o musicales, pero que también colaboró en dramas tan potentes como Remordimiento (Broken Lullaby, 1932, Ernst Lubitsch) o Sospecha (Suspicion, 1941, Alfred Hitchcock). También el libreto ofrece aportaciones sin acreditar de Carey Wilson, el productor del film[2]. De nuevo he de acudir a mi desconocimiento del libro, pero el resumen del mismo queda muy patente cuando, a mitad de la película, y después del terremoto, un rótulo nos indica lo que sucedió en los años siguientes. Además, en el trailer se distinguen al menos dos momentos que no aparecen en el film. Con una duración de dos horas y cuarto, tiene toda la apariencia de que fue resumido con amplitud.

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El reparto, desde luego, luce a los actores habituales de la Metro, como Frank el mago de Oz Morgan, Reginald Owen, Dame May Whitty o Edmund Gwenn, quien ya trabajó con Saville en Inglaterra. Y se ofrece el debut de Richard Hart, actor de amplia trayectoria teatral, como William Ozanne. Fue este un actor muy sólido, pero trabajó solamente en tres películas más, pasando a televisión, donde fue el detective Ellery Queen en la serie de 1950. Murió con treinta y cinco años en 1951, de un ataque al corazón. En todo caso, en la presente aparenta una edad muy superior. La película luce un reparto espléndido, como es norma de la casa, y Lana Turner, una actriz que tuvo muchas limitaciones interpretativas, sin embargo da el perfil.

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Ya se ha mencionado varias veces el terremoto, el plato fuerte del film. Visto hoy en día sigue impresionando, y sorprende el espléndido nivel de detalle que ofrece, percibiéndose el esfuerzo en su confección, pues durando unos cinco minutos, su realización costó medio millón de dólares[3], siendo recompensado con un Oscar. Ofrece la peculiaridad de mostrar un seísmo en ambiente boscoso, e impresiona ver los enormes árboles precipitarse sobre los indígenas o brotar de las entrañas de la tierra. El terremoto está rodado mezclando grandes decorados a tamaño natural con maquetas y proyecciones, resultando de un realismo sorprendente. El efecto se completa con una riada igualmente espléndida.

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La calle del Delfín Verde es un melodrama que, como era norma en la época, insinúa muchas cosas pasando de puntillas sobre ellas. William sale del bazar chino para buscar a un marinero que lleve la carta de amor que ha escrito a Marguerite, para después regresar al local, con la indudable idea de acostarse con la muchacha china. Más tarde, William se casa por error con Marianne; por supuesto, todo lo que acontece a partir de la misma boda hasta tiempo después queda obviado, sin que tengamos muy claro qué clase de vida marital han desempeñado, pese al patente disgusto de él, hasta que se nos informa que ella está embarazada –como es norma en el cine de la época, no hay bombo a la vista ni siquiera pocos instantes antes del parto: la oficina Hays hizo mucho daño al cine norteamericano–. Y lo que peor trato recibe es el personaje de Timothy, interpretado por un esforzado Van Heflin, quien atraviesa la película sacrificándose sin que podamos percibir muy bien la lucha interna que se establece en él, para después deshacerse los guionistas del personaje de un modo muy fácil.

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Con todo, la mayor parte de la trama se sigue con interés, resultando menos atractiva la parte final, cuando el personaje de Marguerite, tras sufrir no pocos reveses, decide meterse a monja. El modo en que el guion retuerce los sucesos para hacernos creer que es feliz con esa decisión hace fruncir el ceño con escepticismo, y semeja el clásico arreglo que, en la época, la censura hacía retorcer las cosas, máxime en una productora conservadora como era la Metro-Goldwyn-Mayer.

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El todo caso, el resultado es un film muy sólido, un melodrama enérgico y ejemplar, con un toque de aventuras marinas y otro exótico, que acontece en Nueva Zelanda con unos maoríes que más semejan indios norteamericanos, y que además nos aporta una escena esencial para los amantes del cine catastrófico y que, como se ha dicho, también flirtea con el fantástico.

