Archive for the Terror Category

Night Shadows [vd/tv: Mutant] (1984)

Posted in Ciencia ficción, Cine, Reseña, Terror on 7 abril, 2017 by belakarloff

Dos hermanos, de excursión por Estados Unidos, van a parar a una pequeña población. Encuentran un cadáver en un callejón, pero cuando vuelven con el sheriff el cuerpo ha desaparecido. Tras pasar la noche en una pensión, el hermano menor también desaparece…

Dirección: John ‘Bud’ Cardos, [Mark Rosman, sin acreditar]. Producción: Laurelwood Productions. Productor: Igo Kantor. Co-productor: Dick Clark [sin acreditar]. Productor asociado: Nathaniel James Dunn.  Productores ejecutivos: Henry Fownes, Edward L. Montoro. Guion: Michael Jones, John C. Kruize, Peter Z. Orton, según argumento de M. Jones, J. C. Kruize. Música: Richard Band. Fotografía: Alfred Taylor. Dirección artística: Tony Kupersmith. Montaje: Michael J. Duthie. Efectos especiales: Paul Stewart, Vern Hyde (efectos especiales), David B. Miller (prótesis). Intérpretes: Wings Hauser (Josh Cameron), Bo Hopkins (sheriff Will Stewart), Jody Medford (Holly Pierce), Lee Montgomery (Mike Cameron), Marc Clement (Albert Hogue), Cary Guffey (Billy), Jennifer Warren (doctora Myra Tate), Danny Nelson (Jack), Mary Nell Santacroce (Mrs. Mapes), Stuart Culpepper (Mel), Johnny Popwell (capitán Tom Dawson), Ralph Redpath, Larry Quackenbush, Ralph Pace, Wallace Wilkinson, Charles Franzen, Lit Connah, Elijah Christopher Perry, Chester Clark, Joshua Lee Patton, Pat Moss, Tina Kincaid… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1984. Duración y datos técnicos: 100 min. Color 1.37:1 (ratio del negativo) 1.85:1 (ratio de proyección).

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John ‘Bud’ Cardos es un director apreciado por los aficionados al fantástico por una simpática y atmosférica cinta de terror, temática bichos malos, como es Tarántula (Kingdom of the Spiders, 1977). Aparte de esto, ha trabajado como actor –de niño formó parte de La pandilla–, adiestrador de animales –en Los pájaros (The Birds, 1963) de Hitchcock mismamente–, especialista, director de segunda unidad, transportista y encargado de producción, entre otros menesteres pequeños, en particular en cintas de género de serie B, aunque, por ejemplo, ha participado en una joya como Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969), de Sam Peckinpah. En el campo de la realización cabe destacar otras muestras de serie B del fantastique como son The Dark [vd: Oscuridad, 1979] –donde reemplazó a Tobe Hooper, nada menos–, The Day Time Ended [vd: Explosión galáctica, 1979] y Outlaw of Gor [vd: Gor II – Fuera de la ley de Gor, 1988], ninguna de las cuales he podido ver, aunque las dos primeras despiertan mi interés.

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Mutant es una clásica película ochentera de bajo presupuesto, con todo lo que implica, tanto desde el punto de vista negativo como positivo. Obsérvese su excesiva duración para lo habitual en una serie B, la cual dedica a desarrollar algo más de la norma la relación entre los personajes, en especial los dos hermanos que inician un viaje por el país, con el fin de que el pequeño –Lee Montgomery, el hijo de Dean Jones en Millonarios por una pata (The Million Dollar Duck, 1971), su debut interpretativo, así como el niño de Ben [vd: Ben, 1972], de Phil Karlson, y Pesadilla diabólica (Burnt Offerings, 1976), de Dan Curtis– olvide un desengaño amoroso. Si este episodio, hasta el momento en que el chaval desaparece, hubiese recurrido a las habituales elipsis dentro de este tipo de cine, el actor tendría un papel muy secundario, cuando en realidad resulta notoriamente importante, e inclusive cuando abandona la escena su presencia se sigue imponiendo.

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Por supuesto, el recurso argumental de la escasa presencia de actores es de carácter presupuestario, pero se justifica dramáticamente con los terribles sucesos que acontecen en el pueblo, y se nos muestra una serie de personajes más interesantes que de costumbre, en especial la médico –encarnada con intensidad por Jennifer Warren, protagonista femenina en la sólida La noche se mueve (Night Moves, 1975), de Arthur Penn–, una profesional frustrada que busca desarrollar una tarea de mayor valía laboral.

