Archive for the Otros géneros Category

«Ambición a la luz de la luna y otros textos autobiográficos», de Robert E. Howard, por GasMask

Posted in Libros sobre literatura, Literatura, Noticias, Otros ensayos, Otros géneros on 22 junio, 2017 by belakarloff

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Ambición a la luz de la luna y otros textos autobiográficos, que publica GasMask Editores, nos guía por el despertar a la literatura y a la vida de Robert E. Howard, el creador de personajes legendarios del fantástico, como Conan de Cimmeria. El presente volumen ofrece, en nueva y anotada traducción, la novela de juventud Post Oaks and Sand Roughs, que narra los duros comienzos de un escritor en ciernes intentando ganarse la vida enviando sus relatos a las revistas del momento. Esta edición, a cargo del escritor, traductor y experto en la materia Javier Jiménez Barco, recoge además una generosa selección de textos inéditos en los que Howard habla de su vida, su obra, su escritura y sus gustos literarios.

 

Autor: Robert E. Howard

ISBN: 978-84-944090-6-6

Colección: Desiderata

Encuadernación: Rústica con solapas

Formato: 14×21 cm

Número de páginas: 392

 

La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street) (1947)

Posted in Aventuras, Cine, Otros géneros, Reseña on 6 junio, 2017 by belakarloff

A la calle del Delfín Verde llega el doctor Ozanne, antiguo amor de la señora Patourel, acompañado de su hijo, William. Pronto, las hijas de los Patourel, Marianne y Marguerite, comienzan a rondar a William. Mientras, Timothy está enamorado en secreto de Marianne, pero esta ni conoce su existencia. Marianne, además, es una fina manipuladora que no ceja en sus empeños…

Dirección: Victor Saville. Producción: Metro-Goldwyn-Mayer. Productor: Carey Wilson. Guion: Samson Raphaelson, [Carey Wilson, sin acreditar], según la novela Green Dolphin Country de Elizabeth Goudge. Fotografía: George J. Folsey. Música: Bronislau Kaper. Montaje: George White. Dirección artística: Cedric Gibbons, Malcolm Brown. Efectos especiales: A. Arnold Gillespie, Warren Newcombe (efectos visuales), Douglas Shearer, Michael Stenore (efectos de sonido). Intérpretes: Lana Turner (Marianne Patourel), Van Heflin (Timothy Haslam), Donna Reed (Marguerite Patourel), Richard Hart (William Ozanne), Frank Morgan (Dr. Edmond Ozanne), Edmund Gwenn (Octavius Patourel), Dame May Whitty (madre superiora), Reginald Owen (capitán O’Hara), Gladys Cooper (Sophie Patourel), Moyna MacGill (Mrs. Metivier), Linda Christian (Hine-Moa), Bernie Gozier, Patrick Aherne, Al Kikume, Edith Leslie, Gigi Perreau, Pedro de Córdoba, William Fawcett, Lamsden Hare, Douglas Walton… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1947. Duración y datos técnicos: 141 min. B/N 1.37:1.

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Según parece, por lo que anuncian los créditos del film, así como el tráiler, MGM debió constituir un concurso literario, sin duda con fines de hacerse con los derechos del resultado y convertirlo en una película. Es curioso que fuera esta la obra premiada, porque, sin haber leído la novela, tiene toda la pinta de que esta fue masivamente resumida para su traslación a la pantalla[1]. Lo lógico hubiera sido tirar por algo más adaptable, aunque posiblemente buscaron escoger algo que mostrara espectacularidad amén de una historia que atrajera a una diversidad de público amplio. A primera vista, parece el típico melodrama para señoras, pero ofrece suficientes escenas de “acción” –entre ellas un terremoto que resulta apabullante– para que los hombres no se remuevan en el asiento.

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Lana Turner acababa de rodar la emblemática El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1946, Tay Garnett) cuando se puso al frente de esta cinta. Con anterioridad ya había hecho otros protagonistas –pocos–, y algunos de ellos en melodramas, pero podría decirse que este es el primer gran melodrama que protagoniza la que después sería conocida como dama del género. Su papel en el clásico de James M. Cain también prefigura su “especialización”, que aquí también se da, como fría calculadora, cuando no mala con todas las de la ley, personaje que se consolidaría con su espléndida Lady de Winter de Los tres mosqueteros (The Three Musketeers, 1948, George Sidney).

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Para la dirección del film la Metro optó por Victor Saville (1895-1979), un británico que había debutado en su país natal en tiempos del cine mudo. En 1940 se trasladó a los Estados Unidos, yendo a trabajar para la productora del león, donde comenzó dirigiendo las escenas de exteriores londinenses para The Earl of Chicago (1940, Richard Thorpe), amén de producir el film. Después, en el cargo de director, trabaja en el film colectivo Siempre y un día (Forever and a Day, 1943), teniendo como compañeros de realización a Edmund Goulding, el actor Cedric Hardwicke, Frank Lloyd, Robert Stevenson, Herbert Wilcox y René Clair, y al fin su nombre luce en solitario con el musical Esta noche y todas las noches (Tonight and Every Night, 1945).

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Saville dirigió pocas películas en esa etapa, hasta retirarse tras la muy poco valorada El cáliz de plata (The Silver Chalice, 1954), pero siempre aportó elegancia y refinamiento a sus cintas. La más recordada de sus obras puede que sea Kim de la India (Kim, 1950), según el clásico de Rudyard Kipling, cinta que, por cierto, comparte con la presente la inclusión de un sutil elemento fantástico; aquí tenemos una tribu de maoríes que tienen visiones: percibirán la llegada de una carta de William, así como la inminencia del terremoto.