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Anécdotas

  • Ganadora en 1948 del Oscar a los mejores efectos especiales. También fue candidata en la categoría de fotografía en blanco y negro, montaje y sonido.
  • Pese a que en el trailer se anuncia que tomó dos años su rodaje, este ocupó entre septiembre de 1946 y enero de 1947.
  • El tema central de la película fue convertido en canción, “Green Dolphin Street” o también “On Green Dolphin Street”, con letra de Ned Washington, y se ha convertido en un estándar jazzístico, interpretado por artistas de la talla de Ella Fitzgerald, Miles Davis y Bill Evans.
  • Lana Turner, famosa por su (falso) pelo rubio, aquí luce su auténtico cabello castaño.
  • Para el papel de William optó Gregory Peck, y para el de Marguerite, Laraine Day y June Allyson.
  • Katharine Hepburn compró los derechos del libro con vistas a protagonizarlo.
  • El 19 de septiembre de 1949 se hizo una adaptación radiofónica de sesenta minutos para Lux Radio Theater, con Lana Turner y Van Heflin repitiendo sus papeles.
  • Estrenada en Estados Unidos el 15 de octubre de 1947 en Nueva York, y después el 5 de noviembre por el resto del país. En España se estrenó el 22 de noviembre de 1948.

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Bibliografía

El país del delfín verde; por Elizabeth Goudge; traducción, Guillermo Marigó Petit. Madrid: Aguilar, 2004. Colección: El novelón de la Ser; s/n. T.O.: Green Dolphin Country (1944). [La traducción procede de la primera edición española, en 1946, por Luis de Caralt].

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

[1] Una vez buscada información para consignar el apartado de “bibliografía” (véase abajo), confirmo que la reciente edición española tiene una extensión de 754 páginas, en un formato de 21 cm.

[2] Comenzó escribiendo guiones en 1920, pero a partir de 1935 diríase que el noventa por ciento de las películas en que participó su labor en ese cometido aparece sin acreditar. Se decía que era el guionista favorito de Louis B. Mayer.

[3] La película tuvo un gran éxito de público: en Estados Unidos y Canadá tuvo una taquilla superior a los cuatro millones de dólares (de la época), y casi tres millones a nivel mundial. Sin embargo, debido a lo alto de su presupuesto total, solo alcanzó 339.000 dólares de beneficios.

El Buque Maldito edita en DVD “Los muertos, la carne y el diablo”

Posted in Cine, DVD, Fantasía, Noticias on 5 junio, 2017 by belakarloff

EL BUQUE MALDITO presenta

LOS MUERTOS, LA CARNE Y EL DIABLO

una película de José María Oliveira

Los muertos, la carne y el Diablo (DVD)

“Un año después de debutar con Las flores del miedo, José María Oliveria recuperaría, ampliados y corregidos, los motivos temáticos, estéticos y narrativos presentados en aquella con la mucho más ambiciosa Los muertos, la carne y el diablo. Frente al equilibrio entre su envoltura de relato fantástico-terrorífico y las intenciones subyacentes de su ópera prima, esta delgada línea se difumina en esta su segunda película, concebido desde un principio como una fábula adoctrinante de orden espíritu-religioso. Para tal fin, Oliveira entremezcla La Divina Comedia con el mito de Orfeo, brindando un film que sobresale positivamente y por derecho propio de entre la media de la coetánea producción fantástica española, gracias al mimo puesto en su confección y, sobre todo, una estudiada puesta en escena rica en simbolismos y alegorías. En definitiva, una rara avis a reivindicar”.

José Luis Salvador Estébenez (La abadía de Berzano).

Sinopsis: Juan Ardenas (Carlos Estrada) es un escritor que ha decidido cambiar su vida. Ha dejado de ser un hombre inmoral y egoísta y se ha convertido en un auténtico cristiano. A su vez, ofrece conferencias sobre la supervivencia después de la muerte: piensa que los difuntos siguen viviendo en un mundo confeccionado de antimateria. Pero existe un problema: su esposa Luisa (Patricia Wright) no quiere seguir sus nuevas ideas.