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En un momento determinado todo se hace evidente de cara a los protagonistas, y a partir de ahí la acción se hace imparable. En ese sentido, cabe destacar la excelente escena ambientada en el colegio, donde a su intensidad atmosférica se aúna la emoción de lo que acontece, y en la que tiene una muy breve participación –¿recortes?– Cary Guffey, el adorable niño de Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977), de Spielberg, aquí ya con doce añitos.

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Cardos dirige todo como si de un film de veinte años atrás se tratase, y cabe destacar la excelente fotografía, de plácidos tonos pastel, lo cual le otorga al film una apariencia más vistosa de lo que industrialmente en verdad es. Y también destaca el chocante maquillaje de los infectados, pálidos y con unas ojeras terribles, otorgándoles una apariencia de producto amateur, diríase, acrecentado por el modo de atacar que tienen, garras en ristre como en una película, esta vez, de cincuenta años atrás, por lo menos. Sin lugar a dudas tal elemento provocará la carcajada y el desprecio de muchos aficionados actuales al género, pero es precisamente eso lo que le otorga ese tono naíf, que acreciente el atractivo de esta divertida y desprejuiciada serie B, a mitad de camino entre el subproducto y el terror psicológico inspirado un tanto en Stephen King, en lo que a creación y desarrollo de personajes se refiere.

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No es un film fundamental en el género, ni mucho menos, pero si se ve con los ojos adecuados puede representar una diversión de lo más gozosa. Cosas mucho menos trabajadas son hoy día piezas de culto.

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Anécdotas

  • Título del guion original: The Pestilence.
  • Títulos de rodaje: Pestilence / Toxic Waste.
  • Título de rodaje y del video: Mutant.
  • La película la comenzó a rodar Mark Rosman (Siete mujeres atrapadas, Una cenicienta moderna), pero fue despedido por su lentitud y reemplazado a los dos días por John ‘Bud’ Cardos.
  • Debido al fracaso comercial del film, fue el último producido por Film Ventures International (FVI). Edward L. Montoro, presidente de FVI, que en esos momentos también atravesaba un costoso divorcio, se largó poco después con un millón de dólares (otras fuentes citan varios millones) de la contabilidad de la compañía, y nada más se ha sabido de él desde entonces. Se supone que está en algún lugar de Sudamérica.
  • Según el guionista Kruize, el guion original, titulado The Pestilence, trataba de un proyecto secreto del ejército, en las Montañas Rocosas, que se descontrolaba. Admite que la influencia fue la novela Apocalipsis de Stephen King.
  • Según el guionista Kruize, poco antes del estreno se cambió el título por Mutant para aprovechar el éxito de Alien.
  • Según el guionista Kruize, no estaba previsto que los zombis lucieran ese maquillaje.
  • Según los guionistas Kruize y Jones, el guion original pretendía ser terrorífico y atmosférico, no violento. Por contrato se les obligó a reescribir por completo el libreto en treinta días. Lo hicieron en dos semanas, aprovechando festivos y fines de semana.
  • Rodada con un presupuesto estimado de dos millones y medio de dólares.
  • A inicios de la década del 2000 se escribió un guion para una secuela, pero no se llegó a hacer. Bo Hopkins fue contactado para repetir su papel, y una parte fue escrita especialmente para Ken Foree.
  • Estrenada en Estados Unidos el 24 de agosto de 1984. En España salió editada directamente en vídeo por IVS.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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Vuelve Neutrón con el FANDOM-MANÍA: Crono-guía de publicaciones sobre el fantástico

Posted in Ciencia ficción, Cine, Fantasía, Fanzines, Libros de cine, Noticias, Revistas, Terror on 6 abril, 2017 by belakarloff

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Fantastic Films-Neutrón, fanzine editado por Txema Gil, vuelve con su número 7 en la segunda época para ofrecer la primera entrega de un proyecto ambicioso. Con el título de FANDOM-MANÍA: Crono-guía de publicaciones sobre el fantástico, pretende reunir información cronológica sobre todo tipo de publicaciones –revistas, libros, fanzines, álbumes de cromos… – centrados en el cine fantástico, de terror y ciencia ficción. No entran, por ejemplo, revistas generalistas, tipo Fotogramas, aunque sí algún especial dedicado al género.