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Saville juega mucho en La calle del Delfín Verde (Green Dolphin Street, 1947) con la espléndida fotografía en blanco y negro de George J. Folsey –recuérdese, sin embargo, su impresionante tratamiento del color para joyas como Meet Me in St. Louis [tv/dvd: Cita en St. Louis, 1944, Vincente Minnelli] o Planeta prohibido (Forbidden Planet, 1956, Fred M. Wilcox)–, creando efectos de sombras para reflejar estados emocionales, así ese apabullante plano de la pérfida china entre el entablillado de la persiana, para reflejar su turbiedad moral, o esos primeros planos, los cuales nos recuerdan el pésimo uso que se hace de ellos en la actualidad, simplemente para acercar al personaje. Por dos veces, además, repite un elemento muy interesante, como es mostrar un plano amplio con enfoque en todos sus detalles, incluido un primerísimo plano a un lado de un sobre sostenido por una mano, efecto realizado, sin duda, rodando cada toma por separado y luego fusionándolas por efectos visuales.

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El guion está escrito por Samson Raphaelson, quien trabajaría particularmente en comedias o musicales, pero que también colaboró en dramas tan potentes como Remordimiento (Broken Lullaby, 1932, Ernst Lubitsch) o Sospecha (Suspicion, 1941, Alfred Hitchcock). También el libreto ofrece aportaciones sin acreditar de Carey Wilson, el productor del film[2]. De nuevo he de acudir a mi desconocimiento del libro, pero el resumen del mismo queda muy patente cuando, a mitad de la película, y después del terremoto, un rótulo nos indica lo que sucedió en los años siguientes. Además, en el trailer se distinguen al menos dos momentos que no aparecen en el film. Con una duración de dos horas y cuarto, tiene toda la apariencia de que fue resumido con amplitud.

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El reparto, desde luego, luce a los actores habituales de la Metro, como Frank el mago de Oz Morgan, Reginald Owen, Dame May Whitty o Edmund Gwenn, quien ya trabajó con Saville en Inglaterra. Y se ofrece el debut de Richard Hart, actor de amplia trayectoria teatral, como William Ozanne. Fue este un actor muy sólido, pero trabajó solamente en tres películas más, pasando a televisión, donde fue el detective Ellery Queen en la serie de 1950. Murió con treinta y cinco años en 1951, de un ataque al corazón. En todo caso, en la presente aparenta una edad muy superior. La película luce un reparto espléndido, como es norma de la casa, y Lana Turner, una actriz que tuvo muchas limitaciones interpretativas, sin embargo da el perfil.

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Ya se ha mencionado varias veces el terremoto, el plato fuerte del film. Visto hoy en día sigue impresionando, y sorprende el espléndido nivel de detalle que ofrece, percibiéndose el esfuerzo en su confección, pues durando unos cinco minutos, su realización costó medio millón de dólares[3], siendo recompensado con un Oscar. Ofrece la peculiaridad de mostrar un seísmo en ambiente boscoso, e impresiona ver los enormes árboles precipitarse sobre los indígenas o brotar de las entrañas de la tierra. El terremoto está rodado mezclando grandes decorados a tamaño natural con maquetas y proyecciones, resultando de un realismo sorprendente. El efecto se completa con una riada igualmente espléndida.

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La calle del Delfín Verde es un melodrama que, como era norma en la época, insinúa muchas cosas pasando de puntillas sobre ellas. William sale del bazar chino para buscar a un marinero que lleve la carta de amor que ha escrito a Marguerite, para después regresar al local, con la indudable idea de acostarse con la muchacha china. Más tarde, William se casa por error con Marianne; por supuesto, todo lo que acontece a partir de la misma boda hasta tiempo después queda obviado, sin que tengamos muy claro qué clase de vida marital han desempeñado, pese al patente disgusto de él, hasta que se nos informa que ella está embarazada –como es norma en el cine de la época, no hay bombo a la vista ni siquiera pocos instantes antes del parto: la oficina Hays hizo mucho daño al cine norteamericano–. Y lo que peor trato recibe es el personaje de Timothy, interpretado por un esforzado Van Heflin, quien atraviesa la película sacrificándose sin que podamos percibir muy bien la lucha interna que se establece en él, para después deshacerse los guionistas del personaje de un modo muy fácil.

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Con todo, la mayor parte de la trama se sigue con interés, resultando menos atractiva la parte final, cuando el personaje de Marguerite, tras sufrir no pocos reveses, decide meterse a monja. El modo en que el guion retuerce los sucesos para hacernos creer que es feliz con esa decisión hace fruncir el ceño con escepticismo, y semeja el clásico arreglo que, en la época, la censura hacía retorcer las cosas, máxime en una productora conservadora como era la Metro-Goldwyn-Mayer.

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El todo caso, el resultado es un film muy sólido, un melodrama enérgico y ejemplar, con un toque de aventuras marinas y otro exótico, que acontece en Nueva Zelanda con unos maoríes que más semejan indios norteamericanos, y que además nos aporta una escena esencial para los amantes del cine catastrófico y que, como se ha dicho, también flirtea con el fantástico.

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Anécdotas

  • Ganadora en 1948 del Oscar a los mejores efectos especiales. También fue candidata en la categoría de fotografía en blanco y negro, montaje y sonido.
  • Pese a que en el trailer se anuncia que tomó dos años su rodaje, este ocupó entre septiembre de 1946 y enero de 1947.
  • El tema central de la película fue convertido en canción, “Green Dolphin Street” o también “On Green Dolphin Street”, con letra de Ned Washington, y se ha convertido en un estándar jazzístico, interpretado por artistas de la talla de Ella Fitzgerald, Miles Davis y Bill Evans.
  • Lana Turner, famosa por su (falso) pelo rubio, aquí luce su auténtico cabello castaño.
  • Para el papel de William optó Gregory Peck, y para el de Marguerite, Laraine Day y June Allyson.
  • Katharine Hepburn compró los derechos del libro con vistas a protagonizarlo.
  • El 19 de septiembre de 1949 se hizo una adaptación radiofónica de sesenta minutos para Lux Radio Theater, con Lana Turner y Van Heflin repitiendo sus papeles.
  • Estrenada en Estados Unidos el 15 de octubre de 1947 en Nueva York, y después el 5 de noviembre por el resto del país. En España se estrenó el 22 de noviembre de 1948.