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José María Oliveira (Huelva, 1934). Un año después de debutar en el largometraje con Las flores del miedo (1973) rescataba  nuevamente la religión y el reino de los espíritus para constituir su segunda y última película hasta la fecha: Los muertos, la carne y el diablo (1974), relato conectado con un cine fantástico insólito en nuestro país donde el infierno, los deseos carnales y la ciencia se unificaban. Al igual que sucedió con su debut, el film quedó relegado al olvido debido a la escasa difusión en su estreno y nula comercialización en formato doméstico.

 

En la vertiente de continuar recuperando y reivindicando un cine inusual de nuestra cinematografía, rescatamos la segunda obra de tan desconocido cineasta. Editada por primera vez en DVD a nivel mundial, la presente edición de Los muertos, la carne y el diablo se ha realizado a partir del máster original localizado en formato U-matic y dentro de las mejores condiciones posibles, conservando su versión original en inglés y añadiendo subtítulos en castellano.

Versión íntegra (UNCUT). Edición limitada.

LOS MUERTOS, LA CARNE Y EL DIABLO – EBM 005

Director: José María Oliveira

Intérpretes: Carlos Estrada, Patricia Wright, May Heatherly, Dennis Vaughn

Duración: 88 minutos

Año: 1974

Nacionalidad: España

Idiomas: Inglés (Stereo)

Subtítulos: Castellano

Imagen: Color

Formato: 4:3

Región: 0

Sistema: NTSC

Lanzamiento: 1 de junio de 2017

PVP: 10 € (gastos de envío incluidos)

CONTENIDO EXTRA:

-Entrevista con el director José María Oliveira

-Entrevista con la actriz Patricia Wright

-Pressbook estadounidense

PEDIDOS:

elbuquemaldito_zine@hotmail.com

TAMBIÉN DISPONIBLE:

FREAKS

C/. Ali Bei, nº10

Barcelona

Nagasaki, recuerdos de mi hijo (Haha to kuraseba) (2015)

Posted in Cine, Fantasía, Otros géneros, Reseña on 2 junio, 2017 by belakarloff

Nagasaki es bombardeada con la bomba atómica, y Koji, un joven estudiante de medicina, muere. Tres años más tarde, su madre Nobuko al fin acepta la muerte de su hijo, y es entonces cuando él se le aparece…

Dirección: Yôji Yamada. Producción: Asahi Broadcasting Corporation, GyaO, Hakuhodo DY Media Partners, Hakuhodo, Hokkaido Television Broadcasting Co., J Storm, Kinoshita Komuten, Komatsuza, Kyushu Asahi Broadcasting Co., Kôdansha, Nagasaki Cultural Telecasting Co., Nagasaki Shimbun, Nagoya Broadcasting Network, Nippon Shuppan Hanbai (Nippan) K.K., Shochiku Company, Shôchiku Broadcasting Co., Sumitomo Corporation, TV Asahi, Thr Yomiuri Shimbu. Productor: Nozomi Enoki. Guion: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu. Música: Ryuichi Sakamoto. Fotografía: Masashi Chikamori. Dirección artística: Mitsuo Degawa. Montaje: Iwao Ishii. Efectos especiales: Marza Animation Planet. Intérpretes: Sayuri Yoshinaga (Nobuko Fukuhara), Kazunari Ninomiya (Koji Fukuhara), Haru Kuroki (Machiko Sata), Ken’ichi Katô (el hombre de Shanghai), Yuriko Hirooka (Tomie), Tadanobu Asano (Kuroda), Miyu Honda (Tamiko), Isao Hashizume (profesor Kawakami), Nenji Kobayashi, Christopher McCombs, Wade Reed, Kazunaga Tsuji, Taiki Yoshida, Mikuu Yamada… Nacionalidad y año: Japón 2015. Duración y datos técnicos: 130 min. Color-B/N-sepia 1.85:1.