El propio Txema lo explica en el editorial de este primer número: «Esta crono-guía es eminentemente gráfica, y pretendo que las imágenes sean a buen tamaño y en la mejor calidad de reproducción posible. Ello se representará por décadas en números del fanzine, y cuando la guía se haya terminado será actualizada y publicada en forma de libro, para lo cual tengo ya dos editoriales que quieren publicarlo. Este primer volumen que tenéis en las manos abarca el primer periodo, desde los inicios hasta 1979».

Los colaboradores con los que cuenta este primer número, aparte del propio Txema, son, por orden de aparición: Carlos Díaz Maroto, Rubén Risco Fidalgo, Adrián Encinas, Niño Ortea, Miguel Ángel Plana, Armando Boix, Ángel Gómez Rivero, Luis Galeano Rojo, Marcos Ordóñez, José Manuel Villena Pastor y José Gracia.

Ya podéis reservarlo en: klandestine666@hotmail.esYA PODÉIS RESERVARLO EN: klandestine666@hotmail.es YA PODÉIS RESERVARLO EN: klandestine666@hotmail.es

¡¡¡VIVA EL FANTÁSTICO Y EL PAPEL!!!

“La telaraña del destino”, por Juan Miguel G. S. Sánchez

Posted in Literatura, Reseña, Terror on 30 marzo, 2017 by belakarloff

Título: La telaraña del destino

Autor: Juan Miguel G. S. Sánchez

Pie de imprenta: Meliana (Valencia): Kelonia Editorial, octubre 2016

Género – materia: novela – terror – hechicería – pastiche lovecraftiano – pastiche sherlockiano – Jack el Destripador

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Juan Miguel Gutiérrez de la Solana Sánchez (Alicante, 1972) es uno de los escritores de género más interesantes del panorama español, aunque lamentablemente no es demasiado conocido, si bien ha recibido innumerables premios en diversos certámenes a nivel nacional, entre ellos inclusive en el concurso de relatos que celebró nuestra web Pasadizo hace unos años. De hecho, la presente novela fue finalista en las convocatorias Ciudad de Barbastro y Villa de Utrera, y definitivamente fue premiada en el certamen Ategua que convoca el IES de la localidad de Castro del Río, Córdoba.

Aunque en los últimos años Juan Miguel intenta coquetear con otras narrativas, está volcado en especial en el género fantástico, de ciencia ficción y terror, detectándosele especialmente cómodo en este último, y es gran admirador de los autores clásicos, esto es, Bram Stoker, Algernon Blackwood, Arthur Machen y cualquier otro que se nos ocurra de tamaño nivel, adoptando, cuando es preciso, un estilo mimético al de estos autores que se acomoda perfectamente a sus intencionalidades. No por ello es un autor sin estilo, sino que sus propias características se ven influidas por estos orígenes, concordando una combinación con entidad propia.

La presente novela es un pastiche con todas las de la ley, aunque por tono, estilo y temática yo lo aproximaría a un autor que no es referenciado en el texto, Clark Ashton Smith. Mezcla distintas épocas y lugares para conformar una historia única, que a través de los tiempos narra el destino de un cetro de poder, y cómo dos distintas facciones intentan hacerse con él. Los dos primeros tercios de la novela alternan la narración entre ambientarla en Francia, centrándose en el celebérrimo Gilles de Rais, y su servidor Francesco Prelati, nigromante y alquimista, que es quien verdaderamente importa; y en el Londres victoriano, con la sociedad secreta Golden Dawn, y los escritores arriba citados más algún otro involucrados en impedir que el odre de Prelati caiga en sus garras. Esa segunda parte es algo más extensa que la otra, pero ambas se alternan sucesivamente a lo largo del texto. La tercera parte se ambienta en Madrid, e involucrando al escritor Emilio Carrere.

A priori, la idea podría parecer algo caótica y deslavazada. La virtud de Juan Miguel estriba en tomar todos esos elementos dispersos y unificarlos en un todo homogéneo y coherente, otorgándole una unidad, y conformando con todo ello una historia de terror, de nigromantes inmortales y de agentes del bien luchando contra las sombras. Y además, bien escrito, divertido, con un ritmo imparable y un poder hipnótico para mantener la atención del lector. Delicioso. Obligatorio.