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Bibliografía

El país del delfín verde; por Elizabeth Goudge; traducción, Guillermo Marigó Petit. Madrid: Aguilar, 2004. Colección: El novelón de la Ser; s/n. T.O.: Green Dolphin Country (1944). [La traducción procede de la primera edición española, en 1946, por Luis de Caralt].

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

[1] Una vez buscada información para consignar el apartado de “bibliografía” (véase abajo), confirmo que la reciente edición española tiene una extensión de 754 páginas, en un formato de 21 cm.

[2] Comenzó escribiendo guiones en 1920, pero a partir de 1935 diríase que el noventa por ciento de las películas en que participó su labor en ese cometido aparece sin acreditar. Se decía que era el guionista favorito de Louis B. Mayer.

[3] La película tuvo un gran éxito de público: en Estados Unidos y Canadá tuvo una taquilla superior a los cuatro millones de dólares (de la época), y casi tres millones a nivel mundial. Sin embargo, debido a lo alto de su presupuesto total, solo alcanzó 339.000 dólares de beneficios.

Nagasaki, recuerdos de mi hijo (Haha to kuraseba) (2015)

Posted in Cine, Fantasía, Otros géneros, Reseña on 2 junio, 2017 by belakarloff

Nagasaki es bombardeada con la bomba atómica, y Koji, un joven estudiante de medicina, muere. Tres años más tarde, su madre Nobuko al fin acepta la muerte de su hijo, y es entonces cuando él se le aparece…

Dirección: Yôji Yamada. Producción: Asahi Broadcasting Corporation, GyaO, Hakuhodo DY Media Partners, Hakuhodo, Hokkaido Television Broadcasting Co., J Storm, Kinoshita Komuten, Komatsuza, Kyushu Asahi Broadcasting Co., Kôdansha, Nagasaki Cultural Telecasting Co., Nagasaki Shimbun, Nagoya Broadcasting Network, Nippon Shuppan Hanbai (Nippan) K.K., Shochiku Company, Shôchiku Broadcasting Co., Sumitomo Corporation, TV Asahi, Thr Yomiuri Shimbu. Productor: Nozomi Enoki. Guion: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu. Música: Ryuichi Sakamoto. Fotografía: Masashi Chikamori. Dirección artística: Mitsuo Degawa. Montaje: Iwao Ishii. Efectos especiales: Marza Animation Planet. Intérpretes: Sayuri Yoshinaga (Nobuko Fukuhara), Kazunari Ninomiya (Koji Fukuhara), Haru Kuroki (Machiko Sata), Ken’ichi Katô (el hombre de Shanghai), Yuriko Hirooka (Tomie), Tadanobu Asano (Kuroda), Miyu Honda (Tamiko), Isao Hashizume (profesor Kawakami), Nenji Kobayashi, Christopher McCombs, Wade Reed, Kazunaga Tsuji, Taiki Yoshida, Mikuu Yamada… Nacionalidad y año: Japón 2015. Duración y datos técnicos: 130 min. Color-B/N-sepia 1.85:1.

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Las cenizas de Nagasaki

A punto de cumplir los 77 años, Yôji Yamada (n. en 1931) es uno de los más veteranos realizadores nipones en activo, y considerado por gran parte de la crítica como el último de los clásicos. Se graduó en la universidad en 1954, y ese mismo año comienza a trabajar de ayudante de realización en Shochiku, compañía productora a la cual está ligado desde entonces. Como realizador debuta en 1961 con Nikai no tanin, y es responsable de “Tora-san”, la serie cinematográfica más longeva del mundo. En España poco se ha estrenado de él, teniendo como tiene 85 películas hasta el momento: El ocaso del samurái (Tasogare Seibei, 2002), The Hidden Blade: La espada oculta (Kakushi ken oni no tsume, 2004), Love and Honor – El catador de venenos (Bushi no ichibun, 2006), Una familia de Tokio (Tôkyô kazoku, 2013), La casa del tejado rojo (Chiisai ouchi, 2014) y Maravillosa familia de Tokio (Kazoku wa tsuraiyo, 2016)[1]. Su cine está caracterizado por una mirada íntima dentro del entorno familiar contemporáneo japonés, y está profundamente influido por el gran Yasujirô Ozu, al que cita de forma frecuente en sus películas.

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Ahora nos llega esta Nagasaki, recuerdos de mi hijo (Haha to kuraseba, 2015), rodada entre medias de las dos citadas cintas sobre la familia de Tokio[2]. Esta película refleja, en cierto modo, esa predilección por la familia a la que hacíamos referencia, aunque anclada esta vez en un pasado cercano, de resonancias históricas, y con el grupúsculo de interés notablemente reducido, de forma casi minimalista. Convertir la película en una obra teatral no sería en exceso difícil.

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Así, el filme podría considerarse una pieza de cámara, con breves salidas al exterior –el prólogo en blanco y negro, con el bombardeo, es muy sutil–, y con tres personajes pivotando unos alrededor de los otros. Tenemos en primer lugar a Nobuko (soberbia Sayuri Yoshinaga), la madre que queda repentinamente sola: su marido murió de tuberculosis años atrás, y su otro hijo cayó en el frente; por cierto, escalofriante la escena, a modo de flashback, en la cual el espectro de ese hijo se le aparece, y después se aleja junto a los otros fantasmas de los caídos en combate. Luego tenemos a Koji (Kazunari Ninomiya), un muchacho joven, ingenuo e idealista, que continuamente cambiaba de objetivos en la vida; incluso en una ocasión le apeteció convertirse en director de cine, momento que aprovecha Yamada para citar a Ozu. Y por último tenemos a Machiko (Haru Kuroki), prometida de Koji, que estaba a punto de casarse con él, y que ahora que la madre ha quedado sola la visita con cierta frecuencia. Trabaja como maestra, y en uno de los momentos más enternecedores acompaña a una alumna de diez años a buscar noticias de su padre desaparecido en la guerra.