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Las cenizas de Nagasaki

A punto de cumplir los 77 años, Yôji Yamada (n. en 1931) es uno de los más veteranos realizadores nipones en activo, y considerado por gran parte de la crítica como el último de los clásicos. Se graduó en la universidad en 1954, y ese mismo año comienza a trabajar de ayudante de realización en Shochiku, compañía productora a la cual está ligado desde entonces. Como realizador debuta en 1961 con Nikai no tanin, y es responsable de “Tora-san”, la serie cinematográfica más longeva del mundo. En España poco se ha estrenado de él, teniendo como tiene 85 películas hasta el momento: El ocaso del samurái (Tasogare Seibei, 2002), The Hidden Blade: La espada oculta (Kakushi ken oni no tsume, 2004), Love and Honor – El catador de venenos (Bushi no ichibun, 2006), Una familia de Tokio (Tôkyô kazoku, 2013), La casa del tejado rojo (Chiisai ouchi, 2014) y Maravillosa familia de Tokio (Kazoku wa tsuraiyo, 2016)[1]. Su cine está caracterizado por una mirada íntima dentro del entorno familiar contemporáneo japonés, y está profundamente influido por el gran Yasujirô Ozu, al que cita de forma frecuente en sus películas.

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Ahora nos llega esta Nagasaki, recuerdos de mi hijo (Haha to kuraseba, 2015), rodada entre medias de las dos citadas cintas sobre la familia de Tokio[2]. Esta película refleja, en cierto modo, esa predilección por la familia a la que hacíamos referencia, aunque anclada esta vez en un pasado cercano, de resonancias históricas, y con el grupúsculo de interés notablemente reducido, de forma casi minimalista. Convertir la película en una obra teatral no sería en exceso difícil.

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Así, el filme podría considerarse una pieza de cámara, con breves salidas al exterior –el prólogo en blanco y negro, con el bombardeo, es muy sutil–, y con tres personajes pivotando unos alrededor de los otros. Tenemos en primer lugar a Nobuko (soberbia Sayuri Yoshinaga), la madre que queda repentinamente sola: su marido murió de tuberculosis años atrás, y su otro hijo cayó en el frente; por cierto, escalofriante la escena, a modo de flashback, en la cual el espectro de ese hijo se le aparece, y después se aleja junto a los otros fantasmas de los caídos en combate. Luego tenemos a Koji (Kazunari Ninomiya), un muchacho joven, ingenuo e idealista, que continuamente cambiaba de objetivos en la vida; incluso en una ocasión le apeteció convertirse en director de cine, momento que aprovecha Yamada para citar a Ozu. Y por último tenemos a Machiko (Haru Kuroki), prometida de Koji, que estaba a punto de casarse con él, y que ahora que la madre ha quedado sola la visita con cierta frecuencia. Trabaja como maestra, y en uno de los momentos más enternecedores acompaña a una alumna de diez años a buscar noticias de su padre desaparecido en la guerra.

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Junto a estos personajes tenemos otros que aparecen de fondo, como la vecina de Nobuko (Tomie, a quien encarna Yuriko Hirooka), o el llamado hombre de Shanghai (Ken’ichi Katô), un vendedor estraperlista que visita en ocasiones a la protagonista para hacerle llegar alimentos del mercado negro, a veces rebajándoselos o regalándoselos, porque en el fondo la ama y solo desea estar cerca de ella.

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Dentro de ese entorno, como se decía en la sinopsis, una vez Nobuko acoge ante sí misma la idea de la muerte de su hijo, este tendrá la capacidad de aparecérsele. No lo hace al modo de un fantasma escalofriante y terrible, tan caro al cine japonés de los últimos años. Simplemente surge vestido del modo al que lo hacía en vida, y conversa con su madre, rememorando instantes de la relación entre ambos, momentos que veremos por medio de flashbacks, a veces de un par de segundos, otras veces más largos.