Carlos Díaz Maroto

La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast) (1991)

Posted in Animación, Cine, Fantasía, Humor, Otros géneros, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Bella es la chica rara del pueblo: le gusta leer, y pasa del machista y descerebrado cachas por el que todas las demás suspiran. Su padre es científico, y cuando sale para mostrar su último invento se pierde y va a parar al castillo de la Bestia, un príncipe hechizado. Bella pedirá quedarse en el lugar de su padre para compartir el resto de su vida junto a ese ser monstruoso…

Dirección: Gary Trousdale y Kirk Wise. Producción: Walt Disney Pictures, Silver Screen Partners IV, Walt Disney Feature Animation. Productor: Don Hahn. Productora asociada: Sarah McArthur. Productores ejecutivos: Howard Ashman, John Lasseter (versión en 3-D). Guion: Linda Woolverton, según argumento de Brenda Chapman, Chris Sanders, Burny Mattinson, Kevin Harkey, Brian Pimental, Bruce Woodside, Joe Ranft, Tom Ellery, Kelly Asbury, Robert Lence, basado en el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Música: Alan Menken. Dirección artística: Brian McEntee, Ed Ghertner (edición especial). Montaje: John Carnochan, Bill Wilner (no acreditado), Ellen Keneshea (edición especial). Intérpretes: Dibujos animados, con las voces (en la VO) de Robby Benson (Bestia), Jesse Corti (Lefou), Rex Everhart (Maurice), Angela Lansbury (Mrs. Potts), Paige O’Hara (Belle), Jerry Orbach (Lumiere), Bradley Pierce (Chip), David Ogden Stiers (Cogsworth / narrador), Richard White (Gaston), Jo Anne Worley, Mary Kay Bergman, Brian Cummings, Alvin Epstein, Tony Jay, Alec Murphy, Kimmy Robertson, Hal Smith, Kath Soucie, Frank Welker, Jack Angel, Bruce Adler, Scott Barnes, Vanna Bonta, Maureen Brennan… Nacionalidad y año: Estados Unidos 1991. Duración y datos técnicos: 84/91 min. Color 1.66:1.

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La Disney llevaba un tiempo de capa caída en lo que respecta a sus películas de animación. Los antiguos esplendores de Peter Pan, Alicia… o El libro de la selva parecían haber pasado. Todo cambió en 1989 cuando La sirenita (The Little Mermaid) representó un punto de inflexión en la animación Disney. Dirigida por Ron Clements y John Musker, y con canciones de Alan Menken y Howard Ashman, aportó una visión novedosa de los dibujos animados de la casa, apoyándose por un lado en la estructura tradicional del musical norteamericano[1], y por otro renovando la visión que habían ofrecido de los personajes, haciéndolos más modernos pero conservando sus raíces, tanto idiosincráticas como iconográficas.

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Después de La sirenita llegó La Bella y la Bestia, y ya nada fue igual. Fue la primera cinta de animación que consiguió una nominación al Oscar como mejor película, y desde entonces los éxitos de público han continuado llegando para sus siguientes aportaciones, e incluso algunas de las obras han conseguido un prestigio artístico tremendo.

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Otro de los rasgos identificativos de esa nueva hornada que comenzó con La sirenita y prosigue hasta la actualidad es el perfil psicológico que aplicó a sus heroínas, haciéndolas llegar al siglo XX y más allá. Realmente, uno de los elementos más interesantes que ofrece La Bella y la Bestia es su galería de personajes. Ahí tenemos, en primer lugar, a Bella, una muchacha dulce, delicada y sensible, a la que le encanta leer y que no muestra aprecio alguno por Gaston, un personaje rudo, machista y egocéntrico, que siempre va acompañado por un adulador, Lefou. De este modo, desaparece la figura femenina sumisa que ha de estar supeditada al hombre; algunas de las canciones satirizan con gracia ese estereotipo. En lo que respecta a la Bestia, representa una alegoría sobre la belleza interior, y que uno no ha de conformarse con lo que brindan las apariencias.