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Junto a estos personajes tenemos otros que aparecen de fondo, como la vecina de Nobuko (Tomie, a quien encarna Yuriko Hirooka), o el llamado hombre de Shanghai (Ken’ichi Katô), un vendedor estraperlista que visita en ocasiones a la protagonista para hacerle llegar alimentos del mercado negro, a veces rebajándoselos o regalándoselos, porque en el fondo la ama y solo desea estar cerca de ella.

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Dentro de ese entorno, como se decía en la sinopsis, una vez Nobuko acoge ante sí misma la idea de la muerte de su hijo, este tendrá la capacidad de aparecérsele. No lo hace al modo de un fantasma escalofriante y terrible, tan caro al cine japonés de los últimos años. Simplemente surge vestido del modo al que lo hacía en vida, y conversa con su madre, rememorando instantes de la relación entre ambos, momentos que veremos por medio de flashbacks, a veces de un par de segundos, otras veces más largos.

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Podría parecer que el fantasma es únicamente un recurso estilístico para que el director ofrezca los recuerdos de la mujer de un modo más tangible, y algo de eso hay, pero al mismo tiempo es un elemento fantástico real, integrado a la narración. No olvidemos que el mundo de los fantasmas es acogido por el pueblo nipón de un modo que los occidentales no podemos entender. Las apariciones del fantasma son sutiles: la protagonista gira la cabeza, y ahí está él, como si ya estuviera antes en ese lugar. Cuando se pone triste, el fantasma desaparece, y entonces se disgrega en el aire en pocos segundos. A veces, durante unos instantes, vemos flotando en el aire algo que estaba sosteniendo, y que se desplaza unos momentos, hasta que al fin cae.

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Yamada utiliza una diversidad de tonos para narrar la relación entre los tres personajes citados, uno de los cuales ya está muerto. Así, pasa de un tono costumbrista a otro más evocador, uno que nos hace esbozar la sonrisa en los labios hasta otro donde las lágrimas nos corren a raudales por el rostro. Es un film sensible, melancólico, que en ocasiones nos ofrece esperanzas para ser en otras absolutamente desolador. Ambientado el film en 1948, la soberbia fotografía de Masashi Chikamori recrea a la perfección el cine de aquella época; en otras cintas donde se intenta emular ese tipo de fotografía únicamente se potencia la intensidad de los colores, sin embargo aquí los matices están recreados a la perfección. La agraciada partitura del famoso Ryuichi Sakamoto ayuda a conferir una belleza más calma al film. Y resaltemos el final, que recuerda enormemente –y no creo que ello sea casualidad– al de una joya como es El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs. Muir, 1947), de Joseph L. Mankiewicz. De esta manera, la conjunción plena de todos estos elementos conduce a la consecución de una hermosa obra maestra que merece mucho su contemplación.

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Anécdotas

  • Títulos anglosajones: Living with My Mother / Nagasaki: Memories of My Son.
  • En los premios de la Academia Japonesa de 2016 ganó en las categorías de mejor actor (K. Ninomiya) y actriz secundaria (H. Kuroki), y tuvo nominaciones como mejor película, guion, fotografía, dirección artística, sonido, montaje, iluminación, actriz (S. Yoshinaga) y actor secundario (T. Asano). En el Manichi Film Concours de 2015 ganó en las categorías de música y actor secundario (K. Katô).
  • Seleccionada por Japón para competir en los Oscar de 2017 en la categoría de ‘mejor película en lengua no inglesa’.
  • Estrenada en Japón el 12 de diciembre de 2015. En España se estrenó el 26 de mayo de 2017.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Parece que en los últimos años las distribuidoras españolas le han echado el ojo. Sería interesante que rescataran algunas de las previas de mayor interés. En la actualidad, por cierto, acaba de terminar la secuela de Maravillosa familia de Tokio, que tuvo un enorme éxito mundial.

[2] Pese a las similitudes en los títulos españoles, Una familia de Tokio (Tôkyô kazoku, 2013) y Maravillosa familia de Tokio (Kazoku wa tsuraiyo, 2016) nada tienen que ver entre ellas, aunque en la segunda podemos vislumbrar el póster de la primera, en la escena de la escuela de escritura.

Personal Shopper (Personal Shopper) (2016)

Posted in Cine, Crítica, Fantasía, Otros géneros on 26 mayo, 2017 by belakarloff

Una personal shopper que trabaja en París intentará establecer contacto con el espíritu de su hermano gemelo recién fallecido. En ese proceso, un misterioso individuo comenzará a enviarle mensajes al móvil…

Dirección: Olivier Assayas. Producción: CG Cinéma, Vortex Sutra, Sirena Film, Detailfilm, Arte France Cinéma, Arte France, Westdeutscher Rundfunk, Canal+, Ciné+. Productor: Charles Gillibert. Co-productores: Artemio Benki, Fabian Gasmia, Olivier Père. Productor ejecutivo: Genevieve Lemal. Guion: Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Diseño de producción: François-Renaud Labarthe. Montaje: Marion Monnier. Efectos especiales: Anthony Lestremau, Jeremy Maillard (supervisores de efectos visuales). Intérpretes: Kristen Stewart (Maureen Cartwright), Lars Eidinger (Ingo), Sigrid Bouaziz (Lara), Anders Danielsen Lie (Erwin), Ty Olwin (Gary), Hammou Graïa (oficial de policía), Nora von Waldstätten (Kyra), Benjamin Biolay (Victor Hugo), Audrey Bonnet (Cassandre), Pascal Rambert, Aurélia Petit, Olivia Ross, Thibault Lacroix, Calypso Valois, Benoit Peverelli… Nacionalidad y año: Francia, Alemania 2016. Duración y datos técnicos: 105 min. Color 2.35:1.

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De la vacuidad y otras pretensiones inaprehensibles

Debo reconocer que asistí a presenciar esta película meramente por el hecho de su temática fantástica. Nunca había visto una película de Olivier Assayas, pero conocía su nombre por leerlo en las revistas de cine, como uno de esos realizadores que, por lo general, la crítica sitúa entre los respetables.