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Podría parecer que el fantasma es únicamente un recurso estilístico para que el director ofrezca los recuerdos de la mujer de un modo más tangible, y algo de eso hay, pero al mismo tiempo es un elemento fantástico real, integrado a la narración. No olvidemos que el mundo de los fantasmas es acogido por el pueblo nipón de un modo que los occidentales no podemos entender. Las apariciones del fantasma son sutiles: la protagonista gira la cabeza, y ahí está él, como si ya estuviera antes en ese lugar. Cuando se pone triste, el fantasma desaparece, y entonces se disgrega en el aire en pocos segundos. A veces, durante unos instantes, vemos flotando en el aire algo que estaba sosteniendo, y que se desplaza unos momentos, hasta que al fin cae.

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Yamada utiliza una diversidad de tonos para narrar la relación entre los tres personajes citados, uno de los cuales ya está muerto. Así, pasa de un tono costumbrista a otro más evocador, uno que nos hace esbozar la sonrisa en los labios hasta otro donde las lágrimas nos corren a raudales por el rostro. Es un film sensible, melancólico, que en ocasiones nos ofrece esperanzas para ser en otras absolutamente desolador. Ambientado el film en 1948, la soberbia fotografía de Masashi Chikamori recrea a la perfección el cine de aquella época; en otras cintas donde se intenta emular ese tipo de fotografía únicamente se potencia la intensidad de los colores, sin embargo aquí los matices están recreados a la perfección. La agraciada partitura del famoso Ryuichi Sakamoto ayuda a conferir una belleza más calma al film. Y resaltemos el final, que recuerda enormemente –y no creo que ello sea casualidad– al de una joya como es El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs. Muir, 1947), de Joseph L. Mankiewicz. De esta manera, la conjunción plena de todos estos elementos conduce a la consecución de una hermosa obra maestra que merece mucho su contemplación.

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Anécdotas

  • Títulos anglosajones: Living with My Mother / Nagasaki: Memories of My Son.
  • En los premios de la Academia Japonesa de 2016 ganó en las categorías de mejor actor (K. Ninomiya) y actriz secundaria (H. Kuroki), y tuvo nominaciones como mejor película, guion, fotografía, dirección artística, sonido, montaje, iluminación, actriz (S. Yoshinaga) y actor secundario (T. Asano). En el Manichi Film Concours de 2015 ganó en las categorías de música y actor secundario (K. Katô).
  • Seleccionada por Japón para competir en los Oscar de 2017 en la categoría de ‘mejor película en lengua no inglesa’.
  • Estrenada en Japón el 12 de diciembre de 2015. En España se estrenó el 26 de mayo de 2017.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Parece que en los últimos años las distribuidoras españolas le han echado el ojo. Sería interesante que rescataran algunas de las previas de mayor interés. En la actualidad, por cierto, acaba de terminar la secuela de Maravillosa familia de Tokio, que tuvo un enorme éxito mundial.

[2] Pese a las similitudes en los títulos españoles, Una familia de Tokio (Tôkyô kazoku, 2013) y Maravillosa familia de Tokio (Kazoku wa tsuraiyo, 2016) nada tienen que ver entre ellas, aunque en la segunda podemos vislumbrar el póster de la primera, en la escena de la escuela de escritura.

El efecto mariposa 2 (The Butterfly Effect 2) (2006)

Posted in Cine, Fantasía, Reseña on 2 junio, 2017 by belakarloff

Nick parece tenerlo todo en la vida: una novia maravillosa y unos amigos excepcionales. Pero un accidente de tráfico le deja solo. Aquejado de jaquecas, descubrirá que, mirando una foto de su pasado puede viajar a este… y cambiarlo.