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Todo ello es narrado haciendo uso del cuento tradicional “La Bella y la Bestia”, tantas veces llevado al cine, aunque como las mejores podemos considerar La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, 1945), de Jean Cocteau y René Clement, y Panna a Netvor (1978), de Juraj Herz. Y, en verdad, la presente puede alzarse también en el podio de las tres vencedoras. Como se ha referido, se estructura con la urdimbre del musical tradicional norteamericano, cuyo ejemplo podría ser, por citar un solo título, Carousel (1945), de Richard Rodgers (música) y Oscar Hammerstein II (libreto y letras)[2]. Las canciones tienen vitalidad, emoción y resultan pegadizas, aunque personalmente mi favorita es “Be Our Guest”, coreografiada al estilo de Busby Berkeley, y cuya representación es todo un prodigio.

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También entra dentro del concepto, obvio es, de la fábula moral, y de igual modo participa del cine de terror, siendo especialmente memorable el ataque de los lobos a Bella, que está orquestado como si de un film de género se tratara. El propio personaje de la Bestia, por sus características, entronca con el fantástico. En esta ocasión el aspecto físico con la que se la representa podría ser el de un león, mas provisto de cuernos. Es interesante el detalle final, cuando desaparece el hechizo y recupera su aspecto humano, apareciendo de una belleza deslumbrante. Sin embargo, Bella lo mira con desconfianza, y solo tras tocar sus cabellos y reconocerlo por ese detalle será cuando lo acepte. Es decir, no le importa la apariencia, sino que se trata realmente de la persona de la que se había llegado a enamorar por su carácter.

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La Bella y la Bestia, en definitiva, es una de las grandes joyas de la Disney, una delicia que se puede contemplar una y otra vez sin que pierda el hechizo.

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Anécdotas

  • En 1992 consiguió el Oscar a la mejor música y mejor canción (“Beauty and the Beast”), así como nominaciones como mejor película, sonido y a las canciones “Belle” y “Be Our Guest”. En los Globos de Oro ganó como mejor película comedia o musical, música y canción (“Beauty and the Beast”). En los Hugo ganó como mejor representación dramática.
  • Howard Ashman, productor ejecutivo y letrista de las canciones, murió de sida ocho meses después de estrenada la película.
  • Rupert Everett optó para el papel de Gaston, pero lo rechazaron porque no sonaba lo suficientemente arrogante. Para Mrs. Potts se pensó en Julie Andrews. Patrick Stewart estaba previsto para el papel de Cogsworth, pero no pudo por sus compromisos en Star Trek: la nueva generación; también optó para el papel Ian McKellen. Como la voz de la Bestia se pensó en Tim Curry, Laurence Fishburne, Val Kilmer y Mandy Patinkin.
  • El diseño de Bella está inspirado ampliamente en Katharine Hepburn en la película Las cuatro hermanitas (1933), adaptación de Mujercitas.
  • El humo durante la escena de la transformación es real. Se rodó para Taron y el caldero mágico (1985) y se reutilizó aquí.
  • Tanto en los años treinta como en los cincuenta la Disney intentó adaptar el cuento, pero no logró crear un tratamiento dramático adecuado.
  • Jackie Chan dobla a la Bestia en la versión china al mandarín.
  • Reestrenada en IMAX en 2002, con diversos cambios, y en 2010 en 3-D.
  • Secuelas: Sing Me a Story with Belle (1996) (intento de serie de televisión con un único episodio); La bella y la bestia 2: Una Navidad encantada (Beauty and the Beast: The Enchanted Christmas, 1997), de Andrew Knight [direct-to-dvd]; El mundo mágico de Bella (Belle’s Magical World, 1998), de Bob Kline [direct-to-dvd].
  • Remake: La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 2017), de Bill Condon.
  • Estrenada en Estados Unidos el 22 de noviembre de 1991; en España se estrenó el 27 de noviembre; la versión original en nuestro país se ofreció con la primera bobina doblada, para aprovechar el plano rodado especialmente con los rótulos iniciales en castellano.

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Bibliografía

“Beldad y la Bestia”; por Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve. Inc. en El libro de hadas de Arthur Rackham; traducción de Alfonso Nadal. Barcelona: Juventud, 1992. T.O.: “La Belle et la Bête” (1740).

“La Bella y la Bestia”; por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Inc. en La Bella y la Bestia y otros cuentos; traducción de Elena del Amo. Madrid: Gaviota, 2005. T.O.: “La Belle et la Bête” (1756).

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

[1] Muchas de estas películas, de hecho, luego son trasladadas al musical. En lo que respecta a Beauty and the Beast, debutó en Broadway en 1994, después de un estreno de prueba el año anterior en Houston. Ofrecía música de Alan Menken, letras de Howard Ashman y Tim Rice, y libreto de Linda Woolverton. En 1999 se estrenó en Madrid.

[2] Curiosamente, este musical también es una adaptación de una obra sin canciones, en este caso la obra teatral Liliom (1909), de Ferenc Molnár. Y también es de carácter fantástico y ha sido llevada varias veces al cine (tanto la versión de Molnár como la musical), por artistas como Fritz Lang.

“La casa de las cruces”, de David Chevalier

Posted in Literatura, Reseña, Terror on 21 marzo, 2017 by belakarloff

Título: La casa de las cruces

Autor: David Chevalier

Pie de imprenta: Córdoba: Editorial Berenice, 2017

Colección: Poe; s/n.

Género – materia: terror – casas malditas – vampiros

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Hace poco leía a un amigo quejarse de lo poco asiduas que son las editoriales españolas a lo que podría considerarse “terror sobrenatural”, y menos por parte de autores españoles –David Chevalier (n. en 1982) es de origen hispano-francés–. En esta novela tenemos un texto en contraportada que la define como “si Edgar Allan Poe se hubiera unido al equipo de guionistas de Mentes criminales y True Detective”. Bueno, con Poe solo coincide en el uso del género, que el poeta también abordó, aunque en un estilo muy distinto; en cuanto a esas series televisivas, está tan cerca de ellas como de Bob Esponja. Más atinada es la definición que se nos hace del autor en la solapa de la portada, emparentando su obra con la de Stephen King.

Y es que La casa de las cruces es una novela de género puro y duro, y muy cercana al universo de King. Eso sí, sorprende que no se ambiente en Maine, y me huelo que la localidad ficticia en que transcurre la narración, llamada Salmo, volverá a aparecer en alguna próxima novela del escritor. Reincidiendo en lo de King, podría decirse que esta novela constituye un estupendo pastiche de su universo, y también se centra en profundidad en desarrollar los personajes y sus relaciones, algo muy característico del autor de El resplandor. En este sentido, cabe resaltar la habilidad de Chevalier para desplegar unos diálogos frescos y, al tiempo, con “sustancia”, sin que resulten forzados ni artificiales. También es hábil en lo que respecta a crear personajes que resulten atractivos al lector. Precisamente, ahí está la “trampa”, que no es tal: el lector se siente pronto atrapado y absorbido por los personajes, se acaba encariñando con ellos, a tal punto de que, cuando comienzan a acontecer sucesos terribles, todo resulte más desazonador aún de lo que es.

La trama, por lo demás, podría decirse que es una reescritura de La hora del vampiro / El misterio de Salem’s Lot (Salem’s Lot, 1975). Así, tenemos al protagonista, que regresa a su población natal después de años ausente. En la localidad existe una mansión con fama de misteriosa y, de hecho, algunos de sus amigos, muchos años atrás, sufrieron en sus cercanías un terrible percance. Pronto él habrá de tomar contacto con el horror ignominioso que mora en sus muros. A todo esto, leyendo la novela de King, que me parece excelente, siempre pensé que también podría haber sido muy interesante si se centrase solamente en la mansión Marsten y el misterio que la rodea. Chevalier parece haber pensado algo similar, y da cuerpo a lo que se circunscribe a ese caserón denominado La Casa de las Cruces.

Amén de esa conexión con Salem’s Lot también se perciben ecos de It, y en general, como he referido, cierta profusión de elementos kinguianos. Pero, al mismo tiempo, el autor tiene un estilo propio. Ambienta la acción en Estados Unidos, y narra la historia en primera persona, intercalando en el relato otra narración que le es relatada al protagonista, y a su vez, dentro de esta, otra más, forjando un juego de muñecas rusas muy atractivo. Máxime cuando esos insertos varían totalmente el tono, aireando la narración y haciéndola más cosmopolita. La obra se divide en dos partes, siendo la primera la más cotidiana, donde se presentan los personajes y, subrepticiamente, se van deslizando las insinuaciones del horror que acecha. La segunda parte entra directamente en acción, y es una novela de miedo con todas sus consecuencias.

Esta es la segunda novela de su autor, después de publicar, se nos informa, cierta variedad de relatos. Intentaré hacerme con toda la obra de su autor, pues se percibe un creador con nervio, estilo y amor por el género. El final del libro es sencillamente hermoso. Merece la pena.

 

Carlos Díaz Maroto

 

Somos la noche (Wir sind die Nacht) (2010)

Posted in Cine, Reseña, Terror on 17 marzo, 2017 by belakarloff

Lena es una joven que es desatendida por su madre, lo que le provoca que cometa pequeños delitos. Cuando se cuela en un local llama la atención de un trío de vampiras, que deciden convertirla en una de las suyas.

Dirección: Dennis Gansel. Producción: Celluloid Dreams, Constantin Film Produktion, Rat Pack Filmproduktion. Productor: Christian Becker. Productores ejecutivos: Oliver Nommsen, Bernhard Thür. Guion: Jan Berger, Dennis Gansel, según argumento de D. Gansel. Música: Heiko Maile. Fotografía: Torsten Breuer. Diseño de producción: Matthias Müsse. Montaje: Ueli Christen. Efectos especiales: Elefant Studios, Lange Special Effects. Intérpretes: Karoline Herfurth (Lena), Nina Hoss (Louise), Jennifer Ulrich (Charlotte), Anna Fischer (Nora), Max Riemelt (Tom), Arved Birnbaum (Lummer), Steffi Kühnert (madre de Lena), Jochen Nickel, Ivan Shvedoff, Nic Romm, Manuel Depta, Tomas Jester, Waléra Kanischtscheff, Christian Näthe, Tom Jahn, Neil Belakhdar, Manou Lubowski, Ruth Glöss, Cristina do Rego, Senta Dorothea Kirschner… Nacionalidad y año: Alemania 2010. Duración y datos técnicos: 99 min. Color 2.35:1.

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El director Dennis Gansel consiguió un grandísimo film con Napola, escuela de élite nazi (Napola – Elite für den Führer, 2004), pero consiguió su gran éxito internacional con La ola (Die Welle, 2008), donde reincidía en los fantasmas del nazismo. Inmediatamente tras esta hizo Somos la noche (Wir sind die Nacht, 2010), un proyecto que tenía desde 1998, inspirándose en una serie de elementos consecutivos en una misma noche: vio la simpática película Jóvenes y brujas (1996) y, mientras regresaba a su apartamento, vio un gran edificio abandonado, empezando a fantasear sobre quién habitaría ahí. Una vez en casa, su entonces novia le enseñó unas fotos que había hecho, pero algo salió mal en el revelado y mostraban unas imágenes inquietantes. De ahí surgió ya todo.

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Se trata, digamos, de un film de vampiros post-modernos (aunque en ningún momento se pronuncia la palabra “vampiro”), un tanto al estilo de El ansia (The Hunger, 1983), pero con respecto a la época de rodaje. Se da la curiosa circunstancia de que se refiere que no existen vampiros masculinos: fueron exterminados hace tiempo por los humanos o por las propias mujeres vampiro, debido a su carácter demasiado llamativo. Así pues tenemos los clásicos ejemplos de vampiras lesbianas, un tanto en la vena de Carmilla, si bien muy bien integradas en el entorno social.

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Una visión superficial de la película podría hacer pensar que, de igual modo, esta enfoca el mundo del vampirismo de un modo también superficial. Pero ese aspecto frívolo que parece destilar de sus imágenes iniciales no es sino un reflejo de la actitud diletante de unos seres sobrenaturales que se creen más allá de la vida y de la muerte. Paralelamente a las acciones de las mujeres vampiro se nos muestran las actividades profesionales de un policía –encarnado por Max Riemelt, actor fetiche del director– que conoce a Lena antes de acceder a la condición vampírica, y que se irá sintiendo interesado hacia ella poco a poco. La confluencia entre ambos mundos resultará fatal.

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Dennis Gansel dirige la cinta con mano firme, rodando en cada momento con el tempo preciso para cada instante, según sean escenas movidas (las persecuciones policiales, el frenesí de las juergas a las que se abandonan las vampiras) o los momentos calmos (toda esa segunda parte que, de forma paulatina, se va deslizando hacia la tragedia). Esa referida segunda parte posee instantes desoladores, como la visita a la anciana moribunda, o cuando una de las vampiras observa un amanecer mientras escucha el tema tradicional “Au clair de la lune”.

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De esta manera, Somos la noche se manifiesta como una película de vampiros más que interesante, que no logró el éxito que merecía, y que ha quedado olvidada como una cinta comercial más, pero que precisa más atención de la que se le ha dispensado.

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Anécdotas

  • Título anglosajón: We Are the Night.
  • En 2010, en el Festival de Sitges consiguió el premio especial del jurado a mejor película. En los premios del cine alemán, en 2011, fue nominada a la música y el montaje. Y la Asociación de Críticos del Cine Alemán, ese mismo año la nominó en las categorías de mejor película, guion y fotografía.
  • Gansel escribió el guion en 1998. En aquel entonces, su elección para el papel de Louise era ya Nina Hoss.
  • Cada una de las vampiras representa un período de la historia alemana: Louise representa el siglo XVIII, Charlotte los locos años veinte del pasado siglo y la edad de oro del cine germano (ella fue actriz) y Nora el período posterior a la caída del muro de Berlín.
  • La sangre falsa al ingerirla provocaba diarrea.
  • Dennis Gansel hizo un cameo como oficial de policía, pero la escena desapareció en el montaje definitivo.
  • El presupuesto estimado del film fue de seis millones y medio de euros.
  • La película se pasó en el Festival de Sitges el 14 de octubre de 2010. Después fue estrenado en Alemania el 28 de octubre. Y en España se estrenó finalmente el 21 de septiembre de 2012.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

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Editorial Berenice presenta “La Casa de las Cruces” de David Chevalier

Posted in Literatura, Noticias, Terror on 9 febrero, 2017 by belakarloff

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La Casa de las Cruces es el título de la nueva entrega editada por Berenice, dentro de la colección Poe, obra de David Chevalier, quien con esta novela reafirma su dominio sobre los elementos literarios procedentes del mejor género de misterio, propio de la literatura anglosajona.

El autor, docto en lides de siniestra narrativa como ya demostró en su anterior novela, Tide Haven, construye una trama en la que el protagonista, narrador de la historia, envuelve de tal forma al lector que se verá abocado a “engancharse” a la narración para descubrir el final de la historia, donde se llega al más elevado éxtasis.

Porque La Casa de las Cruces es pura adicción, siendo imposible escapar de su lectura una vez que se empieza.

Tras la muerte de su madre, Robert Carson vuelve a casa diecisiete años después, dispuesto a recuperar lo que dejó atrás. Cansado de una existencia inestable y repleta de excesos, se propone enmendar su vida, encauzarla de una vez por todas regresando al único lugar que alguna vez sintió como seguro: Salmo, su pueblo natal.

Allí se reencontrará con su pasado, con su hermana Carol y su viejo amigo Johnny, pero también con los terrores y supersticiones de la infancia.

“Sin supersticiones se vive mejor, pero… ¿se vive más tiempo?”

¿Qué fue del resto del grupo de amigos? ¿Qué ocultan realmente las paredes de la Casa de las Cruces? Robert sabe que ese siniestro lugar, con el que todos ellos estuvieron involucrados tiempo atrás, parece proyectar una ancestral y oscura maldición sobre todos los habitantes de Salmo. Incluido él mismo.

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David Chevalier, nacido en 1982 y con doble nacionalidad —franco-española—, es ganador de numerosos certámenes de relatos relacionados con el género fantástico y el terror. Desde la más tierna infancia ha escrito bajo el influjo de las obras de Stephen King, con las que ha crecido, aunque el autor también ha manifestado su admiración por Mark Z.Danielewski. Pese a que su género podría catalogarse como «terror sobrenatural», sus novelas están repletas de matices, lo que las hace inclasificables. En ellas hay distintos aromas de nostalgia, drama realista, misterio e incluso esencias cómicas, si bien su mayor talento es la capacidad de crear detallistas y poderosas imágenes que convierten cada frase en un fotograma, y cada página en celuloide.

Lo que dicen del autor:

“Como si un Edgar Allan Poe de nuestra era se hubiera reunido con el equipo de guionistas de Mentes Criminales y True Detective…”. José María Aranzana, Libros y Literatura