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Y sí, ciertamente, el film es fantástico. Se centra en el mundo del espiritismo, diversos personajes se plantean la pervivencia de la vida después de la muerte, y podemos observar alguna sesión de espiritismo –una de ellas celebrada por el mismísimo Victor Hugo, en una película que la protagonista ve por YouTube– y hasta manifestaciones ectoplasmáticas y levitaciones.

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Solo que, desde luego, no se trata de un film de género. Es una película genuinamente francesa, contemplativa, lenta, lenta, muy lenta. ¿Argumento? Junto a lo plasmado en la sinopsis, poco más se puede añadir, pues hay escenas de gran duración donde la protagonista se prueba vestidos, sin más. Y las misteriosas charlas a través de mensajes por el móvil se centran en situaciones inanes.

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Podría decirse que la película, en realidad, se compone de varios cortometrajes, sin excesiva unidad entre ellos y todos protagonizados por el mismo personaje –Maureen Cartwright, a quien da vida una Kristen Stewart que, sencillamente, no me creo–, y que trabaja de personal shopper. Esa sorprendente profesión ya la había visto en algún otro sitio: consiste en gente que se dedica a hacerle las compras a otra que es tan importante y está tan ocupada que no puede permitirse perder el tiempo en esas minucias. En ese proceso, pues, Maureen percibe las supuestas manifestaciones de su hermano difunto, recibe esos misteriosos y anodinos mensajes, se cambia de ropa, viaja en tren, habla con su cuñada, asiste a desfiles de modelos, compra joyas en Cartier, se traslada a Marruecos…

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Detrás de ello, se supone, hay una profunda reflexión de algo, pero yo he sido incapaz de percibirlo. Solo me quedan unas escenas aburridas, que nada me dicen, con una fotografía apagada y, en ocasiones, hasta desenfocada, unos personajes que teóricamente hablan cosas muy profundas, o quedan en silencio porque se supone que reflexionan intensamente.

No, gracias.

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Anécdotas

  • Título en México: Fantasmas del pasado.
  • Ganadora en el Festival de Cannes de 2016 en la categoría de mejor director, ex aequo con Cristian Mungiu por Los exámenes (2016). Ese mismo año, en el festival mexicano de Oaxaca, Kristen Stewart fue premiada como mejor actriz.
  • Olivier Assayas describe este film como como una pieza acompañante de Viaje a Sils Maria (Clouds of Sils Maria, 2014). Kristen Stewart, Lars Eidinger, Nora von Waldstätten y Benoit Peverelli ya salieron en ese film.
  • Estrenada en Francia el 14 de diciembre de 2016, y en Alemania el 19 de enero de 2017. En España se ha estrenado el 19 de mayo de 2017.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (1991)

Posted in Animación, Cine, Fantasía, Humor, Otros géneros, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Bella es la chica rara del pueblo: le gusta leer, y pasa del machista y descerebrado cachas por el que todas las demás suspiran. Su padre es científico, y cuando sale para mostrar su último invento se pierde y va a parar al castillo de la Bestia, un príncipe hechizado. Bella pedirá quedarse en el lugar de su padre para compartir el resto de su vida junto a ese ser monstruoso…

Dirección: Gary Trousdale y Kirk Wise. Producción: Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV, Walt Disney Feature Animation. Productor: Don Hahn. Productora asociada: Sarah McArthur. Productores ejecutivos: Howard Ashman, John Lasseter (versión en 3-D). Guion: Linda Woolverton, según argumento de Brenda Chapman, Chris Sanders, Burny Mattinson, Kevin Harkey, Brian Pimental, Bruce Woodside, Joe Ranft, Tom Ellery, Kelly Asbury, Robert Lence, basado en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Música: Alan Menken. Dirección artística: Brian McEntee, Ed Ghertner (edición especial). Montaje: John Carnochan, Bill Wilner (no acreditado), Ellen Keneshea (edición especial). Intérpretes: Dibujos animados, con las voces (en la VO) de Robby Benson (Bestia), Jesse Corti (Lefou), Rex Everhart (Maurice), Angela Lansbury (Mrs. Potts), Paige O’Hara (Belle), Jerry Orbach (Lumiere), Bradley Pierce (Chip), David Ogden Stiers (Cogsworth / narrador), Richard White (Gaston), Jo Anne Worley, Mary Kay Bergman, Brian Cummings, Alvin Epstein, Tony Jay, Alec Murphy, Kimmy Robertson, Hal Smith, Kath Soucie, Frank Welker, Jack Angel, Bruce Adler, Scott Barnes, Vanna Bonta, Maureen Brennan… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1991. Duración y datos técnicos: 84/91 min. Color 1.66:1.

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La Disney llevaba un tiempo de capa caída en lo que respecta a sus películas de animación. Los antiguos esplendores de Peter Pan, Alicia… o El libro de la selva parecían haber pasado. Todo cambió en 1989 cuando La sirenita (The Little Mermaid) representó un punto de inflexión en la animación Disney. Dirigida por Ron Clements y John Musker, y con canciones de Alan Menken y Howard Ashman, aportó una visión novedosa de los dibujos animados de la casa, apoyándose por un lado en la estructura tradicional del musical norteamericano[1], y por otro renovando la visión que habían ofrecido de los personajes, haciéndolos más modernos pero conservando sus raíces, tanto idiosincráticas como iconográficas.

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Después de La sirenita llegó La Bella y la Bestia, y ya nada fue igual. Fue la primera cinta de animación que consiguió una nominación al Oscar como mejor película, y desde entonces los éxitos de público han continuado llegando para sus siguientes aportaciones, e incluso algunas de las obras han conseguido un prestigio artístico tremendo.

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Otro de los rasgos identificativos de esa nueva hornada que comenzó con La sirenita y prosigue hasta la actualidad es el perfil psicológico que aplicó a sus heroínas, haciéndolas llegar al siglo XX y más allá. Realmente, uno de los elementos más interesantes que ofrece La Bella y la Bestia es su galería de personajes. Ahí tenemos, en primer lugar, a Bella, una muchacha dulce, delicada y sensible, a la que le encanta leer y que no muestra aprecio alguno por Gaston, un personaje rudo, machista y egocéntrico, que siempre va acompañado por un adulador, Lefou. De este modo, desaparece la figura femenina sumisa que ha de estar supeditada al hombre; algunas de las canciones satirizan con gracia ese estereotipo. En lo que respecta a la Bestia, representa una alegoría sobre la belleza interior, y que uno no ha de conformarse con lo que brindan las apariencias.

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Todo ello es narrado haciendo uso del cuento tradicional “La Bella y la Bestia”, tantas veces llevado al cine, aunque como las mejores podemos considerar La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1945), de Jean Cocteau y René Clement, y Panna a Netvor (1978), de Juraj Herz. Y, en verdad, la presente puede alzarse también en el podio de las tres vencedoras. Como se ha referido, se estructura con la urdimbre del musical tradicional norteamericano, cuyo ejemplo podría ser, por citar un solo título, Carousel (1945), de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (libreto y letras)[2]. Las canciones tienen vitalidad, emoción y resultan pegadizas, aunque personalmente mi favorita es “Be Our Guest”, coreografiada al estilo de Busby Berkeley, y cuya representación es todo un prodigio.

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También entra dentro del concepto, obvio es, de la fábula moral, y de igual modo participa del cine de terror, siendo especialmente memorable el ataque de los lobos a Bella, que está orquestado como si de un film de género se tratara. El propio personaje de la Bestia, por sus características, entronca con el fantástico. En esta ocasión el aspecto físico con la que se la representa podría ser el de un león, mas provisto de cuernos. Es interesante el detalle final, cuando desaparece el hechizo y recupera su aspecto humano, apareciendo de una belleza deslumbrante. Sin embargo, Bella lo mira con desconfianza, y solo tras tocar sus cabellos y reconocerlo por ese detalle será cuando lo acepte. Es decir, no le importa la apariencia, sino que se trata realmente de la persona de la que se había llegado a enamorar por su carácter.

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La Bella y la Bestia, en definitiva, es una de las grandes joyas de la Disney, una delicia que se puede contemplar una y otra vez sin que pierda el hechizo.

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Anécdotas

  • En 1992 consiguió el Oscar a la mejor música y mejor canción (“Beauty and the Beast”), así como nominaciones como mejor película, sonido y a las canciones “Belle” y “Be Our Guest”. En los Globos de Oro ganó como mejor película comedia o musical, música y canción (“Beauty and the Beast”). En los Hugo ganó como mejor representación dramática.
  • Howard Ashman, productor ejecutivo y letrista de las canciones, murió de sida ocho meses después de estrenada la película.
  • Rupert Everett optó para el papel de Gaston, pero lo rechazaron porque no sonaba lo suficientemente arrogante. Para Mrs. Potts se pensó en Julie Andrews. Patrick Stewart estaba previsto para el papel de Cogsworth, pero no pudo por sus compromisos en Star Trek: la nueva generación; también optó para el papel Ian McKellen. Como la voz de la Bestia se pensó en Tim Curry, Laurence Fishburne, Val Kilmer y Mandy Patinkin.
  • El diseño de Bella está inspirado ampliamente en Katharine Hepburn en la película Las cuatro hermanitas (1933), adaptación de Mujercitas.
  • El humo durante la escena de la transformación es real. Se rodó para Taron y el caldero mágico (1985) y se reutilizó aquí.
  • Tanto en los años treinta como en los cincuenta la Disney intentó adaptar el cuento, pero no logró crear un tratamiento dramático adecuado.
  • Jackie Chan dobla a la Bestia en la versión china al mandarín.
  • Reestrenada en IMAX en 2002, con diversos cambios, y en 2010 en 3-D.
  • Secuelas: Sing Me a Story with Belle (1996) (intento de serie de televisión con un único episodio); La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada (Beauty and the Beast: The Enchanted Christmas, 1997), de Andrew Knight [direct-to-dvd]; El mundo mágico de Bella (Belle’s Magical World, 1998), de Bob Kline [direct-to-dvd].
  • Remake: La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 2017), de Bill Condon.
  • Estrenada en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1991; en España se estrenó el 27 de noviembre; la versión original en nuestro país se ofreció con la primera bobina doblada, para aprovechar el plano rodado especialmente con los rótulos iniciales en castellano.

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Bibliografía

“Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).

“La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Muchas de estas películas, de hecho, luego son trasladadas al musical. En lo que respecta a Beauty and the Beast, debutó en Broadway en 1994, después de un estreno de prueba el año anterior en Houston. Ofrecía música de Alan Menken, letras de Howard Ashman y Tim Rice, y libreto de Linda Woolverton. En 1999 se estrenó en Madrid.

[2] Curiosamente, este musical también es una adaptación de una obra sin canciones, en este caso la obra teatral Liliom (1909), de Ferenc Molnár. Y también es de carácter fantástico y ha sido llevada varias veces al cine (tanto la versión de Molnár como la musical), por artistas como Fritz Lang.

El editor de libros (Genius) (2016)

Posted in Cine, Estreno, Otros géneros, Reseña on 9 diciembre, 2016 by belakarloff

Maxwell Perkins trabaja como asesor literario en la editorial Scribners, para la cual ha descubierto a genios como Francis Scott Fizgerald o Ernest Hemingway. A sus manos llega un original muy extenso, obra de un autor desconocido, Thomas Wolfe. Entusiasmado por el texto, acepta editarlo, pero aconsejando al escritor que reduzca la densidad de la novela. Ese será el inicio de una relación turbulenta.

Dirección: Michael Grandage. Producción: Desert Wolf Productions, Michael Grandage Company, Riverstone Pictures, Pinewood Pictures. Productores: James Bierman, Michael Grandage, John Logan. Co-productora: Tracey Seaward. Productores ejecutivos: James J. Bagley, A. Scott Berg, Tim Bevan, Nik Bower, Tim Christian, Ivan Dunleavy, Arielle Tepper Madover, Deepak Nayar. Guion: John Logan, según el libro de A. Scott Berg. Música: Adam Cork. Fotografía: Ben Davis. Diseño de producción: Mark Digby. Montaje: Chris Dickens. Efectos especiales: Union Visual Effects. Intérpretes: Colin Firth (Max Perkins), Jude Law (Thomas Wolfe), Nicole Kidman (Aline Bernstein), Laura Linney (Louise Perkins), Guy Pearce (F. Scott Fitzgerald), Dominic West (Ernest Hemingway), Vanessa Kirby (Zelda Fitzgerald), Gillian Hanna (Julia Wolfe), Angela Ashton (Bertha Perkins), Eve Bracken (Zippy Perkins), Katya Watson (Jane Perkins), Lorna Doherty (Peggy Perkins), Makenna McBrierty (Nancy Perkins), Miquel Brown (Eleanor, la doncella de Perkins), Corey Johnson (John Wheelock), Lucy Briers, Harry Attwell, Ray Strasser King, David Altaner, Rosy Benjamin, Charles Dinsdale, Erick Hayden, Kenneth Hazeldine, Oliver King, Alex Large, Charlotte Longfield, Nick Mercer, Kim Rosenfeld, James Wallace, Katherine Kingsley… Nacionalidad y año: Reino Unido, Estados Unidos 2016. Duración y datos técnicos: 104 min. Color 2.35:1.

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El editor de libros (Genius, 2016) es una película para amantes de la literatura. Se centra en la relación laboral y amistosa que se estableció entre el escritor Thomas Wolfe y Max Perkins, editor de libros de los que, en apariencia, ya no existen, que se implican emocionalmente en el proceso de edición de una obra, hasta colaborar activamente con el autor. A quien no le interese la literatura esta película no le interesará, y presupongo que el cinéfilo de toda la vida es una persona culta que se apasiona por el arte en su espectro amplio, cine, literatura o lo que se tercie… Pero, desde luego, no es una película de centro comercial, de esas que los sábados se va a ver después de comer una hamburguesa con patatas fritas a la vuelta de la esquina.

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El director, Michael Grandage, es un actor y director de teatro, que en cine ha aparecido como intérprete en La locura del rey Jorge (The Madness of King George, 1994), de Nicholas Hytner, con un cometido muy breve, si bien ha sido más activo en televisión. Como director de teatro goza de un enorme prestigio, y ha ganado un montón de premios en ese ámbito, entre ellos el Laurence Olivier y el de Comendador de la Orden del Imperio Británico en 2011 por sus servicios al mundo del teatro. Esta es su primera película como realizador, y para ello ha optado por una narración sencilla y académica, volcándose en especial en que la historia se narre por sí misma y, sobre todo, que los actores sean el eje central por el cual se articule todo lo que se desarrolla.

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En ese sentido, pues, la historia es fundamental. Basándose en un libro de A. Scott Berg, el polifacético John Logan –responsable, por ejemplo, de libretos como los de RKO 281, Gladiator, Star Trek: Némesis, El aviador, Rango, La invención de Hugo, Skyfall o Penny Dreadfull– se ha centrado en desarrollar una narración circunscrita a las relaciones, una historia calma y reposada donde los personajes son lo fundamental. Todo lo que acontece en el film viene a tenor con respecto al comportamiento de unas personas y el vínculo que se establece entre ellas. Thomas Wolfe demuestra ser –desde la perspectiva de la película– un hombre desmesurado, que se apasiona más con los libros que con su pareja, a la que va dando de lado paulatinamente. Personajes literarios, en más de un sentido, puesto que tanto Wolfe como su amante, Aline Bernstein, tienden a reacciones melodramáticas y se dedican de continuo a montar numeritos, como quien dice. Al lado de ellos, Max Perkins semeja la otra cara de la moneda; contenido, casi autista en lo que respecta a su conducta con los demás: su esposa le echa en cara que vive más por el trabajo que por la familia, aunque se le percibe una ternura contenida de la que parece avergonzarse; se siente más seguro dentro de los libros que entre personas, entre las cuales, acaso, no sabe cómo comportarse.

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Por supuesto que, dado lo referido con anterioridad, todo ello resultará creíble o no, emocionará o no, de acuerdo a cómo lo encaren los intérpretes. Jude Law como Thomas Wolfe, por supuesto, tiene un bombón de personaje a su servicio, le viene como anillo al dedo para exhibirse como actor: estrambótico, egoísta, emocional, desmesurado, Wolfe es útil para que un intérprete como talento se exhiba con amplitud. Cierto, también es muy factible para tender a la sobreactuación, y Law a veces no puede resistirse a ello, pero en resumidas cuentas ofrece un interpretación de gran calidad. Similares argumentos pueden referirse con respecto a Nicole Kidman como Aline Bernstein, la morena amante de Wolfe, a la que también le gusta actuar ampliamente; de hecho, se dedica al teatro, y en muchos momentos está interpretando delante de los demás. Kidman también ofrece una interpretación de valía.

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Como se ha dicho, la contención es la característica de Max, personaje servido por Colin Firth. Los demás son más lucidos de cara a la galería; sin embargo, a mi juicio, Firth es el que más portentoso está de todo el reparto. Hay que ser un gran actor para ofrecer un personaje que retiene las emociones y no resultar inexpresivo, y Firth lo hace a la perfección, produciendo auténticos escalofríos. Solo al final, cuando lee la carta, se le percibe un brillo de emoción en los ojos que resulta más enternecedor que la más desmesurada llantina plagada de lágrimas.

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Película sobria, elegante, inteligente, centrado en los personajes y sus relaciones, y que es un cautivante informe sobre el modo en el cual los libros se publicaban en determinada época; una época, además, que tiene un gran atractivo de cara a plasmarla cinematográficamente. Una cinta para degustar con calma, para saborear con lentitud y de un modo reflexivo, no para deglutir como son gran parte de las obras que se estrenan en los últimos años.

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Anécdotas

  • Título en Colombia y México: Pasión por las letras.
  • La secuencia inicial comienza en blanco y negro, pero a los pocos segundos transmuta a color.
  • La película ha estado en el limbo durante quince años, desde que John Logan leyó el libro en 1983.
  • John Fassbender fue contratado para encarnar a Thomas Wolfe, pero al retrasarse la producción hubo de abandonar, y entró en el proyecto Jude Law.
  • Law y el director previamente trabajaron juntos en las obras teatrales Enrique V y
  • De A. Scott Berg, autor del libro en que se basa la película, en nuestro país hay publicadas biografías dedicadas a Katharine Hepburn, Charles Lindbergh y Samuel Godwyn. También tiene escrito un libro sobre el presidente Woodrow Wilson.
  • Estrenada en Estados Unidos el 10 de junio de 2016; en España se ha estrenado el 7 de diciembre de 2016.

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Bibliografía

  • Max Perkins: Editor of Genius; por Scott Berg. New York: E. P. Dutton & Co., 1978.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

El Paseo Editorial publica ‘Vieja Navidad’ de Washington Irving por primera vez en España

Posted in Literatura, Noticias, Otros géneros on 5 diciembre, 2016 by belakarloff

La novela de Washington Irving que “inventó” la nostalgia navideña

 

  • El texto, que propone un retrato entre la nostalgia y el humor de las fiestas, le sirvió de inspiración a Charles Dickens para escribir el célebre ‘Cuento de Navidad’   

  • La edición está acompañada por doscientas ilustraciones creadas por Randolph Caldecott, uno de los grandes ilustradores en la Inglaterra victoriana

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La novela de Washington Irving Vieja Navidad, que inspiró el célebre relato de Charles Dickens Cuento de Navidad, ve ahora la luz por primera vez en España por la editorial sevillana El Paseo, con traducción de Óscar Mariscal. El texto, que propone un retrato entre la nostalgia y el humor de las fiestas navideñas, ve ahora la luz acompañado de casi doscientas ilustraciones creadas por Randolph Caldecott, uno de los ilustradores preferidos de los niños ingleses en tiempos victorianos.   “En medio del llamamiento general a la felicidad, el bullicio de los espíritus y el despertar de los afectos, típicos de este periodo, ¿qué pecho puede permanecer insensible? Ésta es, de hecho, la estación de los sentimientos regenerados: la ocasión para prender, no sólo el fuego de la hospitalidad en el hogar, también la afectuosa llama de la caridad en el corazón”, anota Irving, quien incluyó esta novela en el libro The Sketch Book of Geoffrey Crayon (1820), seudónimo que alguna vez utilizó el autor de Cuentos de la Alhambra.

Dicho volumen recogía dos de sus textos más célebres, La leyenda de Sleepy Hollow y Rick Van Winkle, pero gran parte del éxito de este volumen vino por una historia titulada Old Christmas (Vieja Navidad). Este delicioso y olvidado clásico dedicado a las fiestas le reportó una gran fama a Washington Irving en Europa. El texto contribuyó a revitalizar la tradición de la Navidad en Estados Unidos y construyó buena parte de la imaginería y el espíritu de estas fiestas en la cultura occidental.  El acierto de Washington Irving en Vieja Navidad radica en el planteamiento de una visión muy refrescante de la Inglaterra rural a través de un relato que se desarrolla en casa de la familia Bracebridge.

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«Irving contaba al público estadounidense las costumbres de la tierra madre y fue de los primeros autores americanos que puso el pie literario en Europa, junto a Fenimore Cooper», afirma David González Romero, editor de El Paseo. Por otra parte, El Paseo publicará próximamente “la segunda parte de esta saga de la familia Bracebridge, en la que Irving vuelve a la misma casa de campo inglesa, pero en verano”. En opinión de González Romero, Irving es un “inventor moderno de tradiciones”. Tanto es así que “muchas cosas contadas por él han sido adoptadas por el imaginario popular, desde la calabaza famosa de Halloween hasta el muérdago o el rebautizado San Nicolás, nada menos que el Papá Noel de nuestros días”, explica. En esta cita se muestra consciente de ello:

“Entre los efectos más perniciosos de la sofisticación moderna, se cuentan los estragos causados sobre las viejas y entrañables costumbres festivas. Aquélla ha acabado por limar los vivos relieves y agudos resaltes de estos ornamentos de nuestra existencia, desgastando la sociedad hasta convertir su superficie en otra más suave y  pulida, pero sin duda menos peculiar. Muchos de los ceremoniales y pasatiempos navideños más ancestrales han desaparecido por completo, y como el sherris sack del viejo Falstaff, se han convertido en materia de especulación y controversia entre comentaristas y eruditos.” (p. 15)

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El narrador, ensayista, biógrafo, historiador y diplomático Washington Irving fue uno de los primeros escritores norteamericanos que cosechó éxito en Europa, en buena parte por la buena acogida de sus cuentos. Hoy es, sin duda, uno de los grandes clásicos de las letras inglesas. En el ámbito hispánico, Irving  es célebre por su estancia diplomática en España, por sus libros de temática histórica y viajes y por Cuentos de la Alhambra. Esta Vieja Navidad de Washington Irving está incluida dentro de la colección El Paseo Central, la más literaria de la editorial. El rescate de este clásico sobre las fiestas navideñas se suma al ya realizado de una de las novelas más osadas y rupturistas de Silverio Lanza, Noticias biográficas acerca del Excmo. Sr. Marqués del Mantillo (1889), cuyas páginas sacan a la luz los pecados de la política de la Restauración borbónica de 1874, como los manejos parlamentarios, las puertas giratorias o la corrupción.

Vieja Navidad Washington Irving

Colección El Paseo Central, 2

Ilustraciones de Randolph Caldecott

Traducción de Óscar Mariscal

978-84-945509-8-0. 128 páginas. 16,95 euros.