Dirección: John R. Leonetti. Producción: New Line Cinema, FilmEngine, BenderSpink. Productores: Chris Bender, A. J. Dix, Anthony Rhulen, J.C. Spink. Co-productores: Brendan Ferguson, Michael Stirling. Productores ejecutivos: Kevin Kasha, William Shively. Guion: Michael D. Weiss, inspirado por John Frankenheimer. Fotografía: Brian Pearson. Música: Mike Suby. Montaje: Jacqueline Cambas, Chris Conlee. Dirección artística: Don Macaulay. Efectos especiales: Anthem Visual Effects (efectos visuales), Special Effects Shop (efectos especiales). Intérpretes: Eric Lively (Nick Larson), Erica Durance (Julie Miller), Dustin Milligan (Trevor Eastman), Gina Holden (Amanda), David Lewis (Dave Bristol), Andrew Airlie (Ron Callahan), Chris Gauthier (Ted), Susan Hogan (Katherine Larson), JR Bourne, Lindsay Maxwell, Zoran Vukelic, Jerry Wasserman, John Mann, Tom Bulmer, Veena Sood, Brad Kelly, Caeli MacAulay, Malcolm Stewart… Nacionalidad y año: Estados Unidos 2006. Duración y datos técnicos: 92 min. color 1.85:1.

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El efecto mariposa (The Butterfly Effect, 2004), escrita y dirigida por Eric Bress y J. Mackye Gruber, fue una grata sorpresa: pese a su temible apariencia de comedia sentimental con/para adolescentes, lograba subvertir ese enfoque y ser un curioso acercamiento, en tono y fondo, a la temática de las paradojas temporales.

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Ahora, esta segunda “entrega” hunde los logros de la previa y nos arroja una mediocre aportación, con el tono típico y falto de imaginación de los productos “directos a DVD”, donde da la impresión de que la palabra “esfuerzo” no estaba en el diccionario de sus responsables.

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Aquí tenemos nuevos personajes y una historia diferente, donde simplemente se nos narra otra situación en la que el protagonista, por misteriosos motivos espacio-temporales, logrará retroceder en el tiempo y enderezar situaciones aciagas de su existencia. Pero mientras en la entrega anterior todo estaba ingeniosamente hilvanado, jugando con las paradojas, y donde a cada desvío de la realidad originaria las cosas se iban complicando cada vez más, aquí no hay nada de eso. Aquí hay una especie de reinicio: se vuelve a una situación concreta y, simplemente, surgen otras vías narrativas.

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De esta manera, la película, que comienza de forma curiosa, cada vez se va internando más y más en la tontería, el ridículo y la sinrazón. Momentos como el del polvo en los servicios del restaurante o, sobre todo, la mamada bajo la colcha provocan vergüenza ajena. Choca además que en los créditos el guion aparezca acredita como “inspirado en John Frankenheimer”, y se plasme un rótulo en memoria a él. Por mucho que lo piense, no sé a qué vendrá ese detalle, pues la película carece de guiños a su obra, y su muerte cuatro años atrás no hace considerar la posibilidad de que esta chorrada fuese un proyecto suyo. Quizás sea un simple guiño cinéfilo para cubrirse de una consideración que no merece.

Monster In Law

La realización corresponde a John R. Leonetti, hermano menor de Matthew F. Leonetti, director de fotografía de la entrega previa. También trabaja abundantemente en la misma labor que su pariente, y como director ha tenido a su cargo Mortal Kombat: Aniquilación (Mortal Kombat: Annihilation, 1997), Annabelle (Annabelle, 2014) y Wolves at the Door (2016), amén de unos pocos episodios televisivos. No es como para estar orgulloso. Aquí aplica un tono neutro, televisivo y carente de cualquier rasgo de interés, plasmando el torpe guion de Michael D. Weiss con fría funcionalidad.

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Anécdotas

  • En 2006 fue nominada al premio Saturn por la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films al mejor estreno en DVD.
  • La saga finaliza, de momento, con The Butterfly Effect 3: Revelations (2009), de Seth Grossman.
  • Estrenada en Estados Unidos, directamente a DVD, el 10 de octubre de 2006. En España tuvo ese mismo tipo de estreno, sin constarnos la fecha.